LUCY (pediculosis iv)

noviembre 17, 2004

Coitus interruptus – cuatro-: ¿el anterior?

Me pregunta: ‘¿Alguna relación sexual sospechosa?Y aquel fue casi el último día que hablamos y también casi el primero en que me apeteció dejar de escribirle y comenzar a destriparle las cosas cara a cara.

– No con penetración. La última fue… aquella (creo que le dije como diciendo tú ya sabes…) y después de eso me hice unos análisis y estaba limpia (los análisis de los que habíamos estado hablando, los que su amigo el A.T.S le informó que me había hecho aquella mañana)

He mezclado las dos vidas. He sido yo. He mezclado su vida privada con su vida oficial.

Cuando yo le cuento lo de Luis, el conductor de autobús, estamos en un parque y es una tarde de agosto en la que parece que acabará lloviendo en breve pero nadie se esperaba que de aquella manera. Y me está reprendiendo. Me llama inconsciente y me dice que da igual que estuviera borracha que no lo estuviera, que ya debería de tener grabado en la cabeza que siempre hay que utilizar preservativo, a no ser que estuviéramos hablando de una relación de mucha confianza.

– No, confianza ninguna. Acababa de conocerlo y no pensaba verle más después de aquello.

Abre los ojos de esa manera en que él lo hace y dice que le sorprendo.

– Pero bueno, una farmacia de 24 horas siempre la tienes abierta. No era tan difícil…

– No, no. Si no necesitaba ninguna farmacia. Si el preservativo lo llevaba yo misma en la cartera

Y hago amago de sacar la cartera para enseñárselo pero él me dice que no es necesario, que no se lo enseñe pero que tenga en cuenta que los preservativos también tienen fecha de caducidad. Y se ríe. Eso es que me ha leído y piensa que sabe de que preservativo estamos hablando y lo jodido es que es cierto, y su ironía ha dado en el clavo. Aún es ese pero porque no sé qué me ocurre, que aunque lo llevo en la cartera como una de estas chicas de hoy en día que tan preparadas están desde que tienen 13 o 14 años, a la hora de estar con alguien que no parece tener ninguna duda con respecto a mí, me da como no sé qué… pararme a preguntarle por sus antecedentes sexuales y decirle: ‘Oye tú, que te tienes que poner esto a la fuerza’. Mi madre dice que soy un poco boba pero también me cuesta horrores cobrar por mi trabajo. Y principalmente lo dice por eso. Es más, me he pasado la vida trabajando gratis porque es de la única forma que me siento satisfecha. Y es un problema, ¿eh? Pero los míos saben que no tengo remedio. Y también me cuesta aceptar regalos. Me encanta hacerlos. Soy feliz haciéndolos pero lo paso fatal si sucede al revés. Menos mal que no soy una mujer con ‘suerte’ y eso no suele ocurrirme.

– ¿Pero entonces en qué estabas pensando?

– No estaba pensando en nada. Me estaba riendo mucho con él. Es que era un tipo muy divertido y además joven y muy guapo.

– Bueno, me dejas… ¿Y haces eso sólo porque era guapo y te hacía de reír?

– Pues sí. Es que de verdad que me lo estaba pasando muy bien. -le respondo yo con carita de ”niña” buena y con las manos detrás de la espalda mientras me apoyo en el pilar de piedra. Era muy romántico aquello. Los dos aislados bajo la construcción rústica y comenzaba a llover de forma torrencial y nosotros a lo nuestro, departiendo tan tranquilamente de mis intimidades

– ¿Pero tan desesperada estás? Uno no tiene relaciones sexuales sólo porque se está riendo y porque el otro es guapo.

– ¿Ah no? ¿Y entonces cómo se tienen?

– Pues conoces a una persona y vas intimando y cuando tienes confianza con ella estableces una relación.

– Ah no, yo no quería ninguna relación con él. Sólo quería estar con él aquella noche y luego, a ser posible, no volver a verle.

Pero lo que ya no podré olvidar nunca fue la cara que se le puso cuando le dije aquello de: ‘no, si lo que más preocupada me tiene es lo de poder tener una gonococia en la garganta’.

jajaajaaaaa, ¡ay! Se me saltan hasta las lágrimas de risa cada vez que me acuerdo. Y ahora esto, pero aquí sentada frente a él mientras observa el pelo extra-largo de mi coño, pues como que no me hace ninguna gracia pero sobre todo no me la hace por la largura del pelo porque es que es larguiiiiísimo. Si no parece que me lo estado dejando crecer desde la época de los neandertales. No, peor aún, lo que debe estarse pensando es que es un pelo de ‘Lucy’, esa australopitecus a la que llaman ‘la abuela de la humanidad’. Y lo tenía muy fácil. Sólo tenía que haberlo recortado un poco con las tijeras cuando lo pensé. Ahora, encima de haberle hecho ver esa foto mía dónde me clavo el consolador a petición de Guernika, ya tiene pruebas táctiles del asunto. Y a todo esto, con lo escrupuloso que resulta que es él. Pues voy lista. Este no me vuelve a mirar al rostro en la puta vida.

Antes, cuando me enfadaba decía muchos tacos. Pero últimamente los digo hasta sin necesidad de estarlo. Yo me expreso así. Y no creo que ocultarlo me favorezca. Es decir, sí que lo haría de cara a la sociedad pero sería una hipocresía y claro que aquí es muy sencillo de camuflar pero entonces no me estarías conociendo a mí, estarías conociendo a otra persona virtual que se está inventando a si misma. ¿Y oye?, que yo no digo que eso sea malo y por supuesto no estoy juzgando a nadie. Ni se me ocurriría, allá cada cual que haga lo que quiera pero si el fin de este blog es ponerme en contacto con otros ‘individuos’ que se sientan atraídos por mí y que me atraigan no creo que hacerme pasar por otra que no soy yo resultase una buena idea.

Y eso fue un poco lo que yo me plantee con Pésimo: darme textualmente como era. Comencé hace años y tú estás teniendo el dudoso placer de asistir a lo que puede que sean los coletazos finales de la historia.

– ¿Dirías que es muy grave lo que tengo? -todavía estoy muy nerviosa.

Otra fotografía:

Mirándome a los ojos me dice: ‘Tienes una pediculosis. Una infestación parasitaria’

Tengo que tener los ojos asustados porque a él le ha apetecido reírse en ese instante aunque se ha controlado. Pero la risa estaba ahí, queriendo asomarse entre las pestañas. Estoy segura. Nunca entendí muy bien de qué se reía siempre. Por ejemplo caminábamos por una calle y llegaba un momento en que había que despedirse y a lo mejor él me decía algo que no me gustaba oír, como por ejemplo: ‘Vienes mucho por el centro y la gente es muy mala. Habla’.

– ¿Y qué? -le decía yo. Pues no me hables tú y punto.

– No es eso -me contestaba él. ¡Hala!, que no te hable. Claro cómo a ti no te importa lo que piensen los demás…

Entonces yo me molestaba porque me sentía como si no me entendiera. Yo no le había pedido nunca nada. Jamás y no comprendía porque él, sin que ni siquiera nos uniese ningún tipo de compromiso, pretendía que yo acatara unos límites que eran los de su mundo y no los del mío. Yo ya había elegido vivir al margen de los ‘que dirán’ de los demás. ¿Qué les importaba si yo iba a visitarle mucho o poco? Él no tenía la culpa. No tenía que defenderse de nada. Era yo quién transgredía ‘la norma’. Y entonces es cuando ya no le decía más que ‘adiós’ y me quedaba quieta en cualquier portal con los ojos que hasta minutos antes eran felices, nublados, mientras él me miraba intensamente y se despedía de mí y luego se iba… pero bien sea porque se encontraba con alguien y tenía que detenerse o porque se paraba en cualquier escaparate o sencillamente porque se daba la vuelta para observarme, entonces matemáticamente, mientras me miraba, en sus ojos asomaba la risa. Y yo permanecía allí quieta, obstinada en mi silencio infantil: ‘Pues no me hables tú y punto’. Repitiéndoselo calladamente, gritándoselo descorazonada con los mismos ojos de animalillo herido que va a echarse a llorar de un momento a otro. Y no sé por qué, entonces, esa risa suya era capaz de hacer volar miles de mariposas dentro de mí.

Lucy

LUCY

17/11/2004 20:36. Tema: Inspiración… expiración. .

3 Responses to “LUCY (pediculosis iv)”

  1. lasalamandra Says:

    MENTIRAS DE LOS CREACIONISTAS SOBRE LUCY (Australopithecus afarensis)
    Por Ferney Yesyd Rodríguez

    En una polvorienta región de Hadar, Etiopía, el paleoantropólogo Donald Johanson encontró en 1974 los restos de un homínido bípedo al que cariñosamente apodó Lucy. Lucy perteneció a la especie Australopithecus afarensis, si bien ya no es el australopiteco más antiguo, es de lejos la especie mejor conocida del género Australopithecus.

    Las publicaciones creacionistas con frecuencia subestiman la importancia de este fósil. Por ejemplo, la propaganda de CHICK PUBLICATIONS dice sobre LUCY: “Casi todos los expertos concuerdan en que Lucy fue solo un chimpancé que midió 90 cms.”

    La afirmación “casi todos los expertos” es rotundamente falsa. Los paleoantropólogos (paleontólogos que estudian el registro fósil de la humanidad) saben que los australopitecos no eran simples chimpancés. De hecho los australopitecos son la mejor prueba que los humanos descienden de seres con aspecto simiesco.

    Hay muchas características que permiten afirmar que los Australopithecus afarensis NO eran chimpancés. Al comparar los maxilares superiores y las mandíbulas de un chimpancé (Pan troglodytes), A. afarensis y H. sapiens, se puede observar en las series de dientes de los primeros una forma de “U”, en los humanos la forma es de “V” y en los A. afarensis la forma es intermedia entre “U” y “V”. A parte de la forma de la serie dental es importante observar el tamaño de los caninos. En los chimpancés los caninos son grandes y cónicos, en los humanos son pequeños y en forma de espátula, mientras que en Australopithecus afarensis presentan un tamaño intermedio y ya son espatulados.

    Es importante aclarar que al hacer la comparación entre humanos, afarensis y chimpancés no se está afirmando que los ancestros más remotos de la humanidad fueron los chimpancés actuales. Sin embargo, al retroceder en el tiempo se ve que las características anatómicas de los fósiles del árbol filogenético humano se parecen más a las del chimpancé, razón que lleva a los biólogos a pensar que el simio que dio origen a los primeros homínidos bípedos era parecido a un chimpancé.

    Continuando con las diferencias entre chimpancés y australopitecos cabe resaltar la estructura de la pelvis y las extremidades inferiores. El estudio anatómico revela que los australopitecos tenían la capacidad de caminar en dos pies. Esto se puede saber examinando la longitud de la pelvis y el ángulo que forma el eje vertical del fémur con la superficie articular. A posturas cuadrúpedas le corresponden una pelvis larga además muestran un ángulo recto entre el eje vertical del fémur y la superficie articular, mientras que las posturas bípedas tienen pelvis cortas y ángulos cerrados. Este último caso es el de Australopithecus afarensis.

    Uno de los parecidos entre los chimpancés y los Australopithecus afarensis (especie a la que pertenece el fósil “Lucy”) está en su capacidad cerebral, que en estos últimos se encuentra entre 400 y 500 c.c. Sin embargo, en el cráneo también se hallan diferencias anatómicas que revelan que los australopitecos no son chimpancés. Una de las diferencias craneales entre los Australopithecus afarensis y los chimpancés es la ubicación del foramen mágnum (el agujero por el cual sale la médula espinal), pues en los australopitecinos apunta hacía abajo, característica que además refuerza la idea de la postura bípeda de estos organismos.

    Cuando los creacionistas afirman que Australopithecus afarensis es “solo un chimpancé que midió 90 cms,” están mintiendo, pues pasan por alto sus valiosos caracteres anatómicos. Por otra parte los restos fósiles de esta especie hallados en Laetoli (Tanzania) y Hadar (Etiopía) están datados en 3,18-3,4 millones de años, y los de Maka y Belohdelie (Etiopía) en 3,9 millones años, lo que ubica cronológicamente a los australopitecos como un grupo importante en la evolución humana.

    El enajenamiento de los creacionistas es tal que no comprenden que las características intermedias de los australopitecinos y su ubicación cronológica son pruebas contundentes de la evolución humana. El libro “En busca de los orígenes: ¿Evolución o creación?” de los adventistas es prueba de ello. En este texto se puede leer sobre los australopitecos:

    C. E. Oxnard, profesor de anatomía de la Universidad del Oeste de Australia, ha dicho al respecto: “Estos fósiles difieren claramente más de ambos, humanos y antropomorfos africanos, de lo que difieren estos dos grupos entre sí. Los australopitecinos son únicos.” Este investigador no ha hecho sino seguir una tradición de duda en cuanto a las características humanas de los australopitecinos…

    Nótese como los creacionistas sacan de contexto la frase de Oxnard. El profesor australiano está afirmando que los australopitecinos son únicos, lo cual es obvio, pues si fueran chimpancés o humanos no tendrían un nombre aparte. Sin embargo, los señores Flori y Rasolofomasoandro no se dan cuenta que el anatomista no está echando por tierra la idea de que los australopitecinos son bípedos o que poseen caninos reducidos respecto a los chimpancés.

    La estrategia de los evangélicos de CHICK PUBLICATIONS es diferente, ellos optaron por afirmar que “casi todos los expertos concuerdan en que Lucy solo fue un chimpancé”. Aquí vale la pena preguntarse ¿A que tipo de expertos se están refiriendo los creacionistas?, pues es muy probable que estén haciendo alusión a expertos en ocultar información.

    http://www.sindioses.org/cienciaorigenes/mentiras/mentiras02.html

  2. lasalamandra Says:

    manuel h:
    da corte sacar el condón en el momento justo, pero es imprescindible, joder! (se puede quitar la coma)
    un beso
    2004.11.18 19:27:26
    Susana:
    Así que según el doctor Amor no es suficiente acostarse con alguien sólo “Porque te hace reír y es guapo”,interesante opinión… pero ¿y eso por qué?
    No encuentro una situación más guapa para acostarte con alguien que esa: estar con una persona con la que te sientas cómoda y te haga reir y para encima te atraiga físicamente..
    Hombre!! pues si, se me ocurre que podrías preguntarle en qué trabaja para ver si el día de mañana podrá mantenerte en caso de necesidad, cuales son sus antecedentes médicos no vaya a resultar que de pequeño tuviese rubeola y en el futuro podáis tener vástagos; preguntarle tambien cuales son sus planes de futuro para los próximos veinte años no vaya a ser que le guste viajar y despues de follar te deje ahí tirada mientras va a darse la vuelta al mundo.
    2004.11.18 19:44:47
    Susana (2):
    Tambien es de suma importancia que “antes de” le preguntes su número de la suerte, su color favorito, si prefiere el café sólo o con leche, a qué coleguio fué, cuantas horas semanales navega por internet y otro montón de gilipolleces que bien le puedes ir preguntando a lo largo del tiempo si es que te interesa mantener la relación y que si no, no tienen ninguna importancia.
    “Intimas con una persona y cuando tienes confianza con ella estableces una relación” ¿No oyó nunca hablar del deseo? ¿Del aquí y ahora?, ¿nunca le pasó querer acostarse con alguien porque le daba un morbo de la hostia? ….
    Ni caso vamos. Lo ideal es acostarte con alguien cuando estás enamorado ¿verdad? pero como lo ideal no es siempre lo más práctico ni los más factible, yo creo que a partir de ahora sólo me voy a acostar con tíos que me atraigan y que me hagan reir.
    pd. porque para echar un polvo tampoco me hace falta que me hablen de algoritmos ni que estén enamoradísimos de mi; con saber que están ahí porque les gusto físicamente y se sientes cómodos conmigo me vale.
    2004.11.18 19:46:03
    .G:
    Me encanta reconocer este cuerpo
    2004.11.19 19:43:49


  3. […] Interruptus ( – fin – ) : y el anterior (Le digo a alguien en los comentarios del post anterior: ‘debería terminar de contar lo que […]

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