El policia municipal y Violeta Parra…

noviembre 19, 2004

Son las tres de la tarde y le veo venir. Trabaja como policía municipal y algo me dice pero no sé aún el qué. Por supuesto lo que si sé es que me gustaría follar con él y creo que a él conmigo. A lo mejor estoy equivocada.

El día que supe a qué se dedicaba le vi en la carretera. Organizaba el tráfico en un punto conflictivo de la ciudad, y yo iba en el coche con Guernika. Le acariciaba la nuca y seguí acariciándosela a pesar de que él nos miraba. Fue entonces cuando le desee. Y puede que él también a mí. Esto sucedió hará cosa de un año…

Y un día le veo. Resulta que es el marido de esa mujer joven a la que Laura dice que le recuerdo. Las dos solíamos sentarnos solas en un banco del parque. incluso cuando hacía mucho frío. Pero ella tiene niños y yo sólo leo o hago que leo. Luego ella comenzó a tener amigas y dejó de sentarse sola y yo seguí leyendo o haciendo que leía mientras en realidad le buscaba a él, a Pésimo, con la mirada…

Luego, otro día de la semana pasada les he visto dirigirse al portal. Viven en la esquina en la que comienza mi calle. Y él lleva en sus brazos a un niño o a una niña. Lo mismo que aquel día Pésimo en el que volaron las mariposas por primera vez. Y como van todos juntos pues yo no les he mirado con mayor curiosidad que la que se emplea para mirar a cualquier familia a la que se conoce de vista. Pero antes de ayer, ya es muy tarde cuando me lo encuentro frente a la misma casa: un bloque de edificios. Habla con dos amigos, eso parecen aunque tal vez sean compañeros de trabajo y yo vengo de estar con Alma. Son cerca de las dos de la mañana pero están quietos a unos quince metros del semáforo, así que tampoco coincidimos.

Me gusta su forma de mirar. Es honesta y profunda. No busca el dolor de los demás. O si lo busca pero desde luego lo que no busca es causar daño. Me mira a los ojos y me sostiene la mirada. Le intrigo. Él también a mí. Y yo también le miro a los ojos pero he visto sus labios. Y me gustan sus labios. Me gustan sus ojos y me gustan sus labios. Ha sido sólo eso. Frente al café francés.

No comprendía porque había tomado esa dirección. Estuve tentada de cambiar y luego me he alegrado de no haber cedido a la fuerza de la costumbre. Ha sido una alegría infima, casi inapreciable pero yo sé que sabré arrastrarla fuera de la maraña de envolvente pesadumbre y desesperación. Eso es la magia. Y ahora él se ha convertido en uno de mis motivos para no morir. Le deseo.

Había estado hablando con Alma acerca de la muerte violenta y de Violeta Parra

VIOLETA PARRA

VIOLETA PARRA

19/11/2004 20:46. Tema: Pronósticos Gratuitos. . .

5 Responses to “El policia municipal y Violeta Parra…”

  1. lasalamandra Says:

    VIOLETA HABÍA INTENTADO QUITARSE LA VIDA YA ANTES DE CONSEGUIRLO…

  2. lasalamandra Says:

    por DAVID PONCE

    ………. Violeta Parra ya había intentado quitarse la vida antes del 5 de febrero de 1967. Fue el año anterior, cuando aún no grababa su postrero y definitivo disco “Las últimas composiciones”, según documenta el libro “Mentira todo lo cierto. Tras la huella de Violeta Parra” (1990), de Carmen Oviedo.

    ………. “Un día de especial decaimiento intenta el suicidio cortándose las venas de la muñeca. La oportuna intervención de Alberto, que echa abajo una puerta, evita la tragedia”, refiere la biografía, en alusión a Alberto
    Zapicán, un joven uruguayo que en la época llegó a unirse al círculo de la artista en su carpa de La Reina.

    ………. Su voluntad de Parra iba a ser más fuerte ese día de febrero, del que ahora se cumplen 35 veranos. A los 49 años y tras un viaje por estaciones musicales tan diversas como la quinta de recreo de barrio, la recopilación campesina, las giras a Europa, la canción contingente y el himno universal, Violeta Parra estaba
    resquebrajada por motivos en los que sus biógrafos abundan, entre la mala marcha de su carpa en La Reina, su tormentoso amor con el antropólogo suizo Gilbert Favre o el desdén de las instituciones de la época.

    ………. En esos últimos días sus gestos se habían vuelto elocuentes. Para su último disco decidió sobre la marcha un cambio de casa grabadora que desconcertó al sello Odeon, con el que venía grabando desde 1956. “Toda evocación de Violeta comienza invariablemente con la imagen que nos dejó al partir (…) No nos dio el
    tiempo de prepararnos para una serena separación, como quien dispusiera calmosamente sus cosas para un largo viaje”, escribe en las notas de uno de sus discos Rubén Nouzeilles, entonces director de Odeon. Y la audición de versos de ese disco como “Run Run se fue pa’l norte, yo me quedé en el sur / En medio hay
    un abismo sin música ni luz” o “Maldigo el vocablo amor con toda su porquería / Cuánto será mi dolor” resulta elocuente.

    ………. Su hija, Isabel Parra, inicia cada mes de febrero un pacto de silencio: si hay que conmemorar está el natalicio, el cumpleaños, no el aniversario de la muerte. Basta lo que ella misma escribió en “El libro mayor de Violeta Parra”, publicado en Barcelona en el año 1985, como asomándose a algún manuscrito de despedida de
    su madre. “Yo me llamo Violeta Parra, pero no estoy muy segura. Tengo cincuenta años a disposición del viento fuerte. En mi vida me ha tocado muy seco todo y muy salado, pero así es la vida exactamente, una pelotera que no la entiende nadie. El invierno se ha metido en el fondo de mi alma y dudo que en alguna parte haya primavera; ya no hago nada de nada, ni barrer siquiera. No quiero ver nada de nada, entonces pongo
    la cama delante de mi puerta y me voy”.

    Versiónicas modérnicas

    ………. Transcurridos esos 35 veranos, el nuevo disco de otra cantante de apellido Parra, de nombre Tita y nieta de Violeta, incluye el sortilegio de unas décimas cuya audición es boleto instantáneo al legado familiar.

    ………. Hace tres años, Tita Parra publicó el disco “Centésima del alma” (1998), embarcada en una tarea de proporciones: tomar la canción “Veintiuno son los dolores” de su abuela, reinventarla y prolongar los cuarenta versos originales. Su nuevo disco, “Latidos” (2001), ya es su espacio propio, pero siempre con una
    herencia audible, por ejemplo, en las décimas de la canción “Viaje”.

    ………. Y la continuidad está lejos de quedar circunscrita a la familia. El más reciente grupo del bajista Jorge Campos, integrante de Santiago del Nuevo Extremo, Congreso y Fulano, se llama Araukanía Kuintet, incluye además a los chilenos Jaime Vásquez (saxos) y Giorgio Varas (percusión), y a los cubanos Rolando Luna (piano) y Oscar Valdés, baterista de Irakere, Diákara y Afrocuba. Ellos acaban de publicar el álbum “Violeta Parra & Víctor Jara jazz music”, grabado el año pasado en los estudios de Pablo Milanés en La Habana.

    ………. Aquí el lenguaje es el jazz latino: nuevos arreglos armónicos, improvisación, cubanía o blues aplicados a “Gracias a la vida”, “Volver a los 17”, “La jardinera” o “Casamiento de negros”. “Para nosotros Violeta Parra es folclor; el hecho de que el baterista y el pianista no fueran chilenos nos daba otro juego armónico y otra
    conducción”, fusiona Campos. “Obviamente hay un respeto. Vamos y venimos dentro de nuestras influencias, pero estamos enraizados en una tradición iniciada por ella. No puedo imaginar ni vanguardias ni ninguna música pelacable sin primero mirar hacia atrás y saber dónde estamos parados”.

    ………. Y si el quinteto reintenta las armonías de Parra, los trece grupos de rock firmantes de “Después de vivir un siglo”, el reciente disco de tributo a Violeta Parra, no tienen problemas al alterar timbres, géneros y hasta versos, como uno de los varios que la banda de funk rock Chancho en Piedra aporta a “Casamiento de negros”: “Les gustaba Michael Jackson / pero cuando era negro”.

    ………. “Me siento orgulloso de haber visto cómo los grupos chilenos trabajaban, con distintos estilos y todo, pero con el respeto y la liviandad también”, dice Álvaro Enríquez, cantante de Los Pettinellis, ex líder de Los Tres y productor del disco. “Por qué va a tener que ser tan dramático y tan serio que la Violeta sea la
    compositora y la poeta del siglo pasado. Por qué no la vas a poder tocar si también nos pertenece”.

    ………. “Además descubrimos lo irónica que es ‘Gracias a la vida’. ¿No te habías dado cuenta de que era una canción irónica?”, pregunta el bajista de Los Bunkers, Gonzalo López, cuyo grupo grabó esa canción en el disco. ¿Irónica, “Gracias a la vida”? “Irónica”, confirma Pedro Yáñez, cantor, payador, folclorista y autoridad del
    género. “Un verso como Gracias a la vida que me ha dado tanto / Me ha dado la marcha de mis pies cansados / Con ellos anduve (…) la casa tuya, tu calle y tu patio es una tremenda ironía”, comenta. “Mientras otros tienen tanto, ella tiene la marcha de sus pies cansados. Ése es el verso que más me gusta de ella”. Ya sea un bajista veinteañero y rockero o un payador fogueado y de raíz, cualquiera puede descubrir una nueva verdad en Violeta Parra.

    http://www.letras.s5.com/violeta070202.htm

  3. lasalamandra Says:

    PASIÓN DE VIOLETA PARRA

    Por Waldemar Verdugo

    Un día domingo a la hora del crepúsculo de la tarde, la autora de “Gracias a la Vida” se
    disparó un balazo en la sien. Murió al instante. Móviles: desconocidos.
    Violeta tenía 49 años, estaba sola y comenzaba el Otoño.

    “El día que yo no tenga un amor a quien dedicarle mis canciones, arrumbaré mi guitarra en un rincón y me dejaré morir. A quien me encuentre vieja para las expansiones sentimentales, yo le discuto que el amor no tiene edad”, declaró Violeta Parra en Santiago, de vuelta de París donde vivió un romance desdichado.

    La muerte temprana de Violeta Parra quedará siempre sin respuesta. Había luego instalado su propia carpa, un enorme recinto en la reina donde actuaba regularmente y que, al fin, se le hizo quizás demasiado inhóspito; quizás recordó otros veranos más jóvenes y menos solitarios. Porque el amor es un asunto de dos y estaba sola. Fue valiente: las mujeres que utilizan armas de fuego para suicidarse son una excepción. No dejó carta. Quiso morir entera, solo con la convicción de que ya no quería cantar, de que no deseaba más bordar su maravillosa tapicería ni a modelar sus cacharros de greda. La noticia de su muerte conmocionó a Chile, donde, entonces, la tasa de suicidios era la más baja de Latinoamérica, y muy por bajo de las estadísticas al respecto en otras partes del mundo.

    El año que murió Violeta (1967) la tasa de muerte premeditada en Chile fue de un 7% por cada 100.000 habitantes. En Hungría, por ejemplo, ese mismo año se suicidó un 26,8% en la misma cantidad de habitantes; le seguían Austria (21,7%), Finlandia (19,2%), Alemania Occidental entonces (18,5%), Dinamarca (19,1%), Suecia (18,5%), Suiza (16,8%), Japón (16,1%), Francia (15,5%), USA (10,8%)… ese año 1967 la Organización Mundial de la Salud hizo un serio llamado por el grave panorama que asolaba al mundo al respecto: el informe decía que de cada tres personas que fallecían en el planeta, una correspondía a suicidio. Eran los funestos aires que soplaban antes de las masacres oficiales que comenzaron a ennegrecer la atmósfera a partir de los sucesos mundiales de 1968, y que respecto a Chile desembocarían en 1973. Era esa época cuando Violeta se devolvió a la distancia una época convulsa, igual que la que vivimos ahora por otros motivos, cuando, sin embargo, el suicidio ha disminuido. Entonces era una plaga y Albert Camus llega a declarar:

    “El suicidio en nuestra época es el único problema filosófico realmente serio”.

    “Gracias a la vida que me ha dado tanto,
    me dio dos luceros que cuando los abro
    perfecto distingo lo negro del blanco,
    y en el alto cielo su fondo estrellado
    y en las multitudes el hombre que yo amo.
    Gracias a la vida que me ha dado tanto.
    Me ha dado su oído que en todo su ancho
    graba noche y día, grillos y canarios;
    martillos, turbinas, ladridos, chubascos
    y la voz tan tierna de mi bien amado.
    Gracias a la vida que me ha dado tanto.
    Me ha dado el sonido y el abecedario,
    con él las palabras que pienso y declaro,
    madre, amigo, hermano y luz alumbrando
    la ruta del alma del que estoy amando.
    Gracias a la vida que me ha dado tanto.
    Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
    con ellos anduve ciudades y charcos,
    playas y desiertos, montañas y llanos
    y la casa tuya, tu calle y tu patio.
    Gracias a la vida que me ha dado tanto.
    Me dio el corazón que agita su manto
    cuando miro el fruto del cerebro humano,
    cuando miro el bueno tan lejos del malo
    cuando miro el fondo de tus ojos claros.
    Gracias a la vida que me ha dado tanto.
    Me ha dado la risa y me ha dado el llanto,
    así yo distingo dicha de quebranto,
    los dos materiales que forman mi canto
    y el canto de ustedes que es el mismo canto
    y el canto de todos, que es mi propio canto”.

    Luego de su último viaje a Europa, Violeta Parra regresó a Chile en junio de 1965. Instala en las afueras de Santiago una gran carpa, en La Reina, para entonar su música y de inmediato se convierte en un centro de cultura folclórica chilena. En 1966 viaja a Bolivia, donde canta con Gilbert Favre. Regresa con él a Chile. Viaja por el país cantando en teatros. Compone sus últimas canciones, que graba acompañándose de sus hijos y del músico uruguayo Alberto Zapicán. Se suicida el 5 de abril de 1967 en la Carpa de la Reina. Era otoño y estaba sola.

    http://www.letras.s5.com/vp150905.htm

  4. lasalamandra Says:

    Hay 8 comentario/s de este artículo.
    sabbat:
    Yo solía tener fobia a los uniformes de la policía…
    2004.11.19 19:30:42
    Rachel B.:
    Siempre he creído que los policías que se encargan de regular el tráfico y de poner multas no son verdaderos policías, que si no fuera por esa palabra, “policía”, nadie les haría ni caso, nadie les prestaría atención.

    Un beso
    2004.11.19 19:08:03 email: rachelbondage (arroba) yahoo.es
    sabbat:
    Y crees bien. Nadie se lo hace pero para mí la policía tanto nacional, como la municipal y por tanto el ‘uniforme’ solía ser una mala historia asociado a nombres… yuste, Mateo, y a gentes, el amigo de Yuste, y el novio de la madre de Geli. Entonces era inocente :)

    Un beso.
    2004.11.19 19:03:26
    sabbat sobre este post::
    Le he visto esta tarde otra vez. Sobre las ocho menos veinte. Cuando enfilaba la alamabrada del polideportivo. Tuve una sensación extraña y era él. Me estaba mirando al pie de un banco. Su mujer y dos o tres amigas estaban con él. Seguro que esperaban la salida de un niño . Así que no estaba trabajando de tarde como yo suponía. Viste sin importarle demasiado lo que lleva puesto. Cómodo, de abrigo.

    Jugamos bajo la lluvia.
    2004.11.19 19:46:26
    lefou:
    mas de cien palabras mas de cien motivos para no cortarse de un tajo las venas, mas de cien pupilas donde vernos vivos, mas de cien mentiras que valen la pena… J. Sabina
    2004.11.20 19:31:57
    lefou:
    respecto a vileta parra, te recomiendo que busques por internet o compres un libro que se llama violeta del pueblo en el que narran su biografia, o te recomiendo que cisites esta pagina donde hay varios articulos sobre ella http://www.letras.s5.com/archivovioleta.htm
    aun no se ha esclarecido la razon de su muerte
    saludos
    2004.11.20 19:04:51
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    Luis Muiño:
    Este post es un ejemplo de por qué me gusta tu diario. En un mismo post aparecen Violeta Parra, el deseo sexual, familia e hijos, la muerte violenta y un policía municipal…
    Yo creo que la vida tiene muchos colores. Solo cuando le perdemos el truco la vemos de un solo color. Tu forma de escribir siempre me recuerda esos miles de colores…y eso me trasmite sensación de realidad. Zenkiu.
    2004.11.21 19:15:24 email: luis.muino (arroba) elhabitatdelunicornio.net
    sabbat:
    Y a mí me gustas tú porque siempre eres delicado con los sentimientos de los demás. Incluso cuando algo te ‘encorajina’ y das ‘caña’.

    Gracias a ti.
    2004.11.21 19:

  5. candelaarias Says:

    41 visualizaciones

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