Pero Satie , Gymnopédies nº1. Era otro…

noviembre 20, 2004

Hoy me ha apetecido escuchar a Satie cuando empiezo a escribir. No, a escribir no, a pensar, porque lo que yo hago no es escribir. Escribir debe ser otra cosa. Escribir debe ser, por ejemplo, algo dicho que quedó ‘inmortalizado’ en una frase celebre. Eso crees aunque no me lo digas. Algo a lo que tú le das valor sólo porque lo dijo alguien a quien otros muchos leyeron antes que tú y le dieron valor. Por ejemplo:

Escribir es hacerse pasar por otro, escribir es dejar de ser escritor o de querer parecerte a Mastroianni para simplemente escribir, escribir lo que escribirías si escribieras..

Y fíjate, esto lo dice Vila-Matas, el autor de ‘Suicidios ejemplares’. Morir…

Un día, el día de mi último cumpleaños, frente a una copa de Tia María en un local lleno de humo, Stanislaw me dijo :

‘Quiero que escribas cuentos para niños y que triunfes porque con el tiempo entonces yo podré sentirme orgulloso de haberte conocido’.

Y aquel fue el día en que Stanislaw comenzó a morir. La niebla, en que sin saberlo sus palabras me sumían, penetró por su boca y le mató. Pero dejemos a Stanislaw porque para hablarte de él tendría que buscar otro compositor, no sé cuál aún… Debería habérselo preguntado que para eso estudió musicología. ¿Con cuál te gustaría que escuchara tus palabras que nada significaban? ¿Con cuál quieres que imagine aquel sol que decías nacía por el Sur? ¿Por qué Sur?, ¿acaso habías perdido el Norte?

Y a mí, ahora que sólo escucho a Satie, la Gnossiennes nº1 para piano no me apetece ir más allá de este ártico círculo polar. Esta composición es Pésimo, los largos pasos con los que avanza mientras atraviesa el tramo del parque. Ha aparecido de improviso, amparado por las sombras del sendero oscuro. Unos segundos después de Laura que lo primero que ha visto ha sido mi pelo corto y se ha mostrado decepcionada. ‘¿Por qué te lo has cortado?’ Porque tenía que hacerlo. Se me estropeó al rizarlo pero ahora crecerá más sano. ¿No te alegras por mí?’ ‘Sí, pero… ‘. ¿Me encuentras fea? Miriam dice que sí, que a ella le gustaba mucho más con la melena. Para eso son niñas, para ser sinceras. Pero Laura dice que no, que no estoy más fea, sólo distinta, que ahora lo que parece es que tengo mucho más pelo (se refiere al volumen) y que soy de otra época: ‘… de los años 70’.

mar�a schneider

Y yo me pregunto si las dos estaremos pensando en María Schneider en ‘El último tango en París’ porque Laura es sorprendente y no me cuesta nada imaginarla como una prolongación más dulce, más inocente, más soñadora de la Gnossiennes anterior. Sí, Laura es ahora mismo la Gnossienes nº5, y le pido que no se acerque a mí porque estoy enferma, que la quiero por lo menos a medio metro de distancia y que desde luego no podemos besarnos. Pésimo le silba y le dice que entrará en el bar. Ya hace meses que no le permito que se me acerque. No quiero tener que enfrentarme a su miedo. Soy cobarde. Me pongo en su piel y me planteo cómo puede sentirse él mientras una mujer como yo, lo que ahora él debe pensar que soy yo, abraza a esa niña, la sienta en su regazo y la estrecha contras si. ¿Qué hará luego con ella después de que yo la toque?, ¿la desinfectará como si fuera uno de sus instrumentos quirúrgicos o tal vez le pedirá a su enfermera que lo haga por él? Sí, seguro. Él, el mismo día que me dijo aquello del asco mayúsculo y creciente que le provocaba ‘el asegurado’, me reconoció que era una persona muy capaz y de su absoluta confianza. Me dijo que no sabría qué hacer sin ella… que sin su enfermera estaría perdido. Morir… querer morir. Eso ocurre cuando le supongo perdido.

Y esto sucede de viernes aunque es sábado cuando lo escribo y mi estado anímico es intermitente. Parpadeo como una luz naranja, y voy y vengo como una fiebre. Y la tarde es perversa, perversa y divertida. Me río de los celos de Guernika. Me río en su cara y no me compadezco. Pudo elegir apurar la copa, ¿no? Pero no lo hizo. Eligió fingir que el vino, nuestro vino, le sentaba mal a su hígado. Es un enfermo de su debilidad mental y por eso no me da ninguna pena.

Más tarde, mucho más tarde suena el teléfono. Es Nora. Quiere contarme que los ha visto y que nada ha cambiado, a no ser el juego. Se saludaron por primera vez. ‘No hubo esas miraditas y esos jueguecitos suyos de siempre’ -dice. ‘Los dos íbamos con nuestras hijas, los dos tan normales por fuera… Pero somos igual que tú, todos lo somos por dentro’… ¡Vaya por dios, qué circunspectos! ‘No, espera’ -le digo. ‘¿Tú cuando te has comportado como yo?’  ‘Nunca’ -dice. ‘Pero porque a mí no se me ocurren esas ocurrencias que se te ocurren a ti’. ¿Y le parece poca la diferencia? ‘… Y estoy tan sucia como tú sólo que yo lo oculto, lo mismo que él’. Entonces no sé qué más quiere decirme pero trata de lo mismo. De lo mucho que los iguala el mundo, que los unen sus vidas sociales: padre, madre, esposa, marido, médico, auxiliar, aburridos… y lo al borde de él que estoy yo, a punto de caerme. Y es cuando no la soporto más y le cuelgo el teléfono enfadada. Y no sé ni siquiera que fue lo que le dije al final pero estoy cansada, muy cansada, tan cansada que ni me había dado cuenta de que estaba llorando. Y me pongo a leer uno de esos artículos que he reservado para cualquier otro momento, para un momento mejor, en un intento, quizá, de obviar el llanto y es curioso porque dice:

‘Paul, es un americano de mediana edad, que vive en París, cuya mujer, Rose, acaba de suicidarse.’

Y el tema es sospechosamente recurrente y entonces empiezo a pensar que sería una buena idea eso de mezclar las muertes de ficción, con las muertes de la realidad y luego leo una frase, es una versión de un verso de Baudelaire: ‘Soy un oasis de horror en mitad de un desierto de aburrimiento’. Y Luis Muiño dice sobre eso que es así como se siente todo el mundo, que todos nos sentimos culpables y que todos hemos cometido nuestros ”crimenes” por escapar del aburrimiento. Y eso ha sido el detonante, me doy cuenta ahora… Nora dice: que todos somos iguales, que todos somos sucios por dentro. Pero mira, eso que lo diga por ella, y por quién quiera, y por él si le apetece pero no por mí, ya no por mí. Yo no he trabajado tanto conmigo por dentro para seguir considerándome un horror. Y desde luego no me aburro. No tengo ninguna capacidad de aburrimiento.

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Y amanece el domingo y ayer soy asquerosamente feliz

20/11/2004 20:15.

P.S de sabbat:
Pero Satie , Gymnopédies nº1. Era Victor

Nos íbamos ya cuando yo le digo que tiene que leerse a Bolaño. Y saco el libro de ‘los detectives salvajes’ y he percibido con claridad que sus pupilas se han dilatado y me sonríe. Empezamos a hablar un poco de libros antes del verano. Él me preguntaba lo que leía y yo le comentaba y allí es el único que parece interesado en la lectura y es esa música y es así tranquilo, plácido, no recargado, y tiene los ojos violetas, unos ojos preciosos en los que hay que fijarse para averiguarlos y … antes venía siempre con ella. Yo creía que eran novios pero sólo eran muy amigos. Y ella es una chica muy atractiva, una mujer alta y plácida, como él. De hecho trabajan juntos. Son veterinarios y cuando yo creía que eran novios me extrañaba que él me mirase de aquella forma. Yo a veces tenía la sensación de que le gustaba pero un día hablé con él y me pareció una idiota pretendiendo ser amable y distante a un tiempo. Y por eso no lo intenté más. Puede que él que ella estuviera cerca influyese. Ya se sabe, la complicidad… hasta que empezó a preguntarme por mis libros. Y llegaba más pronto y yo estaba sentada sobre el muro y generalmente hacía sol y además a mí era ‘S’ quien había comenzado a llamarme la atención. Un chico muy indómito aquel que ya no regresó…, tal vez porque se asomó aquí y leyó todo esto y tal vez él si piense que yo aunque diga que no, si que soy un ‘oasis de horror’

Y yo le cuento que este ejemplar de ‘Los detectives Salvajes’ es de la biblioteca pero que me lo voy a comprar porque es un libro que ya sé que voy a querer tener y que te engancha, te engancha desde la primera página y que si quiere cuando yo me lo compre y me lo lea se lo dejo y él me dice que mejor que no porque no tiene demasiado tiempo y lee muy lento y ahora está leyendo uno de Mercedes Salisach. ¿La conoces? Me dice como si dudara de que fuera a conocerla. Y yo le digo que sí, que de nombre, que incluso cuando me llevé a Bolaño estuve tentada de de llevarme también ‘El volumen de la ausencia’, que es un libro que trata de … Y él sonríe más y sus pupilas se han dilatado todavía más y abarcan todo el violeta del ojo pero no son moradas como el miedo, ni las siento negras como el dolor, y me callo porque ha anochecido y ya se sabe de noche… y desde luego no le cuento que ahí, en ese libro, fue justo dónde dejé mis últimas bragas abandonadas con mi número de teléfono escrito y que de momento se acabaron los experimentos… y él me dice que el libro que él está leyendo no se llama así, que se llama…
No recuerdo cuál título me dijo que era y lo del argumento es nebuloso. Le miraba más que le escuchaba y le propongo que nos intercambiemos y él me dice que bueno y nos despedimos y él parece que no quiere acabar de irse pero se va y yo le envío un mensaje a Guernika que mira su móvil como si ya hubiera recibido uno pero se sorprende cuando le llega el mío. ¿Y esto?, ¿de quién será?.Y soy yo: ‘un beso idiota’, le digo. Y se alegra, se lo he notado y J. ha estado allí mientras hablo con Victor y nos escucha y debe parecerle rara, rarísima, mi manera de desdoblarme. Con él fui sólo soberbia y distante y estúpida, sobre todo eso; y sobre todo cuando le dije aquello: ‘Yo me aburro con suma facilidad de todo. Y hay muy pocas cosas que me interesen en esta vida’. Y lo peor fue el tono que empleé para decirlo y ahora, de repente, soy amable, insospechadamente, con ese chico que se va y hasta parezco menos infame y mucho menos infalible. Pero él sólo es un gilipollas, un cretino, alto, sólo eso, alto y con pinta de marques de noveleja rosa de las mi bien querida Barbara Cartland, que supongo debió de ser una mujer entrañable… o por lo menos así la experimentaba yo.

Y al día siguien Victor regresa y jugamos juntos, de compañeros y a veces cuando hacemos un tanto yo le tiendo la mano para chocarla y ha sido tierno conmigo en esos instantes…

Tierno como Satie. A Victor le gustan los gatos como a mí. Eso lo sé y lo mismo que hay amos de perros, estamos los ”dueños” de gatos, más independientes, más solitarios, mas leales a nuestros principios, menos traidores a nosotros mismos.

Y eso sucedió después de que viera al policía municipal, y luego cuando nos marchábamos empapados, yo y otro compañero, me he fijado en un hombre que nunca había visto. Está de perfil a la puerta de un establecimiento hablando con propietario y yo debo de estar horrible. Me ha llovido encima durante más de una hora y llevo la raqueta bajo el brazo. Son cerca de las nueve de la noche y él se gira justo cuando ya creí que no me vería, y me ha clavado los ojos durante uno segundo y yo le he gritado pero he seguido caminando creyendo que estaría horrible… Era un motorista porque vestía como ellos y aquella era una tienda de repuestos para vehículos y me gustaría que me hubiera seguido porque metros más adelante mi compañero se fue por otra calle y yo seguí caminando pero sola, hasta que me apague en alguna esquina como lo hace ese fragmento de Satie que Víctor me trajo a la memoria

7 Responses to “Pero Satie , Gymnopédies nº1. Era otro…”

  1. lasalamandra Says:

    uicidios ejemplares, E.Vila-Matas

    Conjunto de relatos en torno al tema que da título al libro. En torno a los suicidios cualquier escritor poco avezados hubiera patinado en la farragosa pista de lo necrológico.
    Enrique V.-M. se sirve de Pessoa, como uno de sus referentes habituales, para llevar a buen puerto está arriesgada empresa. Sin caer en lo lacrimógeno, nos invita a historias sugerentes, extravagantes, hasta lúdicas. He ahí la magia de la ficción, de la buena literatura. La muerte, trágica en la vida real, puede servir de mero entretenimiento si el escritor, como buen mago, sabe crear un pacto singular con el lector. Tarea hercúlea, pero apasionante.
    No es un libro deprimente, ni apagado, porque está salpicado de humor. Kafka, otro de los referentes de Vila-Matas dijo que el humor es la única obligación moral en este mundo.

    http://www.lacoctelera.com/liber/post/2006/02/18/suicidios-ejemplares-e-vila-matas

  2. lasalamandra Says:

    Suicidios ejemplares, de Enrique Vila-Matas (*)

    Anagrama, Barcelona, 2002

    En el prólogo de esta singularísima colección de suicidios imaginarios se nos habla de unos grafitti misteriosos que hace unos años aparecieron en la ciudad nueva de Fez, en Marruecos: “Se descubrió que los trazaba un vagabundo, un campesino emigrado que no se había integrado en la vida urbana y que para orientarse debía marcar itinerarios de su propio mapa secreto, superponiéndolos a la topografía de la ciudad moderna que le era extraña y hostil”. Todo parece indicar que en estos relatos contra la vida extraña y hostil, el narrador, al igual que el vagabundo de Fez, intenta orientarse en el laberinto del suicidio a base de marcar el itinerario de su propio mapa secreto y literario: «Yeso me lleva a pensar en Pessoa (“Viajar, perder países”) y a parafrasearlo: Viajar, perder suicidios; perderlos todos. Viajar hasta que se agoten las nobles opciones de muerte que existen.”

    Viajar y perder países, inventar personajes que evitan que nos arrojemos al vacío, adentrarse a tumba abierta en la realidad, perseguir con gran fatiga vidas ajenas, morir de esa pasión extrema que puede ser el amor, coleccionar tempestades, interiorizar a los muertos, perderse, resignarse a la grisura de la vida, practicar la saudade, convertirse en fantasma: éstas son algunas de las nobles suertes de muerte o despedidas irónicas de la vida que habitan las páginas de esta colección de sutiles suicidios y van trazando un inquietante itinerario moral a través del tema de la muerte por mano propia, sin sucumbir al suicidio pero también sin escapar de él.

    http://www.lacoctelera.com/shamirocuai/post/2006/05/03/suicidios-ejemplares-enrique-vila-matas

  3. lasalamandra Says:

    Compositor francés, nacido en Honfleur (Normandía). Estudió en el Conservatorio de París y trabajó como pianista en un café. Entre 1880 y 1890 compuso numerosas obras para piano, entre las que destacan Gymnopédies (1888) y Gnossiennes (1890). Convencido de que sus conocimientos de contrapunto no eran suficientemente sólidos, cuando tenía 40 años decidió volver a estudiar con los compositores franceses Vincent d’Indy y Albert Roussel en la Schola Cantorum. Regresó a la composición, básicamente con obras para piano, a menudo, así anteriormente, con títulos surrealistas que parecían guardar poca relación con la música, como, por ejemplo, Préludes flasques pour un chien (1913), Sonatine burocratique (1917) y 3 morceaux en forme de poire (1903, para piano a cuatro manos) y que realmente son seis piezas para piano. Rebelde contra el carácter plúmbeo y la complejidad de la música de su tiempo e innovador en el uso de ciertos recursos armónicos, marcó la tendencia futura de la música francesa.

    Muchos compositores le aclamaban como un maestro, en especial los jóvenes innovadores conocidos como Les Six, a quienes conoció a través de Jean Cocteau. También influyó en otros compositores franceses mayores que él como Claude Debussy y Maurice Ravel así como en la École d´Arcueil (Henri Cliquet-Pleyel, Roger Désormière, Maxime Jacob y Henri Sauguet). Otras de sus obras son los ballets Parade (1917), producidos por Sergei Diáguilev y Jean Cocteau con decorados y coreografía de Pablo Picasso, Mercure (1924), Socrate (1919) para cuatro pianos y orquesta de cámara, basado en los Diálogos de Platón, y Vexations, una pequeña obra coral casi atonal para piano que se debe interpretar 840 veces sin interrupción.

    http://www.epdlp.com/compclasico.php?id=1123

  4. lasalamandra Says:

    BIOGRAFIA
    Erik Satie: ¿genialidad o dislexia?

    Contra los clises biográficos, este trabajo lo muestra como un músico más audaz y excéntrico que genial.

    SANDRA DE LA FUENTE
    BIOGRAFIA
    EL MUNDO DE SATIE

    de Robert Orledge
    Adriana Hidalgo. 322 páginas. $ 34

    Ya es suficiente de Wagner. Lo que se necesita es que la orquesta no ponga caras cuando un actor entra en escena. ¿Acaso los árboles en escena ponen caras?”, recomendaba Erik Satie a su amigo Debussy; Jean Cocteau cita este diálogo en el que —sugiere— se encuentra el germen de la creación de Pelleás y Mélisande. Los documentos reunidos por Robert Orledge en El mundo de Satie delinean los rasgos anti-románticos del músico y construyen una biografía que derriba los lugares comunes del género. Orledge se encarga rápidamente de desnudar las razones de la curiosa inteligencia de Erik Satie: en sus palabras introductorias, Orledge subraya los resultados de una investigación llevada a cabo por Sarah Nichols que conduce a interpretar las actitudes excéntricas y el riguroso inconformismo de Satie no tanto como el resultado de un alto grado de concentración intelectual sino más bien como la consecuencia de un severo cuadro de dislexia.

    Aunque la legitimidad de esta investigación no está debidamente comprobada —Orledge sólo explica que Sarah Nichols es la mujer de un conocido traductor—, la sentencia tiñe todos los testimonios, toda la biografía: es inevitable recordarla al comprobar las bajas calificaciones que Satie obtenía en sus estudios académicos y al leer que el Conservatorio de París, el lugar donde había estudiado, era “una especie de penitenciaría local sin ninguna característica interna —ni externa, para el caso— que lo redimiera”. Bajo ese mismo diagnóstico puede interpretarse también el comentario de su amigo J. P. Contamine de Latour, con quien Satie compuso el ballet Uspud: “Adoptó la pose de un hombre que al conocer únicamente trece letras del alfabeto, decide crear una nueva literatura sólo con ellas, en lugar de admitir sus propias limitaciones. Semejante audacia no tuvo paralelos en su época, pero la convirtió en la marca personal para triunfar con su sistema”.

    Distintos testimonios construyen la personalidad de Erik Satie, estudiante poco esmerado y joven ambicioso capaz de retar a duelo al director de la Opera de París para inducirlo a estrenar su ballet Uspud, iconoclasta que en su tiempo —según los dichos del pintor Francis Jourdain— “era mejor conocido como clown que como compositor. Si se presentaba como candidato para el Instituto (la Académie des Beaux-Arts), era sólo para burlarse de la cultura oficial”.

    Aunque Pierre Boulez no vio en Satie más que a un “coleccionista de objetos raros que no logró integrar de ninguna manera sus descubrimientos en un lenguaje coherente”, su producción ha encontrado numerosos cultores entre los músicos de la segunda mitad del siglo XX. La música de Satie tiene para ellos una densidad filosófica; muestra precozmente vías de solución para los problemas con los que la música se encontró una vez emancipada la disonancia. Sus experimentos con la música de mobiliario fueron interpretados como precursores del muzak y sus composiciones breves, reiterativas y de líneas austeras fueron leídas como antecesoras del minimalismo. John Cage, en diálogo imaginario con Satie, señala que “para interesarse por Satie uno debe —en principio— ser desinteresado, aceptar que un sonido es un sonido y que un hombre es un hombre, renunciar a la ilusión de las ideas de orden, de expresión de sentimientos y a toda esa charlatanería estética que hemos heredado. No está en cuestión su relevancia. Satie es indispensable”.

    De algún modo, los compositores vanguardistas del siglo XX, deudores del anti- romanticismo de Erik Satie, invistieron al excéntrico compositor con las propiedades del genio.

    http://www.clarin.com/suplementos/cultura/2003/06/21/u-00502.htm

  5. lasalamandra Says:

    Susana:
    :-)
    2004.11.22 19:41:58 email: Campanilla698 (arroba) hotmail.com
    salva:
    ¿Quién es la chica de la foto?
    2004.11.22 19:38:13
    sabbat:
    María Schneider. La mujer que protagonizo junto con Marlon Brando el ‘last’ tango en París ;)
    2004.11.22 19:21:50
    Cecilia:
    me encantaría regalartelo yo, junto con el diario…

    un beso
    2004.11.23 19:11:02
    sabbat:
    pues yo acepto encantada :)

    un beso
    2004.11.23 19:40:46
    manuel h:
    satie, el otoño y la niebla, claro.
    besos
    2004.11.23 19:16:00
    sabbat:
    besos manuel h :)
    2004.11.23 23:07

  6. lasalamandra Says:

    PLUMBEO: PESADO COMO EL PLOMO. DE PLOMO

  7. candelaarias Says:

    30 visualizaciones

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