LA PESTILENCIA DE SER UNA MUJER ACOSADA

noviembre 26, 2004

Tardan unos diez minutos en llegar y cuando lo hacen asoman doblando la esquina por la que yo les espero. Me levanto y corro hacia el coche, y sé que mi movimiento es sólo un afán por detener el mundo y el tiempo. Soy una persona de movimientos veloces.

gacela thompson

Y antes, incluso, cuando corría por la playa parecía una gacela de esas Thompson cuando atraviesan la Sabana perseguidas por el guepardo del Serengueti; aunque una loca y solitaria. Lo mío no son las manadas. ¡Qué contraste luego, con esta desidia de la que vive en esta casa! Doy alcance al coche y lo persigo durante unos metros y golpeo con los nudillos el cristal de la ventanilla contraria al asiento del conductor; antes de que termine por detenerse. Se acaba la carretera.

– ¿Vienen ustedes por mí?

Y debo de tener el susto inscrito en el rostro como un matasellos porque él me sonríe como si le hiciera gracia mi expresión y supongo que para tranquilizarme.

– No, por usted no venimos. En todo caso a saber qué le ocurre.

– Hay un individuo que me acosa. Lleva meses haciéndolo. Ya le expliqué por teléfono a su compañero…

– Y dígame, dónde está en este momento. ¿Se encuentra aquí ahora?

Entonces giro mi cabeza y le digo con alivio:

– Sí. Allí, en aquel banco

– ¿Y le ha hecho algo?

– No, hoy no. Me dijeron que les avisara en cuanto llegase al parque y me cerciorase de que se encontraba aquí para que ustedes procedieran a la identificación.

Y es cuando se hacen un gesto entre ellos y salen del coche. El que conduce el vehículo no habla. Creo reconocerle de vista. Es un tipo calvo, serio pero porque parece tímido y callado. En absoluto amenazante. Digo para mí. Y con el que me comunico desde el principio me dice: ‘Vamos. Acompáñenos’. Y yo le voy contando por el camino que esto ya comenzó en febrero o en marzo. De eso no estoy segura pero podría estarlo porque yo llevo un diario donde lo registro todo, absolutamente todo y qué fue lo que sucedió la primera vez y luego, otro día, cuando trató de abordarme en el banco mientras leía, y yo me levanto enfadada porque recuerdo que los bancos del parque no son míos y, en todo caso, si me molesta soy yo quién debe irse y aquella vez que trató de hacerme llegar un regalo por mediación de un escolar que pasaba por allí con sus libros bajo el brazo y ahí es dónde le amenazo, usando el mismo correo, con la policía: ‘No quiero nada de ese hombre. Y dile que si no me deja en paz llamaré a la policía’.

Esa es la primera vez que le aviso y eso sería en marzo o tal vez como muy tarde abril y como luego logro mantenerlo a raya durante los saldos del verano y los restos de la primavera, hasta que empieza a envalentonarse y asusta a las niñas con la vigilancia de su mirada constante sobre mí, y luego ya viene eso de que trata de pararme por la calle o el día en que me grita que me quiere: ‘Te quiero. Te quiero. María te quiero’, cuando paso cerca suyo. Y así hasta la tarde anterior sintiendo aumentar, cada día que se desocupa, como un cubo de basura, el agobio creciente y el asco. ¡Qué pestilencia!

Y llegamos caminando a la altura de su banco y yo le señalo con el dedo:

– ‘Este es el individuo’.

– A ver -le dice el policía con el que me comunico todo el rato. ¿Qué problema tiene con esta mujer?

Y el hijo de madre, que se ha quedado tan tranquilo sentado con los brazos cruzados, dice que ninguno. Y entonces el funcionario uniformado me pregunta algo a mí y creo que yo contesto que no le conozco de nada y que me está molestando, que lleva meses molestándome y que lo que quiero es que me deje en paz, y que nunca en la vida vuelva a acercarse a mí. Y él permanece en silencio con su cara de simio repugnante mientras me escucha, sólo que ahora no se ríe, no es él quién está disfrutando con mi apuro, aunque yo tampoco lo hago. Estoy demasiado implicada para disfrutar de ello aún. Es más no creo que sea capaz, no logro disfrutar con el malestar de otros desde que extravié el odio por los seres humanos. Y en este momento sigo sintiendo repulsión pero no odio: ‘Te lo tienes merecido capullo’, y ni siquiera demasiada rabia. Será porque no tengo ningún problema con la ira. La manifiesto cuando se presenta y no la echo a faltar cuando se desvanece. Yo no soy ninguna reprimida emocional. Y ahora sí, ahora ya ha quedado clarísima mi postura, la de que yo no mentía. Le había amenazado en tres ocasiones con la policía, y ahora el policía que habla conmigo le pide la documentación y cuando él se la extiende, y me fijo en que la mano no le tiembla, nosotros nos retiramos hacia el coche de patrulla. ‘Lo mejor es que lo denuncie usted’, me dice. ‘Porque esto va a ser una obsesión y si no, por mucho que le nosotros le pidamos el carné y le idenfiquemos ahora y le digamos que no la moleste, no logrará quitárselo de encima’.

– Muy bien. Usted dígame exactamente lo que tengo que hacer porque yo voy a seguir el procedimiento.

– Primero vamos a comprobar al coche si tiene antecedentes. Porque si fuera así…

Y yo voy vestida de negro. Con anorak, zapatillas y pantalón deportivo. Aunque llevo sólo un bolso grande de calle y la raqueta acabo de dejarla en la pista. Y este policía es un hombre curtido. Andará cerca de los cincuenta años y lleva gafas y me llama la atención que tenga tanto pelo: bien cuídado pero espeso. Y es de frente ancha, como la mía. Y Laura no está, aunque por una parte me alegro pero por otra sé que le habría encantado vivir la excitación de esta situación. Desde hace un mes me viene preguntando con insistencia si ya le he denunciado. ‘No. Todo a su debido tiempo’. ¿Pero por qué?.Yo quiero que lo hagas ya y volvamos a ser libres de jugar cuando queramos. Eso me dice y con razón porque aunque me parezca imposible hace meses que he perdido mi libertad. Zonas prohíbidas, sitios prohíbidos, lugares a dónde dirigir la mirada prohibidos. Ella no tenía por qué haber vivido esto, y supongo que de algún modo la marcará. ¡Cabrón! Y la culpa es mía por mi manía de solventar todo lo mío yo, mis problemas, sin ayuda de nadie. Ha sido así desde que tengo uso de razón. Y además… estaba lo de mi conciencia culpable, el que yo también sé lo que es una obsesión. He sido absurda olvidando mis derechos.

Se llama Alberto no sé cuantos. No presto tanta atención y ha nacido en el 59. La fecha no quiero ni saberla. Hace años que sólo me gusta conocer, algunas veces, las fechas de aquellos que me gustan especialmente pero hasta eludo eso, a ser posible. Me restaba demasiada espontaneidad. Me condicionaba demasiado. Por ejemplo: Ulises Lima nace un seis de enero como Alma y como la mujer de Pésimo. Es curioso en que detalles nimios, casuales, busca uno refugiarse cuando algo le interesa de forma única y que grandes coincidencias pueden llegar a desestimarse cuando a ese mismo algo le desagrada. Entonces le restamos importancia a lo que sea y Alberto no se cuantos no tiene antecedentes. ‘Está limpio’, me dice el policía después de que un compañero suyo le habla por la radio y yo escucho decir no sé qué de un código. Y hay otro aviso. Tiene que personarse en otro punto de la ciudad pero éste le dice al de la comisaría que todavía no han acabado aquí y ha llegado otro coche patrulla y el nuevo policía pregunta por el compañero del que está conmigo.

– ¿Está dentro del bar?

– No. Lo tienes en aquel banco.

Y yo ya puedo irme cuando quiera pero ahora lo importante es que denuncie, cuando quiera porque ellos tienen abierto las 24 horas del día y esto, me dice, es tan corriente que los ciudadanos no nos lo podemos ni imaginar. A todas horas, tipos y más tipos que se obsesionan con mujeres, como en la canción. Así me lo dice.

‘La habrá visto a usted en cualquier parte. Le habrá gustado y desde entonces la persigue pero si no lo denuncia le aseguro que será peor y nosotros no podremos evitarlo’.

Y le prometo hacerlo. Mañana mismo, por la mañana y le doy la mano y me despido de él. El dueño del bar que frecuenta Pésimo ha salido a la calle y ha visto la escena. Pero como soy yo se habrá tragado su curiosidad y se ha vuelto adentro. Y luego al irme me cruzo con esa mujer que viene de recoger a su hijo de la clase de inglés en la escuela de ‘Artes y Oficios’ pero yo no la miro aunque percibo como ella se pone tensa y me mira y tontea con el tono de voz al hijo. Son las siete de la tarde. Y veinte minutos después me cruzo de calle a calle con un hombre y su hijo y aquí sí que nos miramos los dos, porque hoy no le acompaña ‘ella’. Y éste no es policía. No que yo sepa.

*(En los comentarios, luego explico cómo no espero al día siguiente para poner la denuncia)
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coche patrulla

26/11/2004 09:56.

4 Responses to “LA PESTILENCIA DE SER UNA MUJER ACOSADA”

  1. lasalamandra Says:

    La denuncia, la querella y el atestado

    La querella
    La denuncia
    El atestado policial

    La querella

    Es la declaración que una persona efectúa por escrito para poner en conocimiento del Juez unos hechos que cree que presentan las características de delito. Con ella el querellante solicita la apertura de una causa criminal en la que se investigará la comisión del presunto delito, y se constituirá como parte acusadora en el mismo.

    Puede interponer una querella cualquier ciudadano español independientemente de que haya sido o no ofendido por el delito; sin embargo, los extranjeros sólo podrán querellarse en el primero de los casos, esto es, si son directamente ofendidos por el delito que declaran.

    La persona que realiza la declaración (o querellante) ha de manifestar en la querella su intención de intervenir en el procedimiento judicial como parte acusadora, pudiendo apartarse del mismo en cualquier momento, sin perjuicio de que pueda exigírsele la responsabilidad civil y / o penal que en su caso proceda.

    El Juez o Tribunal decidirá si admite o no a trámite la querella interpuesta.

    Contra la resolución (auto) que dicte desestimándola podrá presentarse el llamado recurso de apelación.

    Por su parte, en la querella se podrán denunciar tanto delitos públicos como privados.

    Los delitos públicos son aquellos que se persiguen ‘de oficio’, esto es, por las propias autoridades. Sin embargo, para el seguimiento de los delitos privados (por ejemplo, las injurias y calumnias… etc. ) será necesario que el afectado por los mismos formule una querella en la que manifieste su voluntad de ser parte acusadora en el procedimiento penal.

    ¿Cómo se presenta la querella?

    La querella ha de formularse por escrito, es necesaria la intervención de abogado y procurador y en ella debe figurar:

    * El Juez o Tribunal al que se dirige.
    * Nombre, apellidos y vecindad (viene determinada por el lugar de residencia) del querellante.
    * Nombre, apellidos y vecindad del querellado. Si se desconoce la identidad del querellado, se debe indicar su descripción así como todas aquellas señas de las que se dispongan y que puedan contribuir a su identificación.
    * La descripción de los hechos, el lugar, la fecha, y la hora en que ocurrieron.
    * Las diligencias que deben practicarse para comprobar el hecho.
    * La petición de que se admita a trámite la querella, de que se practiquen las diligencias indicadas y se tomen las medidas cautelares personales o reales que se consideren oportunas.
    * La firma del querellante.

    Junto a la querella deberán aportarse aquellos documentos o pruebas que sirvan para acreditar los hechos objeto de la misma o indicar dónde pueden encontrarse.

    Cuando se trate de un delito “in fraganti”, de los que no dejan señales de su comisión o en los que exista un temor fundado de que el presunto culpable va a escaparse o a ocultarse, el particular que tenga la intención de formular querella podrá acudir además a cualquier funcionario de policía solicitando la práctica de las primeras diligencias averiguatorias y, en su caso, detener al delincuente.

    En los delitos privados, excepto para el caso de violación y secuestro, junto con la querella se presentará la certificación que acredite que se ha celebrado o intentado el acto de conciliación entre querellante y querellado.

    No obstante, podrán celebrarse aquellas diligencias de carácter urgente dirigidas a la comprobación de los hechos o para la detención del delincuente, debiendo presentar la certificación lo antes posible, de lo contrario se paralizarían las actuaciones.

    En cualquier caso, un abogado podrá ofrecer asesoramiento sobre todas estas cuestiones a la vista de las particularidades que presente cada supuesto concreto.

    ¿Quiénes están obligados a prestar fianza?

    Cuando el que presenta la querella no es el perjudicado por el delito, sus herederos o representante legal o, en el supuesto de homicidios o asesinatos, el viudo o la viuda, y los parientes ascendientes y descendientes consanguíneos o afines de la víctima hasta el segundo grado, deberá prestar fianza para cubrir los gastos del juicio.

    En el caso de los extranjeros, únicamente quedarán exentos de presentar fianza si así se contempla en algún tratado internacional que les sea de aplicación o por el régimen de reciprocidad con el país de origen del extranjero.

    ¿Y si se abandona la causa criminal?

    Se entenderá abandonada la causa criminal:

    * Si a los 10 días de practicarse las últimas diligencias solicitadas por el querellante, éste no insta la continuación del procedimiento.
    * Cuando la causa esté paralizada porque el querellante no solicita que se practique ninguna actuación.
    * Por muerte o incapacidad del querellante, si la causa no se continúa por sus herederos o representantes legales en el plazo de 30 días naturales desde que se les notifique la existencia de la querella.

    La denuncia

    La denuncia es la declaración que efectúa una persona para poner en conocimiento del Juez, Ministerio Fiscal o la policía, unos hechos que se considera que pueden constituir un delito.

    A diferencia de la querella, el denunciante no interviene personalmente como parte acusadora en el desarrollo del proceso penal.

    Los delitos objeto de denuncia pueden ser públicos, perseguibles de oficio por las autoridades, o privados, señalando que éstos sólo podrán ser perseguidos si la denuncia es presentada por los sujetos determinados por la ley.

    En caso de que la denuncia se interponga por unos hechos que resulten ser falsos, el denunciante podrá incurrir en responsabilidad tanto civil como penal.

    ¿Cómo se presenta la denuncia?

    La denuncia puede realizarse por escrito o de palabra ante el funcionario correspondiente, personalmente o por medio de representante con poder especial.

    Debe ser firmada por el denunciante o por alguien a su petición, si él no pudiera firmarla.

    No es necesario que se dirija contra una persona determinada, aunque en el caso de que existiera algún sospechoso, el denunciante puede especificarlo. Tampoco es necesaria la intervención de abogado o procurador, ni tampoco la prestación de fianza.

    Si la denuncia se realiza verbalmente, se extenderá un acta en forma de declaración que será firmada por el declarante y por el funcionario o autoridad que tome la declaración. En este acta debe hacerse constar la identidad del denunciante.

    Generalmente se entregará un resguardo de haber formulado la denuncia, en caso contrario puede solicitarlo. El denunciante no puede apartarse de la denuncia. Una vez formalizada la denuncia, se procederá a comprobar la veracidad de los hechos denunciados.

    Denunciar ¿es obligatorio o voluntario?

    Una de las manifestaciones del deber de colaborar en la persecución de la delincuencia es la formulación de denuncias. Así, están obligados a presentar denuncia:

    * Quiénes presencien los hechos delictivos.
    * Los que conozcan los hechos por el cargo, la profesión o el oficio que desempeñan.
    * Los que, de cualquier, otra forma tengan conocimiento de la existencia de un delito.

    Sin embargo, no estarán obligados a denunciar aunque si lo desean pueden hacerlo, las siguientes personas:

    * El cónyuge del delincuente.
    * Los ascendientes o descendientes vinculados de forma directa al delincuente.
    * Los niños y los que no tengan uso de razón.
    * Los abogados y procuradores respecto de las explicaciones que recibieron de sus clientes.
    * Los sacerdotes respecto de las noticias que hubiesen recibido en el ejercicio de sus funciones eclesiásticas.
    * Aquellas personas que desempeñando un cargo, profesión u oficio determinado, tuviesen noticia de algún delito público, excluyendo en este caso Abogado y Procuradores respecto de las instrucciones que recibieron de sus clientes.

    El atestado policial

    Es un instrumento oficial en el que los funcionarios de policía judicial hacen constar las diligencias que se practican para averiguar y comprobar un hecho delictivo, especificando en el mismo los hechos averiguados, las declaraciones e informes recibidos y todas las circunstancias que hubiesen observado y que pudiesen constituir indicio de delito.

    El atestado se levantará bien directamente por la Policía al tener conocimiento directo de unos hechos que pueden ser constitutivos de delito, por denuncia de un particular o bien a consecuencia de las diligencias practicadas por el Ministerio Fiscal.

    Para realizar las averiguaciones, los funcionarios de policía judicial están obligados a observar estrictamente las formalidades legales, no debiendo utilizar medios de averiguación que la ley no autorice.

    El atestado será firmado los agentes que lo hayan extendido, y será puesto en conocimiento del Ministerio Fiscal o de la Autoridad Judicial en su caso.

    Los atestados de las autoridades tendrán la consideración de denuncia.

    http://www.iabogado.com/esp/guialegal/guialegal.cfm?IDCAPITULO=17010000

  2. lasalamandra Says:

    Gacela de Thomson
    De Wikipedia, la enciclopedia libre
    Saltar a navegación, búsqueda
    Ejemplar de la especie
    Ejemplar de la especie

    Esta variedad de gacela es similar a la Gacela Común y tiene el dorso de color marrón dorado y las partes inferiores blancas. Tanto los machos como las hembras tienen cuernos curvados en forma de S, con protuberancias a modo de anillos.

    Estas gacelas se alimentan en praderas abiertas. Empiezan a reproducirse a los dos años de edad. Las hembras suelen tener dos crías cada año, aproximadamente con seis meses de diferencia. Es una de las más comunes y uno de los princiales pilares del sustento de deperadores como el leopardo y el guepardo.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Gacela_de_Thomson

  3. lasalamandra Says:

    © copyright
    GACELA DE THOMSON : Nombre en latín: Gacella Thomsoni Thomsoni
    Nombre en ingles: Thompson`s Gazelle
    Familia: Bóvidos
    Orden: Artiodáctilos

    Suborden: Rumiantes
    Altura: 60-65 cm..
    Peso: 25-30 Kg.

    Distribución:
    Kenia, Tanzania, Etiopía y Sudán.

    Habitat:
    Sabana abierta con herbazales.

    Rasgos característicos:
    Es de tamaño pequeño, su capa es de color gamuza amarillento pálido o gamuza rojo en la parte superior y blanca en la parte inferior con una banda ancha de color negro que delimita ambas partes. Tiene un anillo blanco alrededor de los ojos. Su cola es corta y de pelo negro, y siempre esta en constante movimiento. Tanto los macho como las hembras tienen cuernos, los de los machos crecen muy juntos, son muy largos y fuertemente estriados, en cambio los de las hembras, son mas cortos y delgados y normalmente suelen estar deformados.

    Costumbres:
    Viven en manadas de más de 60 individuos lideradas por una hembra adulta acompañada de un único macho. Dichas manadas no son estables y los individuos entran y salen de ellas con frecuencia. En las épocas de celos, los machos se enzarzan en agresivos combates para defender sus derechos territoriales. Cuando se sienten amenazados, hacen un movimiento característicos denominado “pronk” ó “stotting” que consiste en saltar con las patas rígidas para mostrar el pelo blanco de las ancas. Tienen una única cría después de unos 90 días de gestación con un peso de unos 3 kilogramos.

    http://www.naturalezaycaza.com/fichaanimal.php?animal=194

  4. lasalamandra Says:

    Hay 8 comentario/s de este artículo.
    1placer:
    te invito a tomar algo si estás en madrid
    2004.11.26 10:51
    sabbat:
    No, gracias. Ya te acabé de leer y no eres nada interesante. Sería muy aburrido. No creo tener nada de que hablar con alguien como tú.

    Buen viaje.
    2004.11.26 11:59
    1placer:
    que tendrá que ver lo escrito con lo vivido. un café.si te aburres te levantas y te vas, sin más.
    2004.11.26 17:22
    manuel h:
    parece una historia por entregas, y colocas al final el “trailer” de la siguiente.
    ¿logrará carmen deshacerse del acosador?
    un besazo, sabbat.
    (ah, y recuérdame que me lo piense bien antes de invitarte a tomar algo, por si acaso. besossssssssssssss)
    2004.11.27 02:44
    manuel h:
    pd: espero que gustara el paseo que te diste por mi blog, y graciassssssssss por la ristra de comentarios.
    muakss
    2004.11.27 02:50
    sabbat:
    Me gustó. Si no… puedes jurar que no me lo habría dado. Besos :)
    2004.11.27 03:04
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    Luis:
    Alguna vez he pensado que el miedo nos hace sentirnos culpables. No entiendo mucho la relación,pero es como, si para escapar con fuerza de algo que nos atemoriza, debiéramos sentirnos puros e inmaculados. Y claro: eso nunca ocurre. Alguna culpabilidad arrastramos todos…
    Si pudiéramos darnos cuenta de que nuestros actos no son nunca la causa de los actos de los demás, imagino que afrontaríamos mejor el miedo.
    Por cierto…empezaste una historia sobre el miedo que nunca me terminaste. Y compañeira…eso es dejarme con la miel en la boca. Soy un fascinado de las historias de miedo. ¿Puedes escribirme o escribirla?. Parecía hermosa y edificante….
    Besos
    2004.11.27 16:53 email: luis.muino (arroba) elhabitatdelunicornio.net
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    sabbat:
    Me gusta mucho este comentario tuyo Luis, me ayuda… y eso no lo olvidé precisamente la tengo por aquí a medias, en un borrador pero es que no he tenido tiempo para ponerme con ella. Un beso, hoy un beso muy especial .)
    2004.11.27 21:36

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