– LOS AMORES RIDÍCULOS –

noviembre 29, 2004

El día que fui una mujer en en el salón de un hombre que era como un cuadro de Matisse

Desde hace un par de días no hago más que hablar con ese hombre y sorprenderme.
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Me sorprendo porque me río y más aún porque tropiezo y caigo en silencios cercanos a la tristeza y él puede presentirlos.
Puede presentir hasta cuando se aproxima a esas preguntas que no deseo contestar… y entonces se detiene o me lo dice.
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Pero la tónica es que me río, no que me sonrío solamente, no, más grave, que me río y estoy sola aquí frente a esta pantalla, con él y cuando ‘en las nubes’ me llama, he vuelto a cogerle el teléfono y hacemos como que entre nosotras no existe ningún problema de comunicación, las dos nos reímos mucho, pero a grandes carcajadas, yo contándole lo que experimento y lo que me ‘ocurre’ y ella sorprendida y entonces, ella como me encuentra relajada me habla de sus cosas, cosas personales que hace días no me habrían hecho ninguna gracia y que ella ha dejado de contarme hace semanas sin miedo y entonces ya es que no puedo parar porque me dan auténticos ataques de risa y no recordaba haberme reído tanto con adultos o sobria, en mucho tiempo. Aunque con mi madre, antes, en la época en que las dos perseguíamos a Pésimo Malasaña, solía reírme así, exactamente así, y eso era lo mejor que teníamos.
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Y él, que viste de negro, no hace más que ponerse y quitarse las gafas de sol.
Y yo para mí digo que he conocido un mirlo blanco y en realidad no sé si me gusta más o menos con las gafas de sol pero aunque las fotos sean sólo instantes de una persona la tónica es que todo lo que hablamos me gusta. Y luego me entero de que a él también le encantó nuestra primera conversación y que por eso se la ha guardado, aunque dice que tiene una teoría con respecto a mí. Dice que le da la sensación de que eso de mi obsesión por las niñas de un parque y de mi vértigo por un amor imposible le parece que son ideas de un libro que estoy escribiendo y que dejo caer para ver que tal encajan por el mundo. O sea que se piensa que le miento y que no soy de carne y hueso, que no soy más que un personaje virtual que juega con el medio. Y me dice que hace dos días que no dejo de marearle la cabeza con encuentros en museos, en cafeterías donde se exponen cuadros, en centros comerciales, en bancos que ahora sé que piensa ficticios, en su casa…

… Y qué es eso de las gafas de sol, opinará alguno. Y sin embargo las gafas de sol son un elemento relevante en uno de los últimos libros que más he disfrutado leyendo: ‘La Inmortalidad’ de Kundera. Yo adoro a Kundera y quizá el ‘realismo mágico’. Y este hombre que tiene un salón que es como un cuadro de Matisse, en algún momento me habla de una mujer y un libro. Ella se lo ha regalado o ha insistido en que lo leyera, no recuerdo bien: ‘El libro de los amores ridículos’. Y él no lo ha comprendido. A él no le pareció tan bueno y yo le digo que son frases, por ejemplo estas:

el libro de los amores rid�culos

“El erotismo no es sólo un deseo del cuerpo, sino también, en la misma un deseo del honor. La pareja que hemos logrado, la persona a la que le importamos y que nos ama, es nuestro espejo, la medida de lo que somos y lo que significamos. En el erotismo buscamos la imagen de nuestro propio significado e importancia”.

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“…el encuentro erótico se manifiesta más en la deformación que en la regularidad, más en la exageración que en la proporcionalidad, más en el original que en lo que está hecho en serie, por bonito que quede…”

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“La penetró. Ella se alegró de pensar que al menos ahora se acabaría aquel desgraciado juego y que volverían a ser ellos mismos, tal como eran, tal como se querían. Trató de unir su boca a la de él. Pero el joven se lo impidió y le repitió que sólo besaba a una mujer cuando la quería. Se echó a llorar. Pero ni siquiera el llanto pudo disfrutar, porque el furioso apasionamiento del joven iba ganando gradualmente su cuerpo, que hizo callar a los lamentos de su alma. Pronto hubo en la cama dos cuerpos perfectamente fundidos, sensuales y ajenos. Aquello era precisamente lo que toda su vida la había espantado y lo que había tratado cuidadosamente de evitar: acostarse con alguien sin sentimientos y sin amor. Sabía que había atravesado la frontera prohibida, pero ahora, después de cruzarla, ya se movía sin protestar y con plena participación; sólo en algún rincón lejano de su conciencia se horrorizaba al comprobar que nunca había sentido tal placer y tanto placer como precisamente esta vez -más allá de aquella frontera”.

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“Luego todo terminó. El joven se levantó de encima de la chica y llevó la mano al largo cable que colgaba sobre la cama; apagó la luz. No deseaba ver la cara de la chica. Sabía que el juego había terminado, pero no tenía ganas de volver a la relación habitual con ella, le daba miedo aquel regreso. Estaba ahora acostado en la oscuridad junto a ella, acostado de modo que sus cuerpos no se tocaran.”

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“Cuanto más se alejaba la chica de él psíquicamente, más la deseaba físicamente; la extrañeza del alma particularizaba el cuerpo de la chica; incluso era ella la que lo convertía de verdad en cuerpo; era como si hasta entonces aquél cuerpo no hubiera existido para el joven más que en el limbo de la compasión, la ternura, los cuidados, el amor y la emoción; como si hubiese estado perdido en aquél limbo (¡Sí, como si el cuerpo hubiese estado perdido!). El joven tenía la sensación de ver hoy por primera vez el cuerpo de la chica.”

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“cada persona recibe al nacer uno de los millones de cuerpos que estaban preparados, como si le adjudicasen uno de los millones de habitaciones de un inmenso hotel; que aquel cuerpo era, por tanto casual e impersonal, que era una cosa prestada y hecha en serie”

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Y otras que no he logrado encontrar y que a mí me impactaron pero yo en algún otro momento recuerdo un pasaje del mismo y entreveo un cuello de mujer al que los años le han esquilmado todo el valor… Él mismo me informa de que aquella mujer que le insiste en que lea el libro es algunos años mayor que él, años que de aquella no, pero que hoy tal vez supondrían un abismo, según me dice… Y en ‘el libro de los amores ridículos‘ duerme una historia así, una historia que sólo se comprende con el paso de los años. LOS MUERTOS VIEJOS DEJEN SITIO A LOS MUERTOS JÓVENES. Tal vez aquella mujer quiso mostrarle sólo el color de su miedos, ya que de ningún modo podía pintárselos de colores.

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Y ahora sintiéndolo mucho tengo que irme.
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Un beso.
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6 Responses to “– LOS AMORES RIDÍCULOS –”

  1. lasalamandra Says:

    (Smesmé Lásky)
    Editorial Tusquets Editores
    Colección Fábula 2° edición, setiembre de 1997
    257 Páginas

    Argumento

    Siete relatos por los que desfilan una serie de personajes muchas veces familiares. Kundera nos acerca al romance desde distintas edades, visiones del mundo, apetitos y maneras de relacionarse, siempre con un tono cercano al sarcasmo y despojado de toda severidad.

    Opinión

    Las mujeres se verán muy bien retratadas y los hombres tendrán oportunidad de reírse un poco de sí mismos.
    El mayor mérito de este libro es la desacralización del amor que logra Kundera. El amor no aparece como un ideal, ni siquiera como algo serio. El amor es una cosa bastante endeble que a veces sólo sirve como excusa para volver loco al otro, o para no enfrentar los verdaderos problemas, o para refugiarse en el pasado.
    .
    Hubo un relato que especialmente llamó mi atención y al que le dedique varias lecturas, “Falso Autoestop”, en el que dos jóvenes enamorados, en la monotonía de un viaje, inician una broma, un juego, que luego se complica. ¿cómo salirse del juego? ¿cuándo acaba la broma?. Éste, por lo que he leído de Kundera, creo que es un tema bastante recurrente en sus libros, y que sabe tratar como pocos.

    http://wineruda-literatura.blogspot.com/2005/11/el-libro-de-los-amores-ridculos-de.html

  2. lasalamandra Says:

    Descripción de la editorial

    El Libro de Los Amores Ridiculos: Tal vez por haber sido escritas en el periodo (entre 1959 y 1968) más feliz de la vida de Milan Kundera, según sus propias palabras, las narraciones que componen el libro de los amores ridículos son las más alegres, las más seriamente desvergonzadas y las más reflexivamente divertidas de toda su obra.La farándula de personajes hedonistas que desfila ante los ojos del lector, todos ellos en busca de los juegos múltiples y contradictorios de la amistad, el amor y el sexo, y envueltos en un mundo lleno de severidad, hermetismo e inquisición, no puede sino incitar a la risa. Una risa auténtica, traviesa; un humor sabio, refinado y gozoso, al que nos tiene ya acostumbrados el autor de la insoportable levedad del ser.

    http://www.criticadelibros.org/8483104180

  3. lasalamandra Says:

    En este libro encontraréis personajes que se sirven consciente o inconscientemente de distintas manifestaciones de la amistad, el amor y el sexo como vías de escape del mundo hostil que les rodea.

    Kundera nos describe sus comportamientos, reacciones y vicisitudes no en forma solemne, sino “aparentemente” divertida. Remarco “aparentemente”.

    Según apunta el propio Milan Kundera, tal vez por haber sido escritas en el periodo más feliz de su vida, entre 1959 y 1968, estas narraciones son las más alegres, las más seriamente desvergonzadas y las más reflexivamente divertidas de su obra. El estilo sarcástico del autor checo sin duda propicia la sonrisa cómplice al sentirnos identificados en los pensamientos íntimos que se desnudan ante nosotros sin pudor alguno, pero ahí radica el engaño de Kundera, pues esa sonrisa más que divertida acaba transformándose en una mueca al llegar a recovecos de lo que debe ser nuestra alma, conciencia o sentimientos más íntimos en definitiva.Añadir Anotación

    El Libro de los Amores Ridículos contiene siete relatos que ocupan poco más de 250 páginas. A través de esos siete relatos, Kundera, siempre con un tono cargado de ironía y sarcasmo a la vez que aparentemente despojado de toda severidad, nos engañará haciéndonos creer que nos invitará a sonreír con sus cuentos, cuando realmente su intención es otra mucho más profunda a la vez que meritoria: nos obligará a reflexionar al mismo tiempo que pasaremos un buen rato con la evidente “vis comica” de las historias.Añadir Anotación

    En definitiva, se trata de un excelente libro si lo que se pretende obtener es algo de introspección. El aspecto divertido es innegable, pero no es el predominante. Abundarán las sonrisas de complicidad e incluso cierta turbación en alguna que otra actitud más o menos discutible de los personajes al sentirnos identificados con ellos. De esta forma el autor nos hará reflexionar, lo que siempre es de agradecer, y si tal como se ha comentado es con una sonrisa, mejor que mejor.Añadir Anotación

    Toni Martínez Robles (aka Tolou)

    http://info.dreamers.com/i/libros/e/32/p/foros/foro.html

  4. lasalamandra Says:

    http://www.heineken.es/music/articulo.asp?id=3378&palabra=Fantasma#

    La música de fantasma: los amores ridículos

    La estoy escuchando hora y suenan muy bien.

  5. lasalamandra Says:

    Hay 7 comentario/s de este artículo.
    Odalys:
    Este me ha gustado especialmente Sabbat. A veces es cuestión de probar nuestros límites, incluso el de probarnos si es cierto que se puede sentir sin amar y se puede, el asunto luego es elegir. Digo yo :)
    2004.11.29 19:35
    De una monja… (1º parte):
    Hace años em embarqué en una aventura camuflada de ayuda humanitaria con unas monjas. Yo soñaba con ir a Africa, estar en un campo de refugiados o cosas así, una de esas aventuras que luego cuentas a tus nietos. Las monjas me dijeron que no podían mandarme a Africa pero que tenían una plaza libre para Nueva York. Lo dudé y acepté. El trabajo era en un comedor/residencia para adictos al crack en el centro de Harlem. Nosotras éramos las únicas mujeres blancas que vivían allí. Conmigo viajó otra chica, Teresa. (sigue…)
    2004.11.30 01:26
    De una monja… (2º parte):
    … El trabajo era duro. Muchos días pensé en abandonar, sobre todo al principio, pero pudo más mi incapacidad para rendirme lo que me obligó a seguir allí. Teresa, mientras tanto, aprovechó el viaje para conocer NY, entraba, salía, salía, entraba. Nadie le decía nada. Yo a veces me preguntaba si no podría hacer lo mismo, pero no lo hice. Estuvimos sólo dos meses. El último día, una monja divina, una de la smujetes más bellas que he conocido jamás, nos llevó hasta el aeropuerto. Nos despidió y nos agradeció mucho todo el esfuerzo y el trabajo. A las dos. A Teresa, esta monja le dijo, “Muchas gracias por tu generosidad. De todas formas, nosotras sí sabemos quién eres” y sonrió. Teresa no dejó de llorar en todo el viaje de vuelta, pero ya era tarde para todo eso.

    un beso.
    2004.11.30 01:31
    sabbat:
    Gracias por contármela. Llega en el momento justo. Fíjate, ahora mismo venía yo por el camino pensando algo así.. ‘de todas formas yo ya sé quién es’… pero recordaré esta historia. Es dura, como casi todo en la vida cuando se trata de humanidad, pero me parece preciosa.

    Y un poco esta escena final ocurrió en la vuelta de aquel viaje a Galicia sólo que su manera de darme las ‘gracias’ me hizo sentir feliz porque yo si sabía quién era ella y quién era yo

    Un beso :)
    2004.11.30 01:43

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    Martín C.:
    Releo mis anotaciones sobre “El libro de los amores ridículos” y descubro que sí, que me había gustado mucho. Sobre todo “Nadie se va a reir” y “La dorada manzana del eterno deseo”. Habían pasado 14 años y ya no lo recordaba bien.
    2004.11.30 16:34

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    manuel h:
    besos, no, por favor, estoy trabajando. Pues vaya. Podemos fundir las pieles y destilarnos mutuamente todos los jugos, pero las lenguas no deben tocarse. Pues no estoy de acuerdo.

    besossssssssssssss
    2004.11.30 17:27
    Quiara:
    Me gusta el nuevo diseño!
    Ando perdida pq tengo el ordenador joio,pero vengo a dejarte besitos y apretones!!
    :*****
    2004.11.30 18:00

  6. candelaarias Says:

    112 visualizaciones.

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