YACUTÍN (pediculosis – v -)

diciembre 5, 2004

Coitus Interruptus ( – fin – ) : y el anterior

(Le digo a alguien en los comentarios del post anterior: ‘debería terminar de contar lo que sucedió en su consulta aquel día… quizás lo haga ahora)

yacut�n

Es difícil, que hoy por hoy, yo tarde demasiado en tomar las riendas de mi propio control emocional.
Ahora miro aquellas bragas ciclamen y aún siguen aquí, sobre la mesa, esperando que termine con ellas.
Él va a recertarme una locción para tratar el problema: ‘Yacutín’. Y me dice que no lo receta la seguridad social, entonces yo le pregunto que si tiene idea de cuánto cuesta porque no sé si voy a tener suficiente dinero en la cartera…

Aquel día llevaba sólo 30 euros y aunque tuviera saldo en alguna tarjeta, en la farmacia cercana no existe la posibilidad de pagar con tarjeta. Pues menudo corte que sería, ¿no? No suelo andar, ”nunca”, bien de dinero. A veces disfruto de mayor liquidez pero en seguida me lo gasto. Me gustan los libros y me gusta comprarme ropa… también hacer regalos. No sé, es como si me quemase. Es otro de mis grandes defectos. Bueno y el día que conocí a Max y me habló de ir a cenar me puso en un aprieto muy serio, porque entonces sólo contaba con cinco euros de liquidez. Bueno, y ni muerta me voy yo a cenar con un extraño si no yo soy yo quién puede pagar la cena, aunque luego no lo haga…

Y no, Pésimo Malasaña no tiene ni idea de cuánto puede costar la loción pero no cree que demasiado.

– Además siempre puedes ir a casa a por dinero o al cajero electrónico a buscarlo. Hay farmacias de 24 horas.

Pero yo no le diría nunca eso. Yo de verme en su caso y encontrarme ante un conocido… creo que se lo hubiera ofrecido por amabilidad a casi cualquiera: ‘¿Necesitas que te preste algo?’ Pero él no sólo no lo hace sino que me trata con soberbia y ahí es dónde se me cruzan los cables y dónde se lanza por mí, al rescate, mi proverbial orgullo. Ya, la diferencia es que yo soy amable por naturaleza y él sólo es alguien acomplejado por sus orígenes humildes de niño de barriada de inmigrantes andaluces: un pijo venido a más, como me recuerda mi madre.

– Y ahora vamos a tratar los hongos.

¿Hongos? ¿Dijo hongos?

– ¿Qué hongos?

– ¿Has tenido hongos alguna vez?

– Sí, hace unos 20 años -aunque no le digo dónde los pillo; sobre la moqueta de una fabrica de conservas de pescado por follar como una posesa con el vigilante de seguridad por las noches-

– Y para eso te voy a recetar un óvulo.

– ¿Pero hongos? -que yo sepa para tratar a alguien de hongos tiene que hacerse un cultivo… o por lo menos tienes que abrirte de patas y dejar que te extraigan sobre una camilla parte de tus fluidos. Luego ‘en las nubes’ (Nora) me lo confirma, que ahí debo haberle puesto nervioso porque no ha seguido el procedimiento. Es más, yo creo que desea que tenga hongos y hasta cincuenta mil enfermedades venéreas si fuera posible… y yo aprieto las bragas entre mis manos. ¿Tú crees que tengo hongos?

– Bueno, a ver… descríbeme otra vez ese flujo.

Y entonces llega mi momento, otro de esos momentos increíbles dónde vas a cobrarle a alguien lo inadecuada que te ha hecho sentir en multitud de momentos como ese, en los que tú lo que menos te esperas era una traición o que te hiciesen daño sólo porque sí, porque tenían el poder de hacértelo:

– ¡Hombre!. Yo no quiero incrementar tu asco por ‘el asegurado’ pero si quieres comprobarlo tú mismo… -y se lo digo como reptarían las víboras en un nido, al mismo tiempo que se las ofrezco.

Y entonces es cuando levanta la vista de los papeles y de los procedimientos entre los que se esconde y me mira a los ojos como si quisiera acribillarme con la mirada. ¡Touche! ¡Vaya doctor!, dime ahora, ¿qué se siente cuándo alguien a quién le hiciste o creías hacerle una confidencia… la utiliza para herirte? Y entonces yo cínica, como lo es de habitual él conmigo, me lo tomo por un ‘no’, y bajo los ojos hacia mis bragas abiertas, acerco los ojos y el sentido del olfato a mis bragas abiertas y no me dejo intimidar ni un milímetro por su actitud

– Bueno, ya te digo que yo lo encuentro un poco amarillo pero no estoy muy segura. Tal vez sea sólo sugestión.

Y me extiende la receta: ‘Gine-Canestén 500’ (que desde luego no he utilizado porque no me gusta automedicarme, ni medicarme sin necesidad. Los hongos producen un picor insoportable a la entrada de la vagina y la micción termina por ser dolorosa). También me dice que eso si es por cuenta de la S.S. y que sólo tendré que pagar un pequeño porcentaje y es entonces cuándo se abre verdaderamente la veda y él cree, que después de todo, va a disfrutar de la consulta

Y poniendo una cara morbosa vuelve a preguntarme si tengo media idea de dónde puedo haberlos cogido.

– ¿Algún sitio sospechoso?

Menuda pregunta, ¿no?

– ¡Ah! Quizás sí. En un coche

– ¿En un coche? No entiendo

– Sí, en un coche dónde viaja un perro (lo digo por el perro de Guernika… aunque entonces él no cae porque desde hace un par de meses por medio de Laura cree que tengo una especie de relación formal con William Enol, y él los tiros tengo claro que me los lanzaba por ahí)

– Es que no veo la relación de tu problema con el perro.

– Pues, yo no sé cómo explicártela mejor. Yo subo a ese coche y ocurre (anda que no se lo habré explicado veces con detalle y por escrito).

Pero no, aún sigue en el guindo y me dice que si fuera cosa de un animal, lo mismo tendría el problema por el cuerpo o la cabeza y entonces yo abro la boca para continuar detallándoselo pero me lo pienso mejor y la cierro. ¡Que se lo curre él con la imaginación!, si quiere. Y me levanto mientras ya sin mirarle agarro el bolso, el chaquetón y mis guantes y le digo con mi tono más frío y la mirada contraída en mí:

– Sólo una última pregunta

(es que se me da genial hacerme la interesante aunque tú que me conoces no te lo creas)

– ¿Sí? -dice él

– ¿Esta consulta va a ser de carácter privado?

– Sí, por supuesto. La relación médico – paciente es estrictamente confidencial

Y yo mientras ya me he girado para salir por la puerta e insistiendo en tratarlo con el mayor de los desprecios le digo arrastrando las palabras con rabia: ‘Eso espero’. Y le escucho decirme ‘hasta luego’. Como otras veces, de la misma forma. Él dice ‘hasta luego’ y yo no le contesto.

Saludé a la joven gitana con una sonrisa y me fui a la farmacia, dónde recibí más calor y tranquilidad de una farmacéutica, que de el que se supone que ha sido ‘el hombre de mi vida’ y es médico de profesión. Y yo que le llamaba ‘ mi doctor del alma’. ¡Ay que joderse!

Así que… no le llamé ‘puta maruja’ como aseguré aquí en agosto que lo haría pero… lo cierto es que hay muchas maneras de decir lo mismo y algunas hasta más dolorosas.

Me paso yo su código deontológico por el forro de los C., como diría Lucía.

gizmo

6 Responses to “YACUTÍN (pediculosis – v -)”

  1. lasalamandra Says:

    Yacutin emulsión 100 g
    lindano+benzoato de bencilo

    La siguiente información se dirige a complementar y no a sustituir el conocimiento y criterio de su médico, farmacéutico o de cualquier otro profesional sanitario.Esta información no sustituye al prospecto y no debe interpretarse que el uso del medicamento es seguro, apropiado o efectivo para usted. Consulte a un profesional de la salud antes de utilizar este medicamento

    Loción

    Acciones:
    Medicamento utilizado para tratar la infestación por piojos y sarna (ESCABICIDA).

    Consideraciones:
    Agite bien la emulsión antes de usarla.
    Aplíquela sobre la zona afectada realizando un suave masaje y déjela actuar durante el tiempo indicado por su médico (entre 3 horas y un día). Después, retírela lavando cuidadosamente la zona.
    Lávese las manos después de cada aplicación.
    Este medicamento es irritante: sobre todo no lo trague y evite el contacto con los ojos y mucosas (nariz, boca).
    No lo aplique sobre heridas ni rasguños.

    Efectos adversos:
    Puede aparecer una ligera irritación de la piel.

    http://www.dkvseguros.com/awa/dkvfarm/fichamedicamento.asp?c=849158

  2. lasalamandra Says:

    Invitado
    Foro
    El Consultorio
    Fecha
    23:09 17/03/2005
    Título
    Pediculosis
    Mensaje
    Hola, tengo una duda y me gustaría preguntarlo aquí porque lei mas mensajes con este tema.

    Cuento resumido, hace un mes empece a sentir picor en la zona del vello púbico y no lo di demasiada importancia hasta que vi un bicho y fui al medico el medico decia que no me veia nada ni parasitos ni liendres (la verdad es que por mas q miraba tampoco encontraba nada, pero en su moemento lo vi) pero me dijo que me trataria como si tuviera pediculosis,
    total q me receto kife y a las dos semanas parece como q se fue el picor y todo pero despues de unas semanas vi otro bicho en otras tres ocasiones mas y otra vez fui a otro medico y me dijo que no veia absolutamente nada, ni tampoco en las piernas, que es donde vi otro. A todo esto la primera vez que lo vi (hace un mes) lave absolutamente toda mi ropa hasta edredones mantas, etcccc

    Pero me recetó Yacutín y me lo apliqué según se indica aunque el medico dice que no sabia que podia ser porque no me vio nada al examinarme y dice que la pediculosis normalmente se ven claramente muchos parasitos.

    Lo que me pasa es normal también, o puede ser otra cosa, en cualquier caso estoy usando Yacutín tres dias como indica.

    Sabeis que puede ser
    Muchas gracias por adelantado
    Un saludo

    _______________________________________
    :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

    Re: Pediculosis
    00:35 / 23/03/2005
    Invitado /
    Es muy dificil eliminar las ladillas, especialmente los hombres tenemos el problema del vello. Yo tuve un par de veces, te echas yacutin, lavas la ropa, desaparecen y a los 10 dias, vuelta a empezar, te empiezas a obsesionar, estas todo el dia mirandote y te vuelves loco. Las liendres se pegan a la raiz del vello, especialmente en la zona encima del pene y pegada a las ingles, levanta el pelo y tira suavemente, seguro que las encuentras. Yo, las dos veces que tuve, solo encontre una solucion: depilacion. Rasurate, si no quieres del todo, dejate el vello muy corto, y a partir de ahi, comienza con el Yacutin. Es la unica manera efectiva, de verdad.

    http://foros.chueca.com/SForums/$M=readthreadrep$TH=3605068$F=39176$ME=9374141

  3. lasalamandra Says:

    Primero te pica y te preguntas hace cuánto te duchaste por última vez. Cuando te das cuenta de que no se trata de que seas un poco guarro, porque recién dushao sigue picando, empiezas a investigar. Y te miras y te miras y, de repente, hay algo que te saluda con las patitas: ¡Hola, estoy aquí! Entonces te estresas cantidá ¿y ahora que hago yo? ¿a quién le digo yo esto? Pasan las horas sin atreverte a dar el paso, hasta que te dejas de tonterías y lo consultas con algún supuesto experto: “nene, cómprate Yacutín y en un par de días, te olvidarás de ello”. El susodicho yacutín te lo tienes que echar por tol cuerpo, incluido el pelo de la cabeza (los hay que hasta que se dan cuenta resulta que tienen ladillas hasta en las pestañas, y eso debe dolé musho). “¡Tienes caspa! – No, lo que cae son ladillas muertas, ejem” Que estrés. Pero el caso es que el yacutín no sólo quema a las pobres ladillas que intentan sobrevivir acurrucaditas en la raiz de tus pelitos, sino que te quema toa la piel. ¡Años de crema hidratante! ¿Para qué? To requetequemao.

    De lo mejor que tienen las ladillas es bajarte de cuando en cuando los calzoncillos (blancos a ser posible) y ver una veintena de nuevas ladillas tiesas colgando de él. También, para contraatacar el estrés, es estupendo arrancarte los pelitos e ir estrujandolas: hacen un crack la mar de relajante. Y como tienes tantas, puedes pasarte horas con tal entretenimiento.

    Pero eso no es tooooodo, es que tras tres días abrasándote la piel (bueno, vale, no es pa tanto), te dicen que te peines los pelopolla para recoger cualquier liendre superviviente (que casi nunca queda ninguna) y que eches insecticida a toa la ropa para matar a las ídem. Eso sí, una que es moderna y fashion ante todo, se compra insecticida olor a lavanda y tol mundo te para pa decirte “que bien que hueles, tiatiatia, ¿qué colonia usas”. Tampoco es plan de sacarla de su error y decirle “po es insecticida a la lavanda, que toy infestada de ladilas, japuta”, mejor decirle que es una muestra pero no sabes de qué colonia.

    Y, para rematar, te queda cuando a la semana siguiente de oler estupendamente a lavanda, te bañas y ¡ahí están otra vez! No te las puedes quitar de encima. Entonces te estresas cantidá y no te relaja ni bajarte el calzoncillo, ni espachurrarla haciendo crack ni nada por el estilo. Te vas corriendo a comprar cuatro tipos distinto de geles anti-piojos y te tiras dos semanas como loco bañándote por la mañana y por la noche, mirando cada vello que tienes en tu cuerpo cada dos por tres, yendo al baño a mirar de nuevo, estresándote con cada lunar que tengas porque te piensas que es una nueva ladilla…

    Bueno, el caso, que tras esa terapia de megachoque, terminas con la piel un tanto puajjj pero a las ladillas no se les vuelve a ocurrir aparecer de nuevo… hasta que te encuentras con el típico gilipollas que aún no se ha dao cuenta que las tiene y vuelta a empezar. Esto le pasó a mi amigo el de la foto, que se fue a una sauna a follar y está como loco buscándose ladillas por los pelopolla (que, el pobre, no tiene más sitio donde guarecer sus ladillas) a ver si consigue hacer crack con ellas.

    Colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

    http://maggiewang.blogia.com/2005/012701-yo-a-lo-mio….php

  4. lasalamandra Says:

    Susana:
    Pues si, porque lo que no se dice es siempre mil veces más doloroso que lo que se dice.

    :-)
    2004.12.06 14:18 email: Campanilla698 (arroba) hotmail.com
    sabbat:
    Tengo que contarte algo … :)
    2004.12.06 15:45

  5. candelaarias Says:

    372 VISUALIZACIONES

  6. ya está bien Says:

    Me parece que eres un poco puta (aunque eso no esta mal).
    Creo que piensas que todo lo que te sucede tiene la culpa alguien pero nunca la tienes tu.
    Los médicos aveces son pedantes, pero tu quieres saber mas que ellos, eres mas pedante que ellos y encima no tienes ni idea de medicia, aunque te creas muy listilla.
    Asume tu responsabilidad.

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