ESE HOMBRE…

diciembre 8, 2004

Si está cómodo contigo te pone a Tom Waits mientras conduce. Si no cualquier música que te atormente o te disipe. Para que sigas atormentándote o disipándote.

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Me dice que le gusta como yo lo he descrito: ‘ese cantante de voz ajada y poemas alcohólicos vomitados desde el hígado’

.

No recuerdo la canción que escuchamos. Da igual. Yo mientras le acaricio la nuca.
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..

‘Goin out west’

TOM WAITS

07/12/2004 15:42. Tema: . . .

Luis:
Una vez leí una de estas listas que hacían los chinos de la dinastía Ming. Era una lista de momentos felices…y era fascinante.

Me gustó la idea y elaboré la mía. Recuerdo que uno de mis momentos felices era conducir hacia Galicia de noche, escuchando a Tom Waits y con una mujer a mi lado que me contara una historia de miedo. Parece que una parte de mi momento feliz ha sido vivida por alguien…y eso me hace feliz.

Feliz cumpleaños.
2004.12.08 02:16

sabbat:
Me encanta este mensaje. De verdad que me encanta.

Un beso enorme Luis :)

(era un momento muy feliz y si le conté una historia de las que dan miedo)
2004.12.08 10:08

4 Responses to “ESE HOMBRE…”

  1. lasalamandra Says:

    “Algunos dicen que las canciones son como los hijos. Nada que ver. Yo tengo hijos: créanme, las canciones son más sencillas”, bromeó la noche del sábado, en el teatro Alvear de Buenos Aires, el músico Tom Waits (Pomona, California, 1949) ante 901 seguidores -entre ellos, el jefe de gobierno de la ciudad, Jorge Telerman- que copaban, festejando con aplausos cada ironía del autor de Bon machine (1982), las butacas rojas del lugar.

    http://www.elpais.com/articulo/cultura/clase/magistral/Tom/Waits/elpepucul/20070410elpepicul_9/Tes

  2. lasalamandra Says:

    si no sobrevive, es que no vale la pena
    TOM WAITS
    LA VOZ INSONDABLE DE UN MONSTRUOSO DESAGUE

    texto original por: Jose M» Martí Font
    correcciones y transcripción: Ignacio Martínez

    La carrera artística y personal de Tom Waits podría muy bien ilustrar la transformación sufrida por algunos de los miembros más lúcidos de su generación cuando pisaron el último escalón de la década de los setenta. Siguiendo con cifras, convendría aclarar que, al haber nacido en 1950, habría que sumarle la crisis que implica cumplir los 30 y tener la oportunidad de subirse al último vagón del tren de la adultez a tiempo. Porque Tom Waits, a lo largo de la década pasada, llevaba una larga y decidida carrera hacia la autodestrucción precoz, lo que sirvió para produjera con cierta perseverancia algunos de los mejores álbumes de los años setenta.

    Si no fuera porque el término Rock tanto vale para un roto que para un descosido, a este hombre sería difícil clasificarle. Más que un cantante, Waits es un actor, un chansonnier, casi un cantautor. Su obra rastreaba, y sigue haciéndolo, entre lo más nauseabundo de la noche, entre vómitos, delirium tremens, violencia grátuita, amores imposibles y desamores ciertos, y todo esto no era un delirio de su imaginación, una fantasía gloriosa; su vida era exactamente así.

    La pequeña colonia de artistas que pululaba en aquellos años por el decrépito centro de Los Ángeles podía verle cada noche, cuando ya empezaba a clarear, aporreando de mala manera el viejo piano destartalado del café Atomic, mientras rugía, con esa voz de desagŸe insondable, incongruentes frases mezcladas con sonoras y repetitivas interjecciones soeces. Luego, algún alma caritativa, a menudo en forma de mujer, conseguía llevárselo a trompicones, cuando no con los pies por delante.

    Tom Waits era una institución, a veces lamentable, pero también era un músico y un artista de categoría inconmesurable. Algo que ya se aprecia desde sus primeros álbumes, como Closing time (1973) o The heart of saturday night(1974), en los que aún no había encontrado un camino definido, pero que se plasma en los magistrales Heartattack and vine(1980) y Small change (1976), en los que desarrolló un estilo totalmente personal e inclasificable, mezcla de jazz y blues con elementos vanguardistas, aderezados siempre con unas letras que por sí solas le consagran como uno de los grandes cantores de la vida norteamericana.

    Y cuando ya se especulaba con el tiempo que le quedaba a su hígado o con la matrícula del coche que le atropellaría una madrugada, Waits escapó de la quema. Los amigos llegaron en su rescate. Francis Coppola le encargó la banda sonora de Corazonada (One from the heart) y empezó a darle papeles anecdóticos en sus películas (el obtuso dueño del billar de Rumble fish, el camarero de Outsiders, el gorila del Cotton Club). Aquel trabajo, más estable, le proporcionó una tregua.

    Sin embargo, su casa de discos le había abandonado, y los críticos de Los Ángeles le situaban musicalmente en un callejón sin salida. Entonces la compañia Island le ofrecio un contrato, y con el llegó Swordfishtrombones (1983), un trabajo conceptual en esencia que desbordaba el contenido del vinilo (Waits quiere convertirlo en una obra teatral). Intrincadas estructuras sonoras, exuberante instrumentación, en la que cabían marimbas y percusiones caseras y, sobre todo, una voz más profunda que nunca, un rugido capaz de fundirse con cualquiera de los instrumentos o acallarlos a todos. La voz.

    Además, por supuesto, una mujer. En 1981 se casó con la actriz Katheleen Brennan, y poco después llegó el primero de sus dos hijos. Siguió un tiempo por California, pero finalmente decidió emigrar al Este. Ahora vive en New York, asegura que ha dejado de fumar, bebe con moderación y ha iniciado una sólida carrera como actor de teatro y cine, de la que es un buen ejemplo su trabajo en Down by the law, de Jim Jamush, en la que trabaja junto a un músico carismático: John Lurie.

    Su último álbum, RainDogs (1985), en la línea del anterior, pero con 19 canciones, sigue desprendiendo la fuerza de sus comienzos y además denota una intensa búsqueda hacia adelante. No puede ser de otra manera, porque, según su teoría, “Una canción debe tener su propio sistema nervioso. La melodia es como el humo, y el ritmo son las toses.”

    http://persephone.cps.unizar.es/Kaos/Waits/texts/pWaits.html

  3. lasalamandra Says:

    hermes:
    FELIZ CUMPLEAÑOS !
    2004.12.08 00:19
    sabbat:
    :)
    Otro abrazo de oso
    2004.12.08 00:24
    Luis:
    Una vez leí una de estas listas que hacían los chinos de la dinastía Ming. Era una lista de momentos felices…y era fascinante.

    Me gustó la idea y elaboré la mía. Recuerdo que uno de mis momentos felices era conducir hacia Galicia de noche, escuchando a Tom Waits y con una mujer a mi lado que me contara una historia de miedo. Parece que una parte de mi momento feliz ha sido vivida por alguien…y eso me hace feliz.

    Feliz cumpleaños.
    2004.12.08 02:16 email: luis.muino (arroba) elhabitatdelunicornio.net
    sabbat:
    Me encanta este mensaje. De verdad que me encanta.

    Un beso enorme Luis :)

    (era un momento muy feliz y si le conté una historia de las que dan miedo)
    2004.12.08 10:08
    salva:
    Feliz aniversario!

    A mi no me gusta cumplir años, por tanto, no me gusta celebrar el cumpleaños. Celebrar el aniversario del día en que uno nació, parece otra cosa :)
    2004.12.08 15:12
    Selvio:
    A veces me asustas…

    Feliz aniversario./
    2004.12.08 18:11

  4. nandara Says:

    Es la primera vez que escucho/leo algo sobre Tom Waits. Suena bien.

    _______________________
    ___________________

    Mejor me sonó a mí la noche que me lo presentaron :)

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