De ese mundo extraño y absurdo

diciembre 11, 2004

Otro nuevo correo suyo. En este ya me ha dicho que es exactamente lo que busca en mí. Yo lo sabía pero de todas formas hasta que alguien no se decanta es imposible asegurarlo y aún así… Creo que de alguna manera se ha sentido identificado con el hombre del salón-Matisse, y que por eso ahora ha comenzado a pensar que en su momento se rindió demasiado pronto, como aquella mujer del manicomio de Coelho en ‘Veronika decide morir’. ¿Por qué no te lo planteas de nuevo y me ofreces una segunda oportunidad? ¿Por qué no te conectas, al menos, a través de la inmediatez de la pantalla del sistema, dónde ese ‘piloto verde’ me confirma cuánto tiempo tardas en elaborar lo que te digo?, ¿cómo interfiero en tus procesos mentales?, ¿cómo me sedimentas?. Y sobre todo ¿Por qué aquel destierro si yo también tenía un salón como ese? Estoy seguro.

Palabras que son posibles respuestas: arbietrariedad pura, apetencia o inapetencia, coyuntura, simpatía, y sobre todo Empatía, sensación apacible, Comunicación Viva, acuerdo, de común acuerdo, concordia, brindis, físico, gafas oscuras pero no en la Albufera sino en un paisaje indeterminado de una ruta próxima, también paraguas, días lluviosos, y carcajadas, gracia, hacer gracia, estado de gracia, de agradecer, inquietud, la de ‘ahí parece que hay algo que me llama la atención’, y sobre todo un libro que me intriga: ‘Pasos sin huellas’, el que leo ahora.

Y he dejado aparcado ‘Los detectives salvajes’ porque el ejemplar era de la biblioteca y prefiero esperar por el que alguien va a regalarme. Me gusta subrayar cosas sobre los libros que leo. Y podría continuar hasta no sé dónde… pero creo que tengo una buena pregunta: ese hombre que sigue insistiendo en que mantiene su curiosidad por mí a lo largo de todos estos años… ¿se arriesgaría a lo que luego pudiera ocurrírseme hacer con nuestra conversación? Es que él me conoce, hasta ese punto cree conocerme, porque yo lo que parece que he mantenido hasta ahora son trayectorias.

Él también vivía solo. Él también leía el periódico y tenía rutinas. Él también gastaba su tiempo en mí. Él también me ofreció su casa. Él también quería conocerme. Él también le concedía mucha importancia al aspecto físico, y tenía un amigo e iba al gimnasio y aunque a simple vista podría parecer gris era rojo, y azul y lo que hiciese falta. Y por supuesto él también lo puntuaba todo, incluso a las mujeres, su belleza, sus amplias posibilidades futuras, o las estrechas conveniencias… aunque no sé si su sistema iba del 1 al 4 o continuaba más allá como en una especie de escala de Richter, poblada de tangentes y abscisas. El también era más alto que yo y tenía 42 años,. Pero lo que él no tenía era una terraza que miraba a una calle por donde yo suelo caminar a cualquier hora del día y de la noche. Y además era simplemente ridículo plantearse un ‘amor a distancia’ porque yo ya me había dejado arrastrar por el río virtual y ya había pasado mi bautismo de fuego en la red, eso que hay que vivir. Y a mí dejaron de interesarme pronto mis charlas nocturnas con él. Había otro hombre.

Y además ahora lo que no tengo es tiempo. Aunque no sé… cualquier día si me asomo y te veo… seguro. Pero no te hablaré como a Susana, desde luego: desnudándome. Te utilizaré a mi conveniencia. Quiero decir que utilizaré esa curiosidad, que tú dices experimentar por mí, en mi propio beneficio, y que no es más que una manía por conocer los detalles que aquí sólo menciono entre líneas.

Lo siento.

M.

11/12/2004 13:15. Tema: Pronósticos Gratuitos. . .

terraza

sabbat:
.
..

Sobre esa calle que se ve desde una terraza:

¿Por qué es tan importante para mí?. Porque no es cualquier calle. Es el paseo longitudinal al que ha quedado reducido el universo de mi abuela. Y mi abuela, la mujer más vital y fuerte que yo conocí, es probablemente, el único motivo que me ató, en su momento, a esta ciudad.

Mi única Amiga de entonces… el único sentimiento real.

Ahora esta medio impedida y todo el tiempo se cae por la calle por culpa de su riego y su osteoporosis pero yo quiero que siga saliendo a pesar de las caídas… y me enfadaría mucho si mis padres trataran de impedírselo, sólo por el que dirán.

Y desde que sabe que existe esa terraza, pienso que un día terminará por romperse el cuello de tanto mirar hacia arriba para tratar de averiguarla. Aunque eso tampoco es lo importante.
.
.
.
2004.12.11 13:30

salva:
He cortado lo que había escrito y te lo he enviado por correo privado, yo lo prefiero así. Pero puedes traerlo a tu blog si quieres.
2004.12.11 21:43

* EL CORREO DE SALVA :
No he dicho que eso fuese “exáctamente” lo que buscaba en ti. Tampoco me parece sentirme identificado con alguien que tenga un salón con un cuadro de Matisse. Tampoco he comenzado a pensar que me hubiese rendido… Las preguntas que siguen no sé si están puestas como pensadas por mi, en cualquier caso, no estoy nada seguro (y no me refiero a las preguntas, por supuesto).

¿Se arriesgaría…? Me suelen gustar los juegos, tienen reglas y para jugar es preciso conocerlas.
Curiosidad por tu “modo” de vida, te escribí, no por tu vida o los pormenores de ella…, quise decir por tu modo de entender la vida o de vivirla, no por curiosear en tu intimidad, así que tú sabrás porque lo interpretas como “una manía por conocer los detalles que aquí sólo menciono entre líneas”.

¿Por qué acabas diciendo “lo siento”?

Hasta ahí, lo que escribí en el blog. Hasta otra.
2004.12.11 21:47

sabbat:
Él hombre de ese salón no tiene ningún cuadro de Matisse.

Y él ‘lo siento’ es porque a mí me encanta decir ‘lo siento’. Lo digo todo el tiempo. Una manía. Pero sobre todo lo utilizo para decirle a otro: ‘Lo siento pero soy un caso perdido’. O sea ríndete porque no tienes nada que hacer. Y también digo ‘lo siento’ cada vez que estoy follando con él y su polla se me escapa del coño. Porque me da miedo hacerle daño. Una neura antigua.

¿Complacida tu curiosidad?. Espero que sí porque yo no acostumbro a satisfacerla, ni siquiera cuando me la tratan con tantos eufemismos.
2004.12.11 21:58

salva:
No soy psicólogo, pero no creo que los psicólogos acepten sin inmutarse esa frase: “soy un caso perdido”.

No sé a qué te refieres con “ríndete”, yo voy desarmado…, no me veo como una amenaza, :-P
2004.12.11 23:49

sabbat:
Bueno, yo me refería más bien a un poema, cuando aludía el tema. ¡Vaya!. ¿Rima?. Mira tú qué casualidad ;)

Por fin un crítico sagaz reveló
(ya sabía yo que iban a descubrirlo)
que en mis cuentos soy parcial
y tangencialmente me exhorta
a que asuma la neutralidad
como cualquier intelectual que se respete

creo que tiene razón
soy parcial
de esto no cabe duda
más aún yo diría que un parcial irrescatable
caso perdido en fin
ya que por más esfuerzos que haga
nunca podré llegar a ser neutral

 

¿Salva?. Otro no eres necesariamente tú. O sea en ningún caso eres tú.

Lo siento.

C.
2004.12.11 23:58

salva:
Tienes razón de nuevo, y ya van dos. Con lo del salón-Matisse y ahora con “decirle a otro”, me sentía aludido (en mi defensa, hablas de rendición en esa respuesta y también en el texto principal de arriba).

Gracias por las respuestas, y gracias por el enlace al poema de Benedetti.

Con cierta parcialidad, un beso.
2004.12.12 11:32

One Response to “De ese mundo extraño y absurdo”

  1. candelaarias Says:

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