HABLANDO DEL PERIODO

diciembre 17, 2004

He encendido el móvil y me llega un aviso perdido de llamadas. 3 son del teléfono fijo de ‘en las nubes’ y otras dos del mismo número de un teléfono móvil. Y la regla no termina de bajarme y la presión está llegando a un límite insoportable. Todas las personas que me conocen saben que deben apartarse lejos de mí cuando alcanzo estos días del ciclo menstrual. Pero, claro, es un problema porque si lo hacen yo me ofenderé, sin remedio, y si no lo hacen, precisamente por miedo a ofenderme, entonces es bastante probable que yo haga algo que termine por ofenderles a ellos, sin remedio. Y eso es lo que me ocurre a mí, en particular, como mujer. Aunque hay mujeres que aseguran que no les sucede nada en concreto y que a ellas no les cambia ni el humor ni el ánimo en absoluto. Pero a mí que me digan misas. Yo cuando tengo un altercado con una congénere y no puedo comprender bien el motivo, entonces siempre pienso lo mismo. Pienso: ‘Esta tía está de regla o va a venirle la regla, porque está insoportable’. Y en ocasiones, por expresarme así, algunas mujeres se me han lanzado al cuello para morderme la yugular o ahogarme viva, para que me calle. Y puede ser eso o mentarles la menopausia. Cualquiera de las dos cosas les provoca la misma desproporcionada reacción y entonces te insultan y te acusan de machista o de insensible o estupideces varias con las que se suele tratar de agredir verbalmente a los hombres, porque el caso es que la regla la sufre una pero no tienen por qué padecerla los demás. Y a mí ahora me duelen tantísimo los pechos que me los extirparía, y pienso en que hay un hombre nuevo en mi vida, un hombre maravilloso que no me conoce de nada, y al que no se me ha ocurrido avisarle de todo esto.

Por eso ayer al mediodía, cuando estoy hablando con Alma, le digo: ‘Mira, no lo entiendo. Eso precisamente era lo que yo más deseaba de Guernika. Años suplicándole que tuviéramos una relación. Así que debería de entender esto porque es lo que yo tanto había deseado’. Y Alma me mira y me pregunta: ¿Pronto va a venirte la regla, no?. Sí… Y es cuando suena el teléfono y yo me alegro de recibir esa llamada que comienza diciéndome: ‘Ya sé que odias el teléfono pero…’. y luego me cuenta que a las seis se ha comprometido para hacer algo que no debería hacer y también que está muerto de sueño y … entonces hay unas interferencias que no me dejan oír que más me dice pero yo ya no estoy segura de querer oírlo porque todo ha comenzado a sonarme a algo así como a ‘rendir cuentas’, y eso es algo en lo que yo no creo, o con lo que me he acostumbrado a no vivir, incluso con lo que es probable que ya no quiera vivir. Y le digo a esa persona que hay un ruido muy fuerte que no me deja escucharle y ni siquiera sé lo que me contesta y por eso supongo que corto la llamada, para evitar oír algo que termine por no gustarme y desconecto el teléfono. Lo apago. Y he caído en barrena y he levantado el vuelo. Y creo que, como diría el personaje del doctor Lecter en ‘Hannibal’, yo también soy una paloma volteadora. Tal vez una gran volteadora.

Y Alma me dice que ella lo que cree es que ese hombre del que hablo está harto. Harto de oír hablar de enfermedades y de insistentes llamadas a su número fijo y al móvil y de rendir cuentas y que no le extrañaría nada el que a él le apetezca que alguien le diga a esa mujer, a esa mujer que se ha acostumbrado a explotar tanto el cuento de su ‘enfermedad’…, que ahora está conmigo, para ver si es verdad que con esas ella mantiene lo dicho y deja de ser su amiga. Porque ella le dijo que sería su amiga mientras no le viera con otra. Y yo me pregunto: ¿qué amistad es esa?. Y pienso en mi amiga ‘en las nubes’, y sus llamadas de teléfono al fijo y al móvil, y esa predisposición suya a creer que los demás no tenemos cosa mejor que hacer que esperar a que ella nos llame para organizar nuestro tiempo… ‘Bueno, ya te diré lo que hago mañana y si podemos vernos o no, o me va apetecer ir a tomar unas cervezas contigo o no, o sí vamos a dar una vuelta por ahí o mejor sólo te llamo por teléfono y hablamos y te cuento la pesadumbre de siempre y de este nuevo día’. Porque claro, a ‘en las nubes’ le encanta el teléfono y adora mantener todo ese tipo de intrincadas relaciones interpersonales que se dan por teléfono y que nunca sobrepasan el nivel más superficial. Aunque a lo mejor no, a lo mejor yo estoy muy equivocada con eso y creo equivocadamente, que cuando me roban los ojos, lo que hacen es privarme de la profundidad

Y luego vengo aquí y leo a Susana, que hoy se hace las mismas preguntas que yo me hago, y pienso en llamar a ‘en las nubes’ aunque sea sólo para quejarme por la horrible tensión que experimento en mis tetas pero lo descarto porque llamarla a ella significa tener que exponerme a que me conteste la pija de su hija o el cantamañanas de su marido y para colgarles hoy, precisamente hoy de nuevo, para que voy a exponerme cuando lo único que me ocurre es que no me aguanta ni mi abuela.

Y entonces cambia el tiempo y llueve. Llueve con furia como ese hombre y yo parecía que esperábamos y lo que me apetecería es tener bastante confianza con ese hombre para decirle: ‘Mira… me siento monstruosa y no quiero ni que veamos ‘Las horas’ ni nada. Lo único que quiero es es que me abraces fuerte, tan fuerte y tierno como me abrazabas ayer, y antes de ayer, o incluso como aquel primer día y que nos durmamos juntos aunque sean las seis de la tarde’. Pero lo que hago es asomarme a la ventana y mirar la lluvia con rencor, y luego plantearme que dónde mejor estoy es en mi cama, a solas y como mucho con la almohada eléctrica en los pies, ni siquiera con mi gata. Porque yo también estoy muerta de sueño, y porque yo también he madrugado mucho y dormido pocas horas durante días. Además ayer fue un día pésimo. Tuve esa visita al periodoncista y también estoy que muerdo de dolores y resentimiento en las encías. Parezco un bebe rabioso al que le están saliendo los dientes.

sabbat:
También le digo a Alma otra cosa. Le digo que él me ha hablado de dos cenas que dice que tiene con compañeros, y una sí, una me consta que es con compañeros. Pero creo que la del viernes es con esa mujer y lo que me molesta es que piense que tiene que ahora tiene que mentirme o justificarse, o algo así.

Él tiene esa relación especial con esa persona. Y si siente que debe mantenerla así como ha quedado establecida entre los dos… no comprendo porqué la llegada de una tercera persona, sea yo u otra mujer, tiene que variar eso.

Se ven y cenan y hacen el amor cuando surge, sobre todo cuando ella quiere porque a él le sigue atrayendo ella, aunque antes se muriera de aburrimiento con ella. Y se hablan todos los días por teléfono y él acude en su auxilio cuando a ella le dan sus crisis de ansiedad y la abraza y … a mí me parece estupendo porque es un hombre muy cariñoso pero entonces no termino de comprender porque yo no puedo tener tantas de esas relaciones humanas como quiera, y por qué mi ”fidelidad” habría de ser distinta a su ”fidelidad”.
2004.12.17 03:55

sabbat:
Luego, también me gusta mucho otra cosa. Más bien, dos cosas que dice: Cuando habla de ‘controlarme’, ponerme algunos límites. Es cierto. Te da mucha seguridad para dejarte ir y saber que ese alguien que está ahí contigo… está pensando por los dos. Eso te deshinibe mucho. Por lo menos a mí, te relajas porque sientes que no hay peligro. Y luego aquello cuando me pregunta cuándo nos veremos o qué es lo que haremos y luego inmediatamente me coge la cara entre sus manos y me dice que no, que mejor decide él y no me lo pregunta porque si me deja elegir a mí lo más probable es que no me vea el pelo en días… Y eso de verdad que me encanta porque demuestra un conocimiento muy próximo a la realidad de los deseos íntimos.

Y ahora es cuando acaba de recorrerme el cuerpo un escalofrío porque no me había dado cuenta de lo que significa eso. Había tomado mentalmente nota de las sensaciones pero no las había escrito. Y eso me parece muy importante constatarlo. Saber exactamente porque una persona te gusta y te atrae y luego tener el valor de decírselo, porque ya se sabe: ‘ el conocimiento es poder’. Y luego una cosa que me gusta de mí y es que no tengo demasiado miedo de darle poder a otro sobre mí.
2004.12.17 04:31

2 Responses to “HABLANDO DEL PERIODO”

  1. lasalamandra Says:

    Susana:
    “Es un problema porque si lo hacen yo me ofenderé, sin remedio, y si no lo hacen, precisamente por miedo a ofenderme, entonces es bastante probable que yo haga algo que termine por ofenderles a ellos, sin remedio” :-) A mí me pasa exactamente lo mismo, y no sólo cuando tengo la regla, en muchas otras situaciones también.
    No sé si será comparable…pero antes cuando un hombre quería hacerme sexo oral me apartaba molesta, y si no lo intentaba me molestaba porque creía que le daba asco (me “alivió” que a tí con guernika te pasase algo parecido). Las dos opciones posibles me enfadaban.
    2004.12.18 01:23

    susana:
    Sobre la relación que mantiene ese hombre con la mujer…,no quiero opinar porque no conozco la historia, pero hay una cosa que me alucina: ¿cómo puede él querer mantener una amistad con una persona que le pone condiciones del tipo “seré tu amiga mientras no estés con ninguna otra mujer”? Ciertamente no entiendo qué tipo de amistad es ese ni porqué él quiere mantenerlo, pero parece un hombre inteligente así que por algo será.
    Y sobre tu primer comentario…, :-), la verdad es que no entiendo tampoco porqué algunas personas tenemos la estúpida necesidad de estar siempre dando explicaciones, de justificarnos, de excusarnos por todo….
    Y lo último no sé si lo habré entendido bien; pero creo que esa sensación de “control”, esa sensación de que el otro “piensa por los dos” y que tú puedes tranquilizarte porque ya no hay peligro… sólo está bien a veces, puede que al principio o en determinadas ocasiones en las que te sientes insegura, pero luego yo creo que acaba por asfixiar.
    Y lo dejo ya que no quiero aburrir al resto de tus lectores. Un beso, yo me voy ya para la cama
    2004.12.18 01:25

    sabbat:
    A mí todos los hombres con los que he estado me han hecho sexo oral menos gernika. Pero guernika es un tío al que le da asco su propio semen, así que es comprensible. Y yo hasta ahora no le he dado mayor importancia al tema. Pero mira, mejor dejo el comentario a tu comentario para mañana, porque ahora sí que me ha bajado la regla y estoy muy revuelta y me está matando el dolor de ovarios. Un beso
    2004.12.18 02:17

    sabbat:
    Sobre eso del sexo oral… tiene que ver con la Aceptación. Un día, un psiquiatra lacaniano me contó que en clase discutiendo con su profesor hablaron del follar con una mujer cuando tiene la regla o no y él decía que si alguien te gusta no te planteas si algo va a ser higiénico o no, sólo tienes claro que todo lo que fluye de esa persona es estupendo, es querible, porque esa persona lo es. Lo demás son prejuicios mentales.

    Entonces a mí no me importa que un extraño lo primero que haga sea comerme el coño pero lo interpreto como una prueba de confianza y pago con lo mismo me guste o no como le sepa la polla (por ejemplo, Luis, el conductor de autobús). Pero si me dieran a elegir preferiría que no se tomaran tales confianzas; aunque claro para ponerse así… pues, oye, mejor no te lo haces con nadie y punto.
    2004.12.18 10:54

    sabbat:
    Ahora bien, cuando estoy con alguien que empieza a importarme y yo no tengo ningún tipo de reparo para con esa persona y me comporto como si no lo tuviera… en mi caso soy muy mental, también muy física, pero la mente funciona durante el coito, es muy activa y la mente puede ser algo muy ”enfermo” (enfermizo, mal pensado)… si está conectada irá registrando todas esas cosas que ocurren y tomando notas, aunque a mí lo que me gustase es desconectar y si en algún momento se plantea la posibilidad: ‘Este tío no se me acerca al coño’ entonces es en ese detalle en el que la mente va a fijarse y eso va a afectar indudablemente a mi estado emocional y a mis sensaciones, porque es como un rechazo. Y si quiero librarme de ello no me queda otro remedio que planteárselo a esa persona.

    A Guernika, por ejemplo, si le excitaba mucho la idea de llegar a hacerlo y yo le ”amenazaba” con ello y resultaba divertido pero cuando tuvo que hacerlo fue incapaz y bueno, yo tomé nota mentalmente de ello y a partir de ahí aparecieron mis ascos, los que nunca habían estado presentes; y a partir de ahí lo que hice fue fijarme a conciencia en cada uno de sus defectos, y así fue como aquello tan loco que sentía comenzó a morir. Supongo que los que son tan Cerebrales de por sí disfrutan menos del mundo de la sensación que los que decidimos ser más insensatos. No sé… o tal vez sea al revés.
    2004.12.18 11:07

    sabbat:
    Y sobre esa sensación de ”control”. Yo me refería sólo a esto, a entregarse uno a sus sensaciones. Es como decir: ‘Yo quiero ser trapecista’, yo quiero volar por los aires. El salto mortal tienes que ejecutarlo tú. Eso está claro, eres tú quien tienes que darle la orden a tu cuerpo (tu cerebro) de que se gire por los aires pero tienes que saber que ahí, en algún punto, estarán esperando por ti unas manos con las que puedes contar y que harán lo Imposible por no dejarte caer; porque puede existir la red o no. Pinito del Oro creo que siempre trabajaba sin red y yo, soy de esas que sólo le encuentra sentido a la red en los ensayos. Y en el pasado tú ya sabes Susana que hice mortales y que me dejaron caer, lo leíste… y cómo fue de doloroso: ‘una mariposa en la penumbra con las alas quebradas’. Pero no tenía con quién contar. Fue un error sólo mío. Él nunca me dijo: ‘Venga, sé tú misma y haz lo que quieras. Desconecta’. Y de pronto alguien dice: ‘Tú tranquila, tú sé así de libre y a tus ‘locos mortales’ que yo te sostengo por las manos’, y eso es lo que te gustaría de verdad… aunque ahora todavía estamos en los primeros ensayos y existe la red pero no me apetece pasarme la vida sólo ensayándola. Y es que yo ya sé lo que se siente en un mortal, y no deseo ser otra cosa que una trapecista loca.

    http://www.el-mundo.es/magazine/m96/textos/pinito1.html
    2004.12.18 11:31

    sabbat:
    Sobre esa mujer… bueno, tal cómo está escrito parece que ella le dijo eso textualmente pero es muy probable que fuera sólo algo que se dice y que yo escuché cómo quise escuchar y no cómo debía.

    Es probable que si esa mujer lo dijo en ese sentido no lo pensase de verdad.

    Es probable que si lo dijo sin sentido no sepa hasta que punto puede convertirse en verdad cuando ocurra.

    Yo creo que ella en ningún momento piensa en que puede perderle y sólo trata de conservarle cerca a su manera.

    No creo en la amistad cuando lo que has sido es Amante y sigues siéndolo pero creo en la inteligencia y en los intereses.

    Tampoco creo que se puedan predecir los comportamientos futuros, o las posibilidades de evolución de las cosas.

    A ver los hechos son que Ellos como pareja tenían una relación y que cuando él quiere salir de ella en los términos en que está planteada, sólo se alteran los nombres que ambos le dan a esa relación pero no básicamente la relación en sí. Como ‘Novios’ salían juntos. Ahora que no son ‘Novios’ tienen que salir de otra manera, o sea como amigos… pero hay mucho mar de fondo ahí. Entonces cuando ella le dice eso, en realidad no se está comportando como una amiga, sino como lo que se siente: ‘Novia que espera que novio se canse de hacer el tonto y regrese a eso tan estupendo y formal que tenían’

    Pero es como lo veo yo, desde el exterior. Y mi abuela pues lo ve incluso diferente y piensa muchas cosas ”peores”, porque es más vieja y más mal pensada y bueno, tal como ella lo plantea tiene bastante sentido.
    2004.12.18 11:59

    sabbat:
    Luego lo de las excusas… pues al parecer no eran excusas. Eran hechos puntuales, que yo interpreté equivocadamente.

    Él sólo me decía que tal vez querría que pudiéramos vernos hoy o ayer pero que ya tenía compromisos previos adquiridos. Y fui yo quien elucubró los motivos falsos…

    Esas dos cenas existían tal como se me dijo. Y yo quién comenzó con lo de las suposiciones erroneas.

    ¿Eran celos?. ¿Celos encubiertos?. Posiblemente pero yo tampoco los experimentaba así…

    Es complejo el mecanismo por el que uno llega a darse cuenta de que no es más que un ser que se comporta estúpidamente. Aunque por lo menos yo me detengo a planteármelo y quiero creer que eso ya significa algo…

    ¿Hablar las cosas las soluciona?. No, ni planteárselas pero tal vez las aclara. Encender una luz como antónimo de permanecer en la oscuridad. Salir a la luz a calentarse al sol y no quedarse dentro encogido tiritando en la penumbra de la caverna, sobre todo cuando el fuego ya se ha apagado y el invierno ha llegado a su fin.
    2004.12.18 12:07

  2. candelaarias Says:

    11. visualizaciones

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