MI CORAZÓN DE NARANJA HELADA

diciembre 22, 2004

– CATARATAS DEL IGUAZU –

Un minuto y treinta y cinco segundos. Eso es lo que dura ‘Falls’ en la banda sonora de ‘La Misión’. Y ayer le digo a ese hombre que esa es la música que quisiera que estuviéramos escuchando. De Ennio Morricone, dice él mientras asiente en la oscuridad de la habitación. Pero no la tengo, añade a continuación. Bueno, pero yo sí. Y ahora que lo que suena es ‘Vita Nostra’ recuerdo donde fue que oí ese coro de voces por primera vez… había unas cortinas gigantescas y nosotros estábamos del otro lado. Yo con ellos, y aquel era mi primer año. Y también con Manolo, que fue el que se empeñó en que yo tenía que entrar en aquel mundo como fuera. Y una tarde, cuando ya no lo pude resistir más, atravesé las cortinas y le pregunté a la profesora de gimnasia rítmica que era aquella música maravillosa con la que ensayaban: ‘La Misión’ -me contestó acompañando la respuesta con un gesto de hombros difícil de encajar como contestación. ¿Pero qué es ‘La Misión’?. -le insistí con amabilidad. ‘La Misión’ –repitió ella con el mismo gesto inamovible o sólo tal vez estoico. Porque quizás ella fuera así, estoica; la gimnasia rítmica no es cualquier disciplina, y yo no debería habérmela tomado a mal pero de alguna manera pensé que tal vez ya me esperaba que esa fuera su reacción porque había tardado demasiado en atreverme a cruzar esas cortinas para ser como era un ejercicio tan simple. O entonces sólo era que sentía más miedo de todo, absolutamente de Todo. Y luego, pensándolo mejor ella sólo me dijo lo único que necesitaba saber. Porque yo no tuve que decir más que ‘La Misión’ en la tienda de discos en la que entré, para que la mujer que atendía detrás del mostrador regresara al cabo de unos segundos con ese compac en las manos.

Y se me quedó grabado aquello: basta con lo necesario, no pretendas retorcerlo más.

autómata

HOPPER

Y ayer, o ya antes de ayer, cuando estamos en el café en el que cuelgan los cuadros de Hopper le digo a ese hombre… una vez una mujer dijo:

‘Todas las veces que te doy hieren, sólo la última mata’.

Y sé que es lo que tengo que decirle. Algo similar a lo que pensaban los estoicos acerca del tiempo: ‘Todas las horas hieren , sólo la última mata’. Y esa es mi actitud para con el dolor. Soy consciente de que vivir la vida como yo he elegido vivirla es doloroso, pero no mata. Con esa veracidad, o voracidad dependiendo de quién lo mire, ¿no? Porque sólo morirte te mata. Y por otro lado hay días en que de esa manera de ser mía, uno es inmensamente feliz. Así que soy hedonista cuando las cosas me pintan bien y procuro volverme estoica cuando se presentan las vacas flacas. Vamos, un cambio de chaqueta en regla. Y a esa vestidura la llamo: ‘Mi corazón, una naranja helada’. ¿A ti te suena?. Es un verso de Hernandez del que me apropio. ¿Porque para qué va andar uno rasgándose las vestiduras como Caifás cuando precisamente el dinero no le sobra? Por cierto, lo intenté hace un par de días con ‘La pasión de Cristo’ pero fue superior a mí. Nada, pero nada absolutamente que yo haya visto en una pantalla ha producido reacciones tan viscerales en mi cuerpo y en mi espíritu desde el 11M. Atroz. Algo atroz a lo que renuncio a someterme, aunque no sé si esa actitud me beneficia. Pero de momento lo aplazo. Y ese hombre me dice que le gusta leerme cuando escribo desde esta pasión fría. Y también se lo dice a ella, aunque supongo que no así. Y ella duda de que lo que escribo pueda ser tan especial, o tan ”bueno”, o yo que sé… porque ella también escribe, y yo por todas estas cosas me hago a la idea de que lo que a él le atrajo de mí y de ella ha sido lo mismo: la forma de expresar nuestro interior.

Y entonces una parte de mí experimenta alivio porque casi sin quererlo me había visto inmersa en un pequeño lío y en una forma de ser que no era la mía.

Y así, de esta otra forma, la situación se resuelve magnificamente para todos. Desde luego, seguro que él no estaba pensado en algo tan extremo cuando se aburría. Ni tan extremo, ni tan conflictivo, ni tan poco conveniente, ni tan asonante. Y yo tampoco, yo tampoco estaba pensando en nada en especial. Un paréntesis: ahora es Yared, la banda sonora de ‘El paciente inglés‘. Es que me encanta eso que ella dice en la gruta de los nadadores mientras le escribe a él sus últimas palabras de amor…..

‘Amor mío:

Te sigo esperando.
¿Cuánto dura un día en la oscuridad?
¿una semana?

El fuego se ha apagado.
Empiezo a sentir un frío espantoso.
Debería arrastrarme al exterior pero entonces me abrasaría el sol.
Temo malgastar la luz mirando las pinturas y escribiendo estas palabras.

Morimos. Morimos ricos en amantes y tribus.
Y sabores que degustamos,
cuerpos en los que nos sumergimos,
como si nadáramos en un río.
Miedos en los que nos escondimos
como esta triste gruta

Quiero todas esas marcas en mi cuerpo.
Nosotros somos los países auténticos;
no las fronteras trazadas en los mapas
con los nombres de hombres poderosos…

Sé que vendrás y me llevarás al Palacio de los vientos.
Sólo eso he deseado.
Recorrer un lugar como ese contigo y nuestros amigos:
una tierra sin marcas.

La lámpara se ha apagado y estoy escribiendo a oscuras’

Un paréntesis o una tregua. Porque eso era en lo que no dejaba de pensar este fin de semana. En ese párrafo en el que Martín Santomé termina por decir aquello de y me resigné … pero sólo era una tregua. Y hoy quisiera seguir escribiendo un poco más para que tú no pienses que me siento mal o algo parecido pero se me ha hecho muy tarde y me duelen las vértebras, así que lo dejo para mañana.

Un beso.

BOP CLAVIGO SEDUCE A MARÍA

3 Responses to “MI CORAZÓN DE NARANJA HELADA”

  1. lasalamandra Says:

    CATARATAS DEL IGUAZÚ::::::::::::::::::::::::::::::::::::
    :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
    :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

    LA LEYENDA DE LAS CATARATAS DEL IGUAZÚ

    Cuenta la leyenda que hace muchos años, habitaba el río Iguazú, una enorme y monstruosa serpiente cuyo nombre era Boi.
    Los indígenas guaraníes debían una vez por año sacrificar una bella doncella y entregársela a Boi, arrojándola al río.

    Para esta ceremonia se invitaba a todas las tribus guaraníes, aún a las que vivían más alejadas.
    Fue así que un año llego al frente de su tribu, un joven cacique cuyo nombre era Tarobá; el cual al conocer a la bella doncella india, que ese año estaba consagrada al sacrificio y cuyo nombre era Naipí, se reveló contra los ancianos de la tribu y en vano intentó convencerlos que no sacrificaran a Naipí.
    Para salvarla sólo pensó en raptarla y la noche anterior al sacrificio cargó a Naipí en su canoa e intentó escapar por el río.
    Pero Boi que se había enterado de esto, se puso furiosa y su furia fue tal que encorvando su lomo partió el curso del río formando las cataratas, atrapó a Tarobá y a Naipí.

    A él lo transformo en los árboles que hoy podemos ver en la parte superior de las cataratas y a la cabellera de la bella Naipí en la caída de las mismas.

    Luego se sumergió en la Garganta del Diablo, y desde ahí vigila que los amantes no vuelvan a unirse … pero, sin embargo, en días de pleno sol, el arco iris supera el poder de Boi y los une……

    PATRIMONIO NATURAL DE LA HUMANIDAD ( UNESCO -1984-)

    Fueron descubiertas en el año 1541 por el Adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca.

    La impresionante belleza paisajística de las Cataratas del Iguazú, así como la variada y abundante vida animal y el interés botánico que encierran, han convertido a este paraje en uno de los centros turísticos más importantes y bellos del mundo.

    El nombre de las cataratas del Iguazú (saltos do Iguaçu en portugués), se deriva de una palabra guaraní que significa “agua grande”.

    El río Iguazú, que nace en el estado brasileño de Paraná, forma en las cercanías de su confluencia con el río Paraná un gran sistema de cataratas, en la frontera entre Brasil y la Argentina.

    El sistema está constituido por más de 270 cascadas originadas por la existencia de numerosas islas pequeñas que dividen la corriente principal del río.

    Las cascadas presentan una altura de hasta 82 m. y una anchura de 4 Km., dimensiones que, unidas al volumen de la masa de agua acarreada durante la estación lluviosa, las sitúan entre las cataratas más importantes y espectaculares del mundo: sólo su anchura supera cuatro veces a la de las cataratas del Niágara, en Norteamérica.

    La región que forman las ciudades de Puerto Iguazú en Argentina, Foz do Iguaçu en Brasil y Ciudad del Este en Paraguay, ha sido denominada

    http://www.cataratasdeliguazu.net/cataratas.htm

  2. E.E. Says:

    16 visualizaciones

  3. Maía Irma Betzel Says:

    Preciosa la leyenda. Encantadora y mimetizada con el lujuriante paisaje misionero

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