EL HAMBRE DE AFECTO

diciembre 24, 2004

Hoy es Noche Buena y mañana Navidad.

Un hombre contesta al teléfono. Un hombre con un tono de voz más bien bajo, y yo le pregunto si es Manu, aunque me lo parece por su acento. Y dice que sí, y yo le digo:

– verás es que quedé en pasarme por ahí pero nunca te veo, así que por qué no me das tu correo.

– ¿Mi correo?, ¿para qué lo quieres? -dicho con tono suspicaz

– Bueno, ¿tú nunca chateas? -empiezo a dudar de haber hecho lo correcto.

– Sí, de vez en cuando pero quién eres tú. -y el tono sigue siendo suspicaz

– Ah sí, perdona. Es que yo soy aquella que te encontraste en la calle el otro día y quedamos en que yo un día me pasaría a buscarte para tomarnos un café… y te presenté a mi amiga, ¿recuerdas?

– ¡ah, sí, sí! -ahora se da cuenta y me dice: Apúntatelo

– Oye, que si quieres no me lo des y te doy yo el mío y se te apetece agregarme…

– No, no tómate tú el mío: ‘taltal rayabaja taltal’

– Espera que voy despacio porque escribir con una mano se me da fatal. Bueno, ya está. Te añado entonces, ¿vale?

– Sí, sí tú escríbeme un correo ahí, y ya cuando lo vea también te añado yo.

– Oye Manu, que por si no te veo antes… feliz Navidad.

– Igualmente y gracias.

Pero ahora son la una y media de la mañana y él todavía no me ha agregado. ¿Aunque cómo se puede volver una así de impaciente, de improviso, cuando esta historia es esa misma quién ha procurado retardarla hasta el infinito? No sé pero creo que por algo me asustaba. A mí él no me parece nadie que vaya a andarse con ningún tipo de historias y durante todo este tiempo yo a lo que no quiero renunciar es a la idea del Amor.

‘Amas a un hombre y si no esperas por él o no luchas por él lo suficiente, no te salvas, seguro que no te salvas’.

Estúpida fidelidad al mundo de las ideas ridículas que alguien insertó en nuestra cabeza.

Y luego aquel día que hablo con él. Me desborda por completo con su dialéctica. Manu ha vivido en Caracas desde que era un niño. Su madre emigró con él cuando tenía dos años, y regresan hace tres. Cuando se establece sólo unos metros más abajo del portal dónde vive Pésimo y yo comienzo a verle y él a verme a mí.

Y ahora es viernes 3 de diciembre y él dobla una esquina justo en el momento en que Nora y yo pasábamos por allí y yo no puedo evitar volverme feliz para saludarle, feliz porque estoy muy feliz por el giro que ha dado mi vida en los últimos días, y le sonrío con una de esas sonrisas increíbles que uno lleva dibujada desde la mañana a la noche en la cara, cuando es tan absurdamente feliz, y le digo: ‘Hola’. Y él me parece más alto de lo que yo recuerdo. Debe ser por el abrigo largo y sigue con sus gafas, las que un día aparecieron en su cara y él me contesta de recibo con un ‘Hola’, y también parece un poco encantado. Y yo creo que eso ha sido por mi sonrisa. Pero esa sonrisa que le deslumbra esa tarde lo hace por culpa de otro hombre. Yo iba contándole a Nora lo inmensa que el hombre del salón que es como un cuadro de Matisse me hace sentir. Y a continuación le digo: ‘Vaya, es que no nos vimos más desde aquel día’. Aunque es mentira. Hubo una tarde que sí, durante un instante, una en que yo casual o no tan casualmente iba con Nora, y los dos reaccionamos de forma extraña, como con ciertas reticencias y entonces los dos hicimos por no saludarnos. Lo cierto es que aquella tarde de septiembre en la que por fin nos pusimos a hablar, había venido a resultar como muy prometedora para la evolución futura de ”nuestra relación”, hasta que yo ejecuté aquella especie de corte imprevisto y salí huyendo a toda prisa de él, y luego lo único que hago todo este tiempo es evitar hasta pasar por delante del lugar. Y así, hasta el día en que le pongo la denuncia al acosador, y es entonces cuando me lo pienso. ¿Qué ocurriría si me doy media vuelta y le saludo? Le he visto a solas y bastante decaído frente a una pantalla de ordenador pero no lo hago. Alcanzo el portal del edificio de Pésimo y no lo hago porque creo que aún tengo fe en que lo que siento por él sea ‘Amor’. Y eso significa que dudas: ¿y si te pierdes?, ¿y si no esperas lo bastante y no luchas? Entonces se te mete en la cabeza, en la misma estúpida cabeza donde residen todas esas ideas ridículas, que no te Salvas. Pero luego me embarco en una relación de forma insospechable, casi sin querer, y acabo descubriendo de rebote, que lo que vengo sintiendo todos estos años no es eso que llamamos amor, sino deseo, lujuria, hambre de ternura y afecto… porque yo soy muy afectuosa, eso es lo que ocurre, y soy un encanto, tienen razón, como ellos me han dicho: ‘Soy un encanto cuando me encuentro cómoda entre los brazos de alguien’, y por eso mismo descubro que no es Amor, es que eso no era Amor, es que eso soy yo, era yo. Y si yo soy una mujer apasionada, y generosa y me gusta entregarme y que el otro se me entregue, para darle, como yo me doy, como me dejo caer o resbalar entre sus brazos, como si lloviera, como si el tiempo no existiera y todo calara, como si todo lo que existiera fuera esa extenuante y agotadora inmovilidad en la que eres incapaz a separarte del otro, ¿qué narices tiene que ver eso con el Amor?

DESEO

Vamos a ver, y si esa persona que nos encontramos es exquisita, porque sabe amar exquisitamente y delicada, porque es una amante delicada y sensible, porque lo es por naturaleza… lo será siempre que se den las condiciones oportunas. Y por eso si doy con alguien que considero exquisito, delicado y sensible, no es que ese ser sea único sobre la tierra sino que a dónde vaya… ese hombre arrastrará esa forma de ser consigo, porque la forma de ser es lo más personal que tiene uno, lo más propio, lo que nadie te puede arrebatar. Y cómo él … cientos de millones de personas de las que la vida está sembrada. Sólo hay que coincidir. Hacer por coincidir y es posible que ocurra. Así que lo que yo sentí por Pésimo, podría haberlo sentido por cualquier otro si no me hubiera empecinado en él, y hubiera sido otro y por tanto no era ‘Amor’, eso que se supone que existe, y sólo era lujuria y deseo y hambre de ternura y afecto… soy yo sintiendo, queriendo sentir así, exactamente así y no de ninguna otra manera. Y por eso mismo ese hombre del salón que es como un cuadro de Matisse se niega a creer que lo nuestro haya sido sólo sexo, aunque no deje de repetírselo casi en cada beso. Pero lo era, era sólo sexo. Eso sí, un sexo exquisito, y tal vez porque a mí su polla me lo parecía.

Y la diferencia es que yo ahora ya lo sé. Y cuando busco a Manu, probablemente, lo único que sepa es que sólo sé que lo que tenía que descubrir ya lo sé. Y podrá ser o no. Pero lo mismo que podría haber sido con aquel hombre que me masturba mientras yo meo en su mano. Podríamos habernos enamorado locamente, porque cuando follábamos, follábamos locamente. Y entiéndase aquí la locura como lo contrario a lo que es cabal. Y follábamos todo el tiempo. Él se creía que nos amábamos o que estábamos empezando a amarnos, porque tal vez nunca había follado con una desconocida que tuviera tanta hambre de afecto o de sexo. Pero es que yo con él era sólo un depredador y lo único que sabemos hacer los depredadores es Amar. Somos amantes y devoramos a nuestros amantes. Incluso cuando estamos aquí, sobre el teclado. Porque yo ya había comenzado a follar con su mente incluso aquí, sobre el teclado, y por eso él cuando me leía, o cuando me tenía entre sus brazos sentía lo mismo. Decía: ‘Cuando no te veo no pienso en ti, pero cuando te leo o cuando estoy contigo…’. Y por eso esa mujer seguramente le habrá pedido que a ser posible no me lea, para evitar que él sienta la llamada del ‘celo animal’ y ellos puedan preservar su Amor, el amor de esos seres que descubren que aunque hasta hace unos días no se conocían de nada y estaban enamorados de otros…, al cabo de unos minutos ya sienten que no comprenden como pudieron haber sobrevivido el uno sin el otro durante toda su vida hasta ese Amor. Pero sería un error, tal como yo lo veo, porque no había nada de lo que sentir miedo. O su miedo sólo acaba de empezar, porque entonces tendrá que sentirlo constantemente, de cualquier llamada, y después de todo los herbívoros lo único que saben hacer es dejarse querer hasta que se cansan.

Lamento la divagación. Hoy parece claro que me he ido de la olla, aunque yo sé bien a dónde quería llegar. Y ya te dije que pronto comenzaría a escribir cosas ”menos tiernas”, para que tú puedas dejar de enternecerte y centrarte en tu relación. De todas formas sigo pensando que es una pena lo de tu polla. Eso de que no pueda terminar de desinhibirse por completo conmigo. Fíjate, me ha quedado como una curiosidad.

Correo escrito hace unos segundos cuyo asunto es: . Me resulta curioso…

… escribirle un correo al desconocido que hace unos dos años tomó forma de relato.
Puede que algún día nos tomemos ese café sea virtual o no y charlemos un rato, lo suficiente para compartir secretos. Aunque para eso lo mejor es el alcohol. Y es que alguna vez más, otra al menos, has aparecido tú, ese hombre desconocido, entre mis escritos cotidianos. Pero no te envío esos pequeños retazos de vida ” imaginaria” porque no te quiero escandalizar.

Lo dicho, feliz Navidad Manu (con sonrisa incluida)
María

.-.-.-.-.-.-.-.-
2004.12.24 03:42

4 Responses to “EL HAMBRE DE AFECTO”

  1. lasalamandra Says:

    Deseo
    De Wikipedia, la enciclopedia libre
    Saltar a navegación, búsqueda

    El deseo es la consecuencia de uno o más sentimientos no satisfechos, postergados de forma voluntaria o involuntaria.

    A cada deseo le precede un sentimiento, se puede decir que al deseo sexual le precede un sentimiento de atracción: p. ej. Siento atracción hacia tí, ¿te apetece sexo? Las normas sociales actuales hacen imposible que esta frase sea de uso cotidiano, sobre todo por el miedo al rechazo. No obstante, el deseo —sea del tipo que sea— y su satisfacción, forman parte de la naturaleza humana. Satisfacer los deseos de forma adecuada implica el uso de la empatía para evitar agredir, y en consecuencia, provocar respuestas violentas en personas que, adecuadamente estimuladas, accederían sin problemas.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Deseo

  2. lasalamandra Says:

    Susana:
    Más o menos ya vuelvo a la circulación.
    Me alegra leerte de nuevo, aunque no tengo muy claro que pasó con ese hombre de polla maravillosa :-)
    Un beso y que pases una buena noche.
    2004.12.24 10:18 email: Campanilla698 (arroba) hotmail.com

  3. E.E. Says:

    24 visualizaciones

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