El último de la fila…

diciembre 25, 2004

Al principio lo que hago es moverme de forma anónima espiando los perfiles.
No quiero volver a conectar el mío. Ese que está el último de la fila y que la última vez que visité fue el 09 de marzo del 2003. Sólo unos días después del 46 cumpleaños de Guernika. Y no recuerdo lo que sucedió aquel año pero de éste sí que me acuerdo.

Follamos juntos, y luego nos quedamos en paz y en silencio escuchando como nos llovía encima, y reconozco que entonces también sentí esperanza pero luego aquello no fue tampoco a ninguna parte.

Y ahora lo que hago es beber cava a solas y brindar por mí. Ya he vaciado la primera copa.

Y mientras espío los perfiles hago una primera selección y voy probando suerte con los nick de aquellas descripciones que de alguna manera me seducen. Puede ser por su físico, a veces se me parecen a actores, como aquel chico, un abogado que se da un aire a Carmelo Gómez. Y el de Caloma, que precisamente me recuerda mucho a Caloma, aunque yo en ese momento ni siquiera sospecho que es el mismo Caloma que conocí una tarde de hace años. Y lo que hago es añadirle al nick que figura en la página lo de la arroba hotmail.com, porque muchos nos matriculamos de esa manera. No puedes añadir tu dirección de correo, eso se penaliza pero si que puedes dejarla caer disimuladamente para que se te pueda contactar sin que nadie tenga que gastarse ni un duro por ti.

Y ahora lo que ocurre es que graniza y el teléfono permanece mudo. Ese mismo que durante tantos días me acerca a sus palabras, a sus pensamientos… y que limita al norte con la felicidad y al sur con la tristeza.

No hay viento. Es una calma pavorosa. Sí, era como eso, él tenía razón, como la balsa de dos naufragos febriles y no hay viento del este, ni del oeste. ¿Has leído a Perl S. Buck? Pues ella decía que el hambre hace ladrón a cualquier hombre. Y tú eso fue lo que despertaste: mi Hambre. Una hambre insaciable que sólo sospechaba que era mía. Y ahora graniza con más fuerza y pienso que estaría bien encontrarme cabalgando sobre ti y contemplando este crepúsculo que ha llegado con el frío del día de Navidad por tu ventana, esa ventana desde la que casi podía verse esta ventana mía. Y fin de la segunda copa.

Aunque luego no me basta con eso. No me basta con haber añadido a esa docena nueva de contactos que buscan, como yo misma, cosas semejantes a las mías y lo que hago es construirme un nuevo perfil, que tardará un par de días en ser aprobado pero por el que espero que termine por asomar la cabeza de alguien que se parezca a ti. Pero no, a quién primero descubro es a un hombre que me trae a la memoria a otro hombre. E incluso pienso que podría ser ese mismo hombre, aunque luego no lo es pero me sirve de excusa para entablar conversación. Sí, viven en la misma urbanización y hasta es probable que trabajen en el mismo sector: la banca, pero ahí se acaba el parecido, porque este hombre ama la historia y la arqueología y P…. a P. no le interesaba la cultura y en el fondo era incapaz de amar nada que fuera real , sobre todo lo real. A P., a quién una psiquiatra loca convirtió una tarde en amo, sólo le gustaba sufrir por los imposibles y siempre terminaba torturado y por enamorarse de mujeres que lo único que hacían era jugar con sus sentimientos, aunque después de conocerle llegué a la conclusión de que eso era lo único que se merecía por absurdo. Un sorbo. Parece que el granizo se detiene, pero la lluvia continúa.

Y eso quise pensar, que tú serías igual que él, exactamente igual que él. A ver, que te explique… Yo estuve con P. en dos ocasiones acompañada. Fue ese hombre con el que te conté que había participado en dos tríos. Mi amiga de Gijón y yo, y él. Y la primera fue increíble porque ni siquiera le conocía y a los pocos minutos, cuando le besaba, sentía que debería haber habido siglos que nos hubiéramos conocido. Para que lo entiendas: Cuando le hable a ella de ti y de tus labios, lo primero que ella me preguntó fue si besabas tan Bien como besaba P.. ‘No. No besa como P..’, le dije, ‘… pero cuando se acostumbre a mí podría llegar a besarme incluso mejor’. Es que P. tenía un talento singular para eso de los besos. Y lo que ocurrió es que yo me encoñé con P.. Dicho así, vulgarmente, y no de ninguna otra manera porque eso es lo único que me sucedió. Y durante cosa de un mes o puede que dos, creí que me volvería loca si no volvía a quedar con él. Ya habíamos estado solos en una ocasión y habíamos hecho planes para el invierno, entonces era verano, lo mismo que tú hacías planes conmigo para la llegada del verano porque nosotros nos hallamos cuando el invierno se aproximaba. Y tú mira que tarde más invernal esta. Y yo aquí, y tan sola.

sola

.

Y él comenzó a tontear con mis ganas. En su caso había una novia anterior. Una que le abandonó y por la que llegó a llorar sobre mí…. y eso merece un post aparte que explique de lo que hablo. Y luego mientras estaba con nosotras y luego conmigo… comenzó una vistoria virtual con una chica de Cadiz… ya ves aquí un poco por dónde iba lo de ”mis celos”… no eran exactamente celos… era sólo algo que me estaba recordando a algo… y en ese algo pues pronto dejé de pasármelo bien para comenzar a sufrir por mis necesidades sexuales y bueno ya te imaginas el poder de removerte o revolverte por dentro que tienen ese tipo de coincidencias

Así que lo pasé fatal pero supedité mis instintos o los sublimé o qué sé yo… pero dominé aquellas sensaciones que me hacían creer que me estaba enamorando, porque yo por él creía que sentía algo muy fuerte de índole erótica amorosa, pero no fue así, sólo era voracidad y depredación… Y P. intelectualmente se sentía muy disminuido conmigo. Bueno, él sabía que yo en ese sentido le llevaba mucha delantera y creyó que doblegándome sexualmente, o sea comportándose como un amo: ahora te premio, ahora te castigo… ahora te quedas en abstinencia y esperas a que a mí me apetezca pues… creyó que lograría doblegarme pero no fue así porque yo tengo mi límite.

Era aquello que te contaba, que siempre dejo a los demás que se comporten como gusten hasta que pisan una de mis ”minas”. Y minas que yo ignoro por completo dónde están; aquí todos caminamos un poco perdidos en ciertos temas. No hay mapas.

Así que cuando tuve claro que era sólo sexo, que sólo había sido sexo.. pues resultó sencillo superar la adicción. ¿Con que se deja de experimentar el hambre o la sed? Pues nada comiendo o bebiendo de otras fuentes y le olvidé. No volví a necesitarle pero él era una cabeza hueca…

Aunque de esto no te creas que tomé conciencia en el momento. No, tardé casi un año. Un día de agosto del año pasado voy por la calle y le veo venir frente a mí con un matrimonio mayor (P era de Santillana) y yo no hago ningún amago de reconocimiento porque además llevo las gafas de sol y así resulta más sencillo y cuando la pareja que le acompaña entra en la sucursal de banco, él se lo piensa mejor y en un gesto rápido se me planta delante con una sonrisa espectacular. Era como si de pronto se alegrara muchísimo de verme y con un tono seguro de sí y muy seductor me agarró por la cintura y me besó en la mejilla con esa confianza con la que sólo un antiguo amante se atreveria a tratarte. Y a todo esto yo con una cara de pocker y una frialdad que hasta mi sorprendía. Y no fingí, no di muestra alguna de alegría o cortesía social… sólo le saludé y acepté su beso sin aspavientos. Eso era lo que a él le gustaba, ¿no? Las mujeres inconmovibles.

Y me contó que estaba allí con sus padres para efectuar un trámite. Iban a desprenderse del chalet de S…

Y P. vivía en uno de esos preciosos adosados que dos pisos, y estaba recién mudándose cuando yo le conocí … y me hablaba del invierno y de cuando la chimenea entonces crepitara y nosotros yaciéramos sobre la alfombra…

Y después de aquel: ‘No sabes como me ha gustado volver a encontrarte’. Yo le dije que sí, que para mí también había sido un placer pero que tenía que dejarle, que había salido hacer unas gestiones; muy en plan snob… vamos que si a mí me tratan así… Tú ya me entiendes, en plan tía insoportable. Y luego recuerdo que me conecté y se lo comenté a una vieja conocida virtual y sobre todo recuerdo, como si fuera ahora mismo, lo que ella me dijo: ‘¿Y qué fue aquello más que una breve coincidencia corporal?’ Y Sí, tuve que darle la razón.

Y a mí, hasta ayer de madrugada, me apetecía un poco verte así. Prefería verte así pero contigo he tenido la mejor comunicación de toda mi vida, algo que ha resultado pasmoso… Así que tampoco puedo encuadrarte como sólo sexo y liquidarte como si hubieras sido eso nada más. Me resulta imposible porque lo que me aterra es pensar que podría no aparecer esa cabeza que se pareciera a la tuya, y si algo hizo que entre nosotros el sexo sonara tan prometedor… has sido tú, que eras lo distinto, porque yo siempre soy la misma, la que he sido siempre… y eso ahora me está resultando un poco difícil de asumir. No era Amor pero tampoco era sólo sólo Sexo.

2 Responses to “El último de la fila…”

  1. lasalamandra Says:

    fran:
    soy ese chico anonimo amante del arte y de la arqueologia…..estoy aqui leyendo tu blog….y volviendo a releerlo hechizado por su contenido..lentamente…con una taza de te en mis manos…te confieso que me ha impresionado… nunca he conocido a alguien como tu…tan directa, franca, apasionada y enigmatica….gracias por haberme dado la oportunidad de conocerte en este mundo virtual…..has estimulado en mi sensaciones que nunca habia experimentado…y sobre todo has provocado que mi imaginacion despierte a nuevos retos y se decida a saldar aquellos dulces sueños de mi juventud….Fran
    2004.12.26 00:34

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