NO ES QUE SE RECUERDE MAL…

diciembre 26, 2004

… es que se recuerda fatal

Viernes 13 de Julio del 2001

Hoy estuve en el bar de D.. Fui con M., mi jefe de los miércoles, pero luego me quedé a solas con él, supongo que fui a ver ‘la barra’. Dice que es ahí dónde él y yo la vamos a liar, pero no salta la chispa. Quizás me gustaría que saltase pero no… Yo tengo claro que no voy a forzar nada. Él me pregunta que si lo que me une a ti es el ‘sólo sexo’. Yo le digo que ¡No!, que estoy enamorada de ti (ahora Guernika está a mis espaldas entrenando a su particular. Hoy no es el día de ninguno de los dos). D. dice que a él le gusta el sexo, que el ‘sólo sexo’ no tiene nada de malo. Salimos a la terraza y en un momento que él entró a dentro a atender a un cliente yo aproveché y me fui sin despedirme. Subí por detrás de tus ventanas. ‘R’ se veía a través de ellas. Últimamente siempre ‘R’. Empiezo a detestarla; lo mismo que ella a mí. Antes no nos pasaba eso; eramos antitéticas pero punto, sin más… Ahora… (pág 80)

Cuando regresaste de la consulta de tu ATS te detuviste a mi lado y me dijiste:– ¿Hace calor? (yo me abanicaba). ¿No echas de menos el aire acondicionado?
Levanté los ojos y te miré. Dime cómo te miré???… con todo el RENCOR del mundo. Y no dije nada. Sólo te miré. Odiándote. Y tú repetiste:
– No lo echas de menos???

¿Por qué me preguntabas?. ¿Por ti, por mi sexto diario o por mi abanico? Sí, sí que lo echaba de menos. ¿El qué? Lo nuestro.

Apenas tenías pacientes. Entrabas y salías de la consulta de tu enfermera. Te cruzaste con ella por el pasillo. Ya dependes de ella, y si no dependes ya has conseguido que ella lo crea. Claro que te echo de menos. Estoy harta de estar enfadada contigo. Te echo mucho de menos doctor. Luego como que ya se me fue pasando. Eras tú quién tenías que dar el primer paso. ¿Y tú me echas de menos a mí? Llego una conserje de la M…. Se llama Teresa. Guernika la llama Teresita de Troya, aunque no es muy guapa. Estaba allí porque se le cae el pelo. Tú saliste con una venda. Llegó mi abuela. Empieza otra vez su tratamiento. Diez días de inyecciones… Teresa y yo hablábamos de animales, de gatos. Tuviste que oirme decirle que a mí me suele pasar que me estafen, ¿verdad???

Por la tarde estuve en la playa nudista con ‘C.’. ¡Qué agobio! Su universo era yo… Por la noche me ligué a un tío guapísimo y joven; no creo que alcanzase los 27 años. Fue en la pista: patinando. Estaba con su hermano que al parecer era futbolista profesional. ‘S’ me dijo que se llamaba y estaba en el … Era feo. Me refiero al futbolista pero su hermano ¡Guau! Fue divertido. Debía creer que yo era mucho más joven. Cuando no hay sentimientos es divertido pero no inolvidable…

Hoy estuve en casa de Nora (14/07/2001).

Me trajo de su viaje un libro. Dice que pasaban por delante del escaparate de una librería y lo vio. La portada le llamó la atención: es azul y figura parte del universo. La novela es el último premio Alfaguara ‘La piel del cielo’ y la autora es Elena Poniatowska….

la piel del cielo

una novela que como un telescopio
nos acerca a los desafios más inalcanzables:
las estrellas y el amor

Y la dedicatoria de Nora reza así:

Para ti María por escucharme, aguantarme y ayudarme y sobre todo por saber perdonarme. Conocerte ha sido un aliciente en mi vida. Gracias a ti estoy conociendo parte de la mía. Te echo de menos. Sanxenxo, 12 de julio del 2001

(del cuaderno número -XI- )

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Domingo, 22 de julio del 2001

… Me senté en un banco a contarle a mi abuela lo que me había sucedido la tarde anterior. Me sentía muy halagada.

Resulta que estaba yo en el cursillo con O, así como provocativa, porque este verano me dio por volver a la estética de vampiresa de los primeros dos años. Se intimida más así a las ”rivales”. Y de lo que digan como últimamente paso. Es la TRACA FINAL (porque los fuegos artificiales se acaban). Bueno que estaba yo en el cursillo y vi llegar a los hermanos que había conocido el jueves pasado. Resultó que estaban esperando pista cuando yo me puse a patinar y se ”quedaron” conmigo, o lo intentaron y yo a lo mío. Pero en un descanso de entre unas vueltas y otras les seguí el peloteo. Uno era ¡guau! como muy ‘guapo’. Muy atlético y muy simpático, y yo me reí y él se río conmigo y como había jugado poco le pregunté que si me dejaban pelotear un rato con ellos y claro, me dijo que sí porque nos gustábamos y yo me fui con el de enfrente para estar contra él, que era zurdo y quería me atacase el revés. Yo tengo muy buen revés, mucho más seguro que la derecha, aunque ésta cuando la meto bien es demoledora. A su hermano mi intromisión como que no le hizo mucha gracia. Era más bien joven y más bien bastante feo. Y yo como que le eché mucho morro; y últimanente lo de mi timidez antigua me suena a recuerdo ya lejano, y mira, antes del tenis era tímida. Me dijo que era futbolista, el feo. Yo como que no le presté mucha atención.– ¿Conocido? -le pregunté
– Sí, aquí en el norte, sí.
– Ah!!! (exclamé yo confesando mi ignorancia)

Estaría como unos quince minutos con ellos. El guapo encantado. Luego ya no quise abusar más y salí de la pista y mientras me preparaba para irme, él se volvía y timidamente me miraba pero con sonrisa incluida. Me lo ligué a propósito porque últimamente estoy como en plan vengativa por ”tu culpa”. Era muy galante. Me ofreció su jersey por si tenía frío. Terminé por irme con mi estilo habitual de ”desaparecer”. Y me encontré con el conserje, y le pregunté. Era ‘S’, el del … que ahora está en el …., me dijo. Luego desde las verjas me quedé a verles otro rato. Me seguían controlando, hasta que se despistaron y ya les ”desaparecí”. Sabía que había ligado pero no le di más importancia hasta que el martes por la tarde les vi llegar vestidos, no en plan de jugar.

¿Sabes?. Fue muy bonito. Muy halagador. Se quedaron todo el cursillo. Luego ‘S’ me dijo que él se marchaba y C. que se llamaba así, se quedó. Era un aprieto doctor. Yo me quedé a pelotear con los de la hora siguiente un rato, hasta que llegó Guernika y no me quedó otro remedio que salir. Y C. seguía esperándome. Me marché al baño y cuando volví me puse a patinar, y él, pues ¡hala! a mirarme. Tuve que pedirle que no lo hiciera porque me cortaba y se quedó. Estaba allí por mí, así que me detuve y empecé a hablar con él. Guernika pues mosqueadísimo porque se estaba enterando de toda la copla, y nos oía hablar. C. pensaba que yo jugaba muy bien al tenis. Yo le quité importancia. Le dije que ya eran cuatro años, y cuatro sin salir de allí. Él me dijo que había hecho a los quince años un cursillo con Guernika y que así fue como aprendió.

Mira doctor era muy atractivo. Alto, tanto como tú, y muy atlético y tenía menos de 30 años, eso seguro. Era rubio, más bien, y estaba muy moreno, y tenía una sonrisa alucinante y dulzura y pendientes. Aros en las orejas. Y me gustaba pero… Entonces me invitó a jugar al día siguiente.

– Es que no puedo. Me apetece de verdad pero no puedo.
– ¿Qué estás super ocupada? (me preguntó)
– No, es que hay un super marido
Me dio cómo cosa porque se quedó muy cortado. Entonces me corregí
– Más bien ”un marido”
– Pero será super, ¿no? (me preguntó él). Porque si no no te habrías casado con él….
– Fue hace muchos años.

Y Guernika ”mordía” porque lo escuchaba. Entonces con la excusa del sol en la cara me puse del otro lado y así sólo le veía la espalda a Guernika. Y hablamos. Le conté que había vivido en Galicia; que allí eran abiertos; él muy bien allí porque claro cuando estuvo le trataron muy bien por su hermano… Le dije que antes fue P. En el 91. Y él tuvo una novia de allí. Era más joven que yo, quizás por eso no la conociese… y hablamos un rato más y le dije que si algún día quería jugar pues que yo siempre andaba por allí, y que estaba acostumbrada a jugar con todo el mundo, por eso quizás había sucedido lo del día que le conocí…

– Si no te comprometo (me dijo él)
– No (le sonreí yo)

Era encantador. Antes, cuando era joven no me ligaba tios así… Fue muy halagador. ¿Me entiendes?. Me dio como un poco de confianza en mi misma. Si podía ligarme echa un asco a un tío tan guapetón, quizás después de todo, tú soportases mirarme. Dime doctor, ¿es tan malo mirarme?. Y eso fue todo. A la tarde siguiente les vi cuando salían del p- y les pregunté las fechas. C. era escorpio. A mí me atrae lo de Escorpio y si no mira como me pone tu marte que está ahí…

Por eso Guernika la mañana del patinaje estuvo tentado de pararse a recogerme, porque sintió miedo. Eso era un hombre: joven, guapo, y encantador. Lo que él ya no era. No sé, todo está muy bien pero ¿y tú? A me importas tú y me gusta mucho, mucho como me tocas doctor y ‘cómo te lo haces’. Tú no quieres follarme sólo con la polla. Tú quieres follarme con la mente y yo me pregunto: ¿y el alma? ¿Vas a ser capaz de dejarla fuera de esto?.

(pág 21 del cuaderno -XII-)

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

C- 17/ noviembre/ 72 (00h30min)

S. 23/ mayo/ 77

(lo apunté garabateado en aquellas tapas)

enlace externo

5 Responses to “NO ES QUE SE RECUERDE MAL…”

  1. lasalamandra Says:

    Elena Poniatowska
    La piel del cielo

    Francisco Versace
    fmbroadcast01@hotmail.com

    La piel del cielo es la historia de un hombre que busca en las posibilidades de la ciencia la explicación del mundo. El protagonista tiene un afán de saber insaciable, el cual está planteado desde la primera frase del libro, desde el momento en que el protagonista, Lorenzo -en su etapa infantil- , cuestiona: “Mamá, ¿allá atrás se acaba el mundo?” Esa curiosidad del pequeño es la primera anotación de la novela donde se hace referencia a la curiosidad científica, esa curiosidad por la comprobación del mundo, y de los hechos y fenómenos que ocurren en él.

    A Lorenzo de Tena, nacido en la década de los veinte, hijo de madre soltera y de un señorito, su brillantez le permite trabar a mistad con los hijos de la clase más acomodada. Inteligente desde su niñez, Lorenzo De Tena sobresale de entre sus compañeros de clase, pero su origen y su carácter inconformista, rebelde y cuestionador de la vida y de las normas que la sociedad le impone, le apartan del destino que se abre ante él como dirigente del país.

    Es la tierra, con la sugerencia de su olor y de su aventura, la que le da el contrapunto a la obsesión de mirar más allá de las estrellas. Involucrado en asuntos de política, De Tena se relaciona con importantes líderes de izquierda; en sus roces políticos conoce a Luis Enrique Erro, dedicado hombre de ciencia y política que lo involucra en los conocimientos de astronomía. Con esto Lorenzo descubre su verdadera pasión: el cielo y las estrellas, que lo identifican con su vida, ahí están, igual que él, pero sólo para que poca gente los descubran; él mismo tiene mucho que descubrir en el cielo. Como astrónomo se le revela el origen conjetural y el saber inexhausto, así como una mirada crítica de la apariencia y urgida de certezas.

    Su amigo Revueltas le dirá al saber que Lorenzo se ha convertido en astrónomo: “¡Ah, hermano, creo que has encontrado aquello sin lo cual no podrás vivir!”, cuestión que confirma por sí mismo: “A partir del momento en que empezó a observar, se dio cuenta de que el cosmos lo convertiría en otro hombre. Claro, viviría entre los demás, caminaría con ellos, los escucharía, comería, sonreiría, pero él tendría un mundo propio mucho más real que el de la vida diaria. Aguantaba la cotidianidad por la sola esperanza de volver al telescopio. La vida de las estrellas le resultaba más auténtica que la de los hombres, a quienes escuchaba con extrañeza y sin curiosidad. A ellos no podía observarlos en su microscopio como a sus placas para predecir su conducta burda en comparación con la de los objetos del cielo”.

    Lo anterior suena hermoso, pero también traduce distanciamiento, mal humor, cierta paradójica incapacidad de apreciar la dimensión más cercana, la de su entorno, en beneficio de un talento excepcional para observar las estrellas, para interpretar los datos, aun para valerse de medios limitados.

    Desafortunadamente pocos ven lo mismo en el cielo y a De Tena le cuesta trabajo entender cómo no todos pueden ver la vida como él. Lorenzo posee gran talento en materia astronómica, a pesar de ello, la novela recorre su frustrante carrera como observador del cielo; debe sobrepasar toda clase de barreras (sociales, política y burocráticas) para realizar su vocación.

    A lo largo del camino que sigue este personaje, la voz reflexiva de la autora, va mostrando la inevitable confrontación en dos verdades; una científica, medible y comprobable, y otra intuitiva, que se vive y se siente, pero que no se puede demostrar. En un pasaje, por ejemplo, el narrador dice: “En sus caminatas, Lorenzo había descubierto el poder de las montañas sobre los habitantes; eran dios y diosa a los que les levantan altares, copal y pulque (…) para que no corrieran los rías de lava, llevándose casas y sembradíos”. Y en otro párrafo agrega: “Los fenómenos naturales eran parte de su vida, como el maíz, el frijol, el crecimiento de sus hijos. Los volcanes eran esposos, caminaban de la mano, nacían de las aguas, se sentaban a tardear, se peleaban, reconciliaban y dormían abrazados. Su presencia definía la vida de los habitantes del pueblo”. Estas certezas de los campesinos, tan ingenuas a los ojos de la ciencia, servían, sin embargo, para aliviar temporalmente la angustia que sentía Lorenzo ante la inmensidad de ese misteriosos universo en expansión, que trataba tenazmente de comprender.

    Elena Poniatowska en La piel del cielo muestra a los científicos y en especial a los astrónomos como seres humanos, no como el estereotipo del científico que existe aún: frío, insensible, interesado sólo en sus experimentos y estudios, y desconectado de la realidad. La autora dijo al respecto en la presentación de su libro en el Museo Nacional de Culturas Populares en Coyoacán que “los astrónomos no son unos seres extraños deambulando por las azoteas con su cucurucho en la cabeza y su manto de estrellas (…) como siempre se les confunde (1)”.

    El amor para el protagonista de La piel del cielo

    La búsqueda inconsciente de la madre perdida durante la infancia conduce a Lorenzo a una pasión por el espacio y las estrellas, ama el cielo acariciando el peligro de la soñada aventura, prendado de un afán de conocimientos de otros mundos. Su vida, entregada a la astronomía, encubre el dolor infantil nunca superado. De la pérdida temprana de la primer persona amada, sigue un vivir depresivo, una búsqueda incesante y llena de dolor de la madre amada entre las estrellas. Así, Lorenzo, que en su quehacer científico busca una y otra vez “la piel del cielo”, lo que en realidad busca es su propia piel y al mismo tiempo busca reencontrarse con la piel del amor conocida en la infancia.

    Lorenzo encuentra en el amor el gran desafío de su vida. Durante su vida adulta no logra conocer el amor absoluto: tres mujeres que terminan abandonándolo, traicionándolo, negándolo, lo sumen a una terrible depresión que lo aparta de la realidad, encerrándolo en el trabajo científico haciéndolo fructificar en el descubrimiento de astros. Al final, el descubrimiento más significativo de su vida llega cuando se da cuenta de que de nada sirve tener un cielo tan hermoso, allá arriba, sin nadie especial con quien compartirlo, desde abajo.

    En su vida amorosa, Lorenzo De Tena encuentra dificultades para retener a sus parejas. Las relaciones del protagonista con las mujeres son fallidas porque su trabajo le resulta más interesante. Desde joven se involucra en un aventura prohibida y secreta que termina de manera dramática. Años más tarde vive un segundo romance en Harvard, finalmente lo desilusiona cuando no encuentra la respuesta deseada y desde ahí rechaza cualquier nueva oportunidad. Por último, enfrascado en su malhumorada vida y encallecido su corazón, conoce a Fausta Rosales, una mujer medio hippie y libre a más no poder, quien lo hace ver su suerte y cuán desproporcionada resulta su exigencia académica, asimismo intenta hacerle entender que su dedicación total al conocimiento científico lo está llevando a una gran inestabilidad emocional. De esta manera, Fausta consigue enamorarlo. El problema principal de Lorenzo, con las mujeres, es su forma de tratarlas y verlas, haciéndole pasar su orgullo los más difíciles momentos en sus relaciones amorosas.

    SIGUE EN ESTE LINK DEL AUTOR DE LO ESCRITO:
    http://www.angelfire.com/nt/informemex/literaturamexicana/pieldelcielo.html

  2. lasalamandra Says:

    Elena Poniatowska

    1. Leí hace unos años su magnífico libro sobre Octavio Paz. Ahí se ve lo mala persona que era. ¿Cómo ha podido tener tanto prestigio un hombre así?

    No, no creo que en el libro “las palabras del árbol” haya una imagen de mala persona, sino al contrario, he hecho un retrato íntimo que hace a Octavio Paz mucho más querible.

    11. ¿Qué es la piel del cielo?

    La piel del cielo es una novela sobre la vida de un astrónomo que en pleno Siglo XX no quiere hacer dinero, se enamora varias veces y piensa que lo mismo que sucede en el cielo sucede en la tierra, que las estrellas viven y mueren, estallan y se encuentran con otras estrellas. Es también una explicación de cómo se hace ciencia en los países del Tercer Mundo, que muchas veces dependen de los Estados Unidos en vez de lograr sus adelantos a través de su propia ciencia y su propia tecnología.

    12. Me encanta la portada. ¿Y a ti?

    Me encanta también. La hicieron unos muchachos de Nueva Cocina y creo que es un verdadero acierto, que es también el cielo nocturno. Y también las guardas son preciosas. Están mejores que el contenido del libro.

    16. ¿Qué hay de ficción y de realidad en su novela biográfica sobre Tina Modotti?

    Hay una investigación previa hecha con todos los viejos comunistas que la conocieron, con Vittorio Vidali, a quien entrevisté en Trieste, y todo esto es la parte medular de la novela, pero todas las otras situaciones, como las amorosas, están inventadas. Puede decirse que es una biografía ficcionalizada.

    http://www.elmundo.es/encuentros/invitados/2001/08/178/

  3. lasalamandra Says:

    Elena Poniatowska(México, 1932)

    Periodista y narradora mexicana nacida en Francia. Ha descollado en el género de la entrevista y de la crónica: Palabras cruzadas (1961), Fuerte es el silencio (1980), Nada, nadie, las voces del temblor (1988), La luna y sus lunitas (1955). Su primer libro es de cuentos, Lilus Kikus (1954). Maneja con sabios montajes las voces anónimas y revela la fuerza interior de personajes extraordinarios: Jesusa Palancares de Hasta no verte Jesús Mío (1969). Convertido en un libro clásico, La noche de Tlatelolco (1971) configura una épica con los testimonios de la rebelión estudiantil de 1968. Recrea la historia amorosa entre Diego Rivera y Angelina Beloff en forma epistolar en Querido Diego, te abraza Quiela (1978); La flor de lis (1988) es una novela autobiográfica, y Tinísima, una vasta investigación novelada sobre la fotógrafa Tina Modotti.

    La Piel del Cielo
    Editorial:Alfaguara
    Año de publicación: 2001

    Siempre, desde pequeño Lorenzo de Tena, tuvo inclinación por el estudio y curiosidades por el comportamiento del Universo, las estrellas, la luna, el sol, los cometas y demás.

    http://resenasdesaint.blogspot.com/2006/12/la-piel-del-cieloelena-poniatowska.html

  4. lasalamandra Says:

    Si bien De Tena es un personaje ficticio, mucho de lo que se cuenta en la novela es real, personajes y lugares, como Luis Enrique Erro y los Observatorios de Tonantzintla y Tacubaya. Leí por ahí que esta historia es una especie de biografía disfrazada de Guillermo Haro, astrónomo ya fallecido y esposo de la autora.

    Como casi todo lo que escribe Poniatowska, esta novela está llena de detalles de lo cotidiano en las ciudades mexicanas y las autoridades gubernamentales nunca quedan bien paradas. No me gustó lo que me pareció un exceso de nombres y fechas de gente y situaciones que no vuelven a aparecer nunca en la novela y que sólo se prestan a confusiones. Creo que fue una buena lectura. Recomiendo también leer los artículos que de tiempo en tiempo publica en La Jornada.

    http://www.casa115.com/2004/02/la_piel_del_cie.html


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