EN EL ELOGIO DEL HORIZONTE

enero 12, 2005

‘Lo profundo es el aire’. Jorge Guillén

Después de la comida decidimos irnos a tomar el café a Cudillero (uno muy tranquilo; él dice que le gusta eso, los cafés extra-largos) pero como vamos hablando nos confundimos en la salida ( por cierto Tervoch tiene un sentido de la orientación envidiable) y yo le planteo que ya que tendríamos que dar la vuelta, por qué no ir mejor en esa dirección y acercarnos a Gijón. Y seguimos hablando de sus relaciones, de las mías y llegamos al punto de Max y él, cuando yo le cuento, en ese momento en que pasamos justo por encima de los C, me comenta que algo no va bien, porque no se lo cuento con ningún sentimiento y bueno, eso a mí me da muchas pistas de cual es mi estado real, puramente pensante, y no estoy de acuerdo con lo que él me dice. A mí Max me importaba y aunque considero que como individuo está bastante involucionado, también creo que a poco que se esforzase adelantaría horrores en ese sentido. Porque tiene una capacidad de aprendizaje increíble, aunque no tengo del todo claro, todavía, si es como una ‘esponja’ o no. Para algunas cosas sí, o sea que según Cecilia si lo que absorbe de ti es sangre, lo que tú recuperarás de él es tu sangre. Y cuando hablo de evolución no estoy hablando de que se convenza de lo maravilloso que hay en ”mi supuesta promiscuidad”, o en esa loca carrera de obstáculos que parece que libro en mi búsqueda de sensaciones, y que a él le asusta. No, no para nada. No tiene nada que ver con eso.

Sino con el erotismo, con la posibilidad de plantearse una relación erótica y no una relación estática y al uso, una relación en la que exista un espacio dónde crecer y dónde sucedan ‘cosas’. Aunque sea una que reúna todas esas condiciones ideales que él busca, las condiciones de lo convencional. No se trata de que yo no esté dispuesta a negociar.

Claro que sí, y a batallar pero si compruebo que la lucha no es algo absurdo y que existe ‘ese sueño’ que merece la pena construir. Y Tervoch me ha hablado de esa mujer que hubo en su vida durante un año. Alguien perfecto: joven, maravillosa, culta, bella, independiente y el sexo y la química dice que eran inmejorables entre ellos pero … siempre hay un pero… ella quería tener un hijo, así que él la abandonó, porque según él ya tiene demasiados mecanismos de defensa y que yo soy como él pero yo aquí tampoco estoy del todo de acuerdo.

Y ya en Gijón dejamos el coche en el parking que hay en la playa. Pero antes de bajarnos del coche me ha seguido besando mucho, y para él ha comenzado el sexo. En la comida me habla del envoltorio. Él llama a eso que hacemos: comer, hablar, mirarnos, ‘el envoltorio’, y cuando me escribía me hablaba de ‘envolverme’ con cariño y ternura, con fuego y ternura. Y ahora está teniendo una erección pero yo no encuentro la ternura y tampoco busco comprobar nada. Yo al menos, no me siento ni tierna, ni excitada. A ver, quiero decir que no sé si mi coño estará o no mojado, puede que sí, sí, supongo que sí, es una respuesta natural a una estimulación pero eso a mí me es indiferente (lo difícil es que me ocurra lo que me ocurrió con Max, que me moje sin que ni siquiera haya mediado un estímulo físico), no estoy excitada en mi cabeza, no deseo que las caricias se hagan mucho más íntimas todavía.

Y emocionalmente no estoy; o sea estoy por completo ausente y cada 45 segundos de cada minuto se los estoy dedicando a Max, así que me da exactamente igual que Tervoch me diga que está al 300 por ciento conmigo porque mis porcentajes son otros…

… y cuando salimos por la escalera de acceso al exterior y él bromeando me agarra el sexo y yo me sobresalto, quisiera que en vez de pensarse que conduce por una de esas autopistas alemanas por donde se pueden alcanzar velocidades alucinantes, meditara que aquí en mi tierra lo que nos sobran son las curvas peligrosas y yo soy como eso, como una de esas carreteras secundarias de montaña, que hasta los suizos de la bicicleta bajan con miedo (que lo meditara pero sin la necesidad de pegársela). Y este hombre no está entendiendo nada de mí. ¿Narcisismo? ¿Exhibicionismo? ¿Es lo que se esconde tras mi diario? ¿Y qué importa lo que sea si lo único que a ti te interesa es la Conquista y satisfacer tu propio ego? Hay una cosa que se llama aceptación, sí, pero no es eso. Y él dice que no comprende esto que hago pero que eso no es importante, que lo importante es el que me acepte tal como soy. ¿Pero y cómo vas a aceptarme tal como soy si no tienes ni puñetera idea de cómo soy? Y mientras caminamos Tervoch mete su mano por entre la carne de mi espalda y mi pantalón y hace frío y yo tengo ganas de decirle: ‘¡Hostias tío!, no me levantes la chaqueta que me estoy congelando! Pero no se lo digo, así que la culpa es mía por callármelo y no informarle y recibe una llamada. Su hijo pequeño ha sufrido un percance, algo de la rodilla por causa del sobrepeso y … bueno, me recuerda que odia a las gordas, ese prototipo de mujer morena, baja y gorda, que es exactamente como mi madre y que era su mujer. Y caminando llegamos al ‘Elogio del horizonte’. Esa obra de Chillida y no es que yo no supiera siquiera que Chillida se había muerto hace años, es que ni siquiera había estado nunca en ‘el elogio del horizonte’. ¿Cómo es que tiene que venir un vasco a enseñártelo? ¿Y qué importa quién me lo enseñe? Lo importante es este momento, que lo conozca ahora contigo, o que alguien vaya a mostrármelo en algún momento, y él me explica el fenómeno acústico que produce la genial mega-escultura de su paisano, y yo entonces me empeño en que nos besemos por todas partes para escuchar los gemidos del mar y del viento. Y eso es bonito, muy bonito porque entonces el mar de saliva de su boca tiene sentido. Y para que te hagas una idea, lo que escuchas bajo la escultura cuando te detienes y te besas es el mismo ruido que si te pones una caracola en el oído. Una de esas caracolas que tanto le gustaba escuchar a Laura. Y sí, ahí sí que comienzan a funcionar al máximo mis sentidos y estoy disfrutando al límite de la experiencia, y lo sé porque me río pero con esa risa que carece de explicación, que sólo obedece a un estado de ánimo. Es que a mí con la belleza me pasa que me produce un efecto embriagante. No sé si a ti te ocurre lo mismo, e imagínate un mundo dónde sólo el verde es verde y el azul y el gris se confunden y no acabas de saber cuando el cielo es cielo, u hormigón o cuando termina por ser mar, o cuando esa extraña mezcla de gris y azul pertenecen a la escultura, o son de aquellas olas lejanas que rompen salpicando de blanco el acantilado con su espuma y a ti te parece que es eso lo que escuchas, y eso es imposible, y a nosotros moviéndonos bajo ese peso de 500 toneladas. ¿Y tú sabías que una noche de 1990 Chillida se despertó con la idea de trabajar directamente en el interior de una montaña, de sacar la piedra para meter el vacío? Y luego en Fuerteventura, después del sueño, fue cuando encontró a Tindaya…

TINDAYA

ESPACIO CÚBICO INTERIOR

TINDAYA

MONTAÑA DE TINDAYA

MÁS ALLÁ

El alma vuelve al cuerpo,
Se dirige a los ojos
Y choca) – ¡Luz! Me invade
Todo mi ser. ¡Asombro!

Intacto aún,enorme,
Rodea el tiempo… Ruidos
Irrumpen. ¡Cómo saltan
Sobre los amarillos

Todavía no agudos
De un sol hecho ternura
De rayo alboreado
Para estancia difusa,

Mientras van presentàndose
Todas las consistencias
Que al disponerse en cosas
Me limitan, me centran!

¿Hubo un caos? Muy lejos
De su origen, me brinda
Por entre hervor de luz
Frescura en chispas. ¡Día!

Una seguridad
Se extiende, cunde, manda,
El esplendor aploma
La insinuada mañana

Y la mañana pesa
Vibra sobre mis ojos,
Que volverán a ver
Lo extraordinario : todo

Todo está concentrado
Por siglos de raíz
Dentro de este minuto,
Eterno y para mí.

Y sobre los instantes
Que pasan de continuo
Voy salvando el presente,
Eternidad en vilo.

Corre la sangre, corre
Con fatal avidez.
A ciegas acumulo
Destino : quiero ser.

Ser, nada más. Y basta,
Es la absoluta dicha.
¡Con la esencia en silencio
Tanto se identifica!

¡Al azar de las suertes
Únicas de un tropel
Surgir entre los siglos,
Alzarse con el ser,

Y a la fuerza fundirse
Con la sonoridad
Más tenaz: sí, sí, sí,
La palabra del mar!

Todo me comunica,
Vencedor, hecho mundo,
Su brío para ser
De veras real, en triunfo

Soy, más, estoy. Respiro.
Lo profundo es el aire.
La realidad me inventa,
Soy su leyenda. ¡Salve!

JORGE GUILLÉN

ELOGIO

– ELOGIO DE HORIZONTE –

9 Responses to “EN EL ELOGIO DEL HORIZONTE”

  1. lasalamandra Says:

    Del tiempo no sabemos nada
    [voz de Eduardo Chillida]

    Eduardo Chillida con su hijo menor, Eduardo Chillida BelzunceEduardo Chillida Juantegui nace el diez de enero de 1924 en San Sebastián. Tercer hijo de Pedro Chillida y su mujer, la soprano Carmen Juantegui, a los 19 años comienza la carrera de Arquitectura en la Universidad de Madrid; antes, en su ciudad natal fue portero titular de fútbol de la Real Sociedad. En pocos años decide abandonar los estudios de Arquitectura para dibujar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Realiza sus primeras piezas en escultura.

    Su obra empieza a tomar cuerpo cuando se traslada a París y realiza sus primeras esculturas en yeso, impresionado por la escultura griega arcaica del Museo del Louvre. Comienza su amistad con el pintor Pablo Palazuelo.

    En 1950 se casa con Pilar Belzunce en San Sebastián. Juntos se trasladan a Vellennes-sous-Bois, en la región de Seine-et-Oise (Francia). Un año después nace el primero de sus ocho hijos y pronto la familia regresa definitivamente a San Sebastián. Chillida comienza a trabajar en la fragua de Manuel Illarramendi, en Hernani. Realiza la primera pieza en hierro, Ilarik.

    Inauguración de «Hombre dando la bienvenida con los brazos abiertos» (en la nueva terminal del Aeropuerto de Bilbao, 14-11-2000). Chillida con su esposa, Pilar Belzunce, y Su Alteza Real don Felipe, Príncipe de Asturias; el lehendakari del Gobierno vasco, don Juan José Ibarretxe; el ministro de Fomento, don Francisco Álvarez Cascos; y la ministra de Ciencia y Tecnología, doña Ana BirulésLa obra del escultor Eduardo Chillida se caracteriza por su introducción en los espacios abiertos, integrándose para formar parte de ellos. Así, sus esculturas salen de su encierro en los museos, «toman la calle» y se acercan a cualquier persona que lo desee. Por ejemplo, El peine de los vientos se abre al mar de San Sebastián; la Plaza de los Fueros de Vitoria hace desear al espectador introducirse en ella para desvelar sus misterios… Y así también Lo profundo es el aire, del Museo de Escultura Española del Siglo XVII, en Valladolid; su Puerta de la Libertad, del barrio gótico de Barcelona; y, la que tal vez sea su obra más emblemática, Gure Aitaren Etxea, en Gernika.
    Eduardo Chillida recibe el nombramiento de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alicante (1996) A lo largo de su vida, Chillida recogió infinidad de condecoraciones y de premios, además de participar en centenares de exposiciones alrededor del mundo entero. Por ejemplo, la Bienal de Venecia (1958), el premio Carnegie (1965) o el Rembrandt (1975).

    También le fueron otorgados el Príncipe de Asturias en 1987 y la Orden Imperial de Japón en 1991. Asimismo, recibió la distinción como académico de Bellas Artes en Madrid, Boston y Nueva York, y la de convertirse en Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alicante (1996). Ahora, gran parte de su obra, quizá las piezas más queridas por el autor, pueden disfrutarse en el Chillida Leku, un museo a la medida de sus obras: al aire libre, en un paisaje privilegiado donde obra y medio se integran a la perfección, o dentro del recinto, donde las manos quieren tocar esas obras llenas de secretos y sorpresas, a través de las cuales se puede observar la realidad desde una nueva perspectiva.
    Eduardo Chillida y su esposa, Pilar Belzunce Su familia siempre estuvo de su lado no sólo en lo personal, sino también en lo profesional. Además de heredar el gusto por el arte, su mujer e hijos lo impulsaron para sacar adelante proyectos tan ambiciosos como el Chillida Leku y la montaña mágica de Tindaya.

    El día 19 de agosto de 2002 falleció en su ciudad de San Sebastián, en su casa del Monte Igueldo

    http://cvc.cervantes.es/actcult/chillida/biografia.htm

  2. lasalamandra Says:

    Tierra, agua, cielo, se conjunta en un ventanal abierto al ilimitado mar Cantábrico.

    La línea del horizonte, perfectamente visible, delimita dos realidades necesarias para la vida.

    El entorno mágico donde esta ubicado EL ELOGIO AL HORIZONTE, lugar reservado en otras culturas anteriores a lo sagrado ( astures, celtas, dominio romano, cultura cristiana, etc.., ) es curiosamente uno de los lugares más visitado, tanto por los viajeros que recalan en estos lares, como de los lugareños (gijoneses).

    J.

    http://www.pueblos-espana.org/asturias/asturias/gijon/Elogio+al+horizonte+2/

  3. lasalamandra Says:

    Elogio al Horizonte – GIJON
    El Elogio al Horizonte, es una escultura del maestro Chillida que esta situada en el Cerro de Santa Catalina, en la parte vieja de Gij n. Es una visita obligada, si te colocas en el centro de la escultura oiras el silvido del viento y el mar.

    http://guia.ojodigital.com/displayimage.php?album=2&pos=4

  4. lasalamandra Says:

    Autor: Chillida, Eduardo
    Título: Elogio del horizonte / conversaciones de Eduardo Chillida con Susana Chillida… [et al.] ; edición y prólogo de Susana Chillida ; revisión de los textos, Justo. Barranco
    Editor: Barcelona : Destino, 2003
    Descripción física: 205 p., [1] h. : il. col. y n. ; 25 cm
    Serie: Imago mundi ; 35
    Materias: Chillida,. Eduardo-Conversaciones y entrevistas
    Autores: Chillida, Susana. Barranco, Justo

    http://atenas.cervantes.es/Biblioteca/Fichas/Chillida,%20Eduardo_227_07_1.shtml

  5. lasalamandra Says:

    Juan Antonio González Fuentes

    Cae estos días en mis manos un libro curioso. En el volumen, Susana Chillida, hija del escultor Eduardo Chillida, desaparecido ahora hace más o menos un lustro, recoge once conversaciones que entre los años 1992 y 1997 el artista mantuvo con diferentes amigos y familiares, desde el cineasta y escritor Gonzalo Suárez, hasta el director emérito del Museo Guggenheim de Nueva York, Thomas Messer, pasando por la propia Susana Chillida o el escritor y esposo de ésta, Eduardo Iglesias.

    Las once conversaciones fueron editadas bajo el título Elogio del horizonte, conversaciones con Chillida, por la editorial Destino (2003) en una cuidada edición en la que, a mi modo de ver, es de destacar la inteligente selección de imágenes fotográficas, selección que además de cumplir con el objetivo primordial de ilustrar el libro, lo hace, creo, plasmando el deseo de poner en escena un solo Chillida pero con al menos dos vertientes distintas.

    En este sentido, Elogio del horizonte, título que hace explícita referencia a la impresionante escultura instalada en 1987 frente al mar abierto en la ciudad de Gijón, es un libro concebido claramente como un homenaje filial a Chillida, y entendiéndolo así no deja de ser lógico que estas páginas rezumen fuertes aromas de elogio, elogio por otra parte mucho más que merecido.

    http://www.ojosdepapel.com/wBlog.aspx?out=3&blog_id=362

  6. lasalamandra Says:

    “Mi padre era un gran poeta y filósofo o, al menos, tenía un toque original ante casi todas las disciplinas de este mundo”, aseguró la hija del artista vasco, que estuvo acompañada por su hermano Luis Chillida; su marido, Eduardo Iglesias, y sus dos hijos.

    Susana Chillida, que coordinó la publicación que recoge conversaciones del escultor con el filósofo Víctor Gómez Pin, el neurocirujano Alberto Portera o el director emérito del Guggenheim de Nueva York Thomas Messer entre otras personalidades, también ratificó que el Elogio del horizonte que corona Santa Catalina “era una obra muy importante para mi padre, una de sus predilectas, y soy testigo de lo que disfrutó cuando vino aquí a rodar”, en referencia al rodaje de la película Chillida, el arte y los sueños , que se proyectó durante la presentación.

    ENTENDER SU OBRA Un documental del que también ella fue artífice con un objetivo claro: “El me había entregado tanto, me dio tanta riqueza con estas conversaciones, que, tanto con este libro como con la película, me voy quitando espinas para ofreceros pequeños datos a los que le queréis y admiráis”. Susana Chillida, además, explicó que la película tiene su perfecto complemento en el libro y, no en vano, el editor de la publicación indicó que “buena parte de los materiales del documental son el corazón de este libro”.

    http://www.lavozdeasturias.es/noticias/noticia.asp?pkid=87808

  7. lasalamandra Says:

    Montaña mágica, su proyecto más ambicioso y polémico

    Foto de Chillida con la maqueta del TindayaEl proyecto de Tindaya tiene un origen poético y una intención de impresencia espacial: se partía de un verso de Jorge Guillén, «Lo profundo es el aire», para luego consagrar la existencia del vacío, es decir, del espíritu interno de una montaña o de una materia.

    En definitiva, y con exquisito respeto a lo ecológico, de lo que se trata es de horadar la tierra con la contemporaneidad de la técnica y con la poesía escultórica de una mística del mundo antiguo de los elementos.

    Porque Chillida, maestro en la escultura del lleno y el vacío, sólo pretende una obra monumental que enlaza su universo creativo con esa vieja tradición espiritual de montañas mágicas, contemplativas, protectoras y rituales. Más allá de eso, el proyecto de un enorme cubo con paredes de traquita en el interior de la montaña tiene, asimismo, una intención de convertir su apariencia escultórica en representación de un horizonte de tolerancia que debe de ser común a todos los hombres.

    Su proyecto más importante…

    http://cvc.cervantes.es/actcult/chillida/obra/proyecto.htm

  8. lasalamandra Says:

    salva:
    Tienes una gran capacidad para describir situaciones y emociones, por ejemplo las sensaciones que describes de la escultura. Tú descripción transmite muy bien sensaciones embriagantes.
    2005.01.12 23:04

  9. candelaarias Says:

    64 visualizaciones.

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