OTRA DE SORDIDEZ

enero 15, 2005

Tras eso…

Después de que Susana me dio el nombre y la dirección del hostal, ‘el Bahía’ en la zona del Llano, y Tervoch habló con ella un minuto para saludarla, Susana y yo nos despedimos a través del teléfono y ella me dijo que tenía ganas de leerme el lunes (creo). Luego, al colgar me parece que yo comenté que lo de los teléfonos móviles era fantástico (en ese momento me había sentido ”conectada” a una persona con la que suelo estarlo) y le expliqué a él eso de que Susana y yo, junto con otra chica de Cádiz permaneciéramos encerradas en una especie de grupo en el que nutríamos nuestros diarios personales con cosas tal vez un poco distintas a las que se pueden encontrar en estas bitácoras. Pues eso, conversaciones de índole privada. Y no por lo que hablen ellos, si no por lo que llegas a hablar tú … por la que llegas a ser tú, porque eso también eres tú. Además de otros pensamientos íntimos que aquí muchos de vosotros no estáis preparados para entender.

Bueno y como estábamos un poco perdidos le pregunté a un chico por el ‘Tizón’ (el coche estaba en el parking cercano) y él me indico. ‘Es lo que tiene conocer’, me dijo Tervoch. ¿Pero se puede llamar conocer a tener un punto de referencia? Yo no lo llamaría así pero tampoco le di más vueltas. Le pregunté si le gustaba la comida china y le expliqué que el ‘Tizón’ era un pub que había cerca de mi restaurante chino favorito (y por favor Susi… ahora no te rías) y le dije que si le parecía, luego le invitaba a cenar allí (a mí es que me encanta la comida china), y Tervoch se mostró entusiasmado con la idea. En realidad me plantee pagar yo también el hotel porque no sé… no llevaba mucho dinero pero pensé que eso me iba a dejar mejor sabor de boca. Así que el plan era buscar alojamiento y luego salir a tomar unas copas y a cenar. Serían como las siete menos veinte de la tarde, y a mí lo que si me apetecía mucho era pues eso, seguir tomando unas cervezas o unos vinos y tratar de relajarme. Creo que también le dije que tendría que comprarme un tanga porque no me había llevado ni otro de repuesto por si las moscas. Lo pensé pero no lo hice. Decidí que eso me condicionaría demasiado (como si ya hubiera tomado la decisión de tener sexo con él antes de salir de casa) y ya era suficiente con lo de las gafas y las lentillas. No sé puede encontrar un líquido de lentillas, a ciertas horas, así como así.

Y nos montamos en el coche y empezamos a dar vueltas por Gijón. Porque Gijón es una ciudad para eso, para perderse en coche, y nadie de todas las personas a las que les preguntamos supo indicarnos la manera de salir del atolladero, así que no llegamos a tomar la dirección del Hostal del Llano y él decidió avanzar en la dirección opuesta (creo que era la dirección opuesta, vamos) y cuando llevábamos recorrido un buen tramo los dos vimos una estrella en medio de una calle, el HOTEL PARÍS

paris

Y aunque yo no me atreví a decir nada porque no tenía ni la menor idea de lo que podría costar una habitación en un hotel de una estrella, Susana me había hablado de unos 45 euros, él se detuvo, me dejó dentro del coche, subió a preguntar y bajó a los pocos minutos diciendo que ya estaba, con tan buena ‘potra’, que también vio sin falta de que yo se lo señalase el parking con plazas libres que había a unos escasos 20 metros por delante de nosotros (es que hubiera sido de paranoicos pornerse a buscar aparcamiento a esas horas de un sábado en una ciudad en la que hasta para encontrar una zona azul, con un mísero hueco, lo tienes negro). Y será absurdo lo que voy a escribir ahora pero eso me pareció que era mi salvación. No sé, que nadie me pregunte, intuición femenina.

El hombre con uniforme que había detrás del cristal de la cabina informó a Tervoch, con muy pocas ganas, de cuánto era el coste de la noche. Doce euros. ¡Que bien! ‘Así lo dejamos durmiendo dentro’, dijo Tervoch. Aunque el individuo era como para vomitar y largarse a cualquier otra parte. Yo es que para eso soy muy especial. Me molesta ese tipo de gente que se supone que está a ”tu servicio” (trabajando) y que parece que lo que te está haciendo es un favor … Y Tervoch abrió al maletero, cogió sus cosas y yo me alegré mucho de poder llevármelo todo conmigo y todo el rato, en ese bolso de Zara que es el doble de grande que el bolso de Mary Poppins y en el que, si no me importa cargar con ello, me caben hasta el doble de cosas si me lo propongo. Yo no sé como ha salido tan duro, la verdad. Y me pensé lo de no subir a la habitación, no vayas a creerte. Me pensé el decirle a Tervoch sube tú y tómate tu tiempo si quieres que yo te espero en la calle. Respirando el Aire. Había una voz dentro de mí que ne pedía que no subiera (y que nadie se vaya a pensar que estoy hablando de esquizofrenia) y lo de tanta ”intimidad” consecutiva (llevábamos más de cinco horas juntos) ya me tenía un poco harta. Aunque tal vez lo de mi necesidad acuciante de espacio, tuvo que ver con aquello que él mencionó sin venir demasiado a cuento: ‘Aquí es dónde deben venir las putas’. Y yo no creo tener ese tipo de prejuicios pero el asunto me estaba pareciendo muy sórdido y me estaba recordando inevitablemente a un fin de año que viví con un amante que tuve cuando era muy joven. Uno que me costó una migraña perpetua de tres meses. Yo entonces estaba loca por Enol y me enrolle con L. V., un hombre casado, por no estar sola, por permitir que alguien me diera el cariño que necesitaba y a cambio entregaba mi sexo, sexo sin deseo casi cada día. Y la habitación era aún más sórdida de lo que había podido imaginarme. Tal vez me lo pareció por la colcha, o porque sólo encendí la luz del espejo del tocador y era una luz opaca y ocre. Y la sordidez se me atragantó. Bueno, si no acabas de vivir una historia maravillosa con un hombre maravilloso, y luego cuando esa historia parece que te abandona a tu destino de vagabunda, tienes la fortuna de dar con alguien que en algún instante te resultó mágico, y deja que te consueles con él, y hasta tiene un atrapasueños que tintinea sobre tu cabeza cuando tú te yergues, para recordarte lo hermoso que fue dar por una vez en tu vida con ese hombre maravilloso por el que siempre has esperado y que sabe tratarte exactamente como tú querías ser tratada… pues eso, que si no hubieras vivido momentos tan hermosos, puede que la sordidez no se te atragantase y no te resultase tan indigerible pero eso fue lo que ocurrió. Aunque ahora tengo que detenerme aquí porque, ayer ‘por la noche’ sucedió algo y esta esta mañana he quedado con alguien para conocernos. Con ‘Javier’, el abogado que se parecía a Carmelo Gómez en ‘Tierra’. Ayer me sentía muy sola y él me hizo mucha compañía, así que me parece que se lo debo. Hoy dicen que va a llover, ¿no?… Un beso.

CARMELO GOMEZ

WEB DE CARMELO GOMEZ

2 Responses to “OTRA DE SORDIDEZ”

  1. lasalamandra Says:

    Susana:
    “Aquí es dónde deben venir las putas”

    No sé el contexto en que lo dijo ni el tono que usó, pero me aventuro a decir que si llega a decirme la frase ahí me hubiese ido. Justo en ese momento, ni un minuto más.
    2005.01.15 15:17 email: Campanilla698 (arroba) hotmail.com

    sabbat:
    Sé que la utilizó dos veces. Dos veces muy seguidas. No sé si la primera se la capté bien. Era un tono neutro. Podría haber sido hasta una de mis frases si yo hubiera ”conocido” el tema… pero espera :)
    2005.01.15 23:01

    Susana:
    Joder, joder!! sí que se parece a Carmelo Gómez
    2005.01.16 15:28 email: Campanilla698 (arroba) hotmail.com

    SABBAT:
    Ya veo que has visto las fotos que saqué ayer :)

    Bueno, y qué, ¿hacemos buena pareja? A mi madre esa que nos sacó la guía turística le encantó :)
    2005.01.16 15:46

  2. lasalamandra Says:

    Mansion del terror
    Opinión de noobie sobre Hotel París, Gijón del 24 de Agosto de 2006

    La evaluación de producto del autor:

    Relación calidad precio Muy mal
    Comodidad del hotel Muy mal
    Atención al cliente del hotel Muy mal
    Limpieza del hotel Muy mal
    Ubicación del hotel Buena

    Ventajas: Cercano a la playa, barato .
    Desventajas: Lo barato puede salirte caro .

    Recomendar a compradores potenciales: no

    Opinión completa
    Tras pasar unos dias de agosto en este hotel, creo conveniente avisar a los posibles clientes de las condiciones de este hotel.

    Manchas de humedad tremendas amarillentas ya en los pasillos, con paredes desconchadas, un grado de humedad exagerado, con mal olor haciendo un ambiente irrespirable. Al salir a la calle lo primero que sientes es FRESCOR de haber salido de alli.

    La habitacion tenia una cama con una mancha de heces en la colcha. SI, de heces. El somier destrozado, el mas minimo movimiento hacia sonar todos los muelles. Los muebles de madera, rotos a golpes y quemaduras de cigarro. La moqueta con manchas y quemaduras de cigarro por todas partes. La television, solo se ven 2 canales llenos de interferencias, el mando a distancia roto y es un modelo de unos 20 años. El hilo musical es un panel incrustado en la pared que por supuesto, no funciona. Los enchufes en su mayor parte inutilizados, o como el de detras de la cama un agujero con los cables al aire.

    El baño: un w.c. infecto, completamente sucio y antiguo. Todos los metales del baño absolutamente oxidados, la correa de la ducha deshilachada y oxidada. El cabezal de la ducha enterrado en autentica roña de color negro y cal. Las cortinas de la ducha marrones de suciedad. Aparte, emana peste a cañerias atascadas lo cual obliga a tenerlo cerrado siempre.

    La ventana de la habitacion con vistas a un patio interior en el que no corria nada de aire ni entraba luz, amen de no tener nada de intimidad ya que los otros clientes te ven, lo cual te hace tener que mantener la persiana baja si quieres tener intimidad.

    Aparte el trato por parte de los empleados del hotel dejaba mucho que desear, los cuales no supieron indicar ni siquiera donde se encuentra una para de taxis (hay una a unos 50 metros) respondiendo con un “pff no tengo ni idea” de forma maleducada, y el empleado que se supone vigila el hotel de noche, a las 22:00 nos lo encontramos dormido tirado en un sofa.

    En resumen: jamas he visto un hotel tan malo, ser un hotel de una estrella implica austeridad, una habitacion humilde pero no SUCIA y DESCUIDADA. No recomendable en absoluto.

    http://www.ciao.es/Hotel_Paris_Gijon__Opinion_1157999

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