¿Alguien diferente o Damien Rice y su blower’s daughter o los lunes al sol?

enero 25, 2005

Es curioso pero si el hombre te gusta… pues parece ser que también te gusta que te folle la oreja con la lengua. No me había fijado en ello pero Max sí tuvo en cuenta lo que yo escribí y ayer no quería hacerlo. Luego me di cuenta de que con él me había gustado todas las veces. Fue con Tervoch con quién me desagradó tanto . Y tanto, que antes ni siquiera había reparado en ello pero porque creo que de Tervoch me desagradó todo o casi todo practicamente desde el primer minuto virtual en que ”coincidimos” ( ya mencioné lo que me provocaba que fuera de esos que solicitan la confirmación de lectura). Existía una mezcla: cosas que podían gustarme (como que me contara historias de la plaza Navona sobre botones de nácar de hace 50 años) y cosas que podían molestarme (por ejemplo, las prisas y el dar por sentado demasiadas cosas). Es evidente que tuvo que existir esa mezcla porque si no lo mío no tendría ni nombre pero yo, de todas formas, soy dada a los experimentos aunque nunca me juego en ellos a las personas que me importan, así que para averiguar ‘eso mismo’ de otras maneras lo que hago es probar suerte,…

…. y lo que yo quería comprobar con Tervoch era si me había convertido en alguien diferente… y no, la respuesta es no, y para que voy a mentir me gusta eso, me gusta mucho eso de mí… tener que estar sintiendo algo por dentro, haberlo sentido, en alguna parte de mí al menos, una esperanza, lo que sea, atracción, Paz, tu paz, tus cuídados pero algo… o que por lo menos yo te elegí a ti como tú a mí.

Y tengo mi disco, el que escucho ahora, damien rice O. Él cierra los ojos y dice que ésta es mi música. La música que ‘me va’, y yo tengo que creerlo porque si existe un Max sincero es éste hombre que ama la música y te siente con ella….

DAMIEN RICE

the blower’s daughter
the pupil in denial
i can’t take my eyes off of you
did I say that I loathe you?
did I say that I want to
leave it all behind?
i can’t take my mind off of you
my mind

Así que es evidente que ayer follé con Max pero igual que lo hice las primeras veces… cuando era ‘sólo sexo’. El más puro y maravilloso sexo que nunca había disfrutado. Y evitando enredarme en ninguna de sus redes…. Porque Max es como eso, en el fondo lo es, aunque no se de cuenta… alguien que tiene una historia pendiente con las sirenas. ¿Se me nota que he visto ‘Los lunes al sol’? Me refiero a la relación que tiene el actor Luis Tosar con su mujer, Ana en la película, papel protagonizado por Nieve de Medina, que me encantó… esa manera de amarla.

Se me olvidó hablarte de Amiens, ¿verdad?. Bueno, para empezar ella no se llama así pero no puedo escribir su nombre real ni contarte nada personal acerca de ella porque es cierto que por su ‘curriculum vitae’, trabajo y antecedentes familiares, cualquiera podría reconocerla (lo hablamos)… . Pues sí, estuve con Amiens el martes pasado. Quedamos en … y fue una cita muy agradable. Es una mujer muy interesante y atractiva aunque bastante convencional, demasiado convencional para que alguien como yo encaje con placidez dentro de sus esquemas… Me di cuenta mientras comíamos.

No sé por qué me había hecho a la idea de que una lesbiana tendría que ser más abierta

… pero que gran estrépito se escuchó cuando yo empecé a hablarle de cómo había sido mi acercamiento al mundo femenino y salieron a relucir aquellos ‘tríos’ en los que participé, y luego mi necesidad constante de libertad… incluido el que invierta tantas horas de mi vida en trabajos que luego nadie recuerda pagarme o por los que yo no quiero cobrar… y le hablé de ese libro que ya está escrito pero que mientras no tome forma no lo está… hasta se le atragantó la comida. Es que Amiens cree en Dios, aunque sólo sea por educación. Y la verdad es que salvando ese momento de apuro el resto del tiempo fue muy agradable estar con ella.

Un inciso: Tú no lo sabes pero me gusta abrir las estadísticas de esta página y comprobar que no hace nada acabas de pasarte por aquí. Hace meses que las destino exclusivamente a eso… aunque tardé algunos días en averiguar con certeza quién de entre todos esos servidores era el tuyo. Y me enganché a esa sensación… siempre lo hago, me prendo de aquellas sensaciones que me hacen sentir bien, me las quedo, ‘cuídada’… yo lo llamaba así, aunque me visites en silencio y te calles, yo me he ido acostumbrando a ese silencio tuyo y lo echo a faltar, como si fueran miradas o llamadas de teléfono, cuando no ocurre durante días; bueno durante uno o como mucho dos días… ese ha sido el máximo intervalo. Y a veces te pasas al día varias veces por aquí, y entonces sonrío y me digo que es extraño esto del deseo, de cómo se gesta, con que hilos tan invisibles… como los de aquel poema

En otro momento sigo, ¿vale?. Hoy no me apetece escribir algo largo, larguísimo… Hoy, por lo menos ahora, lo que me apetece es escuchar a damien rice y tal vez preguntarme con cuál de tus músicas me sentirías mejor tú. Mientras tanto ocurren las cosas que ocurren. Por ejemplo que aquí, digo afuera, hace frío porque yo tengo los pies metidos en una bota térmica y lo único que siento es calor. Vale sí y llueve y el día está gris pero y eso a mí que me importa si mi vida no lo es ahora mismo y adoro la lluvia. Un beso, con no más incertidumbre que la inevitable… lo recordaba. Pero gracias por hacerme saber que te encantó…

‘on the way-book’

QUINT BUCHHOLZ

5 Responses to “¿Alguien diferente o Damien Rice y su blower’s daughter o los lunes al sol?”

  1. lasalamandra Says:

    Hay 11 comentario/s de este artículo.

    sabbat:
    La imagen mil perdones… se la robé a alguien en un blog que visité porque me fascinó pero no recuerdo a quién, ni cuándo… así que si te pasas por aquí, seas quién seas y la reconoces… cuéntame lo que sepas de ella si te apetece, ¿de acuerdo?.

    (era de esas que me reservaba para una ocasión especial)
    2005.01.25 13:46

    Fátima:
    :o)))
    2005.01.25 16:25 email: tu_paulette (arroba) hotmail.com
    Fátima:
    Pretencioseando en horas bajas, no más.

    Un beso.
    2005.01.25 16:38 email: tu_paulette (arroba) hotmail.com

    hermes:
    Supongo que esto que has escrito:
    .. “Un inciso: Tú no lo sabes pero me gusta abrir las estadísticas de esta página y comprobar que no hace nada acabas de pasarte por aquí.”..
    no va conmigo, sería demasiado bonito. ¿Será con Susana?
    Me lo pregunto pues como yo paso y leo y no escribo. NO ME SIENTO BIEN.
    2005.01.25 19:36

    un_mar_de_calma:
    Me sonaba la imagen de haberla vista en algun libro “On The Way-Book by Quint Buc”, :).
    Aqui puedes verlo:
    http://www.picassomio.com/posters-artist/a3906/es/
    http://www.picassomio.com/poster/a3906,i379892/es/
    2005.01.25 19:45
    Anónimo:
    Este tambien, es una pagina del autor , Quint Buchholz
    http://www.allposters.com/gallery.asp?aid=85032&item=379892
    2005.01.25 19:50

    Carmen:
    No Hermes… ese inciso es entre yo y el hombre crepuscular… alguien muy especial que me desde hace tiempo me hace sentir cosas muy especiales… sólo nos conocemos virtualmente pero tenemos previsto encontrarnos. Él y yo.

    (pero gracias por preguntármelo :))

    Un beso.
    2005.01.25 20:24

    Carmen:
    Gracias a ambos :)
    Desde luego es el cuadro suyo que más me gusta

    Buchholz, Quint
    2005.01.25 21:01

    Carmen:
    Buchholz, Quint

    Stolberg bei Aachen, 1957

    Realizó estudios de Historia del Arte en Munich, y más tarde de pintura y artes gráficas. Desde 1988 ha ilustrado numerosos libros de otros autores, y otros en solitario. Ha recibido numerosos premios por su trabajo. Por El coleccionista de momentos obtuvo el Bologna Ragazzi Award. Su estilo hiperrealista y su técnica son inconfundibles. Una de sus ilustraciones más conocidas es la que realizó para la cubierta de El mundo de Sofía, de Jostein Gaarder. Ha publicado en las más prestigiosas editoriales alemanas, como Hanser, DTV o Sauerlander, y sus libros han sido traducidos a varios idiomas.
    2005.01.25 21:02

    Luis:
    Estoy seguro de que al hombre crepuscular le gustaría, como título a esa historia de las estadísticas, “Alguien que pasa por aquí”… Parafrasea el título de un relato de Cortázar que seguro que ha leído. Y sugiere a una persona a la que le gusta estar sin estar; pasar y hacer guiños de complicidad sin molestar; bucear en lugar de nadarparaqueleveatodoelmundo… Fijo que el tipo es partidario del principio de incertidumbre de Heissenberg en versión amante de la vida: “Si algo es hermoso, obsérvalo sin intervenir demasiado: tu presencia puede cambiarlo”.
    En fin, pregúntale sobre todo esto cuándo le veas…que a lo mejor no conozco tan bien al tipo como yo creo ;-))
    2005.01.26 12:42 email: luis.muino (arroba) elhabitatdelunicornio.net

    Carmen:
    Ahora me voy a comer pero luego regreso y me estudio eso del Heissengerg…

    Un beso.
    2005.01.26 13:55

  2. lasalamandra Says:

    Quint Buchholz nació en 1957 en Stolberg, cerca de Aquisgrán. Primero estudió historia del arte en la universidad Ludwig Maximilian de Múnich, más tarde pintura y artes gráficas en la Academia de las Artes Plásticas de la misma ciudad.

    Desde 1979 trabaja como ilustrador y pintor. Ilustra libros infantiles y juveniles y publica historias propias. Pero sus obras se pueden encontrar también en pósteres, tarjetas postales y carátulas de CD, así como en calendarios y varios cientos de cubiertas de libros.

    En 1997 se publicó «Der Sammler der Augenblicke» [El coleccionista de momentos]. Quint Buchholz ha recibido numerosos premios por su obra.

    En 1998 le fue concedido el Premio Bologna Ragazzi de la Feria del Libro Infantil de Bologna y en 1999 el Prix Enfantaisie suizo que conceden los niños al mejor libro infantil del año.

    Entretanto sus libros se han publicado en más de veinte idiomas y ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales.

    http://www.goethe.de/ins/es/mad/prj/kuj/atr/buc/esindex.htm

  3. lasalamandra Says:

    En sus dibujos, Quint Buchholz, muestra su originalidad a través de imágenes que representan la realidad de una forma casi fotográfica pero entremezclada con lo invisible, dejando espacio y libertad para que el espectador deje volar su imaginación. Y, en El libro de los libros, los lectores y los libros son los que configuran esas imágenes.

    Este libro que descansa ahora tan amistosa, firmemente en sus manos es fruto de una de esas casualidades que determinan la vida secreta de los libros más que cualquier planificación. El pintor, dibujante e ilustrador Quint Buchholz se encontraba una tarde en nuestro despacho para mostrarnos sus trabajos, que, como sobrecubierta de muchos de nuestros libros, habían facilitado gracias a su imaginación poética el camino hasta el lector. Extendidas las hojas en el suelo, no fue difícil reconocer el motivo que las unía a todas: el propósito de representar el libro -o sus protoformas: el papel, la máquina de escribir, la pluma- justo en el instante en que éste recibe la historia y la transmite. Independientemente de los autores, Quint había dibujado la peripecia del libro, que va por el mundo recogiendo historias, o repartiéndolas, o haciéndolas enmudecer. Con su peculiar estilo, había dibujado una Historia de la Literatura como sucesión de los motivos necesarios para el nacimiento y la supervivencia de la misma. ¿Qué resultaba más adecuado, pues, que recurrir a unos autores, para que escribieran las historias que yacían implícitas en los dibujos de Quint?

    Enviamos un dibujo de Quint a cuarenta y seis autores de países distintos, con la petición de que escribieran el texto oculto en él. Todos colaboraron. Y así surgió este libro. Un libro revelador de muchos aspectos de la escritura y de la lectura, y que es un homenaje a un gran artista, que sigue tejiendo de forma tradicional la vieja historia que sólo puede encontrarse entre las dos tapas de un libro.

    http://www.documentalistaenredado.net/296/el-libro-de-los-libros/

  4. lasalamandra Says:

    Ana Garralón, desde Frankfurt:

    Duerme bien, pequeño oso
    Quint Buchholz
    Ilustraciones de Quint Buchholz
    Madrid: Lóguez

    Un álbum de estilo intimista y lírico es el publicado por Lóguez: Duerme bien, pequeño oso, del ilustrador alemán de moda en estos momentos, Quint Buchholz.

    Buchholz es un perfecto recreador de imágenes llenas de encanto, dulces, con sombras y claroscuros que se difuminan bajo una pátina, como si uno siempre las estuviera soñando. Las ilustraciones de este libro son como retratos aislados, como postales o carteles cuya lectura continuada resulta difícil. Por eso es necesario un texto que las ordene, que les dé un sentido. Y el texto de Buchholz cumple ese cometido, en el recuerdo del pequeño oso, que insomne por la noche mira por la ventana sus paisajes favoritos, lo que estos le evocan y lo que le sugieren para el día siguiente.

    http://www.cuatrogatos.org/3duermebien,pequenooso.html

  5. lasalamandra Says:

    El coleccionista

    Hace poco escribía aquí mismo acerca de uno de mis libros favoritos. Hoy le llegó el turno a otro: ‘El Coleccionista de instantes’ de Quint Buchholz. Es posible que logren encontrar en librerías la traducción al español con el nombre ‘El coleccionista de momentos’. Entre las líneas siguientes les contaré por qué yo lo llamo un poco diferente y algo más de mi historia con este libro.

    En una feria del libro, creo que en 1998, Alemania fue el invitado de honor. Cuando un país es distinguido con este título se prepara una muestra de diversas características típicas y de algunas obras de arte, pero es usual que nada de esto se encuentre a la venta, todo está para contemplarse nada más. Con mi amigo Alejandro ese año encontramos un libro adornado de imágenes hermosas, rayando en el surrealismo. Junto al libro en la exposición estaban los originales de las ilustraciones. El hecho es que arrastrados por la fascinación, él más que yo, averiguamos el nombre del libro en su idioma original y su traducción aproximada, para ver si lo pedíamos ubicar de alguna forma por internet.

    Alejandro había conseguido un amigo alemán por la red y se tomó el atrevimiento de encargarle el libro; en alemán, claro. Una vez llegó a manos de Alejandro, una amiga de su gran amiga Carmen hizo gentilmente la labor de traducción, no de manera formal y tradicional sino leyendo el libro en voz alta ante una grabadora. El casete aún lo conservamos. Era obvio que no podíamos pretender que poseíamos la mejor traducción del mundo porque el método y la inexperiencia de la traductora no lo permitían. Sin embrago, era tanta la ‘goma’ que quisimos hacer nuestra propia edición en español para imprimir los 4 ejemplares de los involucrados, con sus imágenes respectivas. Durante ese proceso le habíamos adjudicado el título de El Coleccionista de instantes porque así nos había sido traducido.

    Ahí entré a jugar. Las imágenes, al menos la mayoría, están a dos páginas en la edición recibida así que digitalizarlas fue un lío. A pesar de esto logre convertirlas a archivos de computador y utilicé una característica de Corel Photo Paint para ensamblar las parejas que se formaban. Luego las retoqué para eliminar en lo posible el rastro de las uniones y las deformaciones que se forman al escanear las zonas que están hacia el centro del libro, hacia las costuras.

    Finalmente logramos completar el proceso de edición electrónica reuniendo la transcripción de la grabación y las imágenes producidas; compramos unas hojas finas de papel para imprimirlo a todo el lujo que alcanzábamos con nuestros equipos, pero Carmen dijo: “Noooo, este trabajo merece que el texto haga honor a él” y se dispuso a hacer la corrección de estilo. En esas andábamos, llevábamos como un año en este rollo desde que recibimos el libro o tal vez más, cuando encontramos en una versión posterior de la feria del libro la edición en inglés llamada ‘The collector of moments’.

    Fueron dos las decepciones en ese momento. La primera: que ya no teníamos que leer nuestra edición porque la de inglés estaba disponible y todos los tres que permanecíamos en el proyecto podíamos leer ese idioma. Y la otra el título: a pesar de ser similares en teoría, de ‘instantes’ a ‘momentos’ hay un buen trecho, al menos así lo sentíamos. Pasados otros años, encontramos la traducción al español pero no nos interesó ni siquiera mirarla, por el título: El coleccionista de momentos… cada instante que pasaba lo sentíamos peor.

    ¿Por qué la insatisfacción, el gran abismo que sentíamos entre instantes y momentos? El sonido de las palabras hizo la diferencia. Alex Grijelmo diría que ‘momentos’ está llena de ‘emes’ y que junto a las ‘oes’ y ‘es’ hacen una palabra fuerte al oído. En cambio en ‘instantes’ la ‘í’, más las ‘tes’ y la ‘ene’ que son fricativas, y no explosivas, hacen una palabra que fluye suavemente y exhibe orgullosa el luminoso color producido por la mezcla del blanco de la ‘a’ y el amarillo de la ‘i’ en contraste con los matices de marrón y el fatídico negro, la ‘e’ y la ‘o’, en la palabra despreciada por nosotros.

    Por el libro en sí, por sus ilustraciones y por la historia de cómo llegó a mí, es otra de las joyas de mi tesoro personal. Se puede encontrar cierta similitud con el libro mencionado en una entrada anterior, ‘los misterios del señor Burdick’, porque también tiene bellas imágenes acompañadas de una frase. En el de Van Allsburg formaban parte de unos cuentos e incluían además un título para estos. En el de Buchholz, en nuestro coleccionista, las pinturas son en sí mismas las obras completas en conjunto con la frase que acompaña a cada una.

    Antes de darle paso a las alabadas ilustraciones voy a transcribir un fragmento del libro, cuando el niño que nos cuenta su historia ve por fin, en la soledad del estudio de Max, el pintor que se había mudado a su edificio, los cuadros cuya observación le había sido negada hasta entonces. Al final encontrarán dos de ellos con sus respectivas frases. Pueden ampliar las imágenes pulsando sobre ellas. Todos los textos son traducciones mías desde la versión en inglés que poseo hoy día:

    “Algo había cambiado. Las pinturas estabán aún descansando contra la pared en una larga hilera. Pero ahora me miraban. Ahora estaban para verlas. Ahora se me permitía.

    En frente a cada cuadro había un trozo de papel de bocetos sobre el cual Max había escrito un mensaje.

    Me encontraba en medio de una exhibición que había sido preparada para mi.”

    http://enmediodelruido.blogspot.com/2006/05/el-coleccionista.html

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