EL CORAZÓN INFANTIL DE LA NIÑA

febrero 1, 2005

De tarde – noche

No te estoy castigando tontaina. Sólo estoy dejando reposar tus sensaciones y las mías: Por un lado me alegro tremendamente por ti y por otro lado están mis celos sin derecho. Un beso. Max

Él se llama Héctor. Ese es su nombre. El nombre de ese hombre con el que me vi este fin de semana pasado, el amante crepuscular y con Héctor yo he conocido un Mundo desconocido, un mundo de sensaciones y ese Mundo también era yo. Sólo quería que Max y yo averiguáramos si juntos seríamos capaces de llegar allí por nuestros propios medios pero Héctor, ahora dentro de mí, lo ha puesto todo patas arriba. Y creo recordar que ese hombre y yo lo hablamos dos veces, de ese punto de ‘no-retorno’ del que kafka decía que era el punto al que había que llegar.

Una durante la madrugada, la que menos recuerdo porque el humo de la marihuana aún me nublaba la mente pero sí, parecía claro que habíamos alcanzado juntos ese Increíble punto al que llega la ‘Kit’ de ‘El cielo protector’ y otra en el desayuno cuando le explicaba que sí, que en aquel momento por supuesto que pensaba en que querría que volviéramos a Encontrarnos de nuevo pero que tampoco sabía lo que podría depararnos el futuro y que siempre podría suceder algo que alterase eso… por ejemplo un compromiso con Max.

Porque Max era en lo único que pensaba cuando le decía aquello de: ‘mientras yo no pierda mi libertad’. Eso es inconcebible, casi me aseguró él, porque hay puntos a los que se llega (y estos son distintos porque son individuales) que ya no tienen retorno posible. Y creo que sí, que por mi reacción de hace una hora escasa presiento que Héctor tenía de su parte toda la razón. Bueno, ¡que tonterías digo!… pues claro que tenía toda la razón e intentó explicármelo con el ejemplo de aquel sufí cuyo padre había sido derviche… Pues bien, una noche le dije a Max que teníamos que ir juntos a la Capadocia, ‘la tierra de los caballos bellos’, a deleitarnos con las chimeneas de las hadas y Max me dijo adiós. ¿Otro presagio? Y creo recordar que fue con Stanislaw con quién hablé de ellas. Stanislaw, mi Stanislaw, con quién había llegado a sentir lo más parecido a ser un compañero espiritual y que me hablaba de tantas cosas, porque Stanislaw es un gran conversador. Ese hombre que me llamaba ‘Compañera’ tal vez por la fuerza de la costumbre de llamárselo a todo el mundo, o tal vez por algo más profundo que eso, quizás por un sentimiento compartido de Soledad… Stanislaw que cuando me preguntó por el tiempo que hacía que no nos veíamos me dijo: ‘¿Ah sí? Dejaste de venir por aquí porque era mejor para quién, ¿para ti? ¿A quién le pediste opinión?’ Era lo mejor Stanilaw. Yo necesitaba crecer y aprender. ‘¿Y qué has aprendido?’

A amar sin tener que poseer, la ‘no-posesión’.

Y me dijo que aquel día me vio con mis tacones pasar calle arriba. Yo sabía que me había visto, lo presentía, lo escribí aquí y luego más tarde, más tarde de ese beso envenenado, brutal y estremecedor que nos damos con los cuerpos y con la boca tras la puerta que alberga los baños y que es fugaz porque lo corta por lo sano un silbido tremendo que sesga el aire y que pertenece a ‘S’, una de sus empleadas, la que justo aquel día no tenía porqué estar allí, le digo rodeada por sus clientes que le quiero, y ni siquiera me importa demasiado que me oigan, que le sigo queriendo tanto como le quería y él abre una caja fuerte que guarda arriba, en la repisa, puede que entre los Somontanos y me dice: ‘¿Recuerdas esto?’. Me está mostrando un sobre marrón que contenía una carta. Y yo le digo que sí. ‘¿La quieres?’, me pregunta. Sí, dámela -le digo mientras la guardo en el bolso y luego después de estarme mucho rato conversando en la barra con su padre de liebres y de riñones (fue cazador y le hicieron un transplante el año pasado y menos mal que la madre de Stanislaw no me ha reconocido) me encierro en el baño y la leo:

No quiero pasar a tu recuerdo siendo la mujer en que gastaste tanto o tanto otro. No sé bien a cuanto asciende el importe de los vinos a los que me invitaste pero si con 20 euros no es suficiente, no dudes en hacérmelo saber. Tampoco tengo interés en enviarte más porque no pretendo comprarte o adquirirte en propiedad, nunca te vi como un regalo con lazos, y no me apetece que tampoco nadie piense que yo me ofrezco así.

Con cariño para el hombre para el que las personas significan 50 ctms.

Cuídate.

Pero el billete de 20 euros no estaba dentro del sobre y entonces en uno de los pocos momentos en que Stanilaw me miró y me sacó la lengua (siempre me lo hacía, como si yo fuera una niña; lo que le hace a su pequeña) le tendí de nuevo la carta y le dije: ‘No estaba el billete dentro. ¿Dónde está?’ Lo habré cogido para pagar algo. No recuerdo. ¿Por qué lo hiciste?, me preguntó. ‘Porque aquella última noche tú me hiciste daño a mí’ . Esa fue mi respuesta. De todas formas también me disculpé por no haberle creído. Porque no se me borra lo mucho que me dolió no entender porque me mentía.

Y la mentira más imperdonable fue la de aquella noche en que me dijo que el sol se ponía por el sur, y resultó que tampoco era del todo una mentira…

Y llamo a Max porque después de recibir ese mensaje suyo lo que necesito es que nos sentemos y dialoguemos pero como se escucha un ruido de gentes en un vestuario o una fábrica le pregunto que si lo cojo en un mal momento y él me dice con una voz bastante seca que sí, porque va a comenzar su entrenamiento y yo me disculpo y le digo que ya hablaremos en cualquier otro momento, que no me corre prisa y que disfrute… pero es luego él quién me llama tras no muchos minutos y me dice que piensa que en su mensaje me ha dejado las cosas bastante claras y que él prefiere esperar a que se enfríen un poco nuestros estados de ánimo: mi experiencia, las sensaciones que he vivido a través de ella y sobre todo los celos que le provoca a él tener que enfrentarse a esas sensaciones tan positivas y puede que hasta tan correspondidas. Y yo intento que comprenda que eso no tiene por qué significar ninguna barrera entre nosotros, y le recuerdo que hacía nada, él pasaba de los brazos de Inés a mis brazos en cuestión de un par de horas y para él eso no había supuesto ninguna traba, y sobre todo le digo que lo que quiero es compartir con él mi experiencia, lo que he aprendido de ella. Y además le pido que hablemos porque yo lo Necesito y que también está eso de que pensaba que éramos ”amigos”… Y me dice que bueno que sí, que está bien, pero que no sabe cuándo porque ahora se encuentra en una especie de huelga deportiva (habían cesado a alguien del equipo en el que juega y él no sabía si dejarlo a consecuencia de ello) y mañana ya había quedado con ‘B’ para ir al cine.

Y entonces me acordé de Juan G.C. Aquel profesor que impartía sus clases en la facultad y que era especialista en medicina preventiva. El mismo que me expuso la conveniencia de que planificáramos nuestras citas hasta con quince días de antelación porque a él le gustaba regirse por su agenda y debía de estarse tan acostumbrado a ella, que debía de necesitarla hasta para consultar las horas en que tenía que sentarse obligatoriamente a cagar en el inodoro del váter .

Y me entró tal asco interno, tal sentimiento de rebelión, que le dije que ya no era necesario de ningún modo que quedásemos y le colgué. Y así se acaba la historia, porque qué sentido tendría permanecer ni un segundo al lado de alguien que sólo puede incrementar un día tras otro tu propio autismo, si tú ya has descubierto que de alguna manera lo que te gustaría encontrarte en la vida Existe y no tiene nada que ver con eso, con distanciarse… Porque sí, Max sí, folla de puta madre y tiene una polla que es de lujo pero a parte de eso qué narices tiene que ver conmigo. Nada, eso es lo único que me ha demostrado hoy y posiblemente nunca, por mucho que yo lo desease, llegaríamos a ser Uno. Y era eso para lo que quería verle, para intentarlo. Iba a llevarme ese corazón de niña que me reservo para los instantes sublimes puesto encima durante 12 horas, las que le prometí. Ese mismo que a día de hoy sólo ha conocido el amante crepuscular. Pero hay una distancia insalvable: Max no es libre. Y nosotros, ese hombre y yo, lo éramos porque no teníamos ningún miedo a Volar.

NIÑA

2 Responses to “EL CORAZÓN INFANTIL DE LA NIÑA”

  1. lasalamandra Says:

    Hay 20 comentario/s de este artículo.

    HÉCTOR: SIGNIFICADO: EL QUE POSEE FIRMEMENTE, EL DEFENSOR TENAZ, HIJO DEL REY DE TROYA PRIAMO Y DE HECUBA SU ESPOSA
    NOMBRE: COMUN
    GENERO: MASCULINO

    http://www.buenosaires.gov.ar/registrocivil/nombres/busqueda/imprimir.php?sexo=ambos&letra=H
    2005.02.02 01:46

    Restallon:
    Que hayas encontrado al hijo de Príamo y de Hécuba (pero no hagas mucho caso a la mitología-histórica griega, que ya sabes cómo acabó), es algo digno de señalar. Por lo que dices, has entrado en un mundo de sensaciones, o de sentimientos, totalmente nuevo para ti, y que te resulta dichoso. Eso es motivo de alegría. Algo a disfrutar mientras dure, y a desear que dure mucho, con o sin interferencias del pasado, o de otros presentes. :-)
    Me gusta.
    2005.02.02 07:32

    Fran:
    Leo y te releo, adelante y atrás, no intento descubrir nada nuevo, nada oculto solo empaparme de tu camino. siento que siempre te veo como un travelling eterno, una camara pasa a tu lado, por tus gentes por tu amor que repartes en gotas o a cantaros. Siempre tengo la sensacion de que no tengo manera de segir tus pasos pero dejas estos retazos de ti y veo tu camino. Y es tu sendero de aprendizaje, nuevos pasos, sensaciones que se presentian.
    Carmen, es hermoso cuando alguien practica con su libertad aunque se sienta a veces presa de otras cosas.
    Valiente eres.
    2005.02.02 10:19

    Carmen a Restallón:
    Me gusta mucho encontrarme con tus comentarios. Siempre me hacen sentir algo, sensaciones…

    Gracias por dejármelos
    2005.02.02 10:31

    sabbat a Fran:
    Gracias a ti también Fran
    2005.02.02 10:32

    Sabbat sobre Héctor (el original):
    Héctor: Él es hijo de Príamo y Hécuba, esta casado con Andrómaca, es hermano de Paris, y el mejor guerrero troyano. Él es el troyano bueno. Su hermano Paris es el causante de la guerra y Héctor lucha por él. Es buen padre y esposo y además es muy agradable.

    La Iliada de Homero
    Aquiles se pelea con Agamenón, el rey aqueo, porque este le quita a una esclava. Por esta razón Aquiles deja de luchar. Aquiles le pide a Zeus que haga que los aqueos pierdan. Después de esto los troyanos les empiezan a dar una paliza a los aqueos. El mejor amigo de Aquiles, Patroclo, pelea en nombre de Aquiles y muere a manos de Héctor por lo que Aquiles se pone triste. Entonces Aquiles va y mata a Héctor por venganza y arrastra su cuerpo alrededor de Troya. Príamo reclama el cuerpo de Héctor y lo entierra.
    2005.02.02 10:34

    Carmen a Restallón:
    Pero él se llama Héctor porque fue del nombre que surgió… luego estaba ahí, ”la historia”, para apoyarlo y darle sentido.

    No es profético. O espero que no. Mi correo tiene que ver con Kasandra pero también espero no acabar como ella ;)
    2005.02.02 10:35

    Sabbat a Héctor (un guiño):
    Supongo que esto significa no acabo de perder del todo de vista a Zeus. Creo recordar que te reíste mucho cuando te lo conté ;)

    Un beso.
    2005.02.02 10:38

    Su:
    Es increíble cómo una frase, un recuerdo o una mirada pueden hacernos cambiar de opinión o de repente hacer que las cosas se vuelvan clara ¿no?.

    Lo digo por lo de Max, porque de pronto te hayas acordado de aquel profesor tuyo y porque al instante ya no quisieses quedar con él.

    Por otro lado, cuando empecé a leer aquello de que no era un castigo sino que quería dejar enfriar un poco las sensaciones, me pareció genial, un buen motivo. Pero en realidad no sé si está bien dejar enfriar las sensaciones o sería más sensato enfrentarse a ellas y tratarlas en caliente.

    Voy a ver si sigo con mi historia ;-) Un beso.
    2005.02.02 10:45 email: Campanilla698 (arroba) hotmail.com

    Carmen:
    Eso mismo le dije yo Susana: ¿enfriar? Eso suena sólo a Miedo. Y él miedo gratuito y estúpido es sólo para los cobardes. Lo único que demuestra es que no puede ser mi compañero, que no puede cuidar de mí en la misma medida que yo estaría dispuesta a cuidar de él, de las cosas tiernas que hay dentro de él… Se comporta como un niño malcriado con rabietas. No como un niño que da abrazos y despierta todo lo bueno que hay en uno. Y a mí no me gustan los mocosos.

    Luego, el catedrático… no era profesor mío. Fue mi primera cita del mundo virtual. Y le dieron mucho por el saco. No llegué a verle una segunda vez. Fui incapaz. No podía salir de la cama para enfrentarme a aquel encuentro, aunque fuera el último y le pedí a Nora que fuese en mi lugar y recogiese mis tres cuadernos. Ella dice que nunca podrá olvidar su cara.

    Y Max quizás acabe como él. Es sólo cuestión de unos cuantos años. Creo que cinco o seis. Ojalá no.
    2005.02.02 10:53

    Sabbat leyendo el santoral:
    Ektwr (Héctor) es la forma griega de este nombre. Coincide con el adjetivo de acción de ecw (éjo)=tener, y significa “el que sostiene fuertemente”, “el que retiene” y de ahí el significado de “ancla”, sobrenombre que se da también a Zeus. Esto es lo más seguro sobre el origen y la forma de este nombre. Apurando un poco más se podría entender que tiene relación con el verbo ektoreuw (ektoréuo; ya sin h), que significa arrancar, extirpar, desbrozar, esculpir, cincelar… Es un compuesto de ek (ek), prefijo que indica movimiento hacia afuera, extracción, etc. Más titrwskw (titrósko), que significa penetrar, arrancar, herir, hacer daño, romper… Tendríamos en esta vertiente el aspecto guerrero y duro del implacable Héctor; y en la primera etimología se nos retrataría el héroe firme, que es capaz de defender a los suyos, que es para ellos un ancla que les ofrece seguridad en medio de las tormentas. Para los griegos y para los paladares que aprecian el mundo clásico, es éste un nombre exquisito.
    2005.02.02 11:01

    Carmen… alucinando:
    Yo alucino con lo perceptiva o intuitiva que soy a veces…
    2005.02.02 11:02

    Sabbat (la historia de Héctor):
    Héctor es uno de los grandes héroes de la guerra de Troya, que narra Homero en la Ilíada. Era el primogénito de los reyes de Troya, Príamo y Hécuba, ya ancianos; era por tanto, aquel sobre quien cargaba el mayor peso en la defensa de la ciudad. Su hermano Paris (al que llamaban Alejandro) fue el causante de la guerra de diez años que acabaría con la ciudad. Resulta que habiendo ido a Esparta a negociar con el rey Menelao, sedujo a su bellísima esposa Elena y se la llevó para Troya. Acudió Menelao a Príamo a reclamar a su esposa, y habiéndose puesto el rey de parte de su hijo Paris, Menelao le declaró la guerra. Tenía éste como aliados a Aquiles, el gran rival de Héctor, el astuto Ulises y el valiente Patroclo

    Éstos fueron los rivales contra los que mostró Héctor su extraordinario valor. Fue precisamente al dar muerte Héctor a Patroclo en singular combate, cuando entró en la guerra el otro gran héroe, Aquiles el de los pies ligeros. Al ver que entraba en combate el más valiente de los guerreros, todos los troyanos se refugiaron dentro de las murallas, pero Héctor quiso quedarse fuera a desafiarle. Sus ancianos padres le suplicaron que entrase en la ciudad; Héctor se mantuvo firme en su determinación y esperó el ataque de Aquiles. Pero al ver en su rostro y al oír de su boca la ira que le había producido la muerte de su amigo Patroclo, Aquiles tuvo miedo y emprendió una veloz carrera alrededor de las murallas de la ciudad. Tres vueltas dieron perseguidor y perseguido, hasta que finalmente fue alcanzado Héctor por la lanza de Aquiles. Pero no se calmó con ello su ira, sino que ató el cadáver a su carro y lo llevó a rastras alrededor de las murallas. Tuvo que abrazarse Príamo a los pies del matador de su hijo. Se conmovió Aquiles ante las súplicas del anciano y le entregó el cuerpo de Héctor para que celebrase los solemnísimos ritos funerarios. Héctor es una de las más soberbias creaciones de Homero (su contrapunto es la figura de su esposa Andrómaca). Era el baluarte y la defensa de Troya (quizás ésta es la clave de su nombre); alma grande, valerosa, y esforzada; de cuerpo bien formado y arrogante, el propio Aquiles tembló al acercarse a él. A pesar de tener Héctor el presentimiento de la ruina de su patria, perseveró en su heroica actitud, prefiriendo la muerte a la esclavitud y a la vergüenza. ¡Felicidades por tan gran nombre!
    2005.02.02 11:06

    más de mitos…:
    El recuerdo de Héctor perdura en Andrómaca por las razones que Las troyanas de Eurípides invoca Andrómaca después de la muerte del esposo: “Esposo sin igual fuiste para mí, ¡oh Héctor querido!, por tu prudencia, por tu linaje, por tus riquezas y por tu valor, y al recibirme pura del palacio de mi padre, fuiste también el primero que te acercaste a mi tálamo virginal.”
    2005.02.02 11:19

    Max:
    Querida Carmen:
    Al menos me alegra ver que aún soy capaz de provocar fuertes sensaciones en ti, aunque estas se muestren en forma de agrio enfado. Enfado que te impide respetar mi decisión de dejar pasar unos días (a pesar de la curiosidad que me corroe). Enfado que, en pleno berrinche, te lleva a llamarme miedoso, cobarde, niño malcriado, mocoso… Insultos provocadores buscando algún tipo de reacción en mí.
    Sabes que yo nunca acabaré como ese catedrático pero sí, tal vez tengas razón en que no puedo ser tu compañero.
    2005.02.02 14:27

    Carmen:
    En realidad no tengo ni la más remota idea de cómo acabó ese catedrático Max. Se supone que él estaba muy satisfecho con su agenda y con si mismo… Yo me limité a dejar el conocimiento en ese punto.
    2005.02.02 14:44

    Luis:
    Fascinante lo de Héctor. No sé si tu amante crepuscular se sentirá identificado con él, pero seguro que querrá llegar a ser él… Es una de estas historias que merece la pena como Ítaca de una vida.

    Y sobre acabar como Kasandra…ningún peligro. La que yo conozco se vuelve loca, y locos sólo se vuelven los que tienen miedo y los que no se sienten libres. Y a ti ahora se te siente como alguien a quien le pasa todo lo contrario…
    2005.02.02 15:42 email: luis.muino (arroba) elhabitatdelunicornio.net

    Carmen a Luis:
    Gracias por ser capaz de ‘advertírmelo’ :)

    Y en cuanto a lo otro, a lo de sentirse identificado o no… ya se lo preguntaré despacito a él, si algún día vuelvo a encontrármelo… es que me gusta especialmente cómo me cuenta las cosas cuando lo que hace es susurrármelas al oído.

    Un beso Luis
    2005.02.02 16:08

  2. candelaarias Says:

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