LOS BESOS NECESARIOS QUE AÚN ESPERABAN

febrero 1, 2005

Lunes, 31 de enero del 2005

Debería contar lo que hice hoy.

Max sigue sin dar señales de vida pero me he despreocupado de ese tema, y si me está castigando allá él porque eso es lo que pienso. Arrepentirme no voy a arrepentirme desde luego, y lo último suyo que supe fue un mensaje que recibí mientras estaba en la cama con el amante crepuscular y cuando parecía que habíamos logrado desprendernos durante unos minutos uno del otro. Serían como las cuatro de la mañana y yo les había enviado un mensaje corto, tal vez en exceso, a él y a Susana porque me daba la sensación de que ambos estarían preocupados por mí, y Max contestó con un: Me tienes en ascuas’. Imagino que se esperaba otra cosa. Una llamada para rogarle que fuera a buscarme porque todo había salido mal como ocurrió con ‘Tervoch’, ‘el hombre del Camino, pero eso no sucedió así. Ni siquiera era demasiado probable que sucediera. Y bueno le envié otro par de mensajes que podrían no haberle gustado demasiado. Yo no lloraba, no hacía actos de contrición. Me limitaba a seguir con mi pauta de franqueza.

‘¿Cuándo quieres que cenemos para contarte? Ahora estoy encerrada en el baño. Todo OK, Beso tq’

Eran más de las cinco de la mañana de la madrugada del domingo. Y el siguiente fue al mediodía:

‘Él y yo nos Encontramos y fue indescriptible pero él ya se ha ido y ahora volvemos a estar solos tú y yo’.

La realidad.

Y hablé con Alma. Y luego con Nora por la noche y se ilusionó mucho porque le propuse algo que podría dar un giro positivo a su vida matrimonial y salió a colación la palabra ‘milagro’ (fue justo antes de recibir la carta de él). A mí, lo que viví, me había parecido casi eso y esperaba que mi experiencia pudiera serle de alguna ayuda a mi amiga… e incluso a Susana, con sus dudas pero esto no me detengo a explicarlo ahora. Así que Nora me llamó hoy al mediodía y me pidió que la acompañase en sus compras sobre todo para pudiéramos seguir hablando de ello y hay un momento dónde yo le digo que si necesita que la ayude, me refiero a con las bolsas pero ella me mira como si lo que hubiera hecho fuera ofrecerme a besarla de esa manera en que le estoy contando… aspirando el aliento de ‘el Otro’ por la boca y expirándose en él, dejándose ir con él, porque entre otras cosas acabo de decirle que el sexo es aire, lo que nunca hubiera imaginado, bocanadas de aire que exhala ‘el Otro’ y por donde ‘el Otro’ te llega a lo más hondo y tú llegas a lo más hondo de él… el sexo era respirarte y que tú me respirases a mí, ¿verdad que me entiendes? Porque yo ya no voy a poder olvidar aquello. ¿Nos convertimos en dragones milenarios o fue un sueño? Y bueno Nora pone esa cara entre susto y esperanza y yo le digo: ‘No, no. Sólo con las bolsas’. No me considero preparada para pasar por la experiencia con ella y tampoco para amarla. Es que me temo que es imposible cuando uno ha estado realmente dentro del otro no Amar.

Y hemos pasado dos horas dedicadas en exclusiva a ella. Venga a probarse ropa y a comprarse cosas, y yo animándola porque a mí me parecía que necesitaba mimarse un poco. Me impresionó el derroche del otro día con su hija. Eso es ausencia de egoísmo y tomamos un café en la cafetería del centro comercial y me acompañó a pagar el curso a Guernika. Y Guernika casi me suplicó que asistiera. Increíble pero yo le dije que me iba y lo que quería era visitar a alguien en especial. Alguien con quién había tenido un extraño sueño: Stanislaw.

Y el sueño fue que su bodega estaba en mi antigua casa, la de la infancia y dónde no sé que recuerdos he perdido, en ese bar que hay al lado del portal y yo llamaba al timbre y a él, al verme, le nacía la alegría en los ojos e iba a abrirme y yo me ilusionaba mucho porque sentía que por fin descubriría dónde estaban esas piezas del rompecabezas que me faltan… y encima con Stanislaw, porque Stanislaw no me negaría la entrada a mi antiguo hogar como hizo el auténtico dueño del bar cuando le supliqué que me dejara subir a esa vieja buhardilla pero luego la mirada se le oscurecía y se le cerraba en pesar y yo sabía que tenía que irme, que era inútil permanecer allí porque él ya no cambiaría de opinión con respecto a mí, así que no podía quitarme el sueño de la cabeza y convencí a Nora de que me acompañara a verle.

¡Dios, después de más un año y con lo que le hice! Pero es que esta tarde lo de mi seguridad era insultante. No había hombre que se me resistiese. Eso se percibe y Nora me decía que emanaba algo especial, una energía distinta. Así que aproveché y me planté delante de su puerta y le miré con la cabeza ladeada y una sonrisa y él levantó los ojos y fue como en el sueño, y también me sonrió así que le pregunté con un gesto que si podíamos pasar y me respondió que sí, que claro y lo peor era que estaba el gilipollas de su amigo, un noviete mío de la época del instituto, con el que desde entonces me llevo a matar, pero hice por ponerme positiva, obviarlo y soporté como pude los embates del sarcasmo de Stanilaw y en algún momento le arrastré al baño porque tenía que besarle como fuera. Y Nora alucinó en colores porque claro, por una vez, estaba presenciando esas cosas que luego yo le cuento y que ella nunca entiende como es que fui capaz … y sólo era que necesitaba desesperadamente besarlo y … mañana sigo si acaso porque he bebido demasiados vinos de sus vinos y me duelen terriblemente todas las cervicales.

BESO

2 Responses to “LOS BESOS NECESARIOS QUE AÚN ESPERABAN”

  1. lasalamandra Says:

    Hay 3 comentario/s de este artículo.

    Luis:
    “He bebido demasiados vinos de sus vinos…” es una frase deliciosa. Puro erotismo…

    Me gusta mucho Omar Khayyam, poeta, astrónomo y matemático persa del siglo XI. Me gusta porque además de poeta, astrónomo y matemático era golfo, erotómano y bebedor. Por eso pudo escribir:

    “Tal aroma de vino emanará de mi tumba,
    que los transeúntes se embriagaran.
    Tal serenidad rodeará mi fosa,
    que los amantes no se podrán alejar.”
    Definitivamente: habría que besar a cualquier persona que tuviera una taberna…

    Ni te preocupes por no poder ayudar a los demás a sentir lo que viviste con el amante crepuscular. Cuando te decía que Shiva pudo abrir las puertas del paraíso a los nepalíes después de su experiencia con Parvati…es porque los nepalíes estaban abiertos al tema. Cuando la gente no quiere cambiar, nada que hacerle. Palabra de psicoterapeuta ;-))
    2005.02.01 11:53 email: luis.muino (arroba) elhabitatdelunicornio.net

    Carmen:
    Tú sí que me haces sonreír…
    2005.02.01 13:52

    Odalys:
    Transpiras algo que no puedo definir y me gusta :)

    Me has recordado a una amiga muy buena amiga que tenía esos “arranques”; un día llega un chico nuevo al trabajo y ella no más verlo me dice “tengo que besar esa boca”. Primero comenzó a enviarle anónimos y cuando lo tenía a punto de caramelo se presentó y lo besó; creo que el muchacho tardó mucho tiempo en reaccionar, mi amiga pesaba casi el triple que él pero como ella dice “tiene encantos para parar un tren” :))

    Cuantas veces olvidamos mimarnos y luego queremos que otros nos mimen. Y muy bien que nos percatemos de esos momentos donde parece que el sol se nos ha metido dentro y hagámos algo que sentimos sin reprimirlo.

    Besos y buen día :))
    2005.02.01 17:09

  2. candelaarias Says:

    7 visitas desde su edición: todavía no ha sido procesado…

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