W. WHITMAN

febrero 2, 2005

Hojas de hierba (fragmento)

“Creo que una brizna de hierba no es inferior a la jornada de los astros
y que la hormiga no es menos perfecta ni lo es un grano de arena…
y que el esfuerzo es una obra de arte para los gustos más exigentes…
y que la articulación más pequeña de mi mano es un escarnio para todas las máquinas.

Quédate conmigo este día y esta noche y poseerás el origen de todos los poemas.
Creo en tí alma mía, el otro que soy no debe humillarse ante tí
ni tú debes humillarte ante el otro.
Retoza conmigo sobre la hierba, quita el freno de tu garganta.
(…)
Creo que podría retornar y vivir con los animales, son tan plácidos y autónomos.
Me detengo y los observo largamente.
Ellos no se impacientan, ni se lamentan de su situación.
No lloran sus pecados en la oscuridad del cuarto.
No me fastidian con sus discusiones sobre sus deberes hacia Dios.
Ninguno está descontento. Ninguno padece la manía de poseer objetos.
Ninguno se arrodilla ante otro ni ante los antepasados que vivieron hace milenios.
Ninguno es respetable o desdichado en toda la faz de la tierra.
Así me muestran su relación conmigo y yo la acepto.
(…)
No pregunto quién eres, eso carece de importancia para mí.
No puedes hacer ni ser más que aquello que yo te inculco. ”

Walt Whitman (EEUU, 1819-1892)

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WHITMAN

sabbat:
La imagen: Whitman en 1857, a la edad de 38 años
2005.02.03 11:23 Copiando aquí un texto (no sé si integro):
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Los Ojos de Walt Whitman
Siempre iluminaron aquello que miraron

Para mi, los poetas son personas que miran el mundo a través de ojos enfermos. Unos poseen una dioptría severa que les impide ver de cerca, otros sufren de ambliopía y no alcanzan a visualizar ni de cerca ni de lejos, algunos tienen delante de la vista un velo inmenso de melancolía que contamina todo cuanto ven. Otros se conduelen del mundo y de la humanidad y los redimen a través de sus palabras…Aquellos dibujan círculos de tiza sobre las noches vacías y así las llenan de trazos libres. Walt Whitman eleva las hormigas a una perfección irreductible, al sapo lo transforma en un chef d’oeuvre de las mayores, y a una articulación de su mano le otorga un carácter importante al decir que éste pone en ridículo a cualquier maquinaria

Pocas veces he conocido un poeta cuyo iris sea el optimismo. Todo cuanto pasa por su mirada se transforma en algo que vale la pena ser visto y apreciado. Valoriza las piedras, las hojas, el viento, una sonrisa, un llanto, no existe nada que el no vea grande y brillante. Es como el rey Midas del cuento infantil, todo lo que toca lo convierte en oro. La diferencia es que este oro es un concepto filosófico que le otorga al elemento tocado.

Sin ofender, sin criticar, hace llamados de conciencia a sus congéneres, los hombres, a través de poesías como la 32 del poema “Canto a mí mismo” en donde afirma haber considerado que podría vivir con los animales, que son seres tan serenos y satisfechos de sí mismos. También dice que no sudan ni gimen, no yacen despiertos en la oscuridad ni lloran sus pecados. Con esto asoma la inconformidad reinante en el mundo, la injusticia que se respira en todos los órdenes de la sociedad, o la vida en comunidad. Considera que todos los seres humanos somos iguales y que como tales debemos comportarnos y tratar a nuestros semejantes.

Él le canta a todos los hombres invitándolos a reflexionar, a cantar con él. Busca liberar las ilusiones que limitan la existencia del hombre. Siento que Whitman intenta hacerle ver al hombre que dentro de él está la verdad, pues en su interior vive Dios. Y que no somos sino uno mismo, un cuerpo que contiene el alma de todos los hombres y que sólo el delirio en el que vive el ser humano le permite percibir muchos hombres. El Bhagavad-Guita o canto del señor es uno de los libros donde se presume que Walt Whitman se inspiró para escribir estos versos y en él se afirma que el destino del hombre es dispersar las nubes de la ilusión de forma que la verdad se revele y el Atman se realice. Ese es el conocimiento propio y cuando éste llega, la ilusión de seres separados y objetos separados se va, y es sustituida por la conciencia de la unidad. Este conocimiento tiene valor eterno, perdurable y verdadero ya que nos capacita para trascender todas las limitaciones de tiempo y espacio, y a estar inmerso en la bienaventuranza, la gloria y el arrobamiento del Atman.

Whitman habla en voz alta del silencio, de tantas cosas que callamos, de tanta mudez e hipocresía que pululan en los seres; lo hace con un tono perfeccionista que busca favorecer el entendimiento de la felicidad en el hombre. No lo hace con sarcasmo e ironía, él canta, celebra cada elemento sobre el planeta, cada gesto del hombre, cada manifestación de amor del ser y así nos cuenta su filosofía de la existencia, en alabanzas. A través de sus palabras nos dibuja un mundo, el mundo de todos los hombres. El mundo en que deberíamos vivir, e donde la maldad y la envidia han sido exiladas, donde la igualdad y la justicia son las reinas del castillo.

Álvaro de Campos uno de los heterónimos de Fernando Pessoa escribe en su libro “Arco de triunfo”, en el compendio de poesía “Paso de las horas o Walt Whitman”, una serie de versos en los que denota gran admiración por Whitman y a su vez le reclama y le pide que lo guíe pues está intentando vivir con esa absurda alegría con la que Whitman entona su canción. De Campos afirma que para él la necesidad de escribir versos no es sino la vergüenza de no poder llorar. Y así se enfrenta a un profundo dolor y hasta envidia por esa capacidad de alegría perenne de Whitman. Y lamenta su incapacidad para comprender cómo lograr esta utopía.

Son pocos los poetas celebrantes como Whitman, su filosofía transpira por los poros de sus versos. Esa manera de encarar la vida, ese espíritu no egoísta y dador de grandezas. Él no discrimina nada, a todos los ubica por igual, de todos escribe sin distingo. Habla de los hombres y de todo lo creado, con admiración. Asume su poesía desde un principio aunador esencial; la existencia como plenitud de un ahora y, a la vez, como preámbulo de aquella promesa tan moderna: el futuro. De un tiempo que no depende de días, ni horas, ni minutos, un tiempo que hay que aprovechar y disfrutar. En su poema 3 de “Canto a mi mismo” él dice que ha oído lo que hablaban los habladores. El hablar del principio y del fin. Pero él no habla ni del principio ni del fin. Nunca ha habido más comienzos que hoy, ni tantos jóvenes y viejos como hoy.

A través de sus versos sentimos el viaje que realiza el cuerpo desde el “yo” hasta el “nosotros”. Este hombre le canta a la humanidad a través de un “Yo” en plural, de un nosotros. En el poema 16 de “Canto a mi mismo” él se dice viejo y joven, necio y sensato; maternal y paternal, niño y hombre, sureño y norteño, en fin se pasea por diferentes estado y preferencias que juntas no pueden encontrarse en un mismo ser, por eso él nos está queriendo decir que es muchos seres.

Y que cada uno de nosotros somos él. Y no conforme con esto se pasea por todas las profesiones que recuerda. Va y viene de países y tierras cercanas y lejanas, penetrables e impenetrables y afirma que cuanto ha expresado son los pensamientos de todos los hombres, en todos los tiempos y tierras; no son originales de él, aclara. Pues si no son de todos, no existen y los compara hasta con la hierba que crece por doquier donde hay agua y tierra, y dice que estas ideas son el aire compartido que envuelve el globo.

Walt Whitman nació entre penumbras y sombras, carente de bienes materiales. Su vida fue muy activa desde sus inicios, sin embargo, la contemplación lo caracterizó desde muy pequeño. Su existencia estuvo impregnada por el dolor, las frustraciones, las vicisitudes y los contratiempos, pero él siempre tuvo su cabeza en alto, los ojos hacia el frente y el espíritu colmado de grandes ideas y pensamientos. Su optimismo fue y será siempre invencible, siempre empuñando el arma, la palabra, la embiste contra el viento y con ella lucha hasta domar a este animal de aire y apaciguarlo. Parece que nada lo inmutara, ni siquiera las situaciones adversas que tuvo que enfrentar.

Cuando hubo de buscar a su hermano por todos los hospitales en medio de la guerra, tomó sus cosas y se dirigió hacia el encuentro con su destino, convencido de encontrar a su hermano. Cuando perdió su trabajo luego de publicar “Hojas de Hierba”, por considerarse esta obra inmoral, no se echó a morir, ni siquiera cayó, él siguió su camino orgulloso de aquello que había escrito. Convencido de que su paso por la vida era efímero y no rebasaría los límites de una existencia humana. Nunca sintió lástima por él mismo, prefirió no detener su andar para mirar las miserias del ser humano y en su lugar despertó cada molécula de materia viva e inorgánica que encontró a su paso, con sus palabras. No buscó artificios para vivir y recomendó que todos lo hicieran así. Su admiración por la grandeza de la naturaleza era infinita y comprendió su dominio al instante. No menospreció el poder del hombre por ser poseedor y dador de vida, por ser un humano. En él, en el ser humano, se dan cita todos los tiempos, y la historia se escribe a partir de estas vidas. Whitman convive con un hedonismo imperturbable y una intención fraterna, no las enfrenta, media entre ellas para que exista un consenso que es su expresivo panteísmo denotado en el espíritu originario de su cantar.

El es el poeta de la libertad del hombre, como hombre, es un hombre de las masas, quiere hablar en su nombre con la viva voz de la humanidad.

Walt Whitman le canta a la vida, a su yo, a todos los hombres, a la humanidad, a la naturaleza. Alaba, exalta y con esas consignas perdura en el tiempo. Lo que me llama la atención es la férrea actitud, siempre positiva de su mirada, su capacidad de iluminar todo aquello que miraba y llenarlo de un resplandor incandescente. Generalmente los poetas exorcizan sus crudas realidades, disfrazan sus penas, hacen catarsis a través de sus letras. Transmiten su desasosiego a través de las palabras.

Whitman representa la visión feliz de la existencia. El parece no tener tiempo para detenerse en pequeñeces y nimiedades de la cotidianidad del hombre. Y me refiero a que no deseaba bajo ningún respecto prescindir de un minuto de su existencia y cederlo a la crítica, a la burla, al lamento. La vida es corta, pues sólo tiene la extensión de una vida humana, y no debemos desperdiciarla en tristezas y llanto. A través de sus palabras él no busca mostrar el dolor, el lucha por conquistar al hombre y su naturaleza.

Por convencerlos de que todos estamos hechos de Dios y por eso todos somos iguales. Que existen inclinaciones diferentes que nos distinguen, pero no deben excluirnos. Somos todos parte de ese yo que canta, de ese yo que enarbola la bandera de la felicidad en aras de una vida llena de alegrías y gratitud.
La tarea que se propuso este poeta de comunicar un mensaje para la vida puede no haber sido todo un éxito, pues el hombre sigue por el camino de la infelicidad, sin embargo, la reflexión intelectual que alcanzan sus versos es inagotable. Cada vez que yo tomo mi libro “Hojas de hierba” encuentro algún detalle nuevo que me convida a pensar y analizar mi propia vida. Creo que este era el propósito de Walt Whitman, lograr que quienes lo leyeran no lo leyeran y ya, sino que meditaran sobre lo que habían leído y detuvieran sus apresuradas vidas para saborear las bondades que estas líneas le ofrecían.

Por Nines Pérez-Luna
Texto Sentido

2 Responses to “W. WHITMAN”

  1. lasalamandra Says:

    Hermes:
    Este libro si que lo leí. Primero me leyeron un trozo, en la cama, luego me lo regalaron, hace ya mas de 20 años. (mas tarde lo regalé yo, no recuerdo a quien). Fué en aquella época en que todo era alegre, época de descubrimientos y como uno de los versos de ese libro, uno de esos dia terminaron así: “esa noche fui feliz”.
    2005.02.03 14:11

    un_mar_de_calma:
    la primera vez que lo lei, fue en hojas verdes; años mas tarde me compre un libro en ingles buscando un poema, el cual le tengo colgado en la pared de la habitación.
    un saludo
    2005.02.03 17:08

  2. candelaarias Says:

    34 VISUALIZACIONES.

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