EMPEZAR A DESEAR TANTO…

febrero 4, 2005

Jueves, 03 de febrero del 2005 (compañeros)

Alba trató de llamarme luego, después de aquel mensaje de la otra tarde pero ese móvil permanece apagado (suele estarlo) y no quiso dejar ninguno grabado en el buzón de voz. Yo tampoco la llamé después de advertirlo porque en el momento que me di cuenta no me apetecía demasiado… Era aquello que hice y no nada más. Como lo de Adolfo del otro día. Quizás hacía unos trece años que no nos veíamos cuando, caminando por una de esas grandes superficies, me lo encuentro e inmediatamente me alegro de verle y le doy un fuerte abrazo de esos que se dan incluso con palmadas en la espalda pero no quiero que me pregunte lo que me está preguntando. Era ”amigo” de Coga, aunque luego de conocernos nosotros nos enterásemos que éramos primos terceros. Y yo también le pregunto lo que no deseo saber … no me importa gran cosa lo que haya sido de él durante todos estos años y cuántos niños tiene pero prefiero desviar el tema hacia su vida privada para alejarle de la mía y le digo que debo seguir con mis compras y que me alegro muchísimo de haberle visto y vuelvo a abrazarle y a estrecharle contra mí con cierto cariño no fingido (otra vez palmadas, paf, paf, hacen ruido y un sonoro beso). ¡Qué curioso! Me apetece mostrarme afectuosa con él ( y soy radicalmente sincera) pero lo que no quiero de ningún modo es entrar ni en mis pormenores ni en los suyos, y como tantas otras veces tengo la sensación de que el mundo sería un lugar maravilloso si los demás me permitieran hacer lo que me gusta realmente, que es sonreír y abrazar y permanecer en silencio porque la verdad es que odio hablar de Nada; o sea, hablar por hablar. Y con esto no estoy diciendo que yo sea muy profunda o me considere poco banal… en absoluto. Pero me desgasta permanecer atenta a lo que no me interesa y me Aburro. Yo no necesito que nadie me estimule porque me estimulo yo sola pero lo que necesito desesperadamente es que me dejen en paz. Claro, salvo raras excepciones. Y muchas veces le tengo dicho a Guernika que si está tan cansado de todo, lo tiene fácil, con callarse…, que se fije en mí, que si yo puedo negarme a mantener conversaciones estúpidas dónde sólo se habla de terceros que nunca están presentes para defenderse, él también puede… pero no, Guernika me dice que no es así, que hay que saber vivir en sociedad y yo a continuación me carcajeo (que al parecer no es lo mismo que reírse) y le digo entonces, que su hastío tampoco es mi problema y que mejor hablamos de la lluvia: ‘Tenemos que irnos a follar en el mar un día que llueva’

¿Y sabes lo que me resulta muy curioso? Pues que luego Coga y Adolfo se encuentran (aunque yo hago lo que está en mi mano por evitarlo… y no porque no quisiera que ellos se vieran, sino por no tener que volver a coincidir con él y menos en esa circunstancia; Coga y yo hemos separado por completo hace más de diez años nuestro círculo de relaciones personales; aunque también he de decir que eso fue producto solamente de la decisión arbitraria que yo tomé, y sí, por supuesto que existía un motivo)… pero lo que te contaba, que es curioso que Adolfo no le mencione el hecho de que nosotros nos hemos encontrado antes (ellos se ven solos, sin mí y luego es mi Coga quién me dice aquello de: ¿sabes a quién vi?). Y es cuando me acuerdo de los domingos en aquel pueblo, y de lo mucho que se alegraban sus ojos de alcohólico al verme y lo simpático que era conmigo y de lo amable que solía ser yo con él, aunque con el resto de la gente fuera insoportable, sólo porque sospechaba lo que él sentía por mí, y lo imposible que era el que yo pudiera corresponderle. Y así es como logro entender el por qué de esos abrazos que le he dado y el por qué de las otras distancias… sí, es cierto, empatizaba con él, con sus sentimientos pero eso era todo. Aunque debe ser lo único, o en lo único que se puede empatizar, ¿no es cierto? Porque con las ideas es otro cantar: puedes simpatizar pero ¿con las emociones? Y en instantes como éste es cuando te das cuenta de lo relativo que es el tiempo para la memoria y de que en el fondo no se cambia, sólo ocurre lo que yo suelo decir: se mejora o se empeora. Y yo me alegro porque Adolfo aparentemente ha mejorado y por eso sospecho que la estabilidad familiar ha debido de venirle de vicio, aunque sólo fuera para dejar un poco de lado otros ”vicios”. Le ha venido tan bien como a mí lo contrario, esta vida mía tan ‘inestable’ y que tan Poco le agrada a la gente como Max. Porque sí, un día me lo dijo. Me dijo textualmente: ‘No me gusta la vida que llevas’. Pero a mí sí, debería haberle contestado yo, aunque es muy probable que eso hiciera. ‘A mí sí me gusto yo y me gusta mi vida. Lo que no me gusta es que nadie quiera cambiármela, a no ser que lo que se pretenda es mejorarla’, pero no tengo ni la más remota idea de cómo podría conseguirse eso sin Aceptación. ¿Y sabes lo que más me atrajo desde un principio del amante crepuscular?

Pues eso fue, que era alguien al que yo ni siquiera conocía (al que aún ni siquiera he empezado a conocer, fíjate lo que te digo: que es un gran desconocido) pero era alguien que se presentaba siempre con una bandera blanca en las manos y era lo que me ofrecía, un lienzo para que pintase lo que quisiera sobre él.

Sensaciones Max… sólo eso y no le des más vueltas. Yo no te tendía mis brazos para comprometerte. Pienso que te lo he dejado claro, una y otra vez desde el comienzo. Te hablaba sólo de ser compañeros de juegos… ¿sexuales?. Sí, por ejemplo. ¿Existe algo más divertido? Y es gracioso mira, recuerdo que la primera tarde en tu salón me dijiste que tenías una historia con ‘las locas’ y que creías que eso tenía una explicación: solías sentirte atraído por el mismo perfil de mujer pero al principio no eras consciente de ello y luego eso desembocaba en ‘sus locuras’. Lo mismo que tú amigo, sólo que a él le ocurría otro tanto con ‘las golfas’… pues esta vez no has tenido suerte y se te han trastocado los papeles. Y pensar con qué orgullo presumías allí sentado de la fidelidad de ‘tus novias’. Y de repente alguien aparece y se niega a someterse a ese perfil. Es interesante como nos reta la vida, ¿no crees? A mí un tipo me dijo un día que la soberbia es sólo algo que el tiempo doblega… y yo comprendiéndolo preferí tomar cartas en el asunto. Y bueno, hemos intercambiado cuatro palabras virtuales esta misma tarde y la historia no ha fructificado. Tú sigues necesitando tomarte tu tiempo, y a mí me parece estupendo porque ya no tengo demasiado interés, como comprenderás, en prestarte ‘mi corazón infantil’. Creo que me lo romperías y no sé si lo harías hasta a propósito. El caso es que no te lo mereces porque no te lo has currado nada. No como él. Él si que trabajó lo suyo; en eso estamos de acuerdo. Y una cosa importante. Hablabas de aficiones, ¿no? Me decías: ¿pero bueno estas mujeres porqué no cultivan las suyas en vez de pretender que yo renuncie a las mías? Pues bien, creo que he encontrado la manera de explicártelo. Me parece genial que tú seas egoísta con tus aficiones, tan egoísta como yo, chico. Dices que admiras eso de mí, mi ‘Independencia’. ¿Dejarías de escribir?, me preguntaste. Pues no, por supuesto que no, pero tampoco dejaría que dejaran de gustarme los hombres. Y esa, ya ves, es otra de mis grandes aficiones. Tú lo gozas cuando juegas al fútbol y yo lo gozo cuando follo

Y luego está Luis, mi compañero. Es un jubilado de 72 años y llevamos juntos, de compañeros de curso, unos siete años. La locura, el miedo, pero yo eso no lo sé todavía. Sólo sé que su hija me ha sonreído cínicamente (es que no nos soportamos porque somos Antitéticas: yo femenina y cursi hasta la médula y ella con complejo de estibador pendenciero. Y lo peor es lo del complejo. En realidad no soporto a las mujeres que hablan fatal de los hombres y luego son peores que ellos. Bueno, no soporto a cualquiera que se crea mejor que los demás por ‘ciencia infusa’, solamente…) y me ha dicho que su padre no volverá a apuntarse, cuando le he preguntado y yo he sentido que le echaría mucho de menos. Pero luego, antes de ayer, le veo enfilar por entre el pasillo de grijo y me provoca una alegría inmensa su regreso (aunque he de decir que estos días casi cualquier cosa es capaz de provocarme una alegría inmensa, hasta el vuelo de una mosca, vamos). ¿Me dijeron que ibas a abandonar? Mientras, le largo otro abrazo al canto. Sí, pero… y me explica alguna cosa que tiene sentido a medias pero no me explica lo que luego me cuenta Guernika. Un problema con un hijo.

Es muy posible que David el más pequeño, algo grave y Luis se siente muy desorientado, y se ha encerrado en su hogar más vacío que nunca, y tiene tanto miedo que no quiere ni conducir hasta la casa del pueblo por miedo a perderse… ¡Pobre!, reconozco esa sensación. Es la de aquel que ya se siente perdido entre los laberintos de su propia mente. La locura acecha.

Y es su mujer misma, la que tanto sufre porque juegue por las noches con estos fríos de invierno, la que casi le ha obligado a incorporarse a la actividad de nuevo. Y se huele en el aire a despedida pero él y yo lo celebramos como un funeral irlandés y nos reímos mucho. Me encanta reírme con él.

Además su compañía es un placer porque a él, con esto de las lunas menguantes que se le devanan entre los sesos, le parezco incluso más joven y guapa de lo que era cuando me conoció.

Y me repite lo mismo siempre: ‘No, desde luego. Como tú hay muy pocas, créeme’. Y claro, más abrazos: ‘Ay Luis, Luis, si no fuera por ti, ¿dónde iba a escuchar yo a mis años tantas cosas bonitas compañero?’ Y entonces se me rebota todo e insiste en que él es un hombre sincero. Y yo le sonrío y le guiño un ojo porque sé que es verdad, le he visto callando demasiadas veces para no saberlo y a continuación le digo: ‘Venga vamos a pasárnoslo bien, ¿eh Compañero?’ No sé por qué pero a él siempre le llamo compañero.

Y quería acercarme a la librería o a la biblioteca a por algo de Whitman pero luego me aborrece y lo dejo para mañana, así que me apaño con lo que encuentro en algunas páginas de la red. Es que he recordado que Whitman es el poeta de la libertad y como Luis, otro Luis, me señala (aunque yo ya había ido dándome cuenta) la palabra clave entre el amante crepuscular y yo es esa misma: la libertad. Así que parto de ese hermoso principio y escribo algo y no tardo mucho en llevarme una agradable sorpresa. Hoy el amante crepuscular no me escribe, que es lo que suele hacer, y me envía un mensaje de teléfono para hacerme saber que le gustan nuestros ”encuentros telepáticos” porque atenúan la distancia física. Es que resulta que le encanta Whitman y más cosas… y yo entonces le contesto al instante utilizando el mismo medio:

¿Qué distancia física? Yo no percibo todavía ninguna distancia física. Me encantan los hombres con barba. Sabía lo de tus años así que no era ninguna casualidad y no podía no gustarte él porque nosotros como él nos… Somos… y contenemos multitudes

¿Recuerdas el verso?

”’¿Me contradigo? Claro que me contradigo. Soy grande. Contengo multitudes”’

Y recibo otra nueva respuesta dónde me dice que es cierto, que no hay distancia, que él sigue hablándome y acariciándome y más cosas… y sobre todo me pide que me piense algo, o mejor que no me lo piense mucho. La otra vez nos faltaron las velas… y él quiere saber si le daré una segunda oportunidad para subsanar ese grave error de ambientación ¡Jo-der! y yo aquí con estos pelos, quiero decir con estas locas ganas de soltarme la melena y montarme otra verbena con él. ¿Qué si le daría una segunda oportunidad? No tengo nada que pensarme. Vivo pendiente de ella. Le deseo tanto. ¡Ay!, pero uno muy largo.

DISTANCIA

2 Responses to “EMPEZAR A DESEAR TANTO…”

  1. lasalamandra Says:

    Su:
    Estoy descentradísima así que tómate este comentario como “comentario automático”, uno de esos sin demasiada coherencia que sólo reflejan todo lo que se me pasa por la cabeza mientras leo.

    Alba me produjo angustia, la misma que siento cada vez que yo tomo la decisión de quedar con cierta persona y luego no me veo capaz. La misma angustia, no la misma situación.

    La que produce llamar a una persona que hace tiempo no ves simplemente porque en ese momento te da el punto y lo haces. Pero no significa que quieras volver a retomar la relación.

    Y sobre el resto…. pues yo creo que la “estabilidad familiar” a algunas personas les sienta de puta madre pero a otras lo que les sienta de puta madre es la estabilidad de lo “inestable”, es la estabilidad de hacer todas las locuras que te apetezcan con la serenidad que dá saber que las estás eligiendo tú.

    A mí me gustaría vivir siempre dentro de esa estabilidad inestable, que además me recuerda al título de lo último de Etxebarría “Un milagro en equilibrio”.

    Exactamente eso, momentos milagrosos que están siempre hacía malabares sobre una cuerda floja más o menos gruesa pero lo suficientemente resistente como para no dejarte caer nunca. Y la tranquilidad interior de saber que es así.

    Y luego viene alguien y se empeña en ponernos debajo una estúpida red, o arneses o cualquier otra cosa. Y no lo hacen por nosotras, para que no suframos si nos caemos, lo hacen por ellos, por lo que ellos sufrirían si a nosotras nos pasase algo. Y eso me parece increíblemente egoísta.

    Porque saben que si nos caemos volveremos a subir a esa cuerda. Y también saben que igual el golpe de la caída nos mute los sentimientos y ya no queramos seguir a su lado.

    Beso.
    2005.02.04 11:22 email: Campanilla698 (arroba) hotmail.com

    Gatopardo:
    Ojalá todas las multitudes que existen en cada uno tuvieran ese hálito de autenticidad que trasparece en tus escritos, querida Sabbat. La literatura es un continente donde cada país tiene un rincón que podría asilarte.
    ¡Un abrazo fraternal de víbora!
    2005.02.04 12:44 email: Gatopardoblog (arroba) gmail.com

    Odalys:
    Me ha enamorado la historia de Luis, tu compañero. Hay personas que no importa los años que tengamos nos hacen ver siempre nuevo y bello aunque los ojos estén opacos y cristalinos de tanto ver mundo.

    Disfruta de tu historia crepuscular; yo viví una que ya no fue igual al pasar la frontera virtual pero que me hizo regenerar cada célula del cuerpo, aquella donde conocí un templo de altas columnas.
    Un beso grande!

    PD: Por cierto, ahora comprendo la imagen de fondo de tu página, es preciosa. Has probado a combinar velas con inciensos?
    2005.02.04 17:07

    riverrun:
    Sabbat, pones contradicciones en la boca de la franqueza. Da gusto oirte contar estas historias introspectivas y vibrantes. Es cierto que las personas que se creen mejor que nadie dan grima.
    Besos de pez, chica valiente!
    2005.02.04 19:08

    Su:
    Me encantó el abrazo!!!! Estabas superguapa (será que te embellece ser feliz).
    2005.02.04 21:22 email: Campanilla698 (arroba) hotmail.com

    Carmen:
    Sí Odalys, he probado eso pero todavía me recuerda demasiado a una determinada persona, una joven que se llamaba Elena… y que terminó por provocarme la peor de las reacciones posibles con su misticismo de postín. ¿Conoces la historia de la carreta? ¿Esa en que se cuanta que una carreta cuando más vacía viaja, más ruido hace? Pues eso era un poco ella y su espiritualidad. Así que a veces prendo velas (muy de vez en cuando, como ya lo hacía antes) y a veces incienso, también muy de vez en cuando, cuando me apetece oler a incienso y eso no ocurre… por aquí tengo un paquete de incienso de rosas que llevo algunos años para gastar :)

    Pero por ejemplo, me gusta oler a incienso que nadie ha encendido. Me ocurre cada vez que me acerco al armario de la habitación de Nora. Me gusta pero me espeluzna :)

    Un beso y gracias por vuestros comentarios.
    2005.02.05 15:38

    Carmen a Odalys 2:
    No te lo pido porque supongo que uno cuenta sólo lo que quiere y hasta dónde quiere pero que sepas que me ha intrigado mucho eso de tu historia y el templo de altas columnas :)
    2005.02.05 15:40

    Odalys:
    No tengo conocimiento para decir que fue un viaje astral pero fue real, y alguien se estremeció cuando con mi dedo toqué su nariz; habían muchas velas y la imagen de una virgen en un templo. No tengo formación religiosa, así que no la busqué; alguien me tomó de la mano… y no necesito despertar con una rosa en la mano; estuve ahí y los dos lo sabemos.
    También tengo incienso de rosas que llevo dos años sin terminar de quemar; en conos, me traen recuerdos intensos.
    Conozco la historia de la carreta, no me gustan los fuegos fatuos y tengo especial olfato para reconocerlos; pero me sigo estremeciendo cuando alguien, con una frase de apenas 6 palabras me provoca flotar; él no lo sabe o tal vez lo sabe.
    Un beso Carmen, hoy me siento felíz :))
    2005.02.05 18:04

    Carmen a Odalys:
    Y yo me siento feliz por ti, y además siento que tu historia fue Real. Tan real como lo fue aquella mía…

    Un beso.
    2005.02.05 18:31

  2. candelaarias Says:

    23 VISUALIZACIONES
    Codificando en este momento…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s