LA CONFIANZA

febrero 6, 2005

Ayer me levanto pensando en que las cosas sólo existen después de que se las nombra… ¿Cómo que la palabra no es importante? Eso era lo que quería decir aquello del ‘verbo’… aunque es cierto que hay instantes que no las necesitan. Pero una mirada, cualquier clase de mirada, no deja de ser una palabra o un conjunto de palabras que no se pronuncian… pero Palabras

Y hoy me levanto pensando en una canción de Violeta Parra, y en que aquel día él me dijo que le gustaba yo, o bueno, como escribía porque era capaz de mezclar en el mismo comentario cosas tan dispares como a Violeta, la muerte violenta, la familia, el deseo sexual, las miradas… que eso le recordaba a los colores de la vida… aunque yo no tenga orgasmos de colores. (Y qué jodida estaba entonces)

Volver a los 17/
después de vivir un siglo/
es como descifrar signos/
sin ser sabio competente/
volver a ser de repente/
tan frágil como un segundo/
volver a sentir profundo/
como un niño frente a Dios/
eso es lo que siento yo/
en este instante fecundo./

Y fue a los 17 cuando me aficcioné a leer en los posos del café. Podía estarme horas y horas dando vueltas a la taza y descubriendo figuras nuevas… un puro ejercicio de pareidolia pero qué ritual tan maravilloso aquel en el que convertimos nuestros cafés de invierno y nuestra mutua compañía, mi amiga Toñeta y yo, desentrañando el futuro armadas de fotocopias hasta los dientes con el significado de cientos de dibujos semejantes y donde sólo sabíamos que los senderos verticales nos hablaban de meses, y años y días… Toñeta era la hermana pequeña de Lucía, y Lucía aquella que escribía con una letra indescifrable, tirando a grande y siempre en folios blancos y renglones torcidos hacia arriba y hacia abajo, que aprendiera a masturbarse leyendo no recuerdo si ‘en secreto’ los diarios de Anais Nïn (aunque puede que no porque ellas procedían de un hogar de intelectuales)… La una se hizo psicóloga e incluso luego me enteré, cuando muchos años más tarde se la recomendé a Nora, que sexóloga y la otra periodista. Y yo entonces, que recuerde, ya no tenía rol, por eso creo que no pude convertirme en Nada (¿o aquí sería en Algo?).

Imagino que hasta los roles tienen sus facetas positivas: te definen, no sólo te encasillan.

Y esto viene a cuento porque Héctor (Villon) me dice que él no ha sido capaz de determinar aún cual es el mío, es más, dice que le parece que no tengo pero eso lo hablamos durante la cena y tú ni siquiera sabes que horas antes de eso, de hablar de cualquier cosa que pudiera estropearlo en parte, sólo follamos.

Y te lo contaré imagino pero cuando esté preparada para ello y dispuesta a desprenderme de mis sensaciones, porque eso es lo que ocurre, que a medida que escribo me olvido de las cosas. Me olvido como las tengo presentes, en esencia, en espíritu… y además no sé si esta vez querré contarlo todo.

Me parece que no porque hay situaciones que no van a entenderse o podrían perjudicarle y una cosa es que a mí no me importe que me juzgues, aunque eso a la larga sólo resulte discriminativo y perjudicial para ti (y ese enunciado no me detengo a explicártelo ahora) y otra que te permita que le evalúes a él. Yo no lo hice. Puede que mi cabeza pretendiera hacerlo pero gracias a la Confianza que había depositado en su persona virtual antes de nuestro Encuentro, gané la batalla y no se lo consentí.

La Confianza, esa sensación, puede que indefinible porque está sujeta al instinto y que hay que saber ganarse, se impuso al motín de mis pensamientos y a las dudas grotescas que estos me plantearon.

Nuestro cerebro puede ser un gran ‘hijodeputa’, te lo digo yo; me refiero a la parte estrictamente pensante de él… así que ”pobres” los que sólo cuentan con esa parte para Super-vivir.

Pero no terminé de contarte que el viernes me escribe Patricia y me habla de sus hermosas imágenes caleidoscópicas y de la terrible jaqueca que le plantea la futura boda de su hermana; con todos esos parientes por venir y esa mal disimulada aceptación que sigue sembrando entre casi todos nosotros el que una mujer, en vez preferir como es lógico a los hombres y sus rabos, se sienta atraída por ‘las frentes’ (como sinónimo de inteligencia y sensibilidad) , los rostros y por las caricias de otras mujeres y se convierta en lesbiana. Pero esto último lo he aprehendido de Amiens, y por eso tampoco sé si es exactamente así en todos los casos.

Amiens me dijo que sólo las mujeres le resultaban interesantes, su compañía y su conversación y que nunca había conocido a un hombre que lo fuera de esa misma manera.

Y bueno, para qué voy a mentir, comienzo a plantearme con mucha curiosidad el aceptar ese café que Patricia y yo hemos postergado a lo largo de estos tres últimos años, tantísimas veces. Es que Patricia es distinta porque es una persona muy tolerante y muy amplia. Quiero decir que es distinta al enfoque tradicionalista y conservador con el que Amiens se plantea la vida. Además con Patricia se puede discrepar de lo que sea y no por ello te parece que ni ella se enfada, ni que tú te enfadas. Eso ya me lo ha demostrado en incontables situaciones, aunque yo creo que a ella le gusta mucho Su. ¡Ah y qué gracia! Me acuerdo ahora de una cosa que me escribió hace tiempo… me acuerdo de un día en que me dijo algo así como que ella era como una araña y era capaz de tejer alrededor de sus víctimas una tela de la que les era realmente difícil escaparse. Menudo morbazo, ¿no? Patricia me hablaba de su lado oscuro aunque lo hiciera desde su lado más claro (luminoso, tal vez, que no iluminado, que también lo tiene, ¿eh?)

Y me acerco a casa de Nora. Me encontraba aún con Coga en el restaurante cuando me llamó y le digo que la visitaré más tarde. Así que a las cinco y media me abre la puerta radiante. ¡Dime que soy terrible pero me siento feliz porque Tara no está! Pero mujer no seas tonta. Ni que eso fuera malo. No te la quitaste de encima. Te has preocupado de que disfrute de unas vacaciones en la nieve aprendiendo a esquiar y a todo lujo. Lo que nosotras siempre hemos ambicionado y no tuvimos. Se lo pasará genial y como colofón asistirá a un baile nocturno disfrazada de vampiresa. Será inolvidable y tu premio es la tranquilidad de estas dos horas únicas sin ella. Es que de verdad, la adolescencia de la hija de Nora me está resultando agotadora hasta a mí que no convivo con ella, y Yago, el pequeño de cuatro años es otra cosa.

Y hablamos de sexo y de planes. Nora está comenzando a desear mucho a alguien. Es un hombre más joven que ella y que ”trabaja con ella” pero a mí me gusta cuando me lo cuenta porque la luz de fondo que ilumina las esquinas de sus ojos cuando me detalla sus sensaciones es la de la realidad.

Es que a mí nunca me convenció demasiado eso de que ella cuando se imaginaba bailando en unos brazos nunca viera un rostro.

Luego está lo que su marido le dice: ‘No sé que te esperas de la marihuana pero te vas a desengañar’. Pues menudo plan agorero que se trae el tío, y así ¿quién se pone? Y recogemos a Yago en la parada del autobús y Javier, el director de la escuela, asoma por la puerta, despide a la profesora (nunca lo hace) y me saluda con los ojos sonrientes manteniéndome la mirada. Y no sé si ha sido por Nora que hoy está muy guapa y se ha vestido con botas y minifalda y hasta yo la encuentro muy sexy, y ella me dice: ¿Viste lo que ha hecho hoy? Lo que hace que te pongas una falda corta. Pues sí…, le contesto yo dudando; es que a Javier, así en apariencia, se le presiente como un tipo muy interesante y diría que tierno, mucho más ancho que cualquiera de esos tópicos limitadores que existen sobre los hombres. ¿Yo pienso a todas horas con el coño? ¿Entonces por qué ellos sí? ¿Cualquiera sí? Y Nora cuando se ha dado la vuelta dice que se lo ha encontrado mirándonos todavía y hemos andado unos quince metros pero yo no soy de las que suele darse la vuelta para comprobar nada, así que eso yo no lo he visto. Y siempre le hecho la culpa a lo de que no me gusten las despedidas pero a lo mejor tampoco es exactamente eso, y hay algo un poco distinto y que tiene mucho que ver con la vanidad… aunque siempre me han dicho que eso formaba parte de mi encanto, como lo de no suplicar… sólo lo hago en momentos pero que muy especiales (esto es un guiño y me acuerdo sí :))

Y vamos a la librería pero como me siento generosa no me importa ir a la que a ella le gusta (es que lo que le gusta es un jovencito que trabaja allí y al que ella atendió en su estancia en el hospital) y pregunto si tienen ‘Hojas de hierba’ de W. Whitman. Y si que lo tienen… y un día tengo que acordarme de comprar ‘Los paraísos perdidos’ de Milton que también lo vi allí hace tiempo.

¿Qué soñará el indescifrable futuro? Soñará que Alonso Quijano puede ser don Quijote sin dejar su aldea y sus libros. Soñará que una víspera de Ulises puede ser más pródiga que el poema que narra sus trabajos. Soñará generaciones humanas que no reconocerán el nombre de Ulises. Soñará sueños más precisos que la vigilia de hoy. Soñará que podremos hacer milagros y que no los haremos, porque será más real imaginarlos. Soñará mundos tan intensos que la voz de una sola de sus aves podría matarte. Soñará que el olvido y la memoria pueden ser actos voluntarios, no agresiones o dádivas del azar. Soñará que veremos con todo el cuerpo, como quería Milton desde la sombra de esos tiernos orbes, los ojos. (…) Sé que he perdido tantas cosas que no podría contarlas
y que esas perdiciones, ahora, son lo que es mío. Sé que
he perdido el amarillo y el negro y pienso en esos
imposibles colores como no piensan los que ven (…) Sólo el
que ha muerto es nuestro, sólo es nuestro lo que perdimos.
(…)
Todo poema,
con el tiempo, es una elegía. Nuestras son las mujeres que
nos dejaron, ya no sujeto a la víspera, que es zozobra, y a
las alarmas y terrores de la esperanza. No hay otros paraísos
que los paraísos perdidos.

Borges

Y en esa librería coincide que también trabaja un hombre por el que yo me siento bastante atraída. Bueno, pienso que debemos sentirnos atraídas algo así como el 60% de las mujeres de la ciudad, y todavía recuerdo la expresión que tiñó su semblante cuando le encargué ‘Fuego’ de Anais Nïn. Era como si me viese en ese instante por primera vez. Y fíjate hay suerte, este es el diario que va de 1935 hasta 1937 y ella escribió un 29 de enero lo que sigue:

”’Henry me llevó a ver a Hans Reichel. Sus cuadros son hermosos y delicados, y llenos de misterio. Cuando volvíamos, Henry me dijo: ‘Ahora escribe todo tranquilamente en tu diario. Luego me lo lees, de modo que pueda inspirarme. Dame una de tus frases acabadas’
Y yo: ‘Eres demasiado humilde. Sabes que nadie escribe como tú’
Pero nunca vi tan clara mi fecundación de Henry, como si se tratara de un acto sexual. Primero fue a Reichel como una mujer en celo, riendo, gruñendo, ronroneando, tartamudeando, desvariando. Luego me llevo allí, y fui yo quien vio los ojos, quién habló de metamorfosis, de comunión y de matrimonio, quien dijo todo lo que Reichel quería oír, quién habló del útero. De vuelta en villa Seurat nos sentamos a escribir los dos. Escribí un poco, y luego mientras Henry me leía lo que había escrito, que era tremendo, me sumergí en el impacto amplio, sonoro, y extenso. Pero había plantado la semilla, había penetrado en su caótico entusiasmo, ¡Y él dio a Luz! Dice: ‘Me das ideas’.
Una noche raramente perfecta. Parece que cuando pongo mi poderosa visión, como un ardiente falo, dentro de él, y me muevo dentro de él y estremezco su sangre, cuando planto el esperma de mi sólida unidad creativa, Henry, estremecido, a su vez necesita poseerme físicamente, necesita introducir su pene dentro de mí y estremecer mi sangre. El ciclo es completo; nos despertamos renovados, fecundados, enriquecidos.
Somos tan divinamente felices juntos cuando podemos compartir un entusiasmo, elevándonos mutuamente, abiertos en los ojos del otro, excitándonos juntos. El termómetro alcanza entonces la máxima temperatura.
Infelices juntos cuando, a causa de su constante curiosidad y amor por la vida, su amor se aleja demasiado de mí y yo me siento celosa o sola. O cuando él siente lo mismo conmigo, porque yo también tengo esa curiosidad, ese entusiasmo, esa expansión.
Gonzalo mata todos mis entusiasmos porque él no sabe compartirlos. Y yo no sé compartir los suyos. No puedo compartir su entusiasmo por la política. Gonzalo y yo sólo somos felices en la oscuridad.

Había en Reichel una campana que reía, el pétalo de una flor con una oreja… y un hombre desesperado. Posee una piedra ojo de tigre, un trozo de madera de sándalo, conchas marinas, ropas antiguas. Y está hambriento. Henry muestra ahora toda su piedad y generosidad hacia otros escritores y pintores. Ayuda, estimula, anima.
Lo que siento es el desbordamiento de amor que ha abarcado a Gonzalo pero Henry permanece en el centro. Escribo una carta amorosa a Thurema. Doy un beso de despedida a Elena y la envío a C.G. Jung
Después de tomarme Henry, quedan aún mil caricias no dadas, palabras que decir… el fuego sigue ardiendo. (…)”’

Así que ahora tengo una antología bilingüe de Whitman y un maravilloso amante crepuscular a varios cientos de kilómetros de distancia con el que aún quedan mil caricias no dadas, palabras que decir… y el fuego sigue ardiendo.

Y hago una pausa.

el fuego sigue ardiendo

2 Responses to “LA CONFIANZA”

  1. lasalamandra Says:

    Hay 12 comentario/s de este artículo.

    Violeta Parra:
    .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
    Volver a los 17
    después de vivir un siglo
    es como descifrar signos
    sin ser sabio competente
    volver a ser de repente
    tan frágil como un segundo
    volver a sentir profundo
    como un niño frente a Dios
    eso es lo que siento yo
    en este instante fecundo.

    Estribillo
    Se va enredando, enredando
    como en el muro la hiedra
    y va brotando, brotando
    como el musguito en la piedra
    como el musguito en la piedra
    Ay, si, si, si.

    Mi paso ha retrocedido
    cuando el de ustedes avanza
    el arco de las alianzas
    ha penetrado en mi nido
    con todo su colorido
    se ha paseado por mis venas
    y hasta la dura cadena
    con que nos ata el destino
    es como un diamante fino
    que alumbra mi alma serena.

    Estribillo:

    Lo que puede el sentimiento
    no lo ha podido el saber
    ni el mas claro proceder
    ni el mas ancho pensamiento
    todo lo cambia el momento
    cuál mago condescendiente
    nos aleja dulcemente
    de rencores y violencias
    solo el amor con su ciencia
    nos vuelve tan inocentes.

    Estribillo:

    El amor es torbellino
    de pureza original
    hasta el feroz animal
    susurra su dulce trino
    detiene a los peregrinos
    libera a los prisioneros
    el amor con sus esmeros
    al viejo lo vuelve niño
    y al malo sólo el cariño
    lo vuelve puro y sincero.

    Estribillo:

    De par en par la ventana
    se abrió como por encanto
    entró el amor con su manto
    como una tibia mañana
    al son de su bella diana
    hizo brotar el jazmín
    volando cual serafín
    al cielo le puso aretes
    y mis años en 17
    los convirtió el querubín.

    Su:
    Yo siempre digo que lo que no se nombra no existe. Aunque sepa de sobra que si existe y que puede hacer el mismo daño que de lo que se habla a todas horas.

    Porque otra de las cosas que aprendí en los últimos años, es que cuanto más abiertamente hablas de una cosa que te preocupa, más clara la ves y menos te preocupa.

    Cuando siento algo que no debería sentir (ya sea malo o infinitamente bueno), si no hablo de ello lo relego a la memoria y no existe. jejeje, es una forma de quitarle importancia.

    Me gusta pensar que las miradas y los silencios son las dos expresiones humanas que más son capaces de transmitir. Las palabras a veces las usamos con demasiada ligereza y otras con inexactitud sin embargo una mirada es siempre explícita y un silencio también suele serlo.

    Y joder!! me encantó la expresión era “orgasmo de colores”.

    Me gusta especialmente cuando hablas de los roles porque llevo con un post empezado sobre ese tema hace más o menos siete meses. Una vez a Medea alguien le habló de los roles que adoptamos. Le dijo que ocn cada persona adoptamos un rol y luego nos es muy difícil cambiarlo. Podemos tener tantos roles como personas conozcamos, pero nuestro rol verdadero es otro, osea es uno.

    (mierda, acabo de perder la segunda parte y no la había guardadoooo :-()

    Más o menos continuaba diciéndote que no sé muy bien cual era mi rol auténtico, que ni siquiera podía identificar con claridad cada uno de los roles que había establecido con los demás. Creo que lo mejor es no tener ninguno, me da la sensación que sin roles eres más libre.

    Te decía también que a Patricia aún no le escribí contándole lo que veía porque la segunda foto que en teoría es la más simple, me emparanoia mucho y no consigo aclararme con ella. Espero que no piense que pasé de ella.

    Y creo que ahora ya te pedía que le dieses recuerdos a Nora, que le dieses un beso de mi parte la próxima vez que hablaseis.
    Y me despedía diciéndote que iba a escribir algo sobre la fidelidad de los lobos y sobre Sergio ;-)

    Un beso para terminar, eso seguro.
    2005.02.06 21:32 email: Campanilla698 (arroba) hotmail.com

    Carmen a Susana:
    Roles… si es un tema interesante pero todos responden a una pregunta sencilla, ¿tú de qué vas?. Yo sigo sin tener ni puta idea pero un día alguien por aquí me dijo que lo mío eran delirios en plan de mira que espontánea soy, y lo llamé mamón directamente. O sea que igual tenía razón pero hay una carta en el tarot: ‘El loco’… yo tendría más o menos ese rol… que claro, tiene sus más y sus menos. Igual un día lo analizo :)

    Aunque mejor que no.

    Y lo de los orgasmos de colores. Eso es de ‘C’, la del diario de ‘C’ que tienes en los enlaces. Es que ella dice que tiene orgasmos de colores, y que ve caminos rojizos cuando mira a algunos de sus amantes y coños por todas partes en la obra de Miró, pero yo no veo nada de eso Susana. He vivido y visto algunas cosas pero eso no.

    Un beso
    2005.02.06 23:54

    Luis:
    La literatura que más huella me ha dejado es la de terror. Y si algo aprendí en Lovecraft, en Henry James, en Machen o en S. King es que tenemos miedo a lo que no tiene nombre, a aquello de lo que no podemos hablar…
    En cuanto le damos nombre a lo que ocurre, empezamos a tomar las riendas.

    Y eso: que me gusta este post. Es como un largo paseo alegre y confiado de persona en persona… La protagonista del periplo le va poniendo nombre a todo lo que ve. Y ya ves: tan ricamente.
    Si es que no hay nada como perderle el miedo a la vida ;-))

    Desaparezco un tiempo de Internet pero volveré con muchas ganas de leerte.
    Fijo.
    2005.02.07 00:40 email: luis.muino (arroba) elhabitatdelunicornio.net

    Carmen:
    Cuídate :))
    2005.02.07 01:11

    Anónimo:
    “la opinión de las gran masa de público y de los lectores está influenciada también por los incompetetentes asertos de aquellos que asumen el derecho de criticar” Thomas Babington, lord Macaulay

    un_mar_de_calma:
    Hablan sobre roles…el rol que impone las circunstancias, el rol de la situación del momento, el rol que optamos por tomar, o el rol que creemos que debe ser por lo que hemos leído. Rol…me aburre, prefiero la ausencia de roles, :).
    Un saludo
    2005.02.08 17:23

  2. candelaarias Says:

    31 visualizaciones

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