AYER Y DELVAUX

febrero 7, 2005

Estoy segura de que Max hubiera perdido su erección antes de contarme por qué pensaba que podría perderla, si hubiera sido consciente de mis procesos de pensamiento la primera vez que ”follamos juntos ” al segundo día de conocernos. Pero yo ya había cometido un error irreparable con eso cuando conocí a Stanislaw y se me ocurrió confiarle las sensaciones encontradas que su cuerpo supuso para mi cuerpo y sobre todo para mi cerebro aquella primera noche y el tiempo posterior (un par de días) en que me planteé si podría aceptarle exactamente como era, y por eso me prometí que no me arriesgaría a repetir esa experiencia por segunda vez (o tercera o cuarta porque tanto Guernika, como Pésimo se han descubierto de esa forma en mis cuadernos manuscritos). Incluso aunque se tratase de personas que leyeran mi diario (la única condición que impongo para conocernos: que no se me obligue a mentir).

Así que la pregunta es: ¿debe pretender desentrañarse uno por completo en un diario y más si es un diario que se hace público y que protagonizan otras personas que también son a la vez públicas y privadas?

No, la respuesta es no. Porque una cosa son los individuos como ‘Tervoch’, el hombre del Camino, que no han demostrado tener contigo ni el más mínimo cuidado. Y otra muy distinta las gentes como Max y Héctor (Villon) de las que sabes de sobra que tienen sentimientos como tú y de alguna manera ya les importas y ‘te quieren’… Así que no le doy más vueltas al asunto, y si considero necesario que ‘el amante crepuscular’ conozca de forma textual los pensamientos que se pasearon por mi mente durante los primeros quince o veinte, o como mucho treinta minutos del que estaba siendo nuestro primer contacto… siempre puedo escribírselos y dárselos a conocer en privado, que es supongo como se tienen que comunicar las cosas que de verdad significan, para uno, algo…

Por ejemplo: alguien me escribe y me dice que es distinto a mí porque yo me como la vida y vivo en el presente, que es distinto porque él necesita del tiempo para saber como se le asientan las cosas y que a pesar de saber saborear la vida, es consciente de que aprecia siempre más el regusto que después le dejan los recuerdos de lo vivido, y luego es cuando después de que me ha explicado todo esto me dice, que de alguna manera yo le había llegado muy adentro… pero que ahora me encuentro más al fondo. Y yo no le escribo pero no lo hago porque lo que tendría que decirle es más o menos eso mismo, y tendría que hablarle del primer momento en que él me pregunta si nos volveremos a ver en ‘el futuro’ y yo me callo, pero no me callo por callarme sólo, me callo porque esa respuesta, en aquel instante, ni siquiera puedo sospecharla y a pesar de todo lo que ocurre entre nosotros, a la mañana siguiente, me encuentro en las mismas y ni siquiera la intuyo y por eso le menciono a Seligman pero sé que no soy capaz de explicarle a dónde quiero llegar realmente con eso.

Bueno, pues al parecer Seligman fue el primero que rotuló algo tal que así como ‘el desamparo aprendido‘, y la cosa venía a significar que cuando la persona (el niño sobre todo) interioriza la lección de que haga lo que haga, piense lo que piense y desee lo que desee, sus acciones, pensamientos, y voluntad no tendrán ningún control ni efecto sobre su entorno… lo que aprende es a darse por vencido y a no asumir responsabilidad alguna sobre las circunstancias que lo rodean; es decir, tiende a adoptar el rol de víctima y a no esforzarse por nada … y así se llega a la desesperanza.

Pues bien, yo crecí de ese modo, crecí en un hogar que era el más absoluto de los Caos y en el que hiciera lo que hiciera, pensara lo que pensara, deseara lo que desease en cualquier momento lo que me podían caer encima eran hostias por todas partes y sin comprender ni siquiera el por qué (los motivos variaban de un día para otro, y besos por lo mismo… pero sólo por parte de mis abuelos), con la salvedad de que yo no nací para resignarme a ser una víctima, así que lo que aprendí a ”explicarme” (aquí viene la segunda parte fundamental de ”la doctrina” del tipo) fue que no debía Esperar por nada ni bueno ni malo porque lo que hubiera de venir me resultaba impredecible (realismo), e intentar a la vez desarrollar ese estupendo juego o baile de piernas del que disfrutan los mejores boxeadores del cuadrilátero (mágico). Más que para golpear y atacar, para esquivar y defenderme, porque la Vida como contrincante tiene mal perder.

Así que sí, luego con las horas y sobre todo con los días me voy dando cuenta de que mi coño echa de menos a ese hombre, que lo echa mucho de menos porque con ningún otro hombre ha alcanzado las mismas cumbres y cotas de placer, y también de algo más… es no sé bien si algo hermoso porque desconozco si esa sería la expresión más apropiada, pero lo que trato de decirle es que en el poso que él ha dejado en mí me está creciendo algo bello (fíjate en los surcos que el café o el té dejan dibujados en el interior de tu taza… sólo que yo no soy de porcelana y por eso me nacen sentimientos), y creo que es algo no ya sólo que me mejore, (que es la consecuencia vital de todas nuestras emociones positivas por otro ser humano) sino que parece que me vincula a él, y por eso le Añoro.

Aunque si lo que te preguntas es si entonces ya conocería la respuesta a aquel interrogante: ¿Nos volveremos a ver? La palabra más aproximada para que me comprendieras… tal vez sería No. Porque No quiero empezar a vivir como si el mañana pudiera realmente suceder.

Así que sigo sin saber lo que ocurrirá luego, más tarde, al minuto siguiente, después… sólo lo que nos va sucediendo día a día, y así, ninguno tendremos gran cosa que reprocharle al otro jamás. Porque aunque él me asegure que no, que yo no puedo perjudicarle y que es libre porque ha llegado al acuerdo perfecto con su pareja… o yo conozco muy poco a la gente y al Mundo, o aseguraría que como yo, que procuro sorprenderme con todo y con nada, a la vuelta de la esquina se sorprenderá de cómo cambian las cosas, cuando lo que cambia es lo de Siempre.

¿Resulta enigmático esto último? ¡Ah pues sí! Pero no ha sido algo escrito de forma premeditada (por eso no lo altero), y es que hay sensaciones que resultan jeroglíficas; aunque juraría que yo hoy ya me he encontrado por ahí algún claro reproche tácito que hasta ahora me era ajeno, y lo que hago es nada más que limitarme a constatar. Ojalá me equivoque.

Y luego sigo si acaso porque esto se me ha hecho demasiado denso y me acabo de acordar de una canción de Gloria Estefan de la que hacía tiempo que no me acordaba y que me encanta y eso hago… tararearla. Y de un cuadro de Delvaux en el que no había vuelto a pensar.

Ayer encontré la flor que tú me diste, imagen del amor que me ofreciste.
Aún guarda fiel el aroma aquel tierno clavel.
Ayer encontré la flor que tú me diste.
Aún guardo aquella carta que me escribiste.
De un rojo pasional tenía una marca.
Tu firma junto al clavel me puso triste.
Aún guardo aquella carta que me escribiste

Un beso.

delvaux

2 Responses to “AYER Y DELVAUX”

  1. lasalamandra Says:

    Hay 6 comentario/s de este artículo.

    Ratonero:
    Algún cretino dijo alguna vez que lo bonito no era amar sino haber amado.
    Supongo que sería alguien que paseaba por cementerios leyendo a Baudelaire y dándoles voces a amantes difuntas como un Poe de segunda mano, o de alguien que sólo se acordaba de los buenos ratos y no de cómo la chica se rascaba la nariz y le decía calzonazos.
    Es bonito haber amado, sí. Que alguien te haya dejado una huella, y se haya… ¿evolucionado? ¿avanzado un paso más hacia la realización? Da igual. Lo importante son esos momentos compartidos, sean del pasado o del presente. Creo que lo que importa es el haber amado, el amar, y tener la capacidad de amar de nuevo.
    Joder, si realmente es lo único que tenemos que merezca la pena.
    ¿Qué si no? ¿Las declaraciones de Hacienda? ¿Un par de tristes polvos? ¿Los bocadillos de tortilla?
    Vale, quizás esto último.
    Cualquier día nos sale otro tío, dice que los taquiones viajan hacia atrás en el tiempo, y hay que tirar esta filosofía de baratillo a la basura.
    Bueno, yo ya estaba a punto de hacerlo…
    …o a lo mejor no.
    2005.02.07 21:10

    sabbat:
    A mí no me mires que yo todavía estoy rumiando aquello de los quark y los anti-quark con sus anti-rojos, anti-verdes, anti-azules. Y a lo mejor resulta que yo si tengo orgasmos de colores y lo que ocurre es que los tengo en anti-rojos, anti-verdes, anti-azules y como no me me los imagino pues no me cosco de la misa a la media ;)
    2005.02.07 21:44

    Ratonero:
    ¿Entonces se tienen antiorgasmos?
    Es fácil. La oscuridad no es el antagónico de la luz. Sólo es su ausencia. Su antítesis es la Anti-luz.
    Imaginárselo es imposible. Sólo imaginamos y conocemos según lo perceptible. Es como imaginarte un… por ejemplo… un antiorgasmo.
    Voy a anticenar. Eso sí sé lo que es. Pan bimbo con mortadela.
    2005.02.07 22:05

    Carmen a Ratonero:
    A mí lo que me suena con ese prefijo son los antifaces. ¿Pero a ver tu dónde vives? que si sigues así te voy a proponer que me invites a esa antidieta…
    Además chico, sin follar desde el año 1700 no sé cuántos, no sé yo, no sé…
    Un monstruo tú, ¿eh? :)))
    2005.02.07 22:29

    Carmen bis:
    Oye tú y qué esto era un ‘coment’ serio y mira tú en lo que me lo estás convirtiendo.
    2005.02.07 22:30

    Ratonero:
    ¡Bwa-jajajaja-ja! ¡Caos! ¡Anarquía! ¡Pan bimbo con mortadela!
    Es un post muy serio. Sí. Y habla de cosas tan profundas, hermosas y viscerales, y tan desconocidas para mí,que sólo puedo parpadear perplejo, y salir por la tangente como el típico graciosillo de instituto.
    O eso, o llorar.
    Siéntase invitada, mademoiselle, cuando lo desee, a una anticena, anticomida, o antimonio, por si queremos pillar una conjuntivitis. Lamentablemente, me parece que vivo muy lejos como para que me acepte la invitación de forma inmediata. Vivo donde C., al otro extremo de la escala social.
    ¿Monstruo? Sólo una vez al mes. Los hombres lobo, el símil masculino del período.
    2005.02.08 10:06

  2. candelaarias Says:

    32 visualizaciones.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s