– lo escribo porque lo he vivido y me apetece –

febrero 17, 2005

… y un beso que hoy no es el del cíclope pero que…

Entonces un hombre sale de un vehículo que ya estaba allí estacionado cuando yo llegué. Es alto. Es moreno. Es atlético y viste como él me dijo que vestiría. Pantalón claro, chaqueta oscura de piel. Y cuando se acerca también compruebo que es muy atractivo. Más que en la fotografía.. Y yo voy a su encuentro y nos besamos en las mejillas. Creo que hacemos eso pero yo además mientras le huelo la piel he recogido las primeras muestras de su sabor en mis labios. Y los dos parece que nos hemos gustado mucho y se nos nota porque nos hemos puesto a caminar juntos y nos sonreímos y nos rozamos. Cogemos su coche para irnos hasta S; se lo he propuesto yo pero de todas formas él no se habría quedado cómodo dejando el coche allí en la estación de autobuses. Y es cuando recuerdo que a él lo que le gusta es la música clásica, lo que escuchamos y le pregunto por su matrimonio y hablamos de eso mientras conduce y yo le interrumpo cada dos por tres no recuerdo ahora ni por qué ni para qué pero una de esas veces es por un cielo rojo.

De repente al doblar una curva y enfilar una recta nos asomamos a él.

Y es el cielo malva azulado del atardecer pero ese mismo cielo que parece un océano surcado por uno de esos bancos de peces que no son constelaciones pero que tampoco son peces reales, sino que son peces pintados en la bóveda de una caverna y a la vez son como aquellos de colores rojos que se ven en los acuarios aleteando en formación. El ejercito de peces de un atolón. Y ese es el cielo con el que ahora le pienso, el cielo rojo de Kankro y le digo: ‘¡Mira, que cielo más bonito!’. Con ‘K’ me siento cómoda desde un principio. No estoy tensa ni a la defensiva como con Max. Abandono un coche deportivo rojo en el que monto por un cielo rojo que sé que nunca podré montar…

Así que aparcamos al lado de una pastelería dónde se compran unos negritos que están de muerte. Tienes que probarlos un día conmigo. Y no te dejes engañar, si quieres saber cómo de sabrosos están los pasteles de una confitería, pídete eso… porque así sabrás a que sabe realmente la masa pastelera que emplean, ya que el negrito se hace con los despojos que sobran de los demás dulces. Y yo le pregunto qué colonia es esa que utiliza que me huele tan rica y él no sé si me dice el nombre o soy yo que no lo recuerda pero sí escucho la palabra incienso. Aromas de resinas aromáticas. No acostumbra a usarla pero hoy no sabe por qué pero sí que se la ha puesto. Y ahora andamos y ‘El bar el Toldo’ está cerrado y entonces nos dirigimos hacia el mar hablando del taller literario en el que él participaba cuando conoció a la que se convirtió en su mujer, una mujer mucho más joven que él y el motivo de que ahora ya no confíe tan a la ligera en nadie… y me explica que no entiende como es que pudo haber estado tan ciego para no ver realmente como era ella, que no logra comprenderlo… y dice que a él, que no me vaya a pensar que es tan fácil engañarlo ‘pero a ella de verdad que no se le notaba nada’; eso me asegura, era una artista del disimulo y fue todo tan… pero yo en parte le creo porque no se exime tranquilamente de toda la culpa y eso en parte me gusta.

Así que es en nombre de esa parte por la que lo creo, porque tampoco me está presentando una víctima, quizá tan sólo un hombre con los ojos cerrados, vendados, tan vendados como puede que esa misma joven mujer y esa sensación es de las pocas que yo logro comprender, porque hubo un tiempo en que también yo vivía con los ojos cerrados y sólo era culpa mía, ni siquiera de nadie. Eran mis propias vendas pero yo entonces no sabía lo sencillo que podía ser echar mano a esos nudos que sostenían las vendas y deshacerlos y abrir los ojos de una vez y Ver…

Y le he propuesto que vayamos paseando hasta el mirador de ‘la peña’. Acostumbro a ir allí de vez en cuando con Nora pero hace tiempo que no vamos y lo echo de menos. Añoro sentir los golpes atroces del viento en mi cabeza y en mi cara, en mis pómulos como besos atroces, como un abrazo atroz y erótico de vida, un abrazo que oprime mi cabeza y la comprime y mis sienes y por eso de algún modo luego las libera y también la fuerza mayúscula de ese mar que es como si en vez de abrirse paso por el canal se abriera paso por mis propias venas. Allí dónde vamos es mar abierto y las olas se encrespan y se baten con furia contra las paredes del desabrido y rugoso acantilado y sobre esa otra que es más lisa y de extraña belleza, esa que es como una rampa. Plagioclasas. Feldespatos. Brechas. Pudingas. Y no sé porqué esos nombres del bachillerato se me presentan siempre justo allí, como si fueran otro nudo, ese nudo que se hace en un dedo por el que yo sé que debería de recordar algo. Y espuma, salitre y vuelos rasantes de gaviota que con sus gritos habitan en esa agreste belleza. De verdad aturde, créeme, es tan bello que aturde ¿pero de veras crees que la pureza no existe? ¿Eso piensas? ¿Es tu dios muerto? ¿Y entonces qué es la belleza? A ‘K’ no le he contado nada de mi vida conyugal y ese es el instante que elijo para hacerlo, cuando hemos llegado al paseo del museo de las anclas levantinas. Después de que él menciona la traición y me cuenta que en la vida de su mujer hubo otro hombre y sé que es un tema delicado pero no me queda otro remedio que el de ser franca con él, porque no puede ser de ninguna otra manera: mis códigos son esos y él me parece que está siendo tremendamente franco conmigo. Es un momento delicado, y ‘K’ me hace alguna pregunta que engloba el hipotético futuro y le digo:

‘Mira. Yo he pasado mucho miedo en esta vida. El miedo más terrible que puedas imaginarte. Y sé que con él no corro ese peligro. Él nunca me pondría la mano encima. Y esa seguridad es la que hace que no me plantee siquiera la posibilidad de dejarle. No creo que vaya a arriesgarme con otro hombre que podría resultar el mismo tipo de hombre o peor, el tipo de hombre que fue mi padre’.

Y es cierto Coga no me vive, nunca ha querido vivirme, y ahora desde luego yo no quiero sobre todo vivirle a él pero él vive y me deja Vivir. Y eso es lo más importante del mundo para mí.

Y hemos llegado a ese puente que tiene nombre de ave marina y puede que hasta se lo hayan puesto porque su arquitectura recuerda bastante a las patas grisáceas de esa ave y al color de su plumaje; como si algunas de ellas, gigantes, se hubieran posado sobre ese punto y sus cuerpos se hubiera borrado pero no así el espíritu de su esencia que lo empapa todo y también empapa el aire… y él me dice que deberíamos cruzarlo rápido porque es cierto que está muy mojado. Hasta allí ha llegado el salpicar de la mar como una amenaza, ¿cuántos metros? ¿diez metros? ¿doce metros? ¿cómo aquella ola inmensa y clandestina? ¿O cómo aquellas otras que ya hace años destruyeron ese mismo puente y metros y más metros del hormigón del paseo de la playa? Y yo echo a correr por delante de él y me río y he llegado arriba la primera pero con él pegado a mis espaldas y le digo feliz que mire esa naturaleza violenta que vemos porque eso, por dentro, es exactamente lo que soy yo. Nada más que eso pero a veces sólo esa devastación.

chagall

¿Sabes en lo que pienso? En unas fotos de mi madre justo allí. Unas fotos que van a cumplir 38 años el próximo junio y pertenecen a un álbum de bodas. Ya te lo contaré si acaso porque ahora sé que no estoy hablándote de nada. No hago más que dar rodeos al mismo lugar pero es que tendría que aclararme con cierto sabor que descubrí unos minutos más tarde y no lo hago. Todavía no lo hago. A veces aún me cuesta mucho enfrentar ”lo importante”. Sobre todo si es algo desagradable. Menos mal que hoy por lo menos me he liberado en parte de una carga pesada, en un comentario que escribí sin pensarlo demasiado al mediodía en ‘El hábitat del unicornio’, en el tema ‘La reputación’. Era sobre Flor, la peluquera. Y ahora un cadáver menos a mis espaldas. ¿Ves? tú también me haces más libre a mí. Escribo más yo porque sé que existes tú.

Y leo a Odalys que me ha escrito algo a su vez y me dice que no me preocupe demasiado por mi lengua áspera… Y le doy las gracias, y también le digo que sí, que lleva razón, que hay bocas que sólo es que no están hechas para otras bocas... y luego me retiro pensando que estos días se me han acumulado muchas cosas que quisiera contarte y contarme pero que yo por lo que sea me he estancado aquí y no cuento. Aunque da igual, ¿sabes?, porque no tengo ninguna prisa, porque ya sé que he llegado justo a dónde tenía que ir y sino sé que me estoy acercando mucho y te siento, y soy más libre y te siento a ti más cerca de mí de lo que nunca había sentido a nadie. Aunque eso sea una locura,… y ojalá que sea la locura más bella y más grande de toda mi vida. Y fíjate que diferencia con estas otras palabras:

… pero Alma dice que ni hablar, que quiere vivir, vivir, vivir, hasta que se muera, que ella disfruta y yo le hablo de lo que me está sucediendo, de la falta de fe, del dolor insoportable que se me está instalando en el alma desde que perdí la fe y de que odio ese ser escéptico en el que me estoy convirtiendo que ya descree de todo, …Mentira, cree en cosas, en muchas cosas pero que sabe que no son para él. Y le digo que el ser humano es una decadencia, y ella me da la razón. ¿Te acuerdas de aquella matruska? Pues ya sé a donde conducía la espiral, le digo. Empiezas a descubrir que dentro de una muñeca hay otra, y otra cada vez más pequeña y otra y así hasta que se hacen minúsculas y cuando ya no hay espacio para desvelar nada te encuentras con que lo que había en el interior de todas ellas, o de la última y aguardándote, era el deseo de morir. Y ella me ha preguntado por la luna, que en qué luna estábamos y yo le digo que en llena y ella dice: ‘ah bueno, entonces ya cambiará y tú dejarás de sentirte deprimida’. Pero yo le digo que no, porque no estoy deprimida, y además nunca he sido depresiva y la beso antes de irme y…. noviembre 04

Y por eso te decía que de sentirme terriblemente sola y sin salida pasé a sentirme acompañada y como dice Susana, a la que se lo he visto por ahí escrito, a ser tan asquerosamente feliz.

Un beso hecho de tus antítesis, o por lo menos de las que a mí me queden por explorar contigo y en ti…

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

17/02/2005 18:07. Tema: Diario. #. .

2 Responses to “– lo escribo porque lo he vivido y me apetece –”

  1. lasalamandra Says:

    Su:
    Ayer me quedé hasta tardísimo pensando, quería escribir pero no me salía absolutamente nada. La película de Closer trataba el tema de la infidelidad desde una perspectiva que no me gustó nada, sólo salvaría algunas escenas y lo buenos que están los protagonistas.

    Esta mañana me levanté temprano par estudiar pero mi cabeza iba por libre dándole vueltas a montones de cosas.

    Ahora llego y leo eso de “vivir a las personas”… otra cosa más en la que pensar.

    Un beso.
    2005.02.17 19:30 email: Campanilla698 (arroba) hotmail.com

    Carmen a Su:
    Sí, quieres escribir algo y no te sale es que ese algo te está bloqueando. Digo yo, o por lo menos es lo que me ocurre a mí.

    ‘Closer’ tampoco le gustó nada a Max. Yo ni sé de qué me habláis.

    A ver te ayudo con una pregunta simple:

    ¿Qué cosas eran esas a las que les dabas vueltas?

    Y ¿cómo trataba ‘Closer’ el tema de la infidelidad?

    Vivir a las personas… ¿hay algo más que vivir acaso cuando estamos con otro? O se le vive o no y si no se le vive o sentimos que no nos vive… pues eso es bastante definitivo, señorita :'(

    Un beso.
    2005.02.17 19:58

    Cecilia:
    Es tan difícil encontrar la absoluta pureza, ese vivir sin pensar en nada más que en… me faltan palabras, ahora me faltan. La belleza… ¿qué no es suficientemente bello? ¿quién no lo es? La belleza no es pureza es sólo belleza y lo que para mí puede ser intensamente bello a tí puede resultarte horripilante, o al revés.

    un beso
    2005.02.17 20:53

    Odalys:
    Reivindico el espejismo
    de intentar ser uno mismo,
    ese viaje hacia la nada
    que consiste en la certeza
    de encontrar en tu mirada… la belleza

    Besos :)
    2005.02.17 22:04

  2. candelaarias Says:

    17 visualizaciones.

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