RECUERDOS Y RECUERDOS DE LA FELICIDAD

febrero 17, 2005

‘Desde el umbral cubierto de ceniza sigo sus movimientos, / el ligero vaivén de sus talles armoniza con el de sus fornidos brazos’. W.Whitman

Ese sabor en el que pienso y que me disgusta tiene nombre. Se llama J. y es el recuerdo de su sabor de boca… el recuerdo del sexo dulzón de la infancia, y por tanto de la vergüenza y del asco. Yo entonces tengo ocho años, quizás menos y J. no me gusta, ni me gusta especialmente como sabe su boca pero mantengo relaciones sexuales con él durante años y con M., mi vecina del segundo, aunque yo de quién estoy enamorada es de L., su hermano mayor… pero lo que sí me gusta son las relaciones sexuales, las necesito y por eso las tengo con quién puedo y no con quién deseo. Fui una niña muy precoz para muchas cosas.

Por ejemplo, a esa edad me masturbaba loca y periódicamente con la lectura de un pequeño librito pornográfico que le robé a mi padre de su mesilla de noche.

Él podía pegarme, matarme a golpes, cruzarme la cara a bofetadas hasta dejarme el rostro quemante y desfigurado pero aún así, con las mejillas ardiendo y surcadas por las lágrimas de la rabia, yo me atrevía a robarle aquellas historias que se acompañaban de aquellas fotografías tan calientes de tetas bellísimas y pollas y coños cubiertos de pelo.., porque eso significaba para mí el auténtico calor, mi vagina chorreando y mi clitoris abultado y grueso, el botón del placer, el coño infantil que J., ‘el marroquí, lamía y tocaba con fruicción, y al que yo y mi amiga M., luego en pago por hacernos disfrutar como posesas, besábamos su pequeño miembro de adolescente que crecía hasta hacerse tan inmenso como los que aparecían en aquellas imágenes y que él frotaba durante horas contra nuestros pubis impúberes y no recuerdo si hasta más dentro aunque probablemente sí. Porque luego a partir de los once años lo único que quise hacer fue olvidar… Y además confiaba que aún en el caso de que mi padre sospechara que hubiera podido ser yo la causante de la misteriosa desaparición de aquella delicia de lectura suya… uno de mis mejores hurtos, no se atrevería a pedirme nunca que se la devolviera, porque hasta ese punto me parecía conocerlo ya. Aunque pensaba hacerlo. Al principio sólo la tomé prestada pero luego no fui capaz a desprenderme de ella. Y una vez mi madre sí que me lo preguntó, y aunque puede que no me creyera cuando yo negué saber nada del tema y le echaran la culpa a mi hermano, después de todo hombre, aunque más pequeño… así que a ella no le quedó otro remedio que el de darse por vencida y resignarse a que encima jugara con ellos, con el conocimiento de su lado oscuro. ‘Oye chavala, que tu padre es un adulto y leerá lo que quiera y lo que le de la gana’. No me dejaron más camino que el de aprender a defenderme pronto de sus ataques pero al sexo no me hicieron renunciar ellos, sino lo importante que llego a ser para mí limpiar mi reputación. Un trabajo ímprobo para más decir…

paz vega

Y estoy en la ducha, ya es al día siguiente de haber sido capaz de escribirle por fin aquella respuesta que le prometo al amante crepuscular y creo que justo después de que él me contesta , ….

….y me parece que estoy teniendo una fantasía espontánea pero es tan real que hasta dudo, y de hecho las sensaciones son tan reales, tan táctiles y físicas y ”tan compartidas” que me hacen pensar que no es una fantasía cualquiera sino una alucinación erótica en toda regla; aunque lo mejor es que no me asusto y me dejo llevar feliz por ella y es el amante crepuscular quién está allí conmigo, bajo la ducha y vuelve a tocarme de la misma forma en que lo hizo aquella noche y nos abrazamos y nos miramos, nos sentimos muy contentos de estar otra vez juntos, aunque él es del mismo color del agua, sólo que un poco más opaco y oscuro pero da igual porque nos sonreímos como si eso mismo nos divirtiera mucho y nos besamos, nos besamos todo el tiempo como si tuviéramos flores y pompas de jabón en la boca y él juega con mi coño exactamente de la misma manera en que le conozco y yo me sostengo así en esa meseta del placer y bordeando el júbilo, y pasan 20 o 30 o minutos, no lo sé pero él entonces igual que se ha presentado, como si se de verdad se hubiera tele transportado hasta mí, se despide llevándose su aliento con el mío y yo poco a poco siento cómo se aleja físicamente pero a la vez le siento otra vez más dentro y mas fuerte que nunca y en ese momento es cuando decido cerrar el grifo y salir de la ducha.

Luego vengo aquí y conecto el portátil para visionar una escena porno que me gusta mucho, y arranco el vibrador y en menos de un minuto tengo un orgasmo brutal y me corro y creo que mi cerebro hoy (ese día) ve colores pero no sé cuales, sólo que son claros, como perlas nacaradas de majórica pero también sé que ese recuerdo bien podría ser una mentira.

Y ¿sabes? aquella mañana de domingo en el baño de la habitación número 13, mientras tú te quedaste en la cama y yo estaba en la ducha fantaseé con la idea de que llamabas a la puerta porque querías meterte también en la ducha conmigo pero me pareció hasta cruel por mi parte. Me habías dedicado horas y más horas de atención exclusiva y yo no podía comprender siquiera por qué razón no se acababa el deseo y sobre todo porqué no me aburría contigo. Si siempre me aburro en seguida cuando paso muchas horas con alguien, con cualquiera. Siempre siento que de alguna forma quiero irme. Pero contigo no me ha sucedido. Y todavía recuerdo entre risas cuándo quisiste sellarme los ojos. Me dijiste ahora te duermes así, ¿te apetece? y me bajaste los párpados con la palma de tu mano, y te fue imposible. ¿Tengo que dormirme ya? Yo no quiero dormirme todavía. Y continuamos… Fue antes de que empezara aquello, ¿verdad? Lo que ocurrió después. ¿O cuándo fue eso? Es que tengo dentro un desorden tan grande de momentos. Y esto tampoco me había sucedido nunca. Ni siquiera creo que pueda recordarlo todo. Hay horas que hasta bien pudieron ser días o minutos eternos que me parece haber perdido…

Pero sí recuerdo bien el principio… llamé a la puerta y cuando la abriste no me diste tiempo prácticamente ni a respirar. Me agarraste la cabeza con tus dos manos, tiraste de mí hacia adentro, giraste mi cuerpo hacia el tuyo y empezaste a besarme. La puerta del baño estaba abierta o medio abierta y era allí de dónde procedía toda la luz que había en el interior de la habitación. Estábamos de pie allí mismo y yo sujetaba mi bolso y la bolsa que llevaba con la mano derecha y con la otra sé que me agarraba a ti, y entonces en ese espejo no se veía esa puerta sino a nosotros y después de besarnos largamente me preguntaste si podías cerrar ya la puerta de la habitación que daba al pasillo del hostal y que permanecía abierta todavía y casi de par en par. ¿Confías en mí? y yo te dije que sí pero sin hablar aún y me moví otro paso hacia el interior y tú entonces la cerraste y seguimos besándonos y yo abrí la mano que sujetaba el equipaje y lo dejé caer y me apasioné más contigo y luego sé que la chaqueta blanca de abrigo que llevaba puesta se deslizó por mis hombros y mis brazos y quedó tirada allí mismo en el suelo y que pasamos sobre ella y sobre los bultos que había al lado y tú comenzaste a soplarme suavemente aire por los pechos y comenzaste a desnudarme a los pies de la cama.

Y lo siento pero se me ha hace obligatorio el detenerme ahora mismo aquí quede como quede esto, porque necesito masturbarme pero ya… Y feliz, feliz, feliz :)))))))))))))))))

Asquerosamente feliz.

17/02/2005 13:52. Tema: Un principio: La Libertad. #. .

3 Responses to “RECUERDOS Y RECUERDOS DE LA FELICIDAD”

  1. lasalamandra Says:

    Salva:
    ¿Cómo es esa escena porno que te gusta, puedes describirla?
    2005.02.17 23:00

    sabbat:
    Ya lo hice una vez en un post larguísimo. Es la misma de entonces.

    Pauline con sus gafas entra en un sex-shop para comprarse un consolador y allí mismo un cliente que está como un puto tren le dice: ‘Señorita creo que yo la puedo ayudar’ y empieza el sexo, al que en un minuto también se une el dueño o dependiente de la tienda… nada porno suave pero me pone el tipo mogollón. El cliente, bueno y la situación. A mí nunca me ha pasado algo así cuando he entrado a comprar consoladores en el sex-shop que hay al final de la calle de mi madre y ya he entrado alguna vez sola pero nada, que nunca me pasa nada interesante …
    2005.02.17 23:27

    Su:
    Vamos a ver Carmen, ¿no te ha dicho ya tu madre que da muy mala suerte dejar el bolso y el abrigo en el suelo? ¿¡y lo de pasar por encima de ellos mientras un amante crepuscular te besa ya debe ser el colmo de la cigüa111 ;-)

    Un beso
    2005.02.18 11:14 email: Campanilla698 (arroba) hotmail.com

  2. kasandra Says:

    Encarnita, dejaste aquí un comentario con la página de un sex-shop para que sabbat… ya sabes. Pero a ella no le gustan los sex-shop virtuales. Lo que le gusta es visitarlos en directo. Gracias.

  3. candelaarias Says:

    40 visualizaciones

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