– cosas que se rompen sin tener un buen por qué –

febrero 18, 2005

El significado de un acto incomprensible y para mí esos primeros versos somos nosotros o fuimos al principio aquel día

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Lejos de la contienda y el conflicto perdura lo que soy,
perdura divertido, complaciente, compasivo, ocioso,
unitario,
baja los ojos, se yergue, apoya un brazo sobre una base
impalpable y segura,
mira curioso con la cabeza ladeada lo que va a suceder,
a la vez dentro del juego, observándose y maravillándose

del ‘Canto a mi mismo’ de Walt Whitman

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Una vez cuando vivía en Pontevedra fuimos a un pub dónde había una actuación nocturna. Una cantante de boleros con una voz francamente bonita. Yo tenía 24 años y estábamos allí mi flamante marido (no hacía el año que se había convertido en ello) , mi amigo J. (de mi edad y ex-compañero de trabajo de mi marido) y su hermano mayor que había sido boxeador profesional y luego había pasado por uno de esos centros de desintoxicación dónde te reprograman el cerebro y te conviertes en no sé sabe qué… al menos durante una buena temporada y que se había hecho medio-novio de la cantante de boleros. Y yo y él antes de que comenzase la actuación discutíamos sobre la manera en que estaba montada la sociedad. Él era ‘un re-insertado’ dentro del engranaje del sistema y yo acabo de recordar que se llamaba M., y para él entonces todo era blanco o negro y positivo o negativo. Habían desaparecido los términos medios, los colores, los matices y yo estaba bebiendo mi segunda copa de algo muy dulce. Creo que era Contreau con Cacaolat. Me encantaba aquel brebaje y M. y yo teníamos un problema grave de comunicación aquella noche: enfocábamos la libertad como un opuesto.

Él había perdido su sentido de ella o en el programa del que formaba parte se lo habían distorsionado de tal manera que a mí me resultaba irreconocible. Y no sé qué narices quería explicarme acerca de la condición humana y del estado de necesidad. ‘Todos, decía, todos deberíamos…’

Yo qué sé, aunque seguro era algo que le habían enseñado en aquel Centro y que por eso yo no podía respetar; al menos mis ideas y mi auto-gobierno me pertenecían, simbolizaban lo que nadie podía arrebatarme y por eso le contestaba rebatiéndole acaloradamente que puesto que nunca me había descarriado ‘tanto’, ni me había degradado ‘tanto’ como persona todavía no me había convertido en una auténtica amenaza para mi entorno y para mi sociedad, y por eso había sobrevivido con cierta impune clandestinidad y ”pureza” a su condicionamiento. Desde luego a mí nadie iba a lobotomizarme el cerebro porque nunca lo consentiría que, después de todo, eso parecía ser lo único que él se había dejado hacer. Y claro, M. se enfadó bastante conmigo porque a continuación se me ocurrió decirles a los tres que eran como ovejas y que sólo sabían balar al ritmo que marcaba el rebaño y … la cosa acabó con ellos negando mi pretendida libertad y mis derechos y conmigo diciéndoles: ‘Así que os creéis que no soy libre de hacer lo que me de la real gana, ¿eh?’, para a continuación arrojar el vaso de tubo del que bebía y del que ni siquiera había consumido la mitad por detrás del hombro como hacen los rusos de las pelis después de apurar la copa, exactamente igual, pero sin exclamar tampoco eso que ellos dicen ¿Nasdrovia? Y creo que nunca podré olvidar las caras que se les quedaron a los tres. ‘Estás rematadamente loca’ recuerdo que dijo un M. que de pronto, a pesar de las luces de neón, presentí se había puesto lívido mientras su hermano de piel oscura, sólo sabía repetir compungido con su voz de adolescente desgarbado: Pero María, ¿por qué hiciste eso?, y mientras mi marido bastante más acostumbrado a mí de lo que yo me pensaba, ya se había recompuesto y callaba y les explicaba a los otros, con un gesto de manos también repetido, algo que debía de venir a querer decir: ‘Es que ella es así’ ‘y yo no puedo hacer nada por evitarlo’, y que creo fue lo que hizo estallar verdaderamente a M. en una tormenta de reproches. Pero yo, como la polemista que era, ni me inmuté porque aquel acto sólo había sido la parte escénica de mi argumento: ¿a quién hice daño? ¿al vaso? ¿a la bebida? ¿al hielo? ¿al suelo? ¿a ti? Como mucho lo pago porque lo he roto y si me obligas a hacerlo porque me delatas. Pero piensa antes que podría haber sido un accidente. Podría haberle dado un golpe sin querer o podría habérseme derramado al temblarme el brazo. El resultado sería el mismo. Alguien tendría que limpiarlo o echar serrín por el suelo y recoger los cristales. Para eso tienen un bar, ¿no? Nadie me pediría ni una sola explicación por ello y sin embargo muy probablemente yo me avergonzaría sin tener por qué. Y por supuesto a ti no se te ocurriría enfadarte. ¿Dónde está el problema entonces? ¿en que lo he arrojado porque me ha salido de las tetas y tú lo has visto, lo sabes, piensas que no tengo ningún motivo justificable para actuar así y por eso no eres capaz de comprenderlo? Qué ridículo, ¿no? Tan ridículo que eres tú ahora mismo quién siente la vergüenza que quizás debería de sentir yo y no siento. Pues esa es la libertad que yo defiendo.

El derecho a hacer con Mi cuerpo, Mi intelecto y Mi vida lo que considere necesario en cada momento y siempre que eso no interfiera en tu camino, en el del otro, en el de aquel y en vuestro sentido individual de la libertad y por supuesto no dañe a segundos o a terceros y pese a que tú o cualquiera pueda indignarse con razón o sin razón por ello.

Y creo que aquel fue el último día que le vi el pelo al hermano ‘seropositivo’ de mi amigo. Y si lo piensas es hasta gracioso: yo en el año 92 no le rechazaba a él, en un mundo en el que muy poca gente habría aceptado sentarse en aquella mesa sin sentir miedo, la sombra del SIDA y él me rechazaba a mí sólo por ser capaz de romper un vaso sin que viniera a cuento.

espejo roto

Y vamos, ya que estamos con esto, otra de las cosas que me gustó muchísimo del amante crepuscular fue que cuando él me estaba desprendiendo de los pantalones y de las botas, a mí se me ocurrió quitarme los pendientes de aro, poniendo mucho cuidado en cerrarlos con la tuerca correspondiente para luego terminar arrojándolos al suelo más o menos como en el día que lancé aquel vaso, con la misma clase de gesto y de sentimiento, y él me miró sí, pero tampoco puso cara de pensar que estaba rematadamente loca, sino más bien de: ‘Menuda fantasma, la tía’. Y bueno, eso porqué habría de parecerme mal a mí si ”lamentablemente” es muy cierto :)

Y yo, Cecilia, puede que no les pida que se pongan un condón y que desde luego no me enfade con ellos si quieren ponérselo (eso ya me parece el colmo del absurdo) pero si que le doy mucho valor a este tipo de cosas, a que me sigan ”queriendo” a pesar de lo incomprensibles que puedan llegar a resultar algunas veces ”mis actos poéticos’.

Y desde luego para mí en la emoción que me provoca un cielo malva-azulado surcado por un sinfín de peces rojos o de un mar que brama y salta y que escupe la espuma de su rabia por encima de un acantilado zarandeado por el viento, en la belleza de ese instante, existe contenida la pureza. Algo inasible, indefinible, inabarcable. Pero algo atrapado, aunque sólo sea momentáneamente. Quizás sólo una sensación más de esas que existen sin nombre… o quizás el Amor sea eso sentir de manera semejante las mismas cosas, o no.

¡Qué tontería! Porqué iba a ser así pero ya te lo contaré si descubro que después de todo existe al final del arco-iris o de su gravedad. Yo, de momento, el Amor ese que dicen, ese que es correspondido, mutuo, recíproco y edificante y que cuando era adolescente saqué en conclusión que parecía ser el único que Marx justificaba … creo que no lo he conocido pero tampoco lo descarto, y ya me gustaría acercarme a mí algún día a eso. Vamos, ese sería mi sueño. Fijo, que ese es el sueño de mi vida: Amar a otro Ser Humano y Ser Amada por él. Y porque soy Libre la conciencia de mis propios sueños me pertenece. Y no sé cómo lo vería tu ‘Leólo’ (es que no la he visto todavía) pero me temo que yo lo veo así. Por lo menos sé algo, sé que el odio existe. Lo sé porque yo odiaba y me odié

”’… El afecto que no será denegado…
la sensación de lo que es real…
la idea de si en definitiva, todo será irreal,
las dudas diurnas y las dudas nocturnas…
el sí y el cómo extraños,
si lo que parece ser así es así… o si no son más que
destellos y manchas,
hombres y mujeres apretujándose en las calles… si no
son destellos y manchas, ¿qué son?….

Sombras, aureola y bruma, luz cayendo en los tejados
y aguilones blancos o pardos, a tres millas de distancia,
la goleta cercana cabeceando soñolienta con la marea, el
pequeño bote remolcado a popa con el cabo flojo,
las olas que corren y voltean y las crestas que al chocar se
rompen con rapidez;
los estratos de nubes multicolores… la larga franja de
tinte castaño solitaria… la extensión de pureza en la
flota inmóvil,
el filo del horizonte, el cuervo marino en vuelo, la fragancia
de la marisma y el cieno de la playa,
todas estas cosas se hicieron parte de aquel niño que se
lanzaba a la aventura todos los días y que se lanza ahora
y se lanzará a la aventura cada día,
y todas estas cosas se hacen parte de aquel o de aquella que
ahora las lea atentamente

Walt Whitman de ‘Erase un niño que se lanzaba a la aventura’

18/02/2005 15:45. Tema: Un principio: La Libertad. #. .

2 Responses to “– cosas que se rompen sin tener un buen por qué –”

  1. lasalamandra Says:

    Ratonero:
    Y aquí voy yo, un gris voyeur de gris vida a echarle un vistazo a la vida de alguien, alguien que sí, alguien cuya vida parece que arde y que quema.
    Menos mal que algunos quedan sueltos.
    Los resfriados y el paracetamol me ponen melancólico. Melancólico y otra cosa cuyo nombre desconozco pero cuyo significado es “horrendamente lleno de mocos”. Y dando vueltas con ojos llorosos -por los estornudos, no crean que uno tiene ladrillo por corazón y cemento en vez de sangre-, piensa en lo que en este diario, y en otros tantos se repite una vez más. El Amor, ya sea por presencia, ya sea por su ausencia, ya sea por existencia, ya sea por inexistencia.
    Parece que son más los enamorados del Amor. Parecen más firmes las convicciones de los que no lo ven.
    A mí, como reflexión final, me encanta que lo que defina este círculo de diarios sea el Amor. Ya sea por su presencia, por su ausencia, o por el paracetamol.
    2005.02.18 18:59

    Ratonero:
    -¿El Amor?- me preguntó una amiga.- ¿No crees en el Amor? El Amor existe.
    -Vale, existe. Pero no por eso tienes que creer en él. También las sillas existen y no por eso vamos todo el día diciendo “Oh, Hermosa y Sublime Silla”. Existe, vale. Pero no por eso va a ir uno creyendo en él. Con eso sólo consigues darle fuerza.
    -¿Te has tomado el paracetamol?
    -Argh.
    2005.02.18 19:03

    Cecilia:
    Imagina que yo escribo lo que escribo, pero que antes de publicarlo, te lo envío a ti para que retoques todo lo que consideres mal. Pero que tú eres la encargada de publicarlo. No necesito que me envíes las correcciones, siento (no creo ni zarandajas de esas) siento que lo has haces tan bien que es absurdo que me las reenvíes para buscar mi aprobación. Tampoco creo que tú lo hagas. Tampoco te las envío para que las apruebes, sólo para que elimines lo que tú creas que es superfluo, incluso banal. Y lo hacemos así, sin vernos nunca, sin hablarnos más que a través de palabras escritas. Creo que eso es la pureza. Y creo que existe.

    un beso
    2005.02.18 20:29

    Cecilia:
    Creo que ese es el punto, vivir a otra persona o personas. y para eso, apenas hacen falta palabras huecas, sólo es entrega total. Es un desafío, porque no ha nada que demostrar, no hay nada que probar y, sin embargo, todo el tiempo es una prueba. Algo absolutamente inequívoco.

    otro beso
    2005.02.18 20:33

    Carmen a Ce:
    Cecilia las palabras son por mí, no son por nadie. Es que si no las escribiera me volvería loca. Creo que la protagonista de 21 gramos decía algo así pero no sé acerca de qué. Yo de mí si lo sé. Mis palabras son por mí y para mí: mi terapia. Mi literoterapia.

    Y sobre eso que has escrito de la pureza. No puedo imaginarlo. No lo haría. No aceptaría hacerlo. Eso se parece a un compromiso. ¡Joder y menudo compromiso! No hay cosa que me produzca más sensación de agobio que lo que se parece a eso. Pero sí yo aceptara hacerlo por alguien, en mi caso ya estaríamos hablando de Amor. Seguro pero de momento a mí no me ha pasado.

    De todas formas sería interesante entender cómo hemos llegado a ”llamar” a las cosas por los nombres que tienen para nosotros y que a veces parecen tan distintas de los nombres que les dan los otros.

    Y luego si comparto mucho eso de vivir a la persona. Más entrega y silencio y menos palabras, claro pero también palabras, por qué no… a mi tus palabras y tus pensamientos me enriquecen cómo iba a intuirlos siquiera si tú no los expresas con palabras. Ya, amándote dirías tú pero eso ves, a mí me acerca otra vez a algo llamado compromiso y que me provoca tanta alergia como a ti parece provocarte el amorrr

    Un beso
    2005.02.19 03:02

    Cecilia:
    Yo aborrezco el compromiso, esa sensación de obligatoriedad. No la soporto. Sólo acepto los compromisos conmigo misma, no los impuestos. Supongo que eso que yo llamo amorrr implica un compromiso con otra persona sólo porque debe ser así y eso no lo acepto. El compromiso con otro es algo así como el Espíritu de Sacrificio, una inmensa estupidez: el que se compromete, cree que alguien luego le debe algo. No. Rechazo los compromisos obligatorios.

    un beso
    2005.02.19 14:04

    un_mar_de_calma:
    “canto a mi mismo” es uno de esos poemas que dejan huella. Dejan huella por muchos motivos, pero sobre todo por las vivencias que me provoca. EL poema integro me envuelve en un espiral envolvente para poder entender a “alguien” que siempre que la veo me provoca estragos. Estuve con ella el jueves, montse, un cafe súper agradable pero sobre todo especial. Sabes, ella sigue provocando a mis mariposas revoloteen en mi.
    No se, necesito reflexionar sobre ese cafe, ya te contare.
    Un saludo afectuoso en esta mañana nevada a la orilla del cantábrico.
    2005.02.21 09:27

  2. candelaarias Says:

    34 visualizaciones

    No, esto no estuvo nada bien :)
    En serio.

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