– del aburrirse con otro – La coca –

febrero 19, 2005

Mensaje de móvil sobre las doce mientras estoy con mi abuela, le digo:

”Todavía no pregunté horarios pero me da igual. Llevo un libro y te espero lo que haga falta. Ahora disgusto porque quería ponerle a mi abuela tu programa de televisión grabado pero mi vieja no me deja. Claro que la capulla bien que lo ha visto y organiza lo que te apetezca. Yo me adapto a tus sueños seguro :)”’

Sábado, 19 de febrero del 2005

Yo también quiero buscar a alguien de mi pasado para encontrarla…

Acabo de descubrirlo ahora, al abrir el blog de Javier Marías por una foto que he visto allí.
Es la foto de unos amigos y hay una mujer morena que me recuerda mucho a ella.
¿Cuánto suman 17 años a 31? Creo que esa sería su edad y sé que no es la primera vez que lo pienso en estos últimos meses pero sí la primera que me detengo sobre ese pensamiento como si no fuera un pensamiento sino una necesidad. Y tal vez por eso sé que lo haré, aunque todavía ignore cuándo lo haré. A, la doctora Deopatria.

Coga comenzó ayer la lectura de ‘Tu rostro mañana 2: Baile y sueño’ y la ha abandonado hoy. ¿Cómo qué no hay puntos?, le pregunto ¿No me digas que el libro es como el monólogo de Molly Bloom? -me burlo, ya sé que no. Si hay comas y puntos pero no hay pausas para respirar, me explica. Es un escritor complicado de leer si no tienes hábito… Y entonces recuerdo que eso mismo fue lo que nos dijo a Nora y mí ese tipo tan sexy y misterioso que trabaja en esa libreria y fue por lo que ella terminó por llevarse, siguiendo su recomendación, a Gómez Rufo, ‘Los mares del miedo’, que a mí me decepcionaron bastante y algo de Paul Auster

Y hoy también he estado con ella un rato, con Nora. Estaba muy contenta porque había lavado mi anorak en esa lavadora suya de 6 kilos que le costó carísima y hasta en la que le caben los edredones sin problemas y le quedó genial. Es que Nora es una persona muy servicial y le encanta poder hacer cosas por los demás. Y yo pues, también estoy bastante contenta porque creo que he logrado que su hija Tara se sienta relajada conmigo. El otro día cuando hablamos por teléfono me dijo que yo era ‘doña anti-stress’. Claro, cuando estoy en mi casa nunca tengo ninguna prisa por nada. Deberías verme aquí, un fantasma arrastrando sus cadenas, eso parezco. Uno es siempre su luna en su casa... Y Tara ya no se muestra hostil, ni soberbia, al menos conmigo. Y yo procuro darle mucho cariño pero también que éste sea sincero. Tara es demasiado inteligente como para admitir ningún tipo de falsificaciones, y aunque estaba resfriada y se había tomado una aspirina para bajar la fiebre quiso salir con nosotras. ¿Puedo? Pues claro, tesoro. Y anoto aquí que la llamo como llamaba a Laura: tesoro, y también que el cambio comienza a gestarse un día antes de mi cita con el amante crepuscular. Porque antes sí, ya había adoptado la conclusión de que era una niña, insoportable pero una niña, son trece años todavía, y lo que no lograba de ninguna manera era traspasar esa barrera que mi antipatía por ella suponía para mí. No podía con eso pero aquel día comienzo a sentirme tan feliz y tan positiva que lo logro, y los resultados están siendo así de alentadores. Es que el otro día hasta me pidió que me llevara a dar una vuelta a su madre. Me dijo: ‘A ver si tú logras que se relaje que está como loca con lo de su hermana’. ¿Lo del embarazo? ‘No eso no… con lo que ha ocurrido hoy. Pero ya te lo contará ella, ya..’. Y luego cuando hablo con Nora ya sí que termino de sorprenderme. Había sido Tara quién le había pedido insistentemente que me llamase. ‘Habla con tu amiga que necesitas tranquilizarte’. Eso dice Nora que le dijo. Aunque tiene bastante sentido porque cuando estamos las tres juntas es lo único que ocurre. Ellas se pelean y yo restauro la calma, y esa es la forma que he ido tomando para Tara: el equilibrio.

Y luego me despido de ellas apurada porque he quedado con mi madre para cenar juntas y sé que me retraso. Y cuando paso por delante del quiosco, uno bastante particular porque venden hasta fuentes de las que puedes enamorarte, los dueños se están yendo y yo claro, como voy como una moto, no me detengo ni un nanosegundo para decirles ‘hola’ mientras ellos bajan la persiana pero siento que el individuo me llama por el nombre y me digo: ‘Es imposible. ¿Para qué va a quererme el punto filipino este?’ Y cuando me he dado la vuelta se ha empeñado en regalarme un protector contra rayos no sé cuántos para poner encima de la pantalla del ordenador, y su mujer Rosa me ha hecho gestos como de que tampoco lo entendía así cómo mucho. Pues bueno…

Y vaya se me ha olvidado contar lo del padre de Nora. Pero lo dejo para otro momento porque es gracioso, realmente es muy gracioso, por lo menos yo diría que lo más gracioso que me ha sucedido esta semana. ¿A ti ha intentado meterte mano alguna vez el padre anciano de tu mejor amiga? Y lo que menos , dos cosas que ocurren esta misma noche. Mi madre se comporta otra vez fatal con mi abuela y yo me disgusto mucho. Y cuando me voy de casa he decidido que quiero ver a Stanislaw, así que no me marcho por dónde siempre y Alma habrá pensado que después de todo tenía razón. Es que ha entrado en su cuarto y me ha visto dándole volumen a la melena y pintarme los labios y marcar la raya de los ojos y me ha dicho: ‘¿A dónde vas a ir luego?’ Y yo le contesto que pienso venirme a casa, que no tengo previsto ir a ninguna parte pero ella no me cree porque dice que por las noches sólo me arreglo tanto cuando tengo pensado encontrarme con alguien. Pero después de eso me siento un rato con ella, un rato que se convierte en una hora y me pongo a escribirle un mensaje al amante crepuscular. Lo hago porque quería escribirle esta tarde pero luego no lo he hecho. Y Alma me pregunta que si lo que le estoy escribiendo es un testamento porque le parece que estoy tardando una eternidad y también me dice sonriéndose con sorna que por lo menos ya no suspiro tanto como el miércoles… porque aquello era para morirse. Y es cierto, pero de la risa. Yo no podía dejar de suspirar y suspirar profundamente y entonces las dos lo que no podíamos era parar de reírnos. ‘Es que te salen desde tan adentro, -me decía Alma, que se me hace muy extraño verte así. ¿Seguro que no has tomado nada raro? Es que desde que fumaste eso que dices que te dio estás irreconocible María’ Calla, güelita, hombre, qué dices, que el efecto de la marihuana dura sólo un par de horas, que no es para toda la vida. Y lo que ocurre es que Alma no está acostumbrada a verme feliz. Sí por momentos, por momentos de entusiasmo loco, pero no feliz durante tantos y tantos días seguidos. O sea, que la felicidad de ser una emoción de lo más transitoria y de paso en mis días, se ha mudado a un estado de ánimo más o menos prolongado de satisfacción general. Y yo no digo nada, ni pido nada a parte de limitarme a desear íntimamente que dure… pero luego ocurre el segundo momento en que me disgusto. Voy por la calle y veo venir frente a mí a Guzmán. Yo creo que ya he hablado de él aquí hace unos meses. Sí, cuando iba a tener aquella primera cita con William Enol. Guzmán, el tipo de la plantación de María pero en realidad él lo que hace para ganarse la vida es currar con el pladur, y además creo que es muy bueno en eso, y yo siempre he sabido que a Guzmán le gusto muchísimo y por eso he sido muy simpática con él, porque es que me cae de puta madre pero todo el tiempo procurando dejarle claro que no tenía nada, absolutamente nada que hacer conmigo. Vamos, que no pudiera caberle ni un error en cuanto a eso. Es que de verdad que yo soy muy mía para estas cosas y no me gusta que nadie se llame a engaño pero si sospecho de la existencia de sentimientos… entonces mucho menos. Y me alegro relativamente de verle y sí que acepto que nos tomemos juntos una copa. Y me he mosqueado algo, cuando me ha dicho eso de que hoy sería indicado para probar la coca si me apetece, porque yo nunca le he comentado nada de ese estilo pero no le doy importancia y le digo que lo que he probado por fin es la maría.

– Y te habrás reído, ¿no?

– Mucho más que eso Guzmán. ¡Hostias tío! yo lo que tuve fue un éxtasis místico que me duró horas. Horas y horas riéndome y horas en un clímax de orgaXmos continuos y cada vez más intensos. Fue alucinante. La mejor experiencia de mi vida, realmente alucinante pero claro, estaba con alguien pero que muy especial

– Pues yo tengo aquí si te apetece.

– ¡Ah, pues no! No pienso probarla con nadie que no me guste mucho, que yo ya sé el efecto que me puede hacer.

Y entonces ha sido el disgusto. Y eso que me había presentado a aquella chica tan guapa que trabajaba allí mismo de camarera… la topógrafa. La tía de la que más enamorado confiesa haber estado. A mí me había hablado de ella varias veces, se supone. Y al parecer a ella también de mí porque me presentó como la … ‘Mira esta es la …. La que enseñó a Martita a jugar al tenis’. Y la chica ha puesto cara de hacerse una idea y luego cuando nos hemos quedado a solas unos minutos ella me ha contado que había hecho un módulo de turismo pero que en eso no había salida y que no quiere ser topógrafa pero que su padre tiene una empresa de ‘eso’, y que como ella quiere quedarse con la empresa pues no le queda otro remedio que aprender de qué va el tema para poder dirigir a quién trabaje para ella. Y yo le digo que la barra sí que le queda muy bien, es preciosa, rubia, de melena, delgada, alta, con tipo de modelo, elegante… Y ella me asegura que sí, que es lo que le gusta pero su padre ni siquiera sabe que trabaja allí como camarera. La mataría si se enterase y me dice que ya lleva tres años y que no conoce a nadie en esa calle que lleve tanto tiempo como lleva ella. Hablamos de mujeres y yo no, desde luego, porque yo duré exactamente tres días, que fue los que tardé en mandar a tomar el saco al niñato de mi jefe, al aumento que me ofrecía, e incluso al nuevo puesto a la medida que se estaba inventando para mí sobre la marcha y mientras me despedía de él. Es que ‘P’ estaba empeñado en que yo iba a ser una mina de oro o algo así, porque decía que atraía a los hombres como a las moscas y yo lo único que trataba de explicarle, era que lo que menos soportaba en el mundo eran los ojos de aquellos babosos posados sobre mí. Lo averigüe precisamente allí. Es que hasta entonces siempre había podido decirle a quién fuera: ¡Oye, ¿y tú qué coño miras elemento?. Pero claro, cuando estás trabajando detrás de una barra sirviendo copas, no puedes. ¿Y a ti qué te importa que te miren? ¿Cómo que qué me importa que me miren? Pues claro que me importa ‘P’. Porque a mí no me mira nadie si yo no quiero. Así que a la chica que le fascina la hostelería y que le encanta que la miren, o al menos que no le importa que la miren, no monta su propio bar en el que seguramente sería muy feliz porque su destino, el que deja que su padre elija por ella, es vigilar que otros midan los desniveles del terreno para construir carreteras. O algo de ese estilo es lo que me ha dicho.

Y entonces ha regresado Guzmán del baño y se ha puesto a decirme que él lo daría todo por mí, todo lo que tiene por hacerme feliz. Así es como me lo dice, de golpe. Y ahora que lo pienso estaba muy raro, como acelerado; el efecto de la coca imagino, ¿es que da valor a los cobardes? Y yo le he pedido que se calle, que no diga tonterías, que está borracho. Pero él no me ha hecho ningún caso y ha seguido diciéndome que nunca le he dado la más mínima oportunidad y que él lleva años sintiendo cosas importantes por mí, cosas que yo ignoro y tengo que saber. Y yo le digo que no me importa porque yo no siento nada por él y que no podemos tener ningún tipo de relación porque yo me aburro en las relaciones.

– ¿Pero cómo sabes qué te aburrirías conmigo si no pruebas?… si nunca has hecho por conocerme, a mí, al que soy yo de verdad

– Porque ya me estoy aburriendo ahora Guzmán.

– ¿Ahora mismo? ¿Eso me estás diciendo? ¿Conmigo ahora?

– Sí, en este mismo minuto. Siempre me aburro aunque me ría por no ser desagradable contigo. Lo siento pero tú y tus amigos y la inmensa mayoría de la gente que conozco no puede aportarme nada. Sólo podéis conseguir que me aburra mortalmente.

– ¿Pero tú qué necesitas entonces? ¿un ministro, un político o qué? ¿qué te cuenten qué?

– Que se me deje en paz Guzmán. Eso necesito, lo único, que yo nunca me aburro cuando estoy conmigo a solas; son las relaciones las que lo hacen, las que me aburren ¿De qué crees que podríamos hablar tú y yo?

– ¿Cómo puedes decir eso? De muchas cosas.

– No Guzmán. No de muchas cosas que a mí me interesen. Ese es el problema. Y ahora entiéndelo pero me voy.

Y es cuando sí que he hecho lo que estaba deseando hacer, que era sólo pasar por delante del bar de Stanislaw y sólo para verle un instante. Eso era lo que quería hacer y lo que hice.

Detenerme frente a su puerta, en la que un día me dijo que allí tenía ‘mi casa’, y esperar a que él alzase la mirada y me descubriese, y entonces levantar mi mano izquierda tras el ventanal, a la altura de la cara (creo que fue esa, la izquierda) y agitarla mientras le sonrío triste y dulcemente, tan triste y dulcemente como él me sonríe a mí, y con esa misma chispa de ilusión prendida en los ojos, cómo cuando ves a alguien a quién quieres mucho porque sabes que le has querido mucho en algún tiempo y sientes que también te quiere algo porque sabes te quiso algo en algún tiempo.

Y ha sido sólo eso, un saludo nostálgico y un gesto de cariño y me he dado la vuelta y me he ido sabiendo que él se habría quedado mirándome durante esos escasos metros de acera y me he sentido fantástica porque sé que de alguna manera he recuperado a mi Stanislaw, y que ahora que estamos en paz, eso no quiere decir que vaya correr a besarle o a tentarle, por lo menos, siempre que quiera, porque es extraño pero tampoco era eso. No se trataba de eso. No buscaba sexo, buscaba un poco de calor, aliento y ternura en esta ciudad, que de repente, se me ha quedado tan fría…

Y quería escribir unas líneas sobre algo que me dejaron dicho ayer en los comentarios, acerca de las rutinas y la circularidad pero eso ya va a tener que ser en cualquier otro momento porque me han dado aquí más de las siete de la mañana.

Un beso.

nacha

19/02/2005 07:08. Tema: Diario. #. .

4 Responses to “– del aburrirse con otro – La coca –”

  1. lasalamandra Says:

    Carmen:
    No podría ser Enate pero tampoco soy la primera que le dice que se parece a él :)

    Una vez se lo dijo una clienta delante de mí y él y yo nos miramos y nos reímos con complicidad porque cuando yo empecé a escribir acerca de él, siempre ponía fotos de Hemingway en los comentarios en vez de la suya. Es por la barba y por el pelo blanco pero también quizá porque era París era una fiesta… ¿Verdad Enate?

    Un beso por si te acercas hasta aquí. Me consta que sabes como encontrarme. Y bueno, lo que ya sabes también… que te quiero :)

    Cuídate amigo mío.
    2005.02.19 06:23

    Ratonero:
    -Defíname arrepentimiento.
    -Ayer, yo… hice algo malo. Muy malo.
    -¿Quiere contarlo?
    -No, no le tengo la suficiente confianza aún. Pero fue realmente malo. No porque le hiciera daño a nadie, sino porque me traicioné a mí mismo.
    -A lo que cree, a sus convicciones, me está diciendo.
    -Sí.
    -Pero ya sabe que sus convicciones varían según el día. Usted no es una persona muy severa que dijéramos.
    -Ya lo sé. Pero… fue traicionar una de esas pequeñas cosas que siempre mantenía incólumes.
    -Y se siente mal.
    -Sí.
    -Y desearía no haberlo hecho.
    -Sí, pero ya no hay marcha atrás, ¿verdad?
    -En efecto. Entonces… ¿por qué arrepentirse?
    -No lo sé. Quizás es lo único que me queda.
    2005.02.19 12:20

    Carmen a ratonero:
    No te preocupes Ratonero, la próxima vez que vea a Alfredo me comportaré exactamente como si nunca se hubiera atrevido a decirme nada :)

    Un beso.
    2005.02.19 13:57

    Odalys:
    ¿Se perdieron los otros?
    2005.02.22 18:18

    Carmen a Odalys.:
    No querida Odalys, no se perdieron. Me los estoy guardando para llevárselos a Alma, y desprendiéndome del exceso de equipaje… Aquí ya hubo mucho escrito otras veces y mucho borrado. Pero los comentarios también me los guardo. Si quieres cualquier cosa mía, tú no tienes más que pedírmelo. Y yo te envío lo que sea.

    Un beso.
    2005.02.22 18:32

    Odalys:
    Gracias Carmen, a veces sobre todo los lunes, me los llevo a casa, por puro placer :)
    Besos a tus almas.
    2005.02.22 22:30


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  3. INVERSaMENTE Says:

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    18 visualizaciones

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