ALGUIEN QUE TE TRATA CON DELICADEZA

febrero 22, 2005

 

  

…. Luego le envío la conversación que mantengo con Ratonero, bajo el asunto…

Venga, te lo mando por nada pero una mala sensación, no sé… no me gusta demasiado

martes, 22 de febrero de 2005 1:02

¿Te ape contarme un poco más de la mala sensación?… Yo no soy muy
bueno para las intuiciones. El tipo me trasmite el mismo
rollo que un psicópata tremendamente inteligente: intelectualmente estimulante, emocionalmente frío… La vida
entendida como un ajedrez intelectual. Para mí son personas muy
interesantes para un rato…
¿Te refieres a eso con mal rollo? Si es así lo entiendo: ya te conté
que yo solo he tenido los pelos de punta con un par de
tipos así (y eso que he conocido asesinos, criminales de guerra,
violadores…). Dan frío, mucho frío.
Cuéntame, porfa…

Y gracias por toda la parte que tiene que ver conmigo. Y que sepas que
últimamente tengo una fuerza y un desparpajo gloriosos. Y que sé con
quién tienen que ver.

Quiero que estemos desnudos en una cama. Ya.

besos infinitos

VLL

FLORES EN CHINA

Martes, 22 de febrero de 2005 2:22

Ahora no puedo pero sí, si  se lo digo a él hablando de Cecilia. No me gusta que me analicen. No me gustan los tíos que van de psicólogos por la vida, aunque lo sean, no me gustan de la misma manera que a ti tampoco te gustan ‘las brujas’, de esa manera…  Él no es nadie para sentir que  soy como un ovillo, que parece que está esperando ahí sólo por alguien como él,  jaja, de eso me carcajeo yo, ¿qué va a darme a cambio? ¿un libro? No me gusta que me quieran pagar lo que no tiene precio. Lo que no he pedido  ¿Mi olor?  ¿Por qué? no va a olerlo.  Sigo sin estar en venta. Y  a mí él no me estimula. Ni siquiera me divierte ya… yo me canso pronto de los juegos estúpidos y a esta clase de ”fallos” me refería el otro día pero mira me viene muy bien que me esté pasando esto porque a mí me extrañaba algo contigo, me extrañaba que no me ocurriera esto en ningún momento; echaba de menos esta sensación, ¿pero bueno por qué no te pasa?, decía…  porque yo contigo sé que di con el buscador de sensaciones, aunque sólo fuera por la sorpresa de romperle un poco los esquemas al otro. Así que Ratonero me da igual, exactamente igual, como los otros pero me estoy ahogando un poco en sabbat y estoy pensando en reabrir otra página de medio incógnito. Adiós Max, Adiós kankro, es que es guapísimo, de verdad  pero de verdad que está muy, muy bien pero también está ese sabor en él, ese sabor que me recuerda aquel Juanjosé de mi infancia, un sabor que se me atraganta, así que adiós dónde no los quiero… quiero decir. No me enlaces con la nueva página, o desde dónde escriba por favor… me quiero mover un poco de incógnito, y con sabbat ya me he dejado corchar.  No estoy siendo sincera ni al 60% y pienso en los daños, pienso en los demás, pienso que debo esto y lo otro… no hay libertad en eso. Me tratan bien y soy sociable y estoy inmersa en una sociedad pero al mismo tiempo me condicionan.  Huyo de eso. No quiero estar tan integrada. Menos encontrable, menos matemática… mejor eso. Tampoco quiero leerme todos los blog y mucho menos que me escriban todos esos correos preguntándome cosas, pidiendo ayudas, y ofreciéndome amistad… adiós sentimiento de intimidad.  Por eso tampoco te escribo tanto a ti como a lo mejor a ratos me apetece… sé que puedo hacerlo ahí afuera  y si quieres tú lo lees y si no, pues no… así tampoco te obligo. Es que yo soy excesiva y lo sé y no quiero hacerte a ti eso porque sé de sobra que tampoco te dejarías.  Y no me cuentes eso de las prioridades que te lo agradezco pero ya hemos pasado esa fase y ahora tenemos que transcurrir por otros cauces que no sean los de la cortesía y el flaco interés. Ya sé que te intereso, ya sé que soy importante para ti y que sientes cosas intensas y especiales por mí… no le pongo otras etiquetas, no quiero hacerlo pero me tratas como a las flores y eso me encanta. Y está lo que lo mueve todo: el deseo. ¿Cómo si eso fuera poco, no? En un mundo dónde los pacientes  pagan 10.000 pelas la hora porque se mueren de asco y al que muchos llegaron por matar sus deseos, por dejar de creer en ellos, por pensar que el no conseguirlos o el poder perderlos les haría más daño que él que luego terminaron por hacerse a si mismos, con tanta postura e impostura cobarde.

Hubo un momento en que tu mirada cambió. Se hizo deliciosamente perversa, entonces empezaste a darle vueltas a  mi clítoris,  a hacerlo de una determinada manera, ” a espachurrar mi clítoris como si fuera el botón amarillo de una  margarita deshojada” y yo supe lo que me estabas diciendo, que me habías leído, que se te había quedado grabado aquello y que desde aquel instante me deseaste (eso no lo sé, no sé si pudo ser antes, ni cuánto antes) y deseaste que yo llegara a desearte tanto como te deseo ahora.  Y eso, eso era exactamente y no ninguna otra cosa lo que estaba buscando, esa clase de sensación, de Comprensión… no hay ningún frío análisis en ello. Hay conocimiento y saber valerse o usarse  de él, en bien propio, por supuesto pero también en el  ajeno, para el placer compartido… para eso escribo lo que escribo, para eso llevo lo que  llevo desentrañándome…  tanto tiempo, para que me ayuden a llegar dónde yo no puedo llegar sola, para que apareciera alguien  en mi panorama desolador que me empujara más allá,  ¡jo-der!, más allá, para mirar al otro lado… y ese alguien tuve suerte (aunque sólo relativamente,  creeme porque te juro que no he parado de peregrinar desde que decidí encontrarlo, allá por mis 26 años) y estas siendo tú: once años más tarde.

Besos, besos, besos. Y ya verás cómo cuándo me escuches en ese minuto te das cuenta de porqué no escribo a secas que te deseo, es que sólo si te lo digo de esa manera te vas a hacer una idea de cómo…  Yo lo he escuchado muchas veces y te imagino a ti diciéndome eso mismo a mí.

Carmen, qte.

martes, 22 de febrero de 2005 3:29

Tampoco es cierto que me refiriese solamente a ese tipo de Comprensión de ‘espachúrrame el clítoris’. No que va, es por toda tu Comprensión, y comprensión… pero imagino que ya lo sabes aunque no te lo diga. Es que yo no sé decir las cosas como tú. Yo no sé escribir eso que has escrito por ejemplo hoy, y que habla, me habla todo el rato de tu comprensión. Me pareces un regalo, y a ver cómo me las apaño yo  para ir entrando en tus cosas y hacerte sentir como tú me haces sentir a mí con esas cosas de apariencia tan sesuda que escribes… Y no es sólo que me trates como a las flores… es que te das como las flores.

más besos.

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