DEL COLOR DE LA LAVANDA

febrero 27, 2005

Dejé de fumar porque no me gustaba la dependencia del tabaco. Un día dije que lo dejaba y no volví a fumar. Nunca antes de eso me lo había propuesto, nunca en diez años, antes tal vez sí, y por eso tampoco había hablado nunca más de ello. Y nunca me quejé, ni cuando me desvanecí sobre aquel sofá con medio cuerpo paralizado y creí que me estaba muriendo a solas, en la oscuridad de un salón, al atardecer. Puede que fuera la primera de mis crisis de pánico o no. Tenía 27 años. Lo ignoro. He olvidado muchas cosas a lo largo de mi vida pero no la que fue mi mayor pesadilla: imaginarme un mundo sin tabaco… Por eso nadie podía creérselo, porque sólo pensar que aquella noche me quedaban cuatro míseros cigarrillos para lo único que servía era para que no pudiera dormir dominada por la ansiedad y por eso, no me tomaron en serio. Nunca había tenido fuerza de voluntad para nada y de dos y media a tres cajetillas pase a consumir ninguna. Luego a los 17 días lo dejó Coga. Él llevaba algunos intentos pero aquel fue el definitivo. Me dijo: ‘Si tú resistes yo también puedo’. Y otros sintieron esperanza. Y ahora esta ocurriendo lo mismo con el Amor y los Deseos pero yo sé que no es lo mismo. Superar la adicción al tabaco sólo depende de uno y las relaciones siempre son cosa de dos. Y no quiero que nadie se confunda por mi causa. Me refiero a Nora y a Susana principalmente

He abierto una botella de cava hace un par de horas pero la segunda copa, aún está aquí, medio vacía, eso sí.

No sé por qué me atraen los nombres de mujer cargados de vocales abiertas. Generalmente sólo de ‘aes’… Mara, Blanca, Clara, Alba, Tara, y los apodos… smara (del sánscrito memoria), kandar, sabbat, Lara… como el tema de amor del Doctor Zhivago. ‘Laararara… laralaralara… lararala… laralalalala…’ Pero mi gata se llama Raquel y si hubiera tenido una hija le habría puesto ese nombre… por eso sé que a los 24 años yo ya había decidido no tener hijos. Probablemente mucho antes. Y aún así mientes, culpas de ello a otros, crees que no tomas tú las decisiones, te engañas… no quieres que te juzguen duramente pero tampoco puedes evitarlo. Quedarse atrapado dentro de esa cárcel que construyen para ti, ‘los demás’, esos que no son tú, que no son yo, con y en sus expectativas… es lo más absurdo que uno puede permitir, aunque también la trampa más segura…

Y Susana me dice que todavía no logra escribir y me pregunta que si estoy nerviosa por mi viaje. No, nerviosa no. Me ocurren otras cosas que le cuento pero no son nervios. Lo que no le digo es que el acosador fue absuelto, y que desde entonces me siento muy extraña, en parte rabiosa. Y ni siquiera he querido leer las cuatro hojas que recojo en el juzgado. Mira lo dejo para el trayecto de ese viaje… Bastó con que aquel tipo leyera por mí la sentencia de la última página y me lo comunicara. Y también fue que mi vecino tuvo que aparecer por allí, por aquella maldita ventanilla, dónde el alguacil que me entregó la citación para el juicio, también me saludó con agrado. A veces es una desgracia que se acuerden de una. No por él, ni en este caso pero es igual yo lo experimento así. ‘Otra vez por aquí’, me dice el estúpido de mi vecino. ‘Si te parece, idiota’, aunque me lo callo. Habrá que recoger los resultados como cuando vas al … iba a decir al dentista pero no era eso, no, ¡que va!, aunque menos mal que la mención afloró a tiempo del subconsciente porque… entonces abro la cartera, busco la cita, y allí estaba: hora para el 01 de marzo a las nueve horas cuarenta y cinco minutos y a mí se me había pasado por completo. Cómo las dan con tantos meses de antelación… Y no hemos vuelto a hablar del tema ese de ‘las damas de compañía’ pero yo sigo pensando que tiene posibilidades. Y vi a Primo pero ya hace muchos días y no lo registré. El día que estuve con mi abuela en el médico y nada de ‘amor’ y mucho menos de ‘Deseo’.

Él sí, haciendo bastante el tonto, allí en el pasillo con ‘ese AscodeAsegurados’ que dice que tiene que soportar y menudas pantomimas que se monta el tío a costa de ellos. Estábamos a miércoles y no tenía ni una sola cita libre hasta el martes que viene. Lo escuché cuando tuve que bajar al mostrador de recepción. Pues nada chico, a mí me parece genial aquella idea tuya de pedir plaza para el islote de Perejil: montas el consultorio, pones el cartel de reserva el derecho de admisión, te tumbas en la hamaca a la bartola y eso, no recibes ni a blancos ni a negros con o sin patera. Sus palabras.

Y por la tarde, esa misma tarde estoy en una cafetería muy céntrica y muy pija. Pero estoy ahí porque estoy con Nora y su hija Tara que son adictas a ese tipo de sitios y mientras Tara se come las tortitas con nata y sirope de caramelo, pasan sus amigas, las de Primo, y ellas no me ven… Montse y Merce, con el carricoche y el niño o la niña, o vete tú a saber si uno de los cerditos del cuento de los tres cerditos y yo me digo: ‘¡Vaya! Abandonaste el parque y ya no lo deben considerar ninguna atracción’. Porque estoy por asegurar que sólo iban por tocar los cojones, y no pasan ni dos minutos cuando le veo aparecer a él con la vista al frente pero cómo si tuviera prendido un fuego en el culo; o sea detrás de ellas como loco pero por esta atracción nefasta nuestra, o sea que parece que sufrimos los dos desde principios del año 97, él mira en ese instante hacia el interior de la cafetería en la que me encuentro y se choca con mis ojos que se ríen solos y con cierta ironía, aunque con los suyos, porque ocurre que yo ya lo he metabolizado pero estuve jodidamente celosa de esas amigas suyas. Aunque ahora no lo experimento así, porque si para algo sirven las cogniciones propias es para convencerse a una misma de que tres narices le importa lo que a estas alturas ese payaso que tengo delante haga o piense en esos momentos y por eso me burlo. Aunque rabie de celos me burlo y aunque sienta un dolor seco y sordo en el ánimo me burlo. Total eso sólo lo sé yo, y ni siquiera me permito reconocer que lo siento. No es maduro, no es adulto, no es racional. Y con esos argumentos tiene que ser suficiente, ¿o no?. Pero él tampoco me quita ojo hasta que desaparece calle arriba por la cristalera.

Y ahora mismo me ha llegado un mensaje. Es de la mujer de la que hablo en el post anterior y dice que sube de miércoles a viernes y que le gustaría encontrarme en su hotel… y también que sólo las panteras cierran los ojos; las panteras y los tiburones pero yo no soy ningún escualo. Y que me dirá cuál es su hotel en cuánto lo sepa.

Y es paradójico porque pensaba poner aquí esa imagen del viernes. Me resultó curiosa porque estoy frente a un espejo pero en ella me reflejo con los ojos cerrados. Cómo me temo que los tengo últimamente. Fue en el cuarto de Alma, que no se llama Alma por supuesto, si no Olga, como mi amiga Nora, y como Olga Orozco de la que el mismo viernes encontré este poema.

SI LA CASUALIDAD ES LA MÁS EMPEÑOSA JUGADA DEL DESTINO…

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Si la casualidad es la más empeñosa jugada del destino,
alguna vez podremos interrogar con causa a esas escoltas de
genealogías que tendieron un puente desde tu desamparo hasta mi exilio
y cerraron de golpe las bocas del azar.
Cambiaremos panteras de diamante por abuelas de trébol,
dioses egipcios por profetas ciegos, garra tenaz por mano sin descuido,
hasta encontrar las puntas secretas del ovillo que devanamos juntas
y fue nuestro pequeño sol de cada día.
Con errores o trampas, por esta vez hemos ganado la partida.
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  edificios

Y ahora Alma tiene su cuarto pintado del color de la lavanda, como quería… y yo los ojos dolorosamente abiertos

Un beso.

One Response to “DEL COLOR DE LA LAVANDA”

  1. lasalamandra Says:

    27/02/2005 18:14 Expuesto por Campanilla

    Ok Carmen, simplemente te añadiré a mis favoritos e iré a visitarte desde allí ;-) Por cierto, Hermes me pregunta por ti en un comentario. Sigo sin ganas de escribir nada… o sin saber cómo hacerlo. ¿Nerviosa por tu viaje? :-D Un beso enorme

    27/02/2005 18:55 Expuesto por Sabbat
    Sí, Hermes ya está pero hoy me ha dado un bajón… no sé bien porqué. Me estoy sintiendo estúpida enamorándome yo sola como una rata de laboratorio y no estoy nerviosa por el viaje. Hasta ahí se que todo irá bien. Voy y lo pasaré bien pero eso que me estoy enamorando como una gilipollas y yo a él ya no lo noto igual. Además… ocurre algo. No ha vuelto a escribirme un comentario público. Podría hacerlo de muchas maneras pero no lo ha hecho. Me visita menos y veo cómo a otras sí… aunque no busque verlo. Y me jode un poco.

    Se me olvidó publicar aquí lo que me escribió Raquel (cecilia) pero por el blog se ve que le propongo algo…

    27/02/2005 19:59 Expuesto por Sabbat
    Yo flipo luego cuando me leo. Soy súper dislexica. No sé ni escribir. Un beso enorme :)

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