– Hotel Libretto o la búsqueda de lo inequívoco –

marzo 4, 2005

hotel libretto

Yo tenía ayer una cita en ese hotel. El hotel Libretto.
Sólo sabía que tenía una cita y realmente no me importaba con quién.
Acudiría sucediera lo que sucediese, y eso era lo que le escribía a mi amante, el hombre del tatuaje; ayer de madrugada.

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Él estaba preocupado. Creo que sabía de sobra que sería algo intrascendente para mí, me lo dijo, algo deleble, apostaba por ello porque pienso que me conoce pero en el fondo estaba preocupado por lo que pudiera ocurrirme.
Luego horas más tarde, cuando hablamos, me lo confirmó. ‘Yo no me quería poner paternalista contigo pero …’ , eso me dijo y yo no pensaba ser quién se rajase, le advertí.

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Pero no le conté nada a mi abuela, por supuesto. Era la primera vez que callaba. Así de grave presentía que podría ser el desenlace. Meterse en la boca del lobo sin la salvaguarda de un solo sentimiento positivo y acosada por las peores dudas. Contigo estoy K.O emocional, le advertí a ella y no tengo ni la más remota idea de lo que va a pasar cuando ese aspecto se presente pero lo hará. Bueno, a ella…, digamos que a quien fuera ”ella”. Nadie que conozco le ha hablado y ese hombre que entró en prisión… me explicó que la llamó muchas veces. ‘Siempre contesta a los correos inmediatamente como si estuviera todo el rato conectada pero el teléfono no lo coge’. Y sólo mis amigas, Nora y Susana y Marina, y el hombre del tatuaje, sabían que me dirigía hacia ”ninguna parte”.

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Quiero decir que así en esas condiciones era la primera vez aunque yo ya llevo a mis espaldas unas cuantas locuras. No sé, me hacen sentir en forma, son un pulso que de vez en cuando me echo a mi misma. Me digo: ¡Vaya!… tienes miedo, ¿eh? Estás cagada de miedo, tía. En el fondo no es más que eso y zas me da el coraje, me indigno conmigo y tengo que ponerme a prueba, por narices. No siempre es así. A veces parece que no lo busco pero ocurre y recibo un correo suyo y es pura retórica. Y si fuera de otra lo comprendería pero de ‘ella’… si se supone que buscamos lo inequívoco. Y en lo inequívoco todo eso sobra. Yo le he escrito lo esencial, y ni una palabra de más. Ahora que dejo de ser lectora y me convierto en otra cosa, aunque no sé en qué.

”’…las dos sabemos que sí hay componente emocional porque si no fuera así, ¿para qué encontrarnos en una ciudad recubierta por la nieve y el frío? las dos tenemos los amantes (amantes con minúscula) que queremos o deseamos. ¿qué hacer cuando descubres a una Amante?”’

No, no, de verdad que no, me apetecería decirle. ¿Pero para qué?, si ‘ella’ no va a escucharme. Yo no veo más que eso entre esas líneas, retórica y en la dirección a la que me remite lo mismo, un continuo tocar inteligente de cuerdas y fibras buscando tal vez mis llagas, lo que Lemprier se devanó los sesos por encontrar y no halló, porque mis llagas son mis sentimientos, mis emociones y esas quedaban fuera de su alcance. Mi Amante si podría herirme, y con facilidad, con cualquiera de esos trucos que ella tan bien señala pero a otros efectos… va, que ya no es tan sencillo pero para el hombre del tatuaje sí porque yo ya me he Implicado con él, hemos Follado juntos, nos hemos Amado, han existido las Miradas y los Besos, y el Silencio, el bendito silencio y el Tacto y un Suspiro, lo que hemos saciado y se ha abierto la brecha insomne de la necesidad, y el abismo del Deseo y de la pérdida… Y yo ya he aprendido eso, ya he aprendido a no tener las llagas al uso porque me las he cauterizado.

Bomb�n

Vamos, que me dejo la vanidad en el perchero cuando traspaso sus puertas, como si fuera un bombín, así me la quito, como si me estorbara. Y no le he mentido… no tengo ninguna emoción, ni sentimiento, ni deseo por ‘Ella’. Esas cosas surgen, se gestan y yo al menos no me las invento. No tengo ningún por qué para hacerlo, y tampoco ninguno para negarlas. Me libré de ese tiempo hace tiempo y aún no ha regresado el mismo tiempo… Y cualquier día sí, me golpeará en la cabeza como un boomerang por el que ya no espero pero aún no, todavía no. Soy una zahorí ocupada con su rama

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Y pongo en orden cosas y le escribo a ese hombre nuevos correos. Procuro ordenar el desorden y le dejo que me conozca como no me conoce creo que nadie, porque Pésimo Malasaña ni siquiera lo intentó. Leyó superficialmente, leyó como un lector. Buscándose a si mismo entre mis líneas. Y pienso que ni siquiera alguien que estuviera leyendo lo mismo que lee el hombre del tatuaje, por ejemplo alguien que se hubiera instalado en este ordenador portátil sin mi consentimiento y que tuviera acceso a todo lo que se escribe desde él, comprendería ni la mitad de lo que ocurre en mi interior. Porque le faltaría la lectura esencial, la de mis sentimientos, la de mis expresiones, la de mi risa y ese momento en el que bajo la voz y susurro, y mi mirada, sobre todo mi mirada. Y este hombre es la primera persona con quién se produce un entendimiento intelectual tan genuino. Ahora estamos siendo Mente. Y sobre todo él tiene Ganas y no me cuestiona nada. No me dice que no debo dejarme llevar por esos ”impulsos”, que tan extraños pueden resultar en una mujer. Los acepta, parece que puede comprenderlos y comparte conmigo su experiencia; me hace confidencias. Me estoy preparando para follar experimentalmente.

estación

Venga, ¿no dices que eres una artista? Pues todos los artistas tienen una técnica: enséñamela. ¿Acaso existe? Yo quiero aprenderlo todo de ti. ¿No dices que tú sólo conoces a otro cuando follas con él?

¡ábrete Sésamo!

Aunque yo creo que es mucho más simple que todo eso. Dos personas se gustan y hacen por acercarse y entonces el sexo ocurre. Es como una fuerza inevitable y lo que no sea así… es infructuoso, es frustrante, es estúpido o es como en mi caso un experimento. Lo que yo quería llevar acabo y pensaba que podía salir bien, muy bien o pavorosamente mal. ¡Que conste que pensaba dejármelo todo en ello: la piel, los huesos, los ojos, el sexo! Y Stanislaw, el hijo del iconoclasta, decía que yo me dedicaba a eso. ‘Calla. Tú lo que eres es una científica’. Me gustaba cómo lo arrastraba entre los dientes después de haberme follado de pie y por la espalda. Sí pero siempre soy mi propia cobaya. Lo que no suele gustarme es que los demás piensen que puedo ser su cobaya… como por ejemplo, le gustaba creer a Lemprier. Pero Lemprier era un psicópata. ¿Vas a irte a la selva con él?, me preguntaba Alma. Claro, si llegamos juntos a octubre… pero lo maté en febrero

3 Responses to “– Hotel Libretto o la búsqueda de lo inequívoco –”

  1. lasalamandra Says:

    Androgen:
    Sobre los desafíos y las locuras: No es locura cuando nos demostramos a nosotros mismos que podemos. Lo básico, lo principal, es que nos queramos y respetemos. Si nos demostramos valentía, decisión, si nos sorprendemos a nosotros mismos haciendo algo que a simple vista era impensable, aumenta nuestro autorespeto y nuestra autoconfianza. No son locuras cuando tienen un significado para nosotros, que los demás lo vean como quieran, para uno mismo “serán cenizas, pero tendrán sentido”.

    Sobre el deseo: No puedo concebir deseo sin conocimiento, o sin ansia de conocimiento. Por deseo debería decir Deseo, el que te llena, el que anhelas, el que te eleva sobre lo demás que puedas sentir. Es fácil y habitual el deseo que entra por los ojos y brota del vientre. Pero quien haya catado el deseo que nace de mente, corazón y vientre, quien haya experimentado esa conjunción de ternura, pasión, descubrimiento y conexión, no puede conformarse con buscar algo menos que eso. Lo demás serán, como dices, experimentos, retazos de tiempos llenados de algo que pasa por nuestra vida sin dejar huella.

    Sobre el descubrirte y conocerte: Uno puede deducir de las palabras, de lo escrito. Pero no quiero suponer, intuir o inventar. Tienes razón, sólo se te conocerá cuando se comparta un silencio contigo, cuando uno mire en el centro de tus ojos, ese lugar donde puede haber una puerta abierta a lo que sientes. Sólo se te conocerá cuando se te acepte plenamente, cuando uno no espere lo que desea, sino que reciba con los brazos abiertos. Cuando se esté preparado para aceptar que puede pasar todo o puede pasar nada. Cuando uno no quiera tenerte o cambiarte, sino compartirse contigo. Sólo así se conoce de verdad a una persona. Y sabes? Quiero conocerte. Un abrazo
    2005.03.04 13:08

    Aeter

    Algo no entiendo. Desafiar el miedo es también escucharlo y detenerse. El equilibrio es todo de mente y cuerpo. En teoría no hay límites, pero hay y para disfrutar a plenitud y Sentir es necesario conocerlos y respetarlos y saber que podemos cruzarlos, violentarlos pero no lo hacemos por propia decisión, no porque sea una guerra a ganar porque en tal caso, la pelea contra los molinos de viento puede ser estéril. Besos, mil.
    2005.03.04 18:46

    lamaga a aeter:
    Ya… pero verás en este caso yo tenía la viva sensación de que tenía que seguir a pesar del miedo … por lo menos seguir hasta llegar a la puerta de ese hotel y más adelante explico el por qué, ¿de acuerdo?, cuando entre en la ducha… en este tipo de experiencias me adentro muy lentamente. Hay demasiados velos. Pero estaba esa viva sensación de que tenía que seguir como fuera a pesar del miedo. Besos, mil
    2005.03.04 18:58

  2. Denisa Says:

    Pues yo entiendo la adicción a las emociones fuertes…. Ojalá pudiera aplicar más a menudo la frase…. detrás de las puertas del miedo se encuentra la libertad…

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