– HEMBRA –

marzo 11, 2005

Sexo y mensaje de teléfono móvil (09/ marzo/05)

Es miércoles y me levanto muy temprano embargada por la más absoluta tristeza.

Y no es que me preocupe pero siento que tengo que hacer algo para procurar escaparme de ella.

Ya no sé lo que es realidad y lo que no lo es. Y me parece de dementes guardarle ausencias a un recuerdo.
Así que cuando pasan unas horas me decido a enviarle un mensaje literal a Fernando:
¿Te apetece que nos veamos? Me siento un poco sola. Un beso

No me cuesta nada ser literal cuando los motivos son simples. Y desde luego no le miento. No quiero mentirle. Así que no se lo adorno. Es eso. Cubrir una necesidad.

Ha transcurrido todo un mes desde la última vez que mi cuerpo estuvo con alguien; o sea con ese mismo Fernando.
Es la primera vez que nos vemos y él después de preguntarme si puede besarme y de que me besa intensamente, me separa unos centímetros de sí, me mira con profundidad a los ojos y me dice: ‘Eres tan sensual y estás tan falta de cariño’.
Y eso es lo que ocurre esta mañana: soy sensual y estoy falta de cariño, y por eso pienso en él porque recuerdo que me dijo que eso era lo que más le atraía de mí. Porque él en esos momentos ni siquiera conoce ninguna otra cosa. No sabe si pienso, si soy oblicua, si le miento… sólo que tengo un cuerpo que me esclaviza y un cuerpo que a menudo me delata y me angustia porque se siente falto de cariño. Porque en aquella tarde que nos conocemos mi alma es feliz y se haya por completo repleta de otro, rebosando a otro, un concierto de alegría y ni siquiera estoy falta de cariño pero pienso que de alguna manera él me habla de los años de privaciones y de las cicatrices evidentes que esos años deben de haber dejado en mí. Y por eso ocurre lo que ocurre, porque yo me siento extrañamente fuerte y Viva y no le detengo y por eso dejo que Fernando, a pesar del gélido viento que nos azota, introduzca su mano por entre la camiseta ajustada y la piel de mi espalda y me desabroche con destreza los corchetes del sujetador para luego buscar mi pecho libre y contenerlo con su mano mientras sus dedos acarician la excitación de mi pezón. Creo que soy una mujer libre y me comporto como tal y me parece una locura lo que ocurre. Yo no conozco de nada a ese extraño y estamos en un acantilado al que hemos llegado a oscuras y sin que nadie nos haya visto llegar y pienso en lo fácil que sería que él me arrojase por encima de la barandilla para precipitarme hasta el mar y me estremezco pero parece que el peligro lo único que hace es excitarme aún más. Así que le dejo que continúe y me entrego a sus caricias dejando resbalar el bolso que cuelga de mi hombro en bandolera, hasta el suelo. Y él se agacha me baja los pantalones y el tanga y con su lengua escarba entre los pliegues de mi sexo pero no le quiero ni un segundo ahí, lo que quiero es que su polla, que ya he besado y que es hermosa, me rompa por dentro y él que parece que comprende, me empuja contra la baranda y ahora cuelgo como un desmayo con medio cuerpo fuera y la cabeza siente la atracción del abismo y el mar que ruge y me llama, y se estrella contra la roca del acantilado, tan furioso que parece que es mi dueño y pronuncia mi nombre: ‘¡Ven. Déjate caer!’. Y todo se confunde y la orilla es esa angostura azul marino que a lo lejos se perpetra contra el muro fortificado que hace las veces de dique y las de paseo costero y dónde comienza el espolón de tierra, y el recorte del monte y la cantera nos observan y quién sabe quién desde ellos: yo he espiado a veces desde allí el flujo del horizonte. Y una semi-luna gime en el cielo a media hasta y las gaviotas han abandonado el vuelo como cometas que se han recogido y el puente y las luces de los gauzones del recorrido de la playa más cóncava, tintinean en mi iris como si fueran los brillantes caleidoscópicos de una peculiar araña de cristal… y luego yo le digo que no puede correrse dentro de mí y parece que eso a él le precipita en un orgasmo brutal y deja de embestirme y me iza, y me dice que quiere amarme, que quiere amarme en condiciones. Pero es mentira que quiere eso y yo lo sé. Empieza a querer algo más que darse solamente, y ‘temprano madruga la madrugada’, como en la elegía, porque entonces sé que nunca ha conocido a nadie como yo, ese sueño insaciable y noctámbulo de hembra condenado a desvanecerse … y lo que no quiere es perdérselo… y por eso me doy media vuelta y oprimo con mis labios su polla que sabe a mí, a mi salitre ácido, y él empuja mi cabeza y me gusta como me tira del pelo porque para mí la posesión no es más que un juego, una ilusión, un espejismo: y no voy a entregarme porque yo con el cuerpo no me Entrego. Y él, entonces, me empuja su sexo tan dentro que hasta choca contra mi campanilla y quiero toser pero no lo logro y creo que voy a ahogarme y entonces me avisa de que va a correrse y yo me preparo para recibir su orgasmo que es suave y mientras él grita, y luego después de minutos en los que yo permanezco con su pene lánguido entre mis dientes, lamiéndolo como si fuera un gorrión dormido y mi boca un ala materna, tira de mí, me levanta y me besa y me dice: ‘Eres un pedazo de Mujer’

real hembra

Y luego es cuando llega la franqueza. Le he gustado mucho y me explica que se ha metido en un pequeño lío. Ha estado saliendo con una chica estos últimos meses y ahora a ella se le ha muerto la madre y no puede dejarla así como así pero quiere hacerlo porque aunque ella le conviene a su vida (ambos tienen hijos pequeños y salen juntos como si fueran una familia, como esa que tenían antes de que se les hubiera roto), la chica no le atrae sexualmente, no le atrae como por ejemplo ahora le atraigo yo y a mí me asalta la alarma porque yo , ahora, y menos que nunca quiero una Relación y no me gusta ni que me diga que debo tener cuidado. No me gusta que haya comenzado a mostrarse protector conmigo y esto me lo está contando todo mientras vamos en busca de un bar dónde tomarnos una cerveza y luego yo le digo que me dejé exactamente en el mismo sitio dónde me encontró y no le hablo de una próxima vez y luego es cuando veo una fuente y me la compro porque me enamoro; así a primera vista, incontestablemente. Y esa fuente, a la que corona una esfera iluminada que está llena de burbujas por dentro, es una emoción plasmada en materia: es lo que siento por el hombre del tatuaje, por mi buen amante crepuscular… la fuente y la luz de la que mana aquella noche que pasamos juntos en las afueras rústicas de una ciudad industrial. Y qué fidedigna es la memoria cuando quiere, cuando hay nostalgia, porque el arrullo de este agua que desde entonces escucho como si fuera nuestra música, la que tocamos cuando estábamos juntos, son sus manos sobre mi piel y son sus labios sobre mis labios y el aliento de su espíritu o de su pecho, murmurándole ternuras a la colmena de mi alma.

 

 

11/03/2005 16:55. Tema: Moriana. #. .

One Response to “– HEMBRA –”

  1. lasalamandra Says:

    Androgen:
    Vaya…pensaras que te he copiado. Pero parece que hoy nos ha visitado a ambos el súcubo (en tu caso el íncubo) de las letras.
    Y qué fácil es confundir pasión y sensualidad con amor; confundir atracción física con atracción de almas.
    Hay palabras que me han gustado: “libre”, “darse solamente”, “cariño”
    Pensaré en ellas, ayudarán a completar mis comentarios. Un beso
    2005.03.11 17:19

    Moriana:
    En mi caso puede decirse que convivo con el íncubo constantemente y desde hace muuucho tiempo. Y será fácil para otros confundirse, de verdad, pero para mí es casi imposible porque tampoco me gusta engañarme. Me puede confundir alguien más ”viejo” que yo, más sabio que yo, más experimentado que yo, más psicólogo que yo… me puede confundir y me gusta que lo haga pero no es tan fácil que eso me ocurra, y ni siquiera lo era cuando tenía tu edad pero entonces puede decirse que me bastaba y me sobraba yo para confundirme sin ayuda de nadie.
    Y hay otra cosa que tú no sabes. Es que este es mi diario y yo me quiero por eso a veces hay tantos sentimientos por aquí y tantas emociones derramadas pero no es algo que les sirva a los demás; de hecho no le sirve a casi nadie porque aunque yo me pueda llegar a poner muy poética, en realidad soy una mala bestia: lo que ocurre es que eso no se lee y crees: si a esta mujer la tratan bien es un cielo pero eso es una trampa porque no es así; casi nunca es así y cuando me tratan bien y no entiendo por qué, si yo no he hecho nada para ganármelo entonces me vuelvo insoportable. Lo dicho que igual parezco un chollo pero que no lo soy Androgen.
    2005.03.12 00:33

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