– Desde el Corazon Anclado y Confiado –

marzo 13, 2005

Intermedio sin importancia, ¿aunque aquí qué la tiene? (-III-)

 

 marihuana

Nora piensa que sería estúpido fumarse la marihuana con su marido. Por fin él la trajo a casa pero a ella ya no le apetece pasar por la experiencia y menos después de haber visto el efecto que le hizo a él:‘Tara no estaba porque se había ido a pasar la noche a casa de su amiga Belén y yo subí con Yago arriba, a cada de los vecinos -me cuenta-, y a la media hora cuando bajé era como si estuviese borracho… ‘ Y mientras me pinta ese panorama desmoralizador y conduce me explica que tiene encontrar pronto a alguien con quién disfrutar porque sino se volverá loca, es cuando me llama Fernando y Nora baja el volumen de la radio para que podamos hablar tranquilos:

– No, no importa. No te preocupes. Yo no te llamaba para vernos hoy sino para vernos algún día…
– (…)
– Sí, mañana si que puedo. Pero, ¿a ti cuándo te viene mejor?
– (…)
– A ver si el viernes tienes que recoger tú a los niños… Claro, mejor mañana por la tarde
– (…)
– Sí, para mí es mucho mejor por la tarde pero después de las cuatro puedo a cualquier hora.
– (…)
– Sí, entonces a las cuatro y media está bien, Fernando.
– (…)
– Sí te parece me recoges dónde la última vez.
– (…)
– Vale, entonces mañana nos vemos allí, Cuídate y no te preocupes que yo estoy muy bien.
– (…)
– Sí, un beso.

Y entonces cuándo cuelgo Nora me mira con esos ojos que todavía hay días que no sé cómo interpretar y me dice: ‘ ¿Dónde la última vez? Ese era el bombero’. Sí, le digo yo. ¡Qué envidia me das! Ni te lo imaginas. Pues nada. No la tengas. Te lo presento cuando quieras y si tienes suerte le gustarás y también follará contigo… Porque a ti él va a gustarte seguro porque como hombre es impresionante. ¿Pero sólo significa eso para ti? ¿Y qué quieres que signifique? Mira el mensaje que le he enviado (y se lo leo). Yo procuro no adornarlo Nora, que es casi lo contrario que haces tú. Y entonces llegamos a dónde nos dirigimos y ella aparca en una calle próxima al lugar al que en breve tendré que irme y permanecemos en su coche hablando durante un buen rato de mis ambivalencias, las que esa misma tarde me envenenan el ánimo …

¿Pero tú qué sientes acerca de eso? -me pregunta mi amiga. Pues yo lo que siento es que tengo que creer lo que él me dice sin cuestionármelo porque sino a nuestra historia se la tragará mi desconfianza y el escepticismo; y tengo que hacerlo sea verdad o sea mentira lo que él me escribe… ¿Y tú quieres creerle? Yo necesito creerle pero no sé si vivo sobre el borde de una redoma. ¿Entonces porqué estás tan triste? Porque mi cabeza me hace pensar y tú ya sabes lo que opino yo acerca de los halagos. No entiendo porqué me repite eso de que me lee y me relee, cuando yo ni siquiera me quejo… No sé. Es principalmente eso lo que no entiendo. Y luego también está lo que decía Gibran. Pero Nora no ha leído nunca ‘El Profeta’ y para que el bálsamo de las palabras de Gibran se te haya instalado en los huecos del alma, a lo mejor es necesario haberle leído desde la inocencia de un corazón tierno y confiado. Y el fragmento que le cito lleva más de 20 años anclado a mi memoria:

Entonces, dijo una mujer: Háblanos de la Alegría y del Dolor. Y él respondió:

Vuestra alegría es vuestro dolor sin máscara.Y la misma fuente de donde brota vuestra risa fue

muchas veces llenada con vuestras lágrimas.

Y ¿cómo puede ser de otro modo?

Mientras más profundo cave el dolor en vuestro corazón,

más alegría podréis contener.

¿No es la copa que guarda vuestro vino la misma

copa que estuvo fundiéndose en el horno del alfarero?

¿Y no es el laúd que apacigua vuestro espíritu la

misma madera que fue tallada con cuchillos?

Cuando estéis contentos, mirad en el fondo de vuestro

corazón y encontraréis que es solamente lo que os

produjo dolor, lo que os da alegría.

Cuando estéis tristes, mirad de nuevo en vuestro

Corazón y veréis que estáis llorando, en verdad, por lo

que fue vuestro deleite..

Algunos de vosotros decís: «La alegría es superior al

dolor» y otros: «No, el dolor es más grande.»

Pero yo os digo que son inseparables.

Vienen juntos y, cuando uno de ellos se sienta con

vosotros a vuestra mesa, recordad que el otro está durmiendo

en vuestro lecho.

En verdad, estáis suspensos, como fiel de balanza,

entre vuestra alegría y vuestro dolor.

Sólo cuando vacíos estáis quietos y equilibrados.

Cuando el tesorero os levanta para pesar su oro y su

plata, es necesario que vuestra alegría o vuestro dolor

suban o bajen…

 

Aunque mejor sería hablarle de la octava carta que er_maria_rilkeer_maria_rilke le escribe a Kapus y dónde le explica la maravilla de lo que el dolor puede hacer por nosotros… Y es así de simple. Yo desde la madrugada del 30 de enero y durante más de 20 días de febrero fui inmensamente feliz, la constante de la espiral de la felicidad y ahora he regresado a esta nostalgia y tristeza de siempre, que me ocupa y habita los últimos tramos de mi escalera de caracol, pero eso no es el Vacío. Sólo son las espinas de mis rosas y si quiero que mis rosas florezcan y vean otra primavera no puedo querer que desaparezcan sus espinas. ¿Pero tú has probado a poner más cuidado al recogerlas? -me preguntarías. Bien, pues no me lo preguntes y haz la prueba. Arranca una rosa de un rosal y luego, otra, y luego otra más porque te habrás extasiado y ya verás lo fácil que es que acabes lamiendo la sangre de tu dedo. Vale, y no es un dolor que mata, que no hace falta que me lo recuerdes pero es un dolor que hiere.

Un beso.

rosa roja

13/03/2005 18:37. Tema: Moriana. #. .

2 Responses to “– Desde el Corazon Anclado y Confiado –”

  1. lasalamandra Says:

    corsaria:
    Muy bonito ese fragmento de Gibran. Me gusta. :))
    2005.03.13 20:10 email: corsariablog (arroba) gmail.com

    Gradiva:
    A veces las heridas que hieren se recuerdan durante mucho más tiempo que las que matan; las que matan, lo hacen de un golpe ¡zas! y ya está, pero las que hieren lo van haciendo poco a poco, van formando un cayo que se te queda ahí y no hay manera de arrancar.
    Conocía el fragmento de Gibran, lo copié en mi carpeta cuando empecé la carrera; por aquello de que necesita leer a menudo que la alegría y la tristeza suelen venir del mismo sitio..
    Llevo desde las doce sonriendo , pero sonriendo con ganas ¿eh? con muchas ganas; aunque ahora no esté segura de qué paso debo dar :-D
    Un abrazo
    2005.03.14 15:19

    Moriana:
    Pues haz caso a tu tocaya Susana Tamaro y siéntate bajo un árbol y respira honda y confiadamente hasta que el corazón te diga por dónde debes decidirte a ir :)
    Un abrazo enorme Su. Y te repito que ahora soy yo quién se siente muy feliz por ti :))
    2005.03.14 18:23

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