– un café antes de preguntar por ese hotel –

marzo 14, 2005

Jueves antes de…

Jueves por la mañana: ajetreo.

Y a la sobremesa un nuevo e-mail del hombre crepuscular que me sorprende, y en el que me dice que ésta era su única manera de sentirme y que ahora que él ya no está apenas en este mundo y yo ya no le escribo públicamente tanto como antes lo hacía … hay un hueco y me echa de menos. Y me sorprende por eso mismo, porque yo no soy quién se ha ido… y me encantaría ser capaz de decir lo mismo que él dice con esa claridad porque yo también le estoy echando de menos (hoy todavía domingo, que es cuando escribo esto, y más que nunca). Pero yo eso no sé hacerlo. Sólo sé decir las cosas que me importan en el sentimiento dando demasiados rodeos. Y le escribo pero con prisas porque la hora de mi cita se aproxima y el tiempo se me echa encima peligrosamente y me pongo una falda ceñida y al final decido no recogerme el pelo porque a Fernando parece darle mucho juego y aunque no estoy muy motivada, hago por olvidarme de la contractura muscular y me convenzo de que los sabores después de todo no son tan primordiales. ¿Y qué si el sabor de su boca me recuerda a Juanjo ‘el marroquí’? Y cuando atravieso las puertas de la estación de autobuses son las cuatro y media en punto. Aborrezco no ser puntual y veo su coche esperándome hasta en el mismo aparcamiento de la última vez, así que me dirijo hacia él con cierta soltura y el coche se pone en marcha antes de siquiera yo me suba al asiento y pueda cerrar la puerta. Y nos damos un beso y descubro que lo de ese sabor no es tan terrible, es más, es muy soportable; es que no vamos a vivir juntos, sólo vamos a pasar juntos una tarde. Pero yo le digo que tal vez esté un poco griposa, y aunque sé que lo digo con tan poca convicción que parece una excusa, a él eso no parece importarle demasiado. Y nos ponemos en marcha y hemos empezado a hablar de mí y yo le he pedido que hablemos de él pero él sólo quiere saber de mí y regresa sobre sus pasos al principio de la conversación. Tiene una teoría y me pregunta por mi página. ¿Qué ha ocurrido con eso? Nada, sólo es que sentí la necesidad de encerrarme un poco en mi misma. Y se me nota que estoy mintiendo; o por lo menos yo me lo noto. Y lo que piensa Fernando es que estoy tan falta de cariño que cualquiera que se aproxime a mí y lo descubra… puede acabar aprovechándose de ello. ¿O sea qué piensas que me estoy engañando en relación a mi amante? Sí, me dice que sí que lo piensa y a la vez detiene su paso me agarra por los hombros y me atrae hacia él para besarme con mimo. Es de día y estamos a sólo unos kilómetros de mi ciudad pero no le recuerdo que debe de tener cuidado. ¿Para qué si quién debiera tenerlo soy yo y no lo tengo? Es más, pensaba que iríamos más lejos. Me apetecía eso, que viajáramos un poco por la costa, hacia esos pueblos entrañables que hace un ciento de días que no visito pero él me dice que ha pensado que busquemos un hotel y hasta se ha preocupado de hacerse con un listado de hoteles de la población en la que nos encontramos y yo le sugiero, bastante desmotivada, que lo estudiemos tomando un café (es que cuando lo llamé tampoco es que estuviera pensando sólo en el sexo) y le llevo a la cervecería en la que estuve con Nora el otro viernes, y con Max la última noche que pasamos juntos y el chico no está. Está otro pero no tarda mucho en llegar y en darse cuenta de que yo estoy allí. Es que ese día que fui con mi amiga acabé poniéndole una servilleta en la mano. Nora había estado coqueteado con él; aunque sólo era un niño: no sé de cuántos años pero muy joven, aunque eso sí, con ángel. Y cuando ella le dijo que era la primera vez que entrábamos allí, él la sacó del error. Usted sí, pero su amiga no. Ella estuvo aquí la otra noche. ¡Lógico que se acordase! Menudo número cuando me quise sentar encima del cuello de Max y él me pidió, hasta ruborizado, que hiciese el favor de bajarme y guardar la compostura… ‘Así que sí. ¿eh?’, me dijo mi amiga cuando el chico se alejó. ¡Cabrona!. Todo este cuento que se traía no era por mí sino por ti… ¡Chica!, ¿y yo qué quieres que haga? Tú no sales por las noches con muermos así que no te lo puedes montar en plan de inolvidable. Pero mírale y disfruta. No seas idiota, que además yo estoy de espaldas y si mira hacia aquí no es por mí, eso ya es por ti. Así que cuando salimos por la puerta y él se despide sonriente de nosotras, yo también le sonrío y le pongo aquella servilleta entre los dedos, que él pensaría que era mi número de teléfono y sólo eran unas palabras escritas en mi caligrafía indescifrable: ‘Me has fascinado a mi amiga’. Y ahora que me voy con Fernando y nos marchamos, le pregunto dónde queda esa calle en la que está ese hotel al que Fernando y yo hemos decidido que iríamos. Y yo sé de sobra que en esa calle es lo único que hay, el hotel y que estamos muy cerca pero quiero preguntárselo a él porque sé que va a pensar en el hotel y por eso en mí, durante toda la tarde. Y la próxima vez que Nora y yo estemos juntas, haré que eso juegue en su favor.

cudillero

14/03/2005 02:12. Tema: Moriana. #.

2 Responses to “– un café antes de preguntar por ese hotel –”

  1. lasalamandra Says:

    Kirchner:
    (otro para mi colección de suicidios)
    2005.03.14 09:23

    Androgen:
    Un día y un millón de letras… Ya sé que cuando uno se pide escribir no puede parar hasta que se siente satisfecho, como cuando uno quiere calmar el hambre. Tu letra me han desbordado, suelo necesitar ir poco a poco para asimilar bien las cosas, nunca he presumido de rapidez de entendimiento :) Y más si quiero enterarme bien…
    He notado que muchas veces escribes a lo que podríamos llamar altas horas de la noche. ¿Es cuando tu mente más se ordena o te pasa como a mí y es cuando no puedes evitar machacar los recuerdos y analizar las situaciones?
    Habría que preguntar que quería el camarero, por mucho que lo inclines hacia un lado puede desear inclinarse hacia el tuyo, ¿no crees?
    Me da la impresión de que mi tocayo quiere sustituir a alguien en vez de hacer un lugar por sí mismo. Aunque es un punto a su favor que esté dispuesto a acercarse al radio de acción de tus garras. Tal vez piense que no llegarás a usarlas, porque no te da motivos.
    Por supuesto, todo son suposiciones, no puedo entrar en mentes ajenas y respecto a un comentario en otro lugar sobre psicoanálisis, siempre he pensado que no funciona, porque haría falta conocer mucho más a cada persona para pretender saber sus problemas y penetrar en sus actos y motivaciones. Se puede actuar en función de acciones y pensamiento generales y comunes a un grupo de gente, pero entonces se estará cometiendo un error, gravísimo, de pensar que somos producciones en cadena.
    Y para terminar, no sé que pensar sobre los suicidios. Extenderé mi opinión, pero pienso que no vale la pena, por un instante de desesperación absoluta, tirar otros momentos que puedes vivir a la fosa sin luz.
    Un abrazo
    2005.03.14 17:41

    Moriana:
    Si te refieres a las cinco y media o seis de la mañana o seis y media… sí, que lo hago pero más bien es que soy muy madrugadora ;)
    Una manía más de las que tengo. No siempre, ¿eh? Pero sí a veces y desde luego sí yo escribo es para no machacarrme y si meto en la cama y veo que me voy atormentar prefiero levantarme y escribir para quedarme tranquila porque la cama es para dormir o para retozar. Total, no pasa nada si te saltas una noche de vez en cuando.
    ¡Ay!, y el camarero… trabaja en un lugar muy agradable. Eso es todo para mí.
    2005.03.14 18:20

  2. lasalamandra Says:

    Otro inciso… antes del sexo y confesándose

    Hola! ¿Va todo bien?
    Veo que llevas tiempo sin aparecer, y el otro día leí la despedida de La Maga, y miré su web, y… resulta que eres tú también :))))))
    En fin, que tuvimos esa pequeña…¿discusión? ¿diferencia de ideas? y te escribo para que el tiempo no distorsione el recuerdo y no le dé ningún toque amargo.
    Espero que todo te/nos vaya fenomenal.
    Un beso
    E.
    P.D. Ah, descubrimiento por confesión

    : yo… era/soy conocida también por… L. 0:)
    .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
    Gracias por escribirme E,
    Llevaba varios días sin abrir este correo y tu carta ha sido una sorpresa. ¿También eres la E de A? ¿Y la E. de aquella postal de B? Si es así eres muy chula :))). Quiero decir muy majetona. A ver y esto, de aquello… Nada, es mi puta manía de decirle a todo el mundo lo que pienso de él a la cara y que no mejora con el tiempo. Y no debería porque por qué sienta algo, y lo sienta dentro, eso no significa que tenga derecho a ir diciéndole por ahí a la gente como los experimento y me ocurre mucho cuando comienzo a pasar un tiempo en algún sitio y creo ir captando a la gente y oye, que seguramente no sea ni así, que lo más seguro es que sea una ilusión de sentir o cosa de esa y entonces cuando me ocurre eso, o sea que empiezo a sentir a las personas y callarme me resulta problemático pues entonces me abro y normalmente en silencio pero fíjate que curioso, me pasaba algo con L., que la echaba de menos, y era una incoherencia que ahora al saber que eras tú la misma H., ya me cuadraba… y estas cosas es un fastidio sentirlas pero chica, no lo puedo evitar; así que prefiero andarme a mi bola para no meterme en líos y dejar de darle la paliza a todo cristo con lo de la pureza, que después de todo yo tengo en el forro de los lo que sea… ;)
    Besos y gracias por pensar en mí. Aunque de amarguras ni siquiera una porque es algo que yo me evito padecer, a no ser que merezca mucho la pena y ya sabemos todos que lo que nos dejamos la mayoría en la red nunca la merece… ¿o sí?. Bueno, es una pregunta que tampoco busca cambiar de opinión.
    Así que leo a Luis Muiño que me sigue enseñando mucho y a un par de amigos que quiero y … espero para volver a meter la pata a conocer gente nueva. Te deseo lo mismo E.

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