– lo tenebroso –

abril 2, 2005

 

sentimientos – XII – … la cautela

Llueve copiosamente

No sé que hace él aquí. Lemprier. Imagino que dejarse ver por quien pueda tener interés en encontrarlo. Yo no, desde luego, aunque siempre es un privilegio observar a una prudente distancia el despliegue de sus sutiles métodos de actuación. Pero tengo una buena pregunta: ¿Con él existen las distancias prudentes?. Taimado y con calma, como llega el cubriente manto de la noche, a su hora justa, sin más sentimiento, por compañero, que el de la crueldad, asedia a sus víctimas, hasta convencer a su conejillo de indias experimental de que ‘Ella’ podría resultar diferente. No se conforma con menos que engendrar en el ‘objeto elegido’ ese deseo, la semilla del diablo.

maria

 

Pero yo sé y Lemprier sabe que no será ninguna porque entonces él perdería o tal vez estaría perdido (¿acaso no es lo mismo?); sólo les permitirá que lo crean el tiempo necesario para que su vanidad se engorde y se convierta en su trampa mortal. De la misma forma en que la bruja del cuento ceba al pequeño Hansel con la intención de comérselo. Aunque la estocada también podría presentarse antes… cuando ocurra cualquier error insalvable, o cuando la inutilidad del asunto no justifique ni el mínimo esfuerzo.

Ni en su caso me relajé con anterioridad demasiado, ni lo hago ahora.
Tampoco pienso que le tengo más miedo del que debo. Precaución.
No lo infravaloro, eso sí. No se me ocurriría porque estimo mi vida.

Lo que no conseguirá ni por las malas, ni por las peores… será que me rinda ante él… antes, el salto al abismo contra la piedra… porque no creo en sus excepciones, sólo en las mías. Y éstas no me consienten arrodillarme por más tiempo del que es necesario para lograr una buena eyaculación. Digamos que la felación justifica los medios pero yo me llamo sólo como quiero llamarme.

Fue a Lemprier a quien le escuché hablar por primera vez de las tinieblas. Un día mencionó una ‘Luz’ que tenía el poder de conjurarlas.

02/04/2005 16:29. Tema: sin tema. . .

One Response to “– lo tenebroso –”

  1. lasalamandra Says:

    Hay 6 comentario/s de este artículo.

    Isihara Matsuzo:
    Me gusta salir al campo, solo, a pasear y hacer fotografías. Las viejas casas, los animales, un tocón, una piedra, el paisaje… Y, como aquel día, una persona.
    Una mujer, joven, en lo que supongo sería la cocina de su casa. En una casa rural, de piedra labrada a mano, con tejas rojas y algún verol en en el tejado. Vestía de negro (viuda), con un pañuelo en el pelo. Miraba hacia abajo. Creo que fregaba los platos. En un momento levantó los ojos, y me miró. Yo alcé mi cámara, hice un gesto para indicarle que quería hacerle una fotografía. Sonrió. La enmarqué, disparé… Pero ella se movió. Cerró las cortinas de la ventana.
    Yo me marché. Seguí mi paseo. Regresé a casa y revelé el carrete. Aquí está ella.
    2005.04.02 11:57 email: matsuzo (arroba) hotmail.com

    PaquiLou:
    No sé, yo observandola, solo puedo decir, que no me gustaría estar en su lugar…me provoca soledad,por qué a ella? sería la encrucijada y cuestión de su vida, en ese gesto. Un beso mi niña.
    2005.04.02 12:09

    Androgen:
    Si, Paquilou, tal vez hay soledad, aunque al principio iba a decir que no la había. Pero entonces se me vino a la mente la historia sugerida por la imagen y sí, hay soledad pero de otro tipo… Esta es la historia.
    Los cristales son leves fragmentos de memoria. Al contrario que una fotografía, un cristal sólo retiene la imagen durante el tiempo que en ella se refleja, luego se desvanece. Una fotografía retiene un instante de eternidad. Un cristal refleja la eternidad. Y ella hubiera deseado conservar una foto de él, pero sólo tenía el recuerdo de aquel cristal. Porque las fotos las había roto cuando la relación se rompió, años antes. Pero una noche, volviendo a casa de una sesión de amigos, bares y música nostálgica, le vió a lo lejos y le reconoció en ese mismo segundo, a pesar del tiempo, de la caida del pelo y de la ropa desconocida, ropa que no le había comprado ella. Supuso que él habría tirado aquella tela impregnada de recuerdos tal como ella había roto las fotos compartidas, rompiendo así parte de las evocaciones que traían a su memoria. Le vió como he dicho, a lo lejos, pero reconoció sus lágrimas. El siempre había tenido esa forma de llorar como volcando su corazón en las lágrimas, con tanta fuerza que su cuerpo se estremecía en sollozos. Nunca había sabido llorar en silencio, o por dentro, o como si no llorara. Antes de que pudiera acercarse él retomó su caminar, como con prisa, a zancadas. Ella se acercó al cristal, al escaparate de aquella pequeña tienda de ropa, donde él había visto algo que había roto la presa de sus lágrimas o simplemente donde había coincidido el asalto del llanto. Se fijó en el vaho en el cristal, donde su rostro había entrado en contacto con la superficie, desvaneciéndose lentamente. Y un pequeño reguero de lágrima donde esta había abandonado la mejilla para deslizarse hasta morir por el escaparate.
    Apretó el rostro donde él lo había apretado, acarició con su mano el lugar donde la lágrima había iniciado su descenso. Y quiso sentir alegría, por ver devuelto (fuera por lo que fuera) el dolor que antaño él había provocado en ella. Y quiso recordar los momentos en que había sido feliz junto a él y compadecer su dolor. Y no sabía exactamente lo que quería, pero en su rostro se dibujó un gesto de paz, mientras sentía el calor desvaneciéndose en el cristal donde él había apoyado su rostro.
    La foto me recuerda a mí, las veces que toque un lugar donde la Estrella se había sentado o apoyado queriendo sentir algo especial, o cuando acariciaba mis labios tras los besos de aves de paso, queriendo grabar en ellos la sensación del roce de las bocas.
    Siento que me haya quedado tan largo el comenario.
    2005.04.02 15:08

    imaginate matizando:
    Los comentarios anteriores a éste mío se han escrito bajo el epígrafe:
    ‘¿Te sugiere algo? ¿Te recuerda a alguien? ¿Qué le dirías si pudieras hablarle?’
    Antes de que estuviera ahí el sentimiento de ‘la cautela’ del que yo voy a escribir ahora, sólo estaba esa imagen de María y esos interrogantes abiertos… Y a mí me parece que los comentarios anteriores a éste respondían perfectamente a ello, al sentimiento que a cada persona le provocó la imagen del desvalimiento de la mujer…
    un beso
    2005.04.02 16:24

    Luis Muiño:
    Ahí está, ahí está…cuando alguien empieza a hablar de que “hay tinieblas” y te empieza a contar que “conoce una luz para salir de ellas”…sal de naja en cuanto puedas, que los que dictan cuál es el lado claro y cuál es el oscuro tienen una gran tendencia a vestirse de blanco, creerse infalibles y convertir en pecado la risa y el placer.
    A mí la gente que más me mola es la que se maneja bien en los claroscuros, la que no ve necesidad de “buscar la luz”. De los demás huyo, no sea que me rodeen con su aura y me quiten energías.
    2005.04.02 17:09 email: luis.elladooscuro (arroba) gmail.com

    imaginate a Luis Muiño:
    A mí Luis Miguel no me gusta nada pero le he escuchado cantar que una canción que me encantó y dice más o menos…
    ‘Voy a apagar la luz/
    para pensar en ti…’
    (ah, mira y resulta que es de Armando Manzanero
    http://www.sexylegsplaygirl.com/laverne/Apagar.html)
    Pues eso que yo soy más bien de las que buscan el interruptor dónde se apaga la luz … y me da mucho yuyu lo que tú dices… y aquí he estado yo cómo muy rondada… y vamos, sigo con cautela :)
    2005.04.02 17:59

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