BRUNO NARIDINI. FRAGMENTO.

abril 9, 2005

 

¿Qué busca, el hombre actual, cuando llama a la puerta de un templo masónico?

 

templo masonico

por cierto que no una dirección política o una reivindicación social, ni una doctrina religiosa o una teoría filosófica, ni un apoyo económico. Busca la luz. La gnosis. Se busca a sí mismo. Pide ser iniciado en el misterio, acepta mezclarse con dragones y monstruos con el propósito de superar las pruebas que dividen el reino de los mortales del de los dioses.

Declara ser ‘Libre’ -¿Y qué quiere decir esto?-, libre de prejuicios confesionales y vinculaciones políticas, tanto en su corazón como en su mente. No llama a la puerta de una iglesia, sino a la de un templo – el Templo por antonomasia- que abarca todas las iglesias.

(…)

Actualmente, la iniciación en los misterios no puede ser sino simbólica, sólo puede actuar sobre el cuerpo fluídico, o etéreo, del aspirante. Ha acabado la época de los largos y pacientes ejercicios sobre el cuerpo físico para obtener un total dominio sobre los estímulos sensoriales. La iniciación actual, mediante una serie de símbolos, actúa directamente sobre la estructura interior del hombre (…)

En el ‘gabinete de las reflexiones’ ante una calavera, un aguamanil y un trozo de pan seco, el ‘profano’ es invitado a meditar sobre la realidad última de las cosas; se le pide que se despoje de todos los metales que lleva consigo… y después es exhortado a escribir un testamento, no referido a su tener, sino a su ser: lo que se debe a si mismo, a la patria, a la humanidad, y en algunas logias más iluminadas, a Dios.

Superadas con los ojos vendados , las pruebas de los cuatro elementos el neófito oye una voz que lo sitúa ante una primera e inmediata elección interior. En efecto, alguien le pregunta si está dispuesto, cuando pocos instantes después le quiten la venda, a abrazar y considerar hermano incluso a aquel al que siempre ha creído que era su enemigo (…)

Esta es la hermandad electiva, más sólida y vinculante que la de la sangre. Todo aspirante a masón, al traspasar la puerta del Templo, busca hermanos (…)

Una hermandad presupone y exige una ‘paternidad’ común e indiscutible, Dios: que para los antiguos hebreos era Yahvé, el impronunciable, para los cristianos el Padre, a quién Dante concebía como primer amor, y Leonardo como primer motor, y que para los masones se identifica con el gran arquitecto del universo.

A.G.D.G.A.D.U. – que quiere decir ‘A la Gloria Del Gran Arquitecto del Universo’

Una vez que se le ha quitado la venda, el neófito ve el Oriente del Templo iluminado a giorno; se le muestran los primeros implementos de su tarea, un martillo y una escuadra, junto a una piedra basta.

Esa piedra es él, todavía informe; es su entidad espiritual inmersa todavía en el caos.

Con el primer martillo, el neófito inicia la creación de si mismo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s