sensaciones sin nombre ( – I – )

abril 13, 2005

A veces cuando salgo de casa por la tarde tuerzo en la primera bocacalle, y un día de hace un par de meses, en el segundo bloque de edificios, en el bajo izquierda, hay una luz roja y un hombre pasea su polla desnuda por la habitación en la que también hay una cama deshecha y ya después, todos los días que paso por delante de esa ventana nunca lo olvido… puede que porque haya pensado que precisamente ese hombre lo que deseaba era ser visto sin que importase demasiado el por quién; y él me vio, vio que yo le vi. Llevo cuatro años viviendo en esta barriada y ese hombre no me gustaba, ahora sigue sin gustarme o hasta me gusta menos que antes pero reconozco que desde aquel momento de su ventana, ese oscuro lado suyo me excita…Y el viernes voy andando con mi amiga y el tráfico se para y justo ahí, al volante de un coche, veo a aquel hombre mayor de barba que estaba en los juzgados la mañana que yo tenía mi juicio; sí, el que tenía cierto porte de caballero, un poco a lo Alonso Quijano y miró a mi acosador con reprobación ganándose, por supuesto y desde ese mismo instante, mis simpatías… y entonces no busca mis ojos pero hoy justo ahí se topa con ellos que son como dos incisivos y tal vez ni siquiera entiende porque yo le miro con esa intensidad que de nuevo es devastadora. Es ”un viejo’, él lo piensa; y es evidente que ha pasado de largo los 55 y sin embargo yo le miro como si para mí su edad no fuera ningún motivo… Y no me excita pero me de alguna manera su compostura me atrae.

Luego recibo una llamada de teléfono y salgo de un local en el que la música es hasta estridente y hay una maestra que llevaba meses evitando porque … bueno, en esa cervecería, en el baño, yo deje mi primer tanga escrito con mi número de teléfono para ver si así su novio se animaba y me llamaba … y mientras hablo en la calle ya me calmo, porque a esas horas estaba muy preocupada por alguien y primero me emociono y hasta se me escapan unas lágrimas y luego río a carcajadas en plena zona de vinos y el grupo de jovenes que queda en frente ( sólo estamos ellos y yo) de repente levanta los ojos y me mira como si mi risa fuera una cosa obscena y yo estuviera borracha y desnuda bajo un farolillo rojo y no amparada en el quicio de un viejo portal de la calle. Y luego llega el novio de la maestra y yo ya ni siquiera le miro. Pero no por vergüenza como podría pensarte sino por hastío, porque aunque su cuerpo sigue siendo un cuerpo de hombre hermoso, su mente ni siquiera es de trapo sino de paja, alambre y jengibre.

alambre

Y luego es lunes y quiero ir a la biblioteca a por un libro. Creo que el único que me queda por leer de mi Escritor. Bueno, no, me queda ‘la Broma’, creo, pero ese no tengo intención de leerlo y no sé si algún otro más… pero tampoco. Y me gusta lo que me ocurre, me gusta caminar como camino, como si ya nadie pudiera darme nada que me faltase porque me siento ya pletórica de viento y de espuma y no sé cómo lo logro pero la bibliotecaria de la sección de adultos me anima a que cruce una puerta en la que hay una señal de prohibido el paso y que me presente en la biblioteca infantil y yo cruzo esa puerta y regreso por ella y todos los niños y adultos que se encuentran en esa sala saben lo que significa esa señal porque sus ojos me lo gritan pero no importa; me han dado permiso, ¿no? Yo sé que no estoy haciendo ”nada malo”… y me he dirigido a una mujer morena y enjuta que hay tras un mostrador, le he hablado de un deseo, y esa mujer me dice que aunque no se debe va hacer conmigo una excepción… luego he vuelto por el mismo camino para saludar al irme, a la bibliotecaria de la de la sección de adultos y le he dado las gracias sonriendo porque ella me había deseado suerte y la mujer me contesta también con una sonrisa radiante:

– Lo conseguiste, ¿eh?

Y pensar que no me atrevía a volver después de haber dejado aquel tanga con mi número de teléfono escrito en ‘El volumen de la Ausencia’ de Mercedes Salisach…

Y ayer noche levanto los ojos cuando regreso a casa y me encuentro con que una mujer vieja ”espía mi paso” detras de unos visillos en otro bajo del camino. Y en cuanto la he mirado, ha soltado la cortina y se ha ocultado tras ella como si fuera una niña y la hubieran descubierto en una fechoría. Y hasta siento algo parecido a la pena pero que sé que no tiene nada que ver con la pena…

Y mañana quiero ir a ver a Susana para darle las gracias por el mensaje tan de puta madre que me envió ayer y por lograr que me sintiera especialmente comprendida:

‘Me alegro de que le hayas creído porque es lo que yo hubiese hecho, lo que probablemente sea verdad y sobre todo lo que mejor te hará sentir: creerle’

Y también qué narices porque me apetece… un beso :)

13/04/2005 17:16.

One Response to “sensaciones sin nombre ( – I – )”

  1. lasalamandra Says:

    Hay 4 comentario/s de este artículo.

    Su:
    Recuerda que esta vez me toca pagar a mí :-)
    Y oye, que a mi blogia sigue sin dejarme postear. Cuando le doy a “publicar” tarda la de dios y luego me sale una pantalla emergente que me dice que el documento no contiene datos :-(
    2005.04.13 17:52 email: Campanilla698 (arroba) gmail.com

    Bohemia:
    Me ha encantado, se respira bien, esas sensaciones diversas que no puedes nombrar pero te dejan un grato sabor a paz, a “se puede” lo que sea.
    Besos, también para Su, disfrútalo mucho :)
    2005.04.13 17:54

    Bohemia:
    Anda, hemos coincidido, hola Su :)) algunas veces parece que el blogia se “marea”, ojalá se te arregle pronto, no tienes a quién preguntarle de los que administran esas bases de datos?
    Besos
    2005.04.13 17:59

    imaginate:
    Sí, pues vas a tener que hablar con los de Blogia porque yo hoy no he tenido problemas… pero me acuerdo que la de Camino a Zion si los tuvo hace tiempo, y se me ocurre que limpies las cookies por probar; entras en configuración y eliminas todos los archivos temporales … quizás haya algo ahí. Yo tengo que hacerlo cada X tiempo…
    Y olvídate de eso pequeñaja, que o pagamos a medias o ná :)))
    Tú pagas aquí al chico de mi pueblo, ¿te hace?
    Y mañana quiero ir a Paradiso que hace un siglo que no voy y me apetece mogollón encargar allí ese libro por el que preguntamos la última ve, el de luis; y fíjate hoy me encontrado una reseña y he querido leerla y tampoco he podido. Pero un tipo muy amable me ha indicado cuál era el problema. A veces la red me encanta, te lo juro. Y otras realmente la ”Odio” ;)
    Besos a las dos que ahora me tengo que ir :))
    2005.04.13 18:36

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s