sentimientos ( – XXII – ) … la yuxtaposición …

abril 16, 2005

Esta noche tuve uno de esos sueños angustiosos que yo suelo tener de vez en cuando.En éste veía a Enate, que se ponía muy serio conmigo y quería hacerme entender que ya no sentía ningún tipo de atracción hacia mí; un sueño similar a aquel que tuve con Primo hace ya unos meses y que obligó a mi mente ”pensante” a desprenderse por completo de la fantasía a la que se aferraba con aquella tenacidad. Nunca, nunca sería posible el deseo que yo albergaba en mis entrañas (¿se observa que no hablo del corazón?) pero admitir eso me costó muchos meses aún; desde mayo (como lo demostraron las evidencias) hasta aquel sueño en diciembre, y ahí se clausuraba (creo que se clausuraba) un ciclo de siete años…

Pero lo curioso del sueño de esta madrugada es que yo trataba de explicarle a Enate que no tenía por qué ser tan tajante conmigo puesto que yo había ”abandonado” nuestra expectativa de relación hacía bastante más tiempo de un año … Fue cuándo me planteó aquella especie de unión colaboracionista. Me propuso que escribiéramos cuentos para niños juntos: yo los escribiría y él los ilustraría, y seríamos amigos, y muy felices… ‘Ya lo verás. Funcionará. Confía en mí. Será mágico’… y sobre todo -insistió-, así él no tendría por qué perder de tratar a una persona tan interesante como yo, bueno según su punto de vista…

– Eres muy injusta. Eres muy injusta -me repetía mientras la copa de Tía María iba y venía de sus labios. La noche que me aficioné a ese licor-. ¿Por qué piensas que entre nosotros sólo puede haber sexo? Tú y yo somos más que sexo; somos mucho más que eso.

– Porque yo te Deseo… – qué patético me resulta a veces describir el propio egoísmo

Y él a mí, claro, pero no con la misma urgencia, ni con la misma necesidad, ni con la misma incontinencia y él tenía una familia a la que cuidar y una imagen pública que cultivar y proteger… Así que podíamos follar sí, porque el sexo nos sentaba muy bien -primero lo dudaba y luego lo afirmaba contundente y aquella era una negociación seria y lee esto con sarcasmo, por favor- pero no podíamos tener sexo con asiduidad, como una constante vital porque eso suponía un peligro para su vida tal como era y cuando cerré las puertas de su coche aquella noche yo sabía que era una despedida, porque para mí lo era, sentía que lo era pero no cómo de larga… Y luego fue cuando, veinte días más tarde, ya embarcada en la última relación que mantuve con Guernika, consideré que podía plegarme al tipo de ‘amistad-erótica’ que necesitaba Enate de mí y le busqué de nuevo porque le quería y le echaba muchísimo de menos y al mismo tiempo sentía que podía comprenderle a la perfección y … acabamos follando aquella noche y él echándome en cara que follase con él mientras estaba enamorada de otro hombre; ¡Qué bien te lo montas!, ¿no?… la noche que me dijo que yo era una científica y también que no dejaríamos de follar nunca aunque yo llorase y sufriera porque a mí lo que me gustaba era precisamente sufrir y llorar..,. y entonces sí, cuándo escuché aquello intuí que ya habíamos cruzado una frontera de la que no había manera alguna de regresar… y nunca volvimos a vernos, a no ser en sueños. Yo a veces le soñaba y le veía triste, muy triste y apenado, en tugurios llenos de humo en los que yo bebía y reía antes de que él se presentase, o en portales al otro lado de la calle, o en esquinas oscuras y entonces terminábamos por hacernos, como dos huérfanos hambrientos de afecto y desesperados, el amor… y así fue hasta que aquella tarde con Nora, después de haber conocido al amante crepuscular, le arrastré hasta los baños del fondo de la bodega y le besé. Pero desde entonces no le he buscado; sólo una madrugada, para sonreírle con dulzura… así que por eso, durante la pesadilla nocturna, no era capaz de concebir porqué esa insistencia suya en dejarme claro que ya ni siquiera se sentía atraído por mí… ‘Mentalízate’ -decía… Pero luego desperté y comprobé que mi cuerpo había casi superado la crisis artrítica de ayer y me levanté y abrí el correo y … y luego sé que me reí mucho con Nora cuando me llamó para contarme lo que me contó acerca de Primo y su colonoscopia y sé que eso hace unos meses habría sido imposible que sucediera… porque no es que tuviera poco sentido del humor para ese tema en concreto, es que ya no lo tenía para ninguno y mira que es difícil, porque yo llegado el caso ”me río de todo”; hasta de mi misma si hace falta, cuándo hago el gilipollas de una manera espectacular y no me entero de la fiesta. Así que supongo, que le hice caso a ”Enate” o a su espectro, o a lo que fuera mi sueño y me dejé la pena olvidada entre las sábanas sudorosas de mi habitación.

16/04/2005 18:47. Tema: sin tema. . .

frida

sobre la pintura de Khalo:
A finales de 1930 el matrimonio Kahlo-Rivera se traslada a Estados Unidos, donde permanecerán durante cuatro años en diferentes ciudades. Diego Rivera suscitó un gran interés en este país y fruto de la fascinación por el «renacimiento mexicano» recibió varios encargos para pintar murales en algunos edificios emblemáticos.

Sería tremendamente fácil trazar las diferencias que separan los cuadros gringos de Frida de sus obras mexicanas. La pintora expresó su malestar casi desde el principio de su estancia en Estados Unidos, país que no comprendía y en el que le costó mucho afianzar amistades. El cuadro en el que se desquitó con más amargura es, sin duda, Autorretrato en la frontera entre México y los Estados Unidos. No podía aguantar durante más tiempo sin provocar con su paleta a la puritana sociedad estadounidense, y para ello confrontó los dos mundos que conocía: el suyo y en el que nació, y este nuevo en el que vivía por amor a Diego. En el reparto, Estados Unidos no habría podido quedar peor parado: frente a la riquísima historia de México, a la fertilidad y belleza de sus tierras, sitúa una tecnológica, humeante, gris y monótona Norteamérica, cuya bandera sólo se intuye tras de una nube de polución.
Es esta una obra amarga, de protesta ante Diego y de bofetada estética ante todos aquellos norteamericanos que defienden su patria por encima de todas las cosas que tanto disgustaban a Frida. En una carta que envió a una amiga suya en México se desquitó detallándole todo lo que le molestaba de la sociedad estadounidense: «El gringuerío no me cae del todo bien. Son gente muy sosa y todos tienen caras de bizcochos crudos (sobre todo las viejas).»
En otra misiva a su confidente el Doctor Eloesser también renegó de esta nueva sociedad a la que acababa de conocer y de la que tanto le molestaba su clasismo: «La High-Society de aquí me saca de quicio y me sublevan todos estos tipos ricos, pues he visto a miles de personas en la peor de las miserias, sin lo mínimo para comer y sin un lugar donde dormir; es lo que más me ha impresionado; es espantoso ver a estos ricos que celebran fiestas de día y de noche, mientras miles y más miles de personas mueren de hambre… Aún cuando me interesa mucho todo este progreso industrial y mecánico de USA, encuentro que los americanos carecen de toda sensibilidad y sentido del decoro. Viven como en un enorme gallinero sucio e incómodo. Las casas parecen hornos de pan y el tan traído y llevado confort no es más que un mito.»
La destrucción de los valores humanos que ella siempre defendió, esa igualdad social que a finales de su vida se convirtió en una de sus mayores obsesiones y que no encontró en este país… El sistema americano se le aparecía como envuelto en un raído y descolorido papel de celofán, y no lograron engañarla con falsa palabrería.

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