– … y las mentiras –

abril 24, 2005

 

Escribiendo aquí, en domingo de tarde, precisamente para no escribirte…

 

 olas

Hoy me rompen las palabras de amor en los labios. Como olas, contra los labios…
Muriéndose con esa cadencia de ola lábil que a veces tiene el mar,
en la arenas de las orillas de mis labios.
Hoy no es como si el mar estuviera furioso y en vez de dientes tuviera en la boca un acantilado
No se destrozan mis palabras de amor contra los rocas, no, ni contra el marfil
Hoy es una bahía calma, mi boca, una ensenada
Un golfo costero contemplado desde un altozano tamizado de musgo y de frescor;
Hoy el mar y los besos son esa nostalgia de la promesa de andar un día, juntos, buscando la plenitud, de zambullirnos en ella, como peces con branquias, de respirar bajo el sodio y el plancton del mar, de amarnos…

 

Pronto, ¿cuándo es pronto? Si yo te siento inminente acariciando mi piel con tu labios,
con los gajos de naranjas de tus labios;
así los recuerdo. jugosos y tiernos, mientras los suspiro

Y ahora estás en mi cuello, ¿ves? Ahí te siento…
y yo, aquí, me desmadejo como con la cabeza ladeada por el peso de las flores,
como lo hacía aquella fucsia florida del jardín de Genoveva…
el mismo jardín dónde aquella niña, amiga de la otra, se inventó una mañana un barniz de rosas…
y hace unos segundos la yema de tus dedos suaves imaginaba que no eran ni yo ni los míos.

Y por eso me levanto de esta silla, porque cualquier intento de ponerme a trabajar en lo mío me resulta estéril y decido volver a la cama y tumbarme un rato a leer ese libro que Alma compró para mí; menudo criterio de compra, sólo por haber sido escrito por una mujer de la tierra, y que no es más que otra noveleja rosa: ‘Nunca miras mis manos’

“- …Si continúas hablándome así, escribiéndome esas cosas, me enamoraré de ti.
– Bien, enamórate de mi, hazlo, pero, por favor, no tardes.”¡Y qué gracia!, que por eso precisamente desprecio y sólo por eso porque es ”literatura” con olor a Jazmín y a Bianca y a Bárbara Cartland ¡Bah! cómo si no tuvieras otras cosas más urgentes que leer, ¿Por qué te empeñas en seguir perdiendo el tiempo como a a los 16 años? ¿Has comprendido? Me desprecio por despilfarrar el tiempo. Yo. Curioso, ¿no? Pero si cualquiera diría que lo dilapido. Y fíjate, me enfado cómo si tuviera derecho y como si alguna vez hubiera crecido por encima de ello y sé que no… y tú, tú seguro que sabes que no, porque contigo lo único que yo sé es que es el doble de fácil y el doble de difícil engañarse…¿Te fijaste? Eso lo sé; y supongo que es a mi miedo a quién le he consentido hablar públicamente ahora, aunque dame un minuto y lo encubro, ya verás o no… Pero ni siquiera, con algo tan leve como lo que hay escrito sobre ellas puedo concentrarme en las hojas, porque bajo las sábanas siento como son tus manos las que se enrededan en los vanos mi sexo y yo miro mis manos, esas mismas que tú nunca mirabas porque vivías muy lejos, antes de irte mas lejos aún… y compruebo que están a la vista, están abriendo un libro, asi que ahora sí que no puedo ser yo. Y entonces siento con precisión como hundes en mí tu polla. ¿Y si esto es la locura? ¿y si comienza así? – me pregunto o pienso en preguntarte. Y entonces apareces tú; como si te hubiera convocado, tú que me miras fijo mientras copulamos como lo hacen los amantes sensibles de los sueños, tú que me miras con esa inusitada concentración con que a veces te miran los autistas cuando por error o por cualquier casualidad ajena a ti y a tu mundo, su mirada atina a posarse con esa extreña fijeza sobre la tuya: y me miras desde dentro de mí pero como me miraste aquella noche cuando estábamos listos para bajarnos a cenar y en aquella semi-penumbra, y yo te dije algo así como que tus ojos tenían zonas más oscuras, igual que los de Laura… sólo que Laura tiene los ojos verdes, como yo … y a ella tardé meses en descubrírselo y a la luz pero después ya no pude dejar ni por un momento de vérselo.

 

Y tú te echaste hacia atrás, ¿lo recuerdas?. Diste un paso hacia atrás y me miraste con una mirada extraña o tal vez fue con la mirada con que mirarías a cualquier extraña, o tal vez a cualquiera que te invadiera, extraña o no. Ahora, ¿ves? he alcanzado ese punto dónde se duda entre elegir quedarse con uno u otro recuerdo… mientras me decías algo así como que era cierto pero que eso no lo había notado nunca nadie… y mira, entonces sí que me pareció que no me mentías, que era ”la primera vez” en toda la tarde que no me mentías… ¿Quieres que te hable de tus dulces mentiras? Eran bellas; mucho más hermosas de lo que habían sido otras mentiras de la misma clase; a lo mejor sólo era que estaban mejor contadas, con más énfasis en el tono oportuno, o será que no tengo demasiado oído musical para las mentiras y por eso ocurre que las que oígo no me calan… o que yo entonces, no necesitaba oírlas pronunciándose desde tus labios o no pensé que las pronunciarías y por eso tal vez las escuché con atención, como si no creyera que podrían afectarme…

Aunque quizás prefieras que te hable de las mojadas. Esa mentira, la mentira mojada, que es como un trozo de papel escrito con tinta de pluma que la lluvia ha empapado y diluido y que por eso, ninguno seríamos capaces de descifrarte con acierto; probaríamos fortuna en la trucada ruleta de las probabilidades; pero Esas que tú podrías hasta recitarme como un poema, la mentira lírica, porque de tanto repetirlas te las sabes ya como los niños, de memoria, como ellos solos, se saben la tablas de multiplicar del 1 y del 10; con ese ‘sonsonete’ con el que se cuenta lo aprendido; y cuando piensas en la del 10 y estás aprendiendo la del dos, se te antoja que debe de ser dificiliiiiiísima y luego, cuando llegas a ella y te preparas con tanta atención para aprenderla, tanta como tuviste que ponerles a la del siete y a la del nueve, descubres algo que ya nunca se te olvida… y empiezas a multiplicar por dos cifras y luego por tres y así podrías pasarte entera la vida, multiplicando hasta el infinito pero eso no es la plenitud y si lo fuera sería una plenitud inmensamente aburrida, porque tal vez, y porque precisamente, la plenitud consiste en sumirse por completo en el arte del Olvido… Y tienes razón, yo a ti te miraba así, seguro, con esos ojos de ‘por favor, por favor, por favor no me mientas; no al menos sin una buena causa’; es más, amigo mío, creo que todos los muertos de mi vida tienen que ver de alguna u otra forma con la Mentira; así que la mentira, en la escala de mis mapas, se acerca peligrosamente al ámbito de lo imperdonable, o bordea esa frontera, o la constituye, sí, eso es, un macizo montañoso de mentiras, y ahí tienes dibujados unos Cárpatos sangrientos … Alguien que te pregunta:¿qué deseas que sea? ¿ángel o demonio?. Y ahora también sé que sabes eso de mí y que ignoras como profundizarte en esas aguas, en ese pozo insondable que es ”la verdad’, sin sumergirte. ¿Es posible o imposible? Sí, yo diría que lo segundo lo es. ¿Pero acaso querrías tú que fuera menos complejo? Es que parece que te estás preparando para una ”guerra” muy larga o para un adiós muy definitivo. Y verás, -casi te diría-, yo la mentira, la entiendo como todo, si le encuentro un sentido. ¿Quién decía aquello de que se puede sobrevivir a casi cualquier cosa si se tiene un porqué? Pues bien, creo que yo podría sobrevivir a tus mentiras porque creo que tú ya eres especial para mí de la misma forma en que lo es Laura… y el corazón te excepciona pero dudo que de ningún modo pudiera sobrevivir a las mías… y eso fue lo que sucedió luego, luego de que este mediodía volviéramos a estar íntimamente unidos. Fíjate, me dio hasta por recordar, durante unos minutos, algo remoto que sé que escuché en una de aquellas madrugadas radiofónicas de mi adolescencia, en las que nunca me dormía… Recuerdo una concubina pero no cuál era su nombre; así que diría que esta historia sucede en China pero tampoco me atrevo a asegurarlo y creo que el otro protagonista era Confucio… No, deja no me hagas caso; yo que sé… ¿Alguien con mejor memoria que la mía puede orientarme? … pues bien, el deseo existe, ellos se desean mucho pero no sé porqué motivo él le impone a ella una condición: no volverán a yacer nunca más juntos .. ‘hasta que yo aquí, pensando en ti desde mis aposentos y tú desde tu cama, en los tuyos, concentrada en mi pensamiento sientas como te llego y me recibas…’ Y así fue durante muchas lunas en las que ella le anhelaba con ardor y lo imaginaba visitándola con su espíritu cada noche en su lecho para amarla pero aunque confiaba plenamente en él y en aquel aprendizaje, la realización de tal experiencia compartida le parecía imposible; hasta que en una de aquellas lunas él se manifestó ante ella y separando con suavidad sus piernas comenzó a besarla en el pubis… O no, no, no fue así, no; creo que fue ella quién recibió la orden de visitarle a él en sus aposentos cada noche pero sin moverse de su alcoba y el ejercicio, al día siguiente, lo constituía una descripción pormenorizada de las vestiduras del hombre y de lo que se suponía que él había estado haciendo esa noche; escribir, meditar, masturbarse… y de esa forma, iba averiguando él las evoluciones espirituales de ella, hasta que de alguna manera el deseo del cuerpo supo despertar el deseo del alma … Y eso pensaba yo en mi cama este mediodía, te imaginaba absurdamente pensándome, viajando con tu espíritu y tu deseo hasta mi cuerpo como aquel sabio hombre hacía con su concubina… Y aquí me tienes a mí, contándote todo esto sin morirme de vergüenza para que puedas comprobar cuales son las evoluciones de mi deseo y de mi espíritu… Luego de eso, lamentablemente ya me puse sarcástica porque leí algo que me hizo regresar a la realidad y anduve un buen rato dando tumbos pero ahora, hace unos minutos, me he encontrado con un poema de Wang Weiching, y por lo que sea me parece el augurio perfecto para clausurar lo que sin duda fue un Momento Feliz.

 

Fue el apetito quien te hizo volver a este pueblo.
Aquí, los tejados grises son tan graves como

tus errancias.

La lluvia ha cesado.
En el arroyo que corre detrás de la pequeña casa

de bambú
hay restos de maquillaje, legumbres podridas
y la tristeza de una conversación nocturna.
Pronto amanecerá.

Frente al tocador,
una cantante
de burdel
se arregla su alto moño
y un mercader
enrolla una pintura de Tang Bohu.

“¿Le gusta este lugar?
¿Hay también en su pueblo
brotes de bambú seco,
música de flautas
y amores en secreto?
¿Juegan los niños con caballitos de madera?
Cada alma ha de tener una casa como cada cual
un poco de arroz, legumbres
y anguila estofada en su taza.
El vino está caliente, pero no beba más
ni lea más poemas ni se preocupe más
por esa cuerda rota.
Déjeme descansar, quiero dormir un poco,
déjeme tener un dulce sueño
en esta época sin preocupaciones ni penurias”

La vela roja se refleja en la roja manga.
En aquellos días eras famoso y recibías más
invitaciones que
el número de libros que habías leído;
sólo las blancas nubes se apartaban de ti
y así entendías mejor
la soledad de las tardes.

Los abanicos se abren, las cortinas se enrollan,
tu pájaro de jade canta melancolías.

Mañana,
quien ofrecerá espaguetis para tu cumpleaños,
donde te alojarás,
y cómo consumir toda esta energía?
Xiao Cui es bella, pero sus pies no son pequeños
y le falta un lunar en la ceja izquierda.
Por eso has venido a la montaña para visitar a tu amigo,
por eso has aprendido a expresarte en elipsis.

Los días del crisantemo se aproximan,
tu letra en la carta apenas se percibe;
parece como si eso fuera todo pero no lo es,
como si no fueras hoy el del año pasado,
como si lavaras con vino
las manchas de lágrimas
de tu vestido de otoño.

un Beso enorme para ti

P.S: ¿Y sabes lo curioso?, que cuando nos mirábamos y te Sentía moverte dentro de mí, también te veía limitado, entre paredes, como dentro de una especie de caja gris metálica y oscura, quiero decir falta de luz, y era extraño por eso y aunque va a sonar muy ridículo fue antes de la una del mediodía, entre las doce y cuarto y la una menos cuarto y claro esto no te lo mando yo por correo ni loca, porque en tu correo puede que igual me leas hasta el final y aquí quizás sí o lo más seguro es que no. Porque aquí yo sé que quién me lee lo hace porque quiere y no por obligación. Y sino, a fijarse en el ejemplo del marido de Nora, que me lee porque lo que quiere es ”joderme viva”; y qué más quisiera yo que el que me quisieras Joder viva fueras tú pero… las ganas del otro son de esas cosas que no se pueden elegir. Y mira, ya puestos a confesar las alucinaciones, pues mejor en público que en privado, porque así me siento menos sola si luego no hay respuesta. Y claro, sobre todo esto que te cuento, tú qué me ibas a decir, ¿no?. Y tal vez, con un poco de suerte, así, alguien se anime a compartir sus experiencias conmigo y yo me siga sintiendo igual de estúpida pero menos monologante. Y encima después de todo lo que no he dejado de escupir esta tarde, me atrevo a menospreciar la literatura de Susana Pérez-Alonso y sólo por atreverse a escribir de Amor y por atreverse a hacerlo de una forma romántica, en un tiempo en que el Amor es ese gran proscrito y ya ninguno tenemos ni siquiera valor para admitir que seguimos creyendo en que el amor existe. Bueno tú no; yo no sé porqué me olvido de que para ti sólo cuenta el sexo y echar un buen polvo si acaso pero es que luego, no te comportas como si eso fuera así. ¿O cómo te comportas es exactamente así y somos yo y mis mentiras líricas quienes lo confundimos?

PS2: Y lo que más me enferma del asunto, es que por dentro parezco la hermana melliza de la Corina ésta, porque hasta es tan mal hablada como yo, que eso lo averigüe esta mañana después de tener contigo mi segunda experiencia ”paranormal” de la semana, porque lo cierto es que lo de la ducha que te conté, tampoco estuvo que nada mal. O sea que follar no follaré pero que sexualmente me lo estoy pasando a tu costa pero que muy bien. ¿Qué pasa con las asturianas?, ¡coño! ¿qué estamos todas como cencerros? ¿o qué? Y no quiero seguir con la autocrítica porque si sigo sé que me deprimo y en realidad prefiero irme a cenar

Y besos minúsculos, de esos que a veces te da el niño de Nora, para quién los reciba :)

24/04/2005 23:13. Tema: sin tema. . .

Hay 16 comentario/s de este artículo.

imaginate:
y ahora acabo de escribirle el siguiente correo a la autora de ‘Nunca miras mis manos’
2005.04.24 19:56

Asunto: Tengo que confesarte una cosa…:
Pero vamos que si tú te pareces en algo a tu Corina,y me da a mí que sí, y por eso le escribo a ella y no directamente a Susana, pues prefiero que sepas por mí que he escrito esto acerca de ti aunque no lo leas pero no me parece justo citar a una persona, aunque sea ”malcitándola” y luego no dar la cara.
http://blogia.com/imaginate/index.php?idarticulo=200504242

Un beso Susana :)

Y mira, ya de paso también esto que escribí acerca de tu libro en ‘El hábitat del unicornio’

68. Respondiendo a tu propuesta ‘Odalys’, te cuento lo que me sucedió ayer.
A mi abuela le están pintando el cuerpo de Malva así que algunos muebles han ido a parar a otra habitación y yo desde la cama dónde estoy sentada veo el cabecero de su cama y miro los libros que ella ha acumulado allí: ‘las lanzas coloradas’ de Uslar Pietri, ‘la cabaña del tío Tom’, de quién sea. Novelas policíacas que le regaló su hermana mayor, esa escrita por un asturiano y que ella me quiere regalar sólo porque es asturiano y que yo me niego aceptar sólo por ese motivo. ¿Por qué tengo que leerme a alguien por obligación sólo porque hayamos nacido en la misma tierra? Pero entonces me llama la atención un título que no le había visto hasta entonces: ‘Nunca miras mis manos’ de una tal Susana Pérez-Alonso (autora de algo llamado ‘Nada te turbe’. Y yo entonces mientras tengo el libro en las manos, las miro y les doy la vuelta… tantas líneas, en las palmas de mis manos se pierde cualquiera… una marisma de rayas y líneas profusas…

Sinopsis de ‘Nunca miras mis manos’:
Corina Jacoby nunca ha sido feliz. Como mucho a retazos, a instantes. Creció rodeada de falsas dignidades, de miedos, pensando que sentir como ella lo hacía era pecado. Sin embargo, siempre creyó que en algún lugar existía ese hombre que la haría vibrar hasta el tuétano con la pasión que bulle constantemente en su interior. Un día sin convicción alguna, más bien por tedio, entró en un chat. Allí estaba a gusto, porque podía ser ella misma, expresar sus sentimientos y anhelos. Entonces aparece Fhon, un hombre calmo… Palabra a palabra, fue enamorándose de él. Nadie nunca le había hablado de amor con aquellas palabras y jamás ella había sentido algo semejante por ningún hombre. Con el tiempo, el chat se volvió insuficiente. Necesitaban verse. La cita fue en … donde Fohn, un escritor consagrado con fama de seductor, debía hacer unos reportajes. Cuando se vieron la pasión les unió de inmediato con una fuerza tan sobrecogedora que casi les hace sucumbir. Finalmente Corina vivirá una historia de amor con toda la virulencia de sus emociones a flor de piel, y experimentará el poder inmenso de la palabra, de la magia, del amor. Ella siempre creyó en la vida, y aquí está su historia para probar que esa fe es irrenunciable

Luego abro las tapas y leo en la cubierta interior:

Susana Pérez-Alonso nació en Asturias en 1958. Compagina su pasión por la literatura con su actividad política, el asociacionismo y la colaboración habitual en prensa y radio. Fue finalista del premio ‘La sonrisa vertical’ en el año 2000 con su novela erótica ‘Mandarina’. Además ha publicado el volumen ‘Cuentos para hombres’ y ‘Nada te turbe’, un éxito editorial inesperado.

Y hay un cartón dentro. Es una etiqueta. Alma ha comenzado a leer ese libro pero yo me lo quiero llevar porque la historia me es familiar… algo que puede que me esté sucediendo a mí, que sea mi misma ”historia”. Yo nunca he sido feliz, salvo a ratos perdidos y ahora… Así que salgo por la puerta y la llamo. Está con el pintor que ahora remata la ventana: ¿Y este libro? ¿quién te lo ha dado? Me lo quiero llevar. ¿Que te lo quieres llevar ahora? ‘Pero si ya nos hemos peleado varias veces por él. Te lo compré hace un año y me dijiste que no lo querías, que tenías muchas cosas que leer para pensar en leer un libro sólo porque hubiera sido escrito por una asturiana. Yo iba a leerlo y escribirte luego una dedicatoria para que le dieras valor. ¡Coño!’ Es que Alma sabe que yo a todo lo suyo le doy valor.
No a sus ideas políticas y regionalistas pero si a lo que me escriba, a cualquier cosa que me escriba. Esa es mi herencia, lo mucho que me quiso y lo mucho que me lo ha demostrado… Así que aquí está el libro, que será malísimo porque alguien que llama a su protagonista Corina, como si fuera la de una novela de Bárbara Cartland, pues ya me contarás pero también es curioso porque mi abuelo, el único tío con el que me he entendido a nivel emocional en esta vida, cuando era pequeña me llamaba siempre ‘Cori’, de corazón y por eso a veces Corina. Y al llegar anoche leí esta propuesta tuya y me apeteció mucho contarte esto a ti Odalys; no sé exactamente de qué quieres hablar pero me parece que te apetece mucho hacerlo… Un beso.
Escrito por Carmen el día 17/02/2005 a las 12:14

2 Responses to “– … y las mentiras –”

  1. lasalamandra Says:

    PaquiLou:
    Joder! mi niña, cómo te pones por un libro, y claro me tocó a mí defenderlo un poco, porque me gustó claro, yo lo he leído entero, y si tienes razón en que es, un libro rosa, es un clásico romántico, y tiene buena extructura, no es muy real, pero es literatura a fin de cuentas…y para gusto estan los colores….no quiero con esto que te enfades conmigo, te leo todos los días cómo tu dices porque quiero, no por obligación y hay días que entro cada 5 minutos, porque me metes en tus pensamientos, me metes en tu vida, pasada y presente, me entretienes y además me has brindado tu amistad. Pero chica, no le des tantas vueltas es un libro cómo otro cualquiera…ah! cuándo yo lo leí, le envié un email a su autora, y me contestó a los 4 días, así que te contestará…Es una mujer estupenda, a mí me lo demostró personalmente, y eso al final es lo que vale de las personas, lo que son en su contenido personal…y tu tienes un buen contenido personal…..Te sigo leyendo y te mando muchos besos…y un apretón andaluz….
    2005.04.24 23:29

    imaginate a PaquiLou:
    A ver PaquiLou que si no me estuviera molando no me mosquearía tanto; pero yo no me pongo de ninguna manera con el libro y mucho menos con la autora, ¿dónde podría escribir yo siquiera esto? Me pongo conmigo; que soy quién me desquicia porque que me lea este libro cuando debería estar leyendo todos esos otros que tengo ahí en frente, significa que no he aprendido nada, que realmente yo no cambio, que sigo siendo una ilusa de pacotilla, y que eso nunca cambiará … eso es lo que me mosquea y por supuesto no hablo menos o más de este libro que hablo de otros; eso sí a quién no voy a escribir es a los que llamaron a la película ‘La mujer difícil’, precisamente así porque podrían haberla llamado ‘Las primeras sesenta páginas de la mujer difícil’ … y eso sí que me mosqueó y mira la peli me encantó; sobre todo porque yo veo muy pocas pero es que parece que yo me pongo de alguna manera con todo y tampoco es así… Lo cierto es que estaba preocupada por ser tan fantástica e ingenua y desde hace unos minutos pues…. ya sé que eso es lo que fui.
    Muchos besos :)
    2005.04.24 23:47

    PaquiLou:
    Bueno mi niña, en ese caso mil perdones te pido,es bueno el libro a mí me gustó..tal vez porque soy así, un poco como tú..buscando el amor…qué no sea sólo funcional..que sea más auténtico…Yo te adoro…tu lo sabes…me sirves de mucho…cómo tu amiga..que es un sol de chica…que descanses mi niña, mañana charlamos..Un beso y un apretón andaluz.
    2005.04.25 00:11

    imaginate:
    Yo lo que quería decir es que quién soy yo para criticar nada si yo de ninguna manera sería ni siquiera capaz de escribir algo así. Es eso.
    2005.04.25 00:19

    Magda:
    No conozco el libro, y me ha interesado mucho.
    Te agradezco que te gusten mis enlaces.
    Saludos
    2005.04.25 15:37

    imaginate a Magda:
    Tienen que gustarme a la fuerza porque considero que tú tienes un gusto exquisito
    Saludos
    2005.04.25 15:43

    Odalys:
    “Hoy me rompen las palabras de amor en los labios. Como olas, contra los labios… ”
    A lo mejor no es el libro ni su historia, quizás es la parábola que haces con otra cosa o hablo de mí, no sé, pero ese título “nunca miras mis manos” mientras hablas de miradas de ojos, que buscas, que te atrapan.
    ¿Y qué hay de tener también “esa” mujer adentro?
    Besos :)
    2005.04.25 17:29

    imaginate:
    Sí, reconozco que ayer estaba bastante poética y que esa mujer de ”adentro” estaba fuera de la cuenta :)
    Pero ya me la he metido otra vez bien adentro para que no me la lastimen a ser posible que muy peligrosa porque es una auténtica inocente ;)
    besos
    Pero ¿ves? yo sigo arriesgándome… a tope, allá el que sienta miedo porque levar anclas a nuestra edad realmente es un momento, ¿o no?
    Yo lo veo así
    Besos :)
    2005.04.25 18:04

    fe de erratas (imaginate):
    … digo que esa mujer de ”adentro” estaba más ”afuera” de la cuenta … eso quería decir, imagino
    2005.04.25 18:06

    LeeTamargo:
    …Bueno, Imaginate, decirte tan sólo que te leí de un tirón. En tus historias hablas contigo y con el de al lado y, al final, todos se involucran. A quien tiene “buen oído musical para las mentiras” con eso le basta.
    SALUDOS, IMAGINATE:
    LeeTamargo.-
    2005.04.25 18:32

  2. lasalamandra Says:

    He escrito diez, cine, mil veces este artículo. Cuando me acosté para dormirme a las cuatro de la mañana. Cuando me despertó (no a propósito) mi hermano yéndose a las seis y media de la mañana a trabajar. En el duermevela posterior cuando intentaba dormirme. He soñado con las palabras que escribiría. Me he pasado la mañana musitándolas, intentando fijar brillantes parlamentos en mi cabeza loca.

    Veremos que tal me queda.

    Ayer intenté terminar un libro que había empezado a leer esa misma tarde. Me pasa a veces. Bueno, a veces… muy habitualmente. Devoro libros. Si, imaginaos esa escena, como un monstruo deforme de cuadro de Goya tragándose el brazo de un niño decapitado, pero en este caso con ojos en vez de boca y libro en vez de niño.
    Ayer quise terminar el libro antes de dormirme. “Nunca miras mis manos” de Susana Pérez-Alonso (por ahora tienes razón Imaginate, tenía que leerlo :) ). Llegaron las dos de la mañana, mi hora habitual de acostarme, y aún estaba en la página 211 de un total de 333. Así que seguí, el creciente sueño desbordado por el ansia, un ansia casi enfermiza de saber, de leer, de comprender.

    Hasta que llegué a estas frases: “Pablo, lo conozco desde hace meses. Pensáis que unas cartas o una pantalla no transmiten sentimientos. Os equivocáis. He conocido a gente enganchada a un ordenador hora tras hora. Daban pena. Pero no por estar ahí, sentados mirando una pantalla. Daban pena porque estaban, y están, solos. Si tuviesen un mínimo de cariño en su vida no harían eso.”

    Cerré el libro de golpe. ¿Habeis sentido alguna vez que llueve dentro de vosotros? Un chaparrón repentino, que te inunda. Eso sentí mientras cerraba el libro. Dejé el libro junto al ordenador, me puse el pijama, me acosté y apagué la luz.

    No quería pensar pero pensé. Por suerte (o por la hora tardía) fué poco tiempo. O eso creía, porque soñar conque escribes un artículo en tu blog y soñar que cuelgas cinco artículos seguidos y soñar lo que escribes en ellos con detalle, no es dejar de pensar.
    Pero no quería pensar en ese momento antes de acostarme, porque sabía que me iba a invadir la sorda ira.

    En su momento pasé por las páginas sin dejar que me afectara el vómito en que la autora convierte la ciudad donde habito. Una ciudad donde según ella sólo tienes dos opciones: vivir asqueado de uno mismo por saber que está rodeado de mierda y apariencias, o dejarse llevar por el juego y ser mierda y aparente.
    Muchas gracias, milady Pérez-Alonso, me pregunto donde me dejan esas dos opciones. Cabrones los hay en todos los lugares, pueblos y ciudades, entre los mineros y los administrativos, entre políticos y campesinos. El gilipollismo no es exclusivo de un lugar o una clase o profesión.

    En su momento pasé por las páginas sin dejar que me afectara la glorificación bucólico pastoril del carbón y las hierbas, de la vida rural y ese concepto que me ha resultado absurdo de que “me alegro de estar aquí y no en esa ciudad donde no nos dieron ninguna oportunidad”… Estimada autora, ¿ha sido usted alguna vez homosexual en una pueblo? Supongo que no, si quiere saber lo que es ser crucificado día tras días años tras año por las apariencias que usted adjudica sólo a la vida en ciudad (concretamente a UNA ciudad) pregunte a un homosexual que haya crecido en un pueblo. Mis progenitores y gran parte de mis ancestros cercanos vivieron en pueblos. Sé de lo que me hablo.

    Y supongo que le dará igual. Todos defienden donde viven. Usted sus casas rurales. Yo mi ciudad. Un madrileño Madrid.

    No quería dejarme llevar por todo eso, eso llegó luego. Quería leer, soñar, vivir esa historia de Corina Jacoby. Y así lo hice. Hasta llegar a ese párrafo. Luego seguiré leyendo, pienso terminar esa historia, ansio llegar al final.
    Quiero seguir emocionándome porque muchas de las cosas que dice Corina me las dice Iris. Quiero temer ser Sergio y no osar romper cadenas y pagar precios. Quiero seguir descubriendo entre lágrimas que no brotan que perdí la capacidad de amar como ama Corina y como aman las mujeres (a esto tendreis que decirme las que me leais si todas amais así).

    Echo de menos que se hable más de esa primera relación virtual que sostuvo con su poeta musulmán y no salió. Esas son las que más he vivido, me deja un vacío que se fulmine en dos páginas y un resumen de un verano rural las sensaciones que te deja el despertar a la realidad. Claro que aún no he acabado el libro.

    Quiero leerle este libro a Iris. Quiero que lloremos juntos mientras se lo leo. Quiero que al leerlo juntos recordemos lo tonto que fuí.

    Quiero dejar de agriarme la lectura con detalles políticos y sociales y asimilar lo que de verdad ansío, el sentimiento, el corazón, el amar, el vivir ese amor.

    Yo sí miro mis manos. Estyo enfocando poco a poco la mirada en ellas.
    http://androgen.blogia.com/2005/061701-mirando-mis-manos.php

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