anotaciones de Cefontes en primavera ( – IV – )

mayo 21, 2005

Hay gentes a las que sus células grises asesinan a todos sus púlsares. Pero él no es de esos. Lo sé, con esta inmenencia lo sé.

Hay gentes como aquella mujer, por ejemplo, aquella que frecuentaba el mismo círculo que yo, cerebros complejos e”inteligentísimos” que probablemente no se imaginen lo que es poder asistir al nacimiento del universo; porque yo creo que toda persona, y tal vez todo animal, y quizás puede que hasta todo árbol y toda planta, y toda grieta de roca… contienen dentro de sí ese germen, la pulsión del primer latido de la Vida, el primer llanto desgarrador que surge con esa primera implosión de aliento… imaginate un universo naciendo, una gestación embrionaria de una tensión indescriptible, hasta que por fin estalla en un bebé universo que gime su llanto universal al ser expulsado de la matriz de la impenetrable noche de los tiempos… llorando como se nace a la vida, expandiéndose… como un universo que llora, gime, ríe y grita en expansión

Y cuando yo lloraba entre sus brazos, lloraba así, con ese desgarro: gimiendo, riendo y gritando o viajando a través del túnel de un caos emocional y queriendo haber podido nacer de nuevo a la Vida y queriendo, sobre todo, haber podido conmoverle a él para que se olvidase de todo lo que en ese instante no fuera querer nacer conmigo pero sin saber aún cómo poder impedir , que sus células grises asesinasen a todos sus púlsares y por eso mismo hasta a los míos… y luego ya no sé lo que ocurrió, sólo que él, que estaba completamente consciente de todo lo mío y me miraba fijamente había regresado de mi sexo a mi boca y y me abrazaba mientras sus dedos se desgañitaban llamando a mi placer y todo sucedía… y lo único que si recuerdo que dijo de entre lo que quizá dijo y le obligué a silenciar ¡Shhh por favor no me hables, por favor! … fue que era cierto que yo era capaz de mantener los ojos abiertos mientras todo sucedía… Entonces sus pupilas estaban muy dilatadas y abarcaban casi todo su iris y yo me reflejaba en ellas… las pupilas como espejos. Y eso era lo único que yo miraba y lo único que veía… a mí dentro de sus ojos… los ojos como espejos sin párpados, los espejos del alma… que ya nunca se olvidan.

One Response to “anotaciones de Cefontes en primavera ( – IV – )”

  1. candelaarias Says:

    Autor: Polen
    uno dentro del otro, relejandoos mutuamente

    Fecha: 22/05/2005 23:09.

    Autor: PaquiLou
    Ahí está la señal perfécta del tuyyo. La muestra de que es perfecto ese momento. Saciandote….
    Un beso mi niña.

    Fecha: 22/05/2005 23:51.

    Autor: LeeTamargo
    …Todo un momento, Imaginate, vuestro momento: sin duda un universo que nace se manifiesta así, esas son sus huellas…
    TE SALUDO: LeeTamargo.-

    Fecha: 23/05/2005 13:58.

    gravatar.com
    Autor: Su
    Aquí discrepo… creo que hay gente tan encorsetada que no es capaz de sentir tan intensamente como tú, que no es capaz de dejarse llevar, que no es capaz de desgañitarse sintiendo.

    Supongo que todos tenemos la capacidad, pero la mayoría, no la permiten manifestarse.

    Me acuerdo una vez, hace mucho tiempo, que me dijiste que en una foto se nos veía muy guapos, con las pupilas muy dilatadas como si hubiésemos estado mirándonos durante horas; era en un bus ¿te acuerdas?

    Beso

    Fecha: 24/05/2005 10:45.

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