un fragmento sobre las puertas, la vida y los espejos…

mayo 22, 2005

y ahora, una anotación al margen… ( – VI – )

Y ayer tarde, en algún momento, le envío un sms

‘No se me ocurre cómo es posible que sintiéndome por completo saciada de deseo y creyendo que lo estaría aún durante días… haya comenzado hace minutos a desearte con esta inquietante necesidad pero aunque sea imposible te Deseo y echo a faltar todo lo que querías leerme… un beso, el que nos quedó por dar’

Y pasan algunas horas. Yo ya he apagado el teléfono hace rato porque pienso irme a la cama temprano pero luego decido volver a conectarlo durante unos minutos porque no sé… pero es lo que me pide hacer el cuerpo para acostarme convencida… y a partir de ahora sé que habrá muchos instantes así, instantes de intranquilidad e incertidumbre como los que ha habido durante todos estos meses desde finales de enero y ahora puede que él también lo sepa y por eso me llega un mensaje suyo. Son las dos y veinte de la madrugada:

‘Recordándote, disfrutándote. Hemos abierto puertas, me has enseñado espejos y me has ayudado a vivir. Gracias. Quiero más

.–.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

un fragmento sobre las puertas, la vida y los espejos

Bendita chiquilla, no podía decir que estaba dando forma a la pregunta que durante tanto tiempo me había inquietado: ‘¿Por qué no puedo saberlo todo?’ Porque es obvio que nadie puede saberlo todo, así que de todas maneras, ¿por qué intentarlo? Seguimos charlando. A medida que el tiempo se escurría empezaron a pasarme cosas. Certidumbres y dudas se amontonaban, unas encima de otras. Surgían preguntas y eran descartadas. Yo sabía que tenía razón, pero tenía miedo de soltarme. Barajaba las palabras hasta que formaban oraciones, pero las oraciones me hacían vulnerable y yo no quería. Si lo que yo entreveía era correcto, Anna tendría que correr con la responsabilidad. El reloj de la iglesia dio las seis. La pregunta seguía allí, y yo tenía que saber la respuesta

– ¿Cuántas son las cosas que no me dices?

– Te lo digo todo.

– ¿Eso es verdad?

– No -admitió en voz baja y con cierta vacilación

– ¿Por qué no?

– Algunas de las cosas que pienso son muy… muy…

– ¿Raras?

– Sí. No estás enfadado, ¿verdad?

– No, no lo estoy en absoluto.

– Temí que lo estuvieras

– Pues no. ¿Cómo son de raras esas cosas?

Sentí que se ponía rígida a mi lado, clavándome los brazos como si me desafiara a contradecirla.

– Como dos y cinco son cuatro

El mundo pareció detenerse. Tengo razón. Tengo razón. Yo sabía exactamente a qué se refería Anna. Con toda la calma que me fue posible, le revelé mi secreto

– ¿O diez? -le pregunté

Durante uno o dos segundos no se movió. Después se volvió para mirarme en la cara y habló en voz muy baja

– ¿Tú también?

– Exacto – contesté-. Yo también. Tú, ¿cómo lo descubriste?

– En el atajo, con los números de las barcas. ¿Y tú?

– En un espejo

– ¿En un espejo? – su sorpresa no duró un segundo

– Es lo mismo que el agua, sí.

Casi podía oír el ruido de las cadenas que se desprendían de mí.

– Se lo dijiste alguna vez a alguien? -me preguntó Anna

– Un par de veces

– ¿y qué te contestaron?

– Que no fuera tonto. Que no perdiera el tiempo. ¿Se lo dijiste tú a alguien?

– Una vez, a la señorita Haynes

– ¿Qué te dijo?

– Que era una estúpida, así que no lo volví a decir.

Los dos nos reímos ahora libres de ataduras. Compartiamos el mismo mundo, el mismo fuego nos entibiaba. Los dos estábamos en el mismo lugar, avanzábamos por el mismo camino, íbamos hacia la misma meta. De pronto vi con claridad cuál era nuestra relación. Éramos compañeros de búsqueda, camaradas, como los espíritus. ¡Al demonio con los provechos, al infierno con las ganancias! Vamos a echar un vistazo, vamos a ver qué pasa. Los dos necesitábamos lo mismo para nutrirnos.

A los dos nos habían contado que cinco quería decir cinco y nada más, pero el número 5 reflejado en el agua o en un espejo era el número 2 . Y con eso de los reflejos se podían producir muchas curiosidades aritméticas y eso era lo que a los dos nos fascinaba tanto. Tal vez todo eso no tuviera ninguna aplicación práctica, pero qué importaba (…)

Los dos, Anna y yo, habíamos comprendido que las matemáticas eran algo más que resolver problemas. Eran una puerta que se abría hacia mundos mágicos, misteriosos, desconcertantes, mundos en los que había que mirar por dónde se pisaba, mundos en dónde uno elaboraba sus propias reglas y tenía que aceptar la total responsabilidad de sus acciones. Pero era emocionante, e inmenso más allá de toda comprensión.

La amenacé con un dedo.

– Cinco más dos son diez

– A veces son dos -me contestó

– También pueden ser siete

¿A quién cuernos le importa? Hay quillones de otros mundos que mirar. Nos detuvimos jadeantes.

– Tich -le dije-, levántate que tengo que enseñarte algo

– Retiré los dos espejos laterales de la cómoda y nos fuimos silenciosamente hacia la cocina. Encendí el gas. Estaba oscuro y hacía frío, pero no importaba. Nuestro fuego interno estaba encendido fuera de hora. Busqué una hoja grande de cartulina blanca y tracé sobre ella una línea negra, larga y gruesa. Puse los dos espejos en ángulo y los mantuve rectos, como un libro abierto. Entre los espejos quedaba la línea negra. Atisbé hacia dentro para corregir el ángulo

– Mira -exclamé, conteniendo la respiración

Anna miró, pero no dijo nada. Empecé a cerrar muy lentamente el ángulo de los espejos y oí cómo ella respiraba hondo. Miró un momento más y siguió mirando y de pronto no pudo más. Su caldera estalló. Yo recordaba muy bien la sensación que tuve la primera vez que lo vi. Antes de que sucediera, dejé los dos espejos sobre la mesa. Anna se me vino encima como un tren expreso. En torno a mi cuello, sus brazos casi me estrangulaban, me hincaba los dedos en la espalda, lloraba, se reía, y me mordía. Estábamos un millón de años más allá de las palabras. No había ni una sola palabra que sirviera, ni de lejos para ese momento, Los dos nos sentíamos físicamente agotados. Mental y espiritualmente no habíamos bajado. Ni bajamos nunca (pág 152)

de ‘Señor Dios soy Anna’. Fynn

One Response to “un fragmento sobre las puertas, la vida y los espejos…”

  1. candelaarias Says:

    utor: salva
    Supongo que se ven dos líneas gracias a los dos espejos, dos líneas paralelas, ¿no? es que no tengo dos espejos para hacer la prueba.

    Fecha: 22/05/2005 23:14.

    Autor: Polen
    ¿llegaste a oir como se desprendían las cadenas?
    :-)

    Fecha: 22/05/2005 23:17.

    Autor: imaginate
    Sí, pero no las oí particularmente esta vez … esta vez lo que hubo fue una fluidez de comunicación tanto verbal como no verbal que me sorprendió hasta a mí misma. Jamás he hablado con tanta naturalidad con nadie en toda mi vida… a no ser con Laura pero claro, con Laura me ocurría lo que me ocurre con él que nos Entendemos. No hay pérdida, me sigue y yo le sigo sin problemas. Eso, la complicidad. Lo que no quiere decir que muchas cosas no las veamos diferente pero no hay problemas, creo para hacerselas ver al otro desde el ángulo de uno :)

    Sentí desprenderse las cadenas la primera noche que estuvimos juntos y luego lo que he hecho todo el tiempo ha sido querer atarme a él pero con lazos de deseo y libertad.. por placer :)

    Y Salva no lo sé… yo no he buscado esa respuesta, ni luego las otras que ellos encontraron, porque para mí lo importante no es lo que ellos buscan ver en el espejo sino la realidad de lo que encuentran, que las cosas no son sólo como parecen y cómo te las cuentan, que son desde el ángulo desde el que las mires… o incluso desde el contrario

    un beso

    Fecha: 22/05/2005 23:34.

    gravatar.com
    Autor: Su
    A estas alturas estarás ya hasta el gorro de leer comentarios míos, pero es que hoy me levanté sabiendo que iba a dedicarte todo el tiempo del mundo, a analizar tus post y a dejarte lo que me fuese surgiendo…

    De éste solo te digo que me parece genial la forma de ir atravesando espejos que estáis viviendo, la manera de ir avanzando cada vez un poco más, de tener más cosas vuestras, más secretos,más guiños…

    Sinceramente, lo que más me gusta y me llena de ¿esperanza?¿ilusión?…. es esa enorme capacidad de sentir y de valorar las cosas maravillosas que te pasan :-)

    Fecha: 24/05/2005 10:54.

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