anotaciones de Cefontes en primavera ( – XVII – )

junio 10, 2005

”’ … sólo fui capaz de murmurar con rabia: ¡Sapo! ¡Tinolorrinco! ¡Iris!”’

Así es como termina el precioso y terrible relato de Manuel Rivas: ‘La lengua de las mariposas’. Y mientras tanto a mí me ha dado tiempo a no perder por los pelos el Alsa de las 14h30, así que antes de las tres de la tarde estoy en Gijón.

Lo primero que hago al bajar del autobús es buscar un quiosco. Compro chicles, Orbit de color azul, siempre los mismos y no sé porque le cuento, a la propietaria del claustrofóbico local, el incidente del café molido derramado por el suelo de mi cocina; supongo que tal vez porque casi la dejo sin quiosco en cuestión de segundos y porque necesito contárselo a alguien que me diga ‘eso a mí casi todos los días’ y que por eso me asegure estadísticamente que no es un mal presagio de nada… o lo que es lo mismo, que a una no van a plantarla en mitad del sueño de su vida. ¿Os he hablado alguna vez de lo de mi boda? Eso sí que fue simpático porque mi marido durmió en mi casa, llevaba días viviendo allí y el que me propuso que nos casáramos fue él, tal vez porque yo en aquella época andaba un poco como Susana hace un par de meses, a la búsqueda de un futuro y estaba planteándome la posibilidad de cambiar de aires, irme a Canarias dónde tenía una tía que me aseguraba que allí encontraría algo pronto … o a Cuenca, dónde unos parientes de mi madre, habían abierto una academia y le contaban que había trabajo para mí… mi mundo en mi ciudad era terriblemente constreñido y se reducía sólo a las posibilidades que te deja estar de continuo circulando entre los rumores de las bocas… pues bien, durante el rato en que me fui con mi padre y llegamos al juzgado… hubo una media hora de separación, o mejor decir de desesperación, que fue un averno en el que yo me torturaba pensando que él se arrepentiría por el camino, haría bajarse a mi madre y a mi abuela del coche y me dejaría plantada en medio de la calle y muerta de vergüenza. Y lo que son las cosas, aquella madrugada la que le suplicó entre lágrimas indetenibles, que le permitiera volverse a su casa a pensárselo durante un par de meses, o tres, fui yo, y creo recordar que algo así le sucedió a Rodolfo Valentino. Su mujer, la actriz Jean Acker se encerró en el baño la noche de bodas y el matrimonio no les sobrevivió al mes. Pero yo al día siguiente me olvidé del tema y me propuse como fuera sacarlo adelante, y creo que subsistí unos tres años así… luchando yo sola.

Me siento torpe y ansiosa, aunque Sergio me asegura que ese el estado ideal: ‘escribir con ansia, sentir con ansia, vivir con ansia, amar con ansia, cada día, por si acaso el Yo decide no despertar’ …. Torpe y ansiosa pero atractiva y aunque en los alrededores de la estación no hay gaviotas donde ensayar ningún ejercicio de ornitomancia, de hecho ningún ave, canta, grita o vuela… no hay hombre que no se fije en mí y me diga con los ojos o con la boca, bocas de labios que se mueven y aventuran, en un inaudible murmullo, que estoy muy guapa. Tal vez porque hoy busco eso, sólo anónimos ojos masculinos , esa mirada erótica de los varones, que tanto he llegado a aborrecer cuando ellos me desagradan, y que hoy consumo voraz, y agradecida, sin discriminar ninguna, una mirada que sea un antecedente penal de la suya, un cruce de miradas entre el deseo impenitente y la admiración blanco-azulada, y para eso ¿existen mejores pájaros?. Vuelvo a la estación, que es sólo cruzar la calle, aunque me parece raro que ya haya llegado; un hombre semejante a él, sentado con un traje blanco en una de las sillas adosadas a la pared dónde la gente espera sentada, lee un libro… y aunque no hay árboles me da un vuelco el estómago, y entonces parece que la vejiga se me va a reventar. Y ahora lo que necesito es encontrar, y con urgencias, un baño dónde orinar los nervios no sé si ya por septuagésima vez, y tengo la sensación de que si la espera dura un par de horas más y no bebo aquel te con limón y él llega y me besa, y no deja de besarme… me habría muerto de deshidratación o de angustia, porque había empezado a sudar a mares, ese sudor frío que se adelanta a los desmayos y el sol acribillaba las testas como si fuera un sol escapado de un agosto incendiario. Así que me doy media vuelta y giro a la izquierda porque cuándo el descienda de su autocar, no sería nada conveniente, que nos mostrásemos muy efusivos al pie del andén; así que había pensado en encontrar un lugar agradable y próximo a dónde arrastrarlo sin decirle ni palabra en cuanto fuese que pusiera los pies en el suelo. Imaginaba que lo entendería y echaríamos a correr. Estoy a menos de 30 Km. de mi ciudad y la hora prevista era una hora punta, y tampoco quería que nos fuéramos al cibercafé donde nos habíamos despedido la última vez. Muy poco seguro y demasiado transitado. Y ahora giro dónde el establecimiento de electrodomésticos y continúo de frente por esa calle dónde, unos quince metros más allá, descubro lo que busco. Es perfecto y una joven de rasgos agradables, que podría ser una inmigrante ecuatoriana, atiende la barra, que es larga aunque más que su coleta trenzada y al fondo están precisamente los asientos que busco, en la penumbra del fondo, bancos de madera oscuros, con el respaldo muy alto que constituyen pequeños espacios semi-cerrados y se aproximan a la intimidad de un compartimiento estanco. Ha sido una verdadera suerte dar con este lugar.

2 Responses to “anotaciones de Cefontes en primavera ( – XVII – )”

  1. candelaarias Says:

    Autor: hierofante
    ¿Crees en los presagios?

    Fecha: 10/06/2005 19:57.

    Autor: su
    Una cosa son las ganas, la ilusión y el ímpetu y otra el ansia. Yo no podría vivir en estado ansioso permanentemente, porque vamos a ver.. ¿ansiosa sería algo así como al borde del ataque de ansiedad constantemente?

    Lo que yo llamo “estado ansioso” es una situación insostenible en el tiempo, es un sin vivir, es esperar por algo que no llega, es temer por algo incierto…

    Yo frefiero vivir con ímpetu y escribir con impetu y amar con ímpetu.

    Un beso

    Fecha: 10/06/2005 21:28.

    Autor: imaginate a hierofante
    Yo no creo ya en casi nada; pero hay algo en mí, ancestral, paradójico e inconsciente, que alberga todas esas supersticiones en las que yo ya pienso que he dejado de creer…

    (los que me conocen desde hace tiempo… saben que vengo de un hogar, en el que habitaba una madre que era como la madrasta de Blancanieves y para la qué hasta posar el bolso en el suelo, podía significar la muerte… en realidad eso del café es una ironía… pero es lógico que tú no lo entendieras como tal y te sorprendieses)

    un beso

    Fecha: 11/06/2005 00:16.

    Autor: imaginate a Su
    Sí, Su.. ansiosa sería vivir al borde del abismo y a mí de vez en cuando me gusta… no es ilusión solamente ni impulsividad… es que esos compuestos químicos que se disparan por el torrente sanguíneo, ese desbocarse del corazón, esas palpitaciones, ese estar a punto de desmayarse o de ahogarse de tanta ansiedad… de cuando en cuando, te resulten atractivos :)

    Yo es que soy rara. Y a lo mejor por eso me gusta tanto cuando logro sosegarme y quedarme tranquila, porque para mí la ansiedad es como un estado natural :))

    Por eso añadí el comentario de Sergio, porque me identifico bastante con ello; pero eso va con los individuos, ya sabes… cómo decía Cernuda: ‘para unos vivir es pisar cristales…’ :))

    un besazo

    Fecha: 11/06/2005 00:21.

    Autor: Polen
    ¿tinoloqueeee?
    ainsss voy a tomarme un café bien cargado que alivie esta resaca pa espabilar y luego vuelvo ;-)

    Fecha: 11/06/2005 10:36.

    Autor: imaginate a Polen
    Pág 34… de ¿Qué me quieres, Amor?

    ”’Había un pájaro en Australia que pintaba su nido de colores con una especie de óleo que fabricaba con pigmentos vegetales. Nunca me olvidaré. Se llamaba tilonorrinco. El macho colocaba una orquídea en el nuevo nido para atraer a la hembra…”’

    Fecha: 11/06/2005 10:43.

    Autor: Polen
    Que macho más atento… me recuerda a Pedro
    ;-p

    Fecha: 11/06/2005 11:11.

    Autor: imaginate
    Sí, tienes razón, se dan un cierto aire pero yo a Pedro le veo más regalándonos mantones de Manila y cuentos en tagalo ;)

    xd

    Fecha: 11/06/2005 11:16.

    Autor: LeeTamargo
    …La naturaleza nos muestra tantos ejemplos y tan variados: la fidelidad del albatros, el embarazo del macho de los caballitos de mar y ese que dices, Imaginate, (no conocía ese nombre) que adorna con objetos el hogar cuando no se pavonea frente a la chica… Para impresionar: ¡qué listos y atentos!
    …Sí, a veces, en nuestras exploraciones cotidianas, uno encuentra lugares que parecen venir a salvarnos… Pero cuando ocurre es porque nos lo hemos currado.
    SALUDANDO: LeeTamargo.-

    Fecha: 11/06/2005 12:31.

    Autor: imaginate
    Ni te imaginas Lee como me ha gustado este comentario tuyo de hoy. Pero ni te lo imaginas :))

    Un beso hoy

    Fecha: 11/06/2005 12:41.

  2. rainer de colombia Says:

    diré que he sido aveces como un tilonorrinco… ¿pero escapar de ese mundo decorativo? lleno de detalles para ella, llevarle siempre lo mejor que encuentre, dedicarle todo mi exfuerzo por conbinar el color que le gusta, en fin exigirse en esas cosas. en verdad, uno llega a olvidar los verdaderos detalles que la hacen sentir: una mirada tierna y fija a ella, apreciarla en cada detalle con deseo inculminable, escucharla sentir hasta el disgusto más leve, comprender esos lugares que la compromenten ser ella misma, decirle en mi cama que la quiero mientras la beso y siento que eriza, todo el momento pleno de vivenciarla en ese espacio… entonces, sólo afirmaré que sí existen los presagios, que lo nuestro sí se dio por esa coincidencia, que todo lo sobrenatural si se puede mientras tengas esos propositos en tu esperanza de plasmarlo, allí mismo en lo recondito de mi soledad cuando la vi y no dude en hablarle sobre el sin sentido de los aromas y de la ironia de la vida… mientras ella reia con picardia y yo sentia mis labios de fuego. ¡¡jamás dejes pasar tus impulsos!!

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