Pedro Salinas, versos de la voz a ti debida y poemas de mujeres con sombrero

junio 12, 2005

”’Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más…”’

No termino de dar con un poema de Salinas y me siento perdida.
Pido ayuda y alguien me sitúa…

leyendo en el suelo

Pero antes de eso, he recibido una carta de un hombre… en la que me habla de una ciudad dónde los termómetros sudan (una expresión suya) pero también dónde la gelidez de las gentes es algo más interior: un desierto por la noche. Gentes que no saben pensar en azul. Simplemente deambulan, dice. Como yo lo hacía hace años, sin colores… o también puede que él no los huela, que le esquiven, que se le oculten, que se le resistan, que no se le den; y me llama sabbat porque sigue insistiendo en el nombre por el que me conoció, y sobre todo me dice, que puedo proponerle ese algo del que le hablé… y si es que necesito el frío para ello, algo tan frío como Suecia, tampoco supondría ningún problema arrancarles a los habitantes de esa ciudad sin colores el corazón.

Pero si he de ser sincera, entonces ni siquiera sé lo que me dice, hasta ahora; así que la primera carta se me pasa desapercibida, y por tanto su sugerente alternativa… y se me pasa desapercibida porque estoy tremendamente inquieta esperando por una respuesta del hombre del tatuaje y cuándo ésta llega y comienzo a leer… en ese mismo instante… llega el aviso de una nueva carta al tiempo que siento la náusea… es lo que suele ocurrir cuando te quedas embarazada, todas tus hormonas se revolucionan y cualquier cosa, la más insospechada que ingieras, puede provocarte las arcadas… aunque estas son las arcadas del miedo y yo me debato entre sufrir o no sufrir un secuestro emocional pero no tardo demasiado en reaccionar o, lo que es lo mismo, en conseguir que mi córtex piense, quizás una media hora, y escribo algo que empieza así:

Le tengo mucho miedo. Le tengo tanto miedo, que en estos momentos estoy al borde de vomitar… también ha ocurrido algo que me ha llegado en el mismo instante en que leía tu carta y el miedo se apoderaba de mí; no sé porqué me ocurre pero siempre sucede esto en mi vida, en el momento que siento que voy a caerme por el abismo (de ahí el miedo y la náusea, del vértigo… ) una mano invisible me sujeta. Hoy ha sido esta carta y te juro que nunca había recibido una carta así (a no ser un antecedente de este mismo hombre que re-aparece hoy, después de haberle perdido la pista en Moriana… Me escribió cuando cerré sabbat … dos cartas que yo no contesté con nada personal, que no fuera con un post exterior. Llegó como hoy en una flaqueza pero hoy ha sido distinto…


Y sé que en un par de horas estaré bien, y este miedo no será más que algo con lo que aprenderé a vivir… fíjate ya está desapareciendo a medida que te escribo. Quiero, por supuesto, que…

Y hasta aquí. ¿Entiendes un poco mejor, ahora, porqué Chagall? ¿Y por qué esa canción es para mí un presagio? Hay una mujer que literariamente sabe que va a morir entre los brazos de un hombre, porque esa es la muerte que eligió morir. Y ahora se trata de encontrar al hombre

P.S: ¿Y no es cuándo menos curioso que el final de mi argumento esté escrito en esa canción de Silvio que yo desconocía? Pero es mucho más curioso porque esa letra reproduce al detalle muchas más cosas de las que vosotros os podríais imaginar…

Silvio rodriguez Oleo de mujer con sombrero

La cobardía es asunto/ de los hombres, no de los amantes/ los amores cobardes no llegan a amores/ ni a historias, se quedan ahí,/ ni el recuerdo los puede salvar,/ ni el mejor orador conjugar.

3 Responses to “Pedro Salinas, versos de la voz a ti debida y poemas de mujeres con sombrero”

  1. nandara Says:

    “…Y hasta aquí. ¿Entiendes un poco mejor, ahora, porqué Chagall? ¿Y por qué esa canción es para mí un presagio? Hay una mujer que literariamente sabe que va a morir entre los brazos de un hombre, porque esa es la muerte que eligió morir. Y ahora se trata de encontrar al hombre…

    ———-

    La cobardía es asunto/ de los hombres, no de los amantes/ los amores cobardes no llegan a amores/ ni a historias, se quedan ahí,/ ni el recuerdo los puede salvar,/ ni el mejor orador conjugar.

    ——————
    Me llega al alma. :) :( (Las dos personas que habitan mi interior)

  2. candelaarias Says:

    Autor: Calidon
    Quizá porque hay algo en ti que siempre tiende esa mano salvadora.
    Pero tengo la impresión de que ese hombre que te salva, al mismo tiempo será salvado por ti. Aunque quizá él no lo sepa aún.
    O quizá sí.

    Fecha: 12/06/2005 01:06.

    Autor: salva
    Gracias por la explicación, aunque yo sigo sin enterarme :-) Buenas noches.

    Fecha: 12/06/2005 01:16.

    Autor: Ardi
    Existe una estética de la muerte, con la que a veces se flirtea. Existe una invitación de la muerte, que a veces a mí me asalta, y eso tú ya lo sabes. Existe un anhelo de la muerte, y eso tú lo has insinuado más veces. La sensación de morir dentro de ti (o, en tu caso, con él dentro) es, a lo que parece, consustancial al amor. Perderse del todo, hasta las últimas consecuencias. Ai No Corrida. Pero cuando el futuro rey de Jordania se entrevistó con D.H.Lawrence, le preguntó: “¿No será usted uno de esos ingleses enamorados del desierto? En el desiero no hay nada. ¿Cómo puede uno enamorarse de nada?” (cita de memoria, probablemente falsa y traidora a la cita real, pero es lo que hay). La muerte no es nada. Es la cesación. Y sólo tiene sentido como árnica para una vida de tormentos.

    Fecha: 12/06/2005 08:50.

    Autor: Ardi
    Ya sé que no es lo que decías. Pero es lo que me apetecía decir. A pesar de lo que yo mismo pueda o haya podido acariciar sobre ciertas ideas… siempre en un plano hipotético, o en el de los sueños en la duermevela.

    La estrofa de Silvio Rodríguez me la pasearon por el hocico una vez. Me hizo pensar. Tanto la destripé que al final me di cuenta que hay una parte de verdad y otra de inflación esteticista. Porque se rompe desde el comienzo, al asumir que hay grandes diferencias entre amores cobardes y amores valientes. Amores valientes… ¿qué es eso? ¿Hay amores prudentes e imprudentes? ¿Amores locos y amores sensatos? ¿Amores ordinarios y amores extraordinarios? Hay afectos de distinta intensidad… y hay manifestaciones de esos afectos que pueden rozar la locura. No te extrañe que haya “amores valientes” muy estúpidos que se agotan en un destello, y “amores cobardes” que hacen historia, y que dan sentido a la vida.

    Pero esto era otra digresión a propósito de D. Silvio. Tú lo que hablas es de la náusea previa al secuestro emocional, y de ello lo único que importa es si quieres ser secuestrada por quien te inspira ese miedo. Si lo deseas, el miedo es sólo una fase. Lo has dicho bien: como el embarazo. Se te pasa, y antes de nueve meses ;) ¿no?

    Fecha: 12/06/2005 08:50.

    Autor: Magda
    Estas palabras me han encantado:

    La cobardía es asunto/ de los hombres, no de los amantes/ los amores cobardes no llegan a amores/ ni a historias, se quedan ahí,/ ni el recuerdo los puede salvar,/ ni el mejor orador conjugar.

    ¡Que excelente foto, Imagínate! saliste muy bien.

    Fecha: 12/06/2005 19:19.

    Autor: sabbat
    Borrar esta imagen

    Fecha: 20/09/2005 00:59.


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