Lo que escribe el amigo que hizo aquella arriesgada entrega… en su particular Eyes Wide Shut

junio 23, 2005

EL ANTES…

Hoy el champú huele a manzana.

Tengo un cometido que cumplir hoy. No soy maestro de ceremonias. Soy Guía. No propicio, no organizo. Sólo haré más fácil algo que iba a suceder de igual manera sin mi ayuda.

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Pero como he dicho en otro lugar, me siento como el niño al que dan su primera responsabilidad importante. “Ahora eres mayor y podemos confiarte esto.”
El mismo orgullo por la confianza depositada en mí y las mismas ganas de hacerlo bien.

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Y expectación también. Estoy nervioso por ver el brillo en los ojos de los que esperan, de los que han planeado y van a hacer real una fantasía. Estoy expectante porque sé que en un tiempo yo estaré en esa misma situación, expectante, anhelante. Que cuando reciba un mensaje que diga “Soy yo. Estoy en tu ciudad. En este hotel. ¿Vienes?”….iré. Con esa misma ilusión y pasión.

Todos los que paseamos por sus salas y la queremos estaremos expectantes hoy. Aguzaremos el oído esperando oír su risa. Escucharemos con el corazón queriendo sentir aunque sea de refilón las mareas que se entrelazarán hoy.

Anoche su risa repicando en el teléfono. Y cuando ríe no piensas “que vergüenza, nos deben estar mirando todos” sino que sonríes tú también con maravilla, porque es una risa que invita a compartir el reír libremente al viento.
Hoy dos cartas que me hacen sonreír con dulzura, pícara y juguetonamente: Es Reina de Bastos de máscara sobre los ojos y pose desnuda y ansiosa. La Sacerdotisa, mirada frontal a través de la máscara en sus ojos y a punto de revelar lo que oculta la sábana.

En el medievo y el renacimiento, un criado guiaba al amante a sus encuentros, portando una vela o una lámpara. No era un criado cualquiera, sino elde mayor confianza, el que más que criado era amigo. Y a veces su papel lo desempeñaba un amigo del alma del amante.

Hoy soy el Ermitaño, guiando con su lámpara por el camino del encuentro a la Reina de Bastos con el Rey de Bastos.

Hoy me siento como un hermanito y sonrío …

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Eyes

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… EL DESPUÉS

Soy un ser de sombra, que lleva de la mano a un dragón por un corto pasillo.

Creo que es en el teatro tradicional japones Noh (que significa “vacio”). Normalmente son tres actores. No hablan, la historia se desarrolla sólo con gestos, expresiones, musica sin palabras. Y les acompañan figuras vestidas enteramente de negro, que mueven decorado, que pasean por el escenario.

Eso soy yo.

Primero en la estación “Girls just wanna have fun” de Cindy Lauper. Llegada, abrazo, sonrisa, charla, paseo bajo un sol abrasador y un viento cálido. Conversación en una terraza de bar, al fin veo y siento hablar a Iris con ella, al fin las dos se comunican de palabra hablada. Sonrisas, risas, gesto atento, me siento bien. Son dos personas importantes en mi vida.

Y luego el parque, las fotos en las ruinas de la puerta del convento, la conversación, descubro cosas, entreveo cosas, está serena, me lo dice siempre que se lo pregunto.

Cinco minutos antes de la hora prevista, al fin frente al hotel, me dice que recuerde que por primera vez siente algo de nervios.
Ahora soy parte de lo que se está creando. No sólo soy Guía, soy el Guardian de las Llaves, siente que soy el que abre las puertas.

Confía en mí. Yo confío en ella.

Dentro del hotel un número, un nombre. Ya no hay vuelta atrás. En el hilo musical suena “Rosas” de La Oreja de Van Gogh y la veo sonreir al reconocerla.

En el ascensor se calza su antifaz cegador, pero sólo ciega la vista, no el resto de sentidos. Y yo me coloco el antifaz, ya soy al Guía de nuevo.

En la película Eyes Wide Shut, durante la ceremonia mística que dará por inaugurada (¿o era finalizada?) la gran orgía, las mujeres desnudas escogen a sus acompañantes, a esos hombres de capa negra y máscaras venecianas y les guían por el pasillo. Así me siento, pero ni ella está desnuda ni es la guía. Guío yo y el que nos espera no va de negro.

Mis nudillos en la puerta. Se abre. Miro el rostro pero no lo fijo en mi mente. Entrego al dragón y recibo el libro negro. Un regalo inesperado. Sonrío. La entrada no es tan mágica como soñarse podría. No hay el apretón de manos que esperábamos, hay un lio con la bolsa de ella. Entra y la puerta se cierra. No espero no un segundo, me encamino de nuevo al ascensor.

Y al cerrarse las puertas me doy cuenta que no le he dado el abrazo que Su me dijo que le diera, ni el que quería darle yo, antes de todo.

Vuelvo al parque, llamo a Iris para poder hablar lejos de los oidos censuradores familiares. Camino has un banco con el libro amuleto regalo y el antifaz en la misma mano. Me da igual lo que piensen los que me ven.

Hago la perdida y espero la llamada de Iris. Y mientras leo la dedicatoria del regalo.

Yo no soy valiente Klaus. Yo no soy el que entra en esa habitación. Pero gracias, leeré el libro :)

Media hora de conversación con Iris, sueños, planes y los dos temblando como colegiales expectantes.

Como siempre, me deja con una sonrisa en los labios y el corazón.

Y al volver a casa está Kundera sobre mi cama. Mi tía ha venido al fin desde Santander y “La Insoportable Levedad del Ser” me saluda con sus bordes negros y tapa de dibujos de tonos azules.

No sé cual de los dos leeré antes.

Pero ahora es cuando me siento un poco perdido, un poco triste, un poco inquieto.

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EN LOS DÍAS SIGUIENTES

Salgo de un resaca de dos días. Como cuando te barre una ola y te dejas flotar en su fuerza, sin temer, sin ahogarte, pero formando parte de algo más grande.

Salgo del cuento de otra persona, y en parte también ya es mío, por mi papel mínimo en él.

Me siento confuso, como al despertar tras beber demasiado y las cosas parecen distintas, se van asentando poco a poco.

(…)

VÍA:EL SALÓN DE LAS MÚSICAS PERDIDAS

7 Responses to “Lo que escribe el amigo que hizo aquella arriesgada entrega… en su particular Eyes Wide Shut”

  1. candelaarias Says:

    He de aclarar que este chico jamás llegó a estar en la misma situación porque la Iris de la que habla… pues era una mujer casada, bastante chiflada a mi entender, que nunca tuvo intenciones de conocerlo… incluso fingió un secuestro en México durante aquel tornado… y él lo pasó francamente mal… A mí me parecía que iba a pasarlo así de mal… Pero.. uno elige… cerrar los ojos. De eso no me cabe duda.

  2. princesa Says:

    TEngo que releer esto, pero sí me ha gustado y mucho. Muchísimo.

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    Mañana te pongo la otra parte entonces… la conversación del después. Di con ello porque iba a buscar a ver si te encontraba una cosa que igual que te gustaba… y no, se abrió una conversación pero esto es lo que tiene que ir primero. No lo he escrito yo… es de la entrega del lobo feroz por parte del chico que lo cuenta, aunque él la llama dragón :)
    Verídido. Aunque no me escondo cuando hay que dar la cara… sí que me puedo parapetar tras una antifaz durante trece horas y quedarme tan tranquila… Ahora lo que quiero.. es ser yo la que convenza a otro para que se ponga ese antifaz… Al menos me voy a intentar. Eso sí que promete ser apasionate :))

    besos

  3. nandara Says:

    Lo he leído y he sentido una punzada de miedo interior. Esta muy bien escrito, pero he sentido miedo. Y ganas de llorar.

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    ¿Te ha recordado algo personal?
    Es muy y fue muy peligroso, sí.
    Y este es el motivo por el que te digo que estoy muy tranquila con Kasandra. Porque Kasandra es la que se mete en estos embolaos…
    Fue toda una experiencia pero no montaré esta historia todavía…
    Sólo dejaré la conversación que continúa a esto… y esto ya saldrá todo cuando le toque :)
    Ya te aviso…

  4. nandara Says:

    El dejarse llevar… es peligroso, porque no controlas. Y si controlas, callas.
    He sentido miedo al leerlo, no sabría explicar el por qué.

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    Bueno, eso de dejarse llevar, Nandara… cómo te diría yo… pues no. Yo no me dejo llevar ni aunque me maten… Me lo tienen que pedir con antelación, me lo tengo que pensar… y que más quisiera yo que dejarse llevar fuera tan fácil… Pero es que le doy la vuelta a esas situaciones como… No sé, pero se dan mejor esas situaciones que hacer una tortilla de patatas. Con la tortilla de patatas no me entiendo… Pero con los peligros calculados me entiendo muy bien y luego lo que sacas en conclusión es que ya se pueden fundir los plomos que sea pero los tuyos… Los tuyos funcionan. Confío mucho en mí. Ahí quizás confiaba demasiado. Pero ya te digo, en la cocina no tengo ninguna confianza. Si me sacas del microondas que es lo único que domino… de pena :)

  5. nandara Says:

    Esperando al tren, pensé en por qué sentí miedo al leer este post y surgieron sensaciones de cuando era pequeña sentidas desde el hoy: sentí que fuimos utilizadas, entregadas de alguna manera, M. y yo, cuando íbamos a casa de la tía C.

    Androgen entregó al dragón y recibió un libro negro… mamá dejaba que sus hijas fueran a sabiendas de que éstas no querían ir ni por asomo…

    Ambas situaciones no se parecen, he proyectado, lo sé. Pero… aunque han pasado tantos años, pienso en el desastre inconsciente interior de una madre para consentir algo así y quedarse igual, como si no pasara nada.

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    La proyección es una buena cosa para enfrentarse a otras que no lo son tanto. Tienes Razón. Yo tampoco puedo entenderlo… Lo siento.
    Por otra parte tengo que decirte que el Miedo tiene mucho que ver con tus cuelgues… con Vagdag. Verás, hay una historia que te dije que te iba a buscar. La de las mujeres a las que les pone el poder. Voy a ver si no te la transcribo. Si te la escribo para que puedas cotejar… Y luego mira a ver si me profundizas por ahí… No va a ser la tuya… Pero tuviste un accidente me contaste, en aquella época y pasaste Miedo. Sé abierta con lo que te cuente ;)

  6. candelaarias Says:

    Hay 2 comentario/s de este artículo.
    .
    klaus:
    Fué en el Retiro, Androgén. Hace ya demasiado tiempo. Yo lloraba. Me quería morir. Era un dolor inmenso. implacable. Lloraba sin consuelo por que no existía salida. YO lo sabía. Estaba en un banco. se acercó una mujer. No era joven ni era vieja. Me acarició muy levemente la cabeza y la nuca. Y me dió un libro. Dijo algo que no quiero poner aquí. Y se fué. La perplejidad me llevó a leer allí mismo al viejo Bucko. Te puedo jurar que la vida del aquel libro sórdido salvo la mía. Un talismán. Pasado el tiempo apareció un tipo con un antifaz y una chaqueta de cuero acompañando, valiente mar, a Sabbat para pintar un cuadro conmigo. Y ese tipo lleno de dudas e incertidumbres decía que estaba aprendiendo a volar. Por eso le traspasé el talismán. Para cuando la magia te deje la duda, para cuando la ansiedad te pueda, o, simplemente para celebrar una victoria. Esa que te corresponde. Un talisman para un valiente.
    Eso era todo. Ý quería que lo supieras, ahora que vuelves a tener tu espíritu en tí.
    un beso
    2005.06.26 11:25 email:
    .
    .
    imaginate:
    ¿Te acuerdas de la figura del mercurio psicopompos?

    (parece que klaus nunca duerme :))
    2005.06.26 13:42


  7. […] Lo que escribe el amigo que hizo aquella arriesgada entrega… en su particular Eyes Wide Shut 24 de junio …………… día […]

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