La Mar Vieja… como Klaus prometió escribírmela…

julio 1, 2005

de la navegación

“El efecto del viento en el estado del mar depende del área sobre la cual actúa sin obstáculos, antes de arribar al punto de observación. Esta distancia se conoce como fetch “

Nubes de Verano de Emil Nolde
‘Nubes de Verano’ 1913EMIL NOLDE

Cuando en la mar el viento rola y cambia de dirección, algo se mueve en el corazón del navegante. Sabe que si ese cambio se convierte en permanente se puede encontrar con lo que en el Mediterráneo se conoce como “mar vieja”. Esto es, se rompe el nexo entre presente y pasado y el oleaje, generado por el viento anterior, quizá el de ayer, golpea nuestra embarcación en un sentido diferente al del viento. Ese navegante sabe que si esta circunstancia se mantiene se generará un nuevo oleaje, con distinta longitud de onda, que se encontrará con el anterior. Y ahí el barco cabeceará como movido por el diablo. Y solo quedará luchar por permanecer en pié olvidando a veces el rumbo. Pues ese rumbo ya no lo podrá marcar una carta náutica, un destino, un puerto de arribo, sino el ángulo exacto en el cual el barco no sea vapuleado.

La mar vieja siempre es fascinante por que nos trae recuerdos de otros momentos, de otros vientos, y nos obliga a luchar o encerrarnos en el tambucho y tirar la toalla. El mediterráneo, mar chiquito guarda dentro de sí un peligro que lo hace fascinante: su estrechez provoca fetch muy pequeños, y reflexiones imprevisibles. Por eso el Mediterráneo no tiene grandes olas, pero sí olas perdidas, vagando en sentidos contrapuestos. Olas que te pueden hundir si no andas bravo. Olas por las que dar el corazón. O la cabeza.

Alguien que vea nuestro barco desde la costa puede no entender el porqué de nuestra lucha. El oleaje es calmo, demonios, ¿por qué tanto esfuerzo?. Pero nosotros, plantados en nuestra proa sabemos lo que tenemos debajo. Sabemos a qué nos enfrentamos. O así lo creemos.

Quizá después de una travesía como esta algunos piensen que no mereció la pena, que no fue posible el sol. Pero no es cierto, demonios. Ese viaje puede haber sido el viaje de nuestra vida, ese cambio de rumbo un prodigio, y las gaviotas que vemos en una costa que no era la nuestra, la promesa de una vida mejor. O no. Nadie sabe qué pasará mañana. Quizá cambien los vientos. Quizá no. Quizá amaine la mar vieja. O tal vez no. Pero sí puedo decir, agarrado como a la vida a mi viejo sextante, que esa travesía mereció la pena. Que fue, que es, inolvidable. Que no sé si este es mi puerto, pero sí se que cuando veo gaviotas, me siento como en casa.

un beso

manzanas

PD: tres manzanas de oro. quien sabe, quizá las mires. quizá sean las nuestras.

01/07/2005 12:51. Tema: sólo klaus. #. .

Hay 5 comentario/s de este artículo.

sabbat:
Gracias por recordar que lo quería… y gracias por contármelo tan bonito

un beso
2005.07.01 14:20

dorothy hale:
Me encanto esta analogía…cuántas veces me he sentido y sentiré así.

Besos desde el Pacífico
2005.07.01 21:59

felipe:
No importa el puerto…navegar
2005.07.04 08:54 email: flbgres (arroba) usa.net

klaus a dorothy:
Si encuentras la manera de soportar esos embates avísame. Avísanos. Quizá navegar eternamente no sea la manera correcta de aprender.
2005.07.04 21:05

klaus a felipe:
“No importa el puerto … navegar”.Un beso
2005.07.04 21:05

One Response to “La Mar Vieja… como Klaus prometió escribírmela…”

  1. candelaarias Says:

    Recién acabo de editar este post la página de criaturas imaginarias se aproxima a las 212.000 visualizaciones.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s