La noche del miedo y las presencias – iii –

julio 10, 2005

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Un paréntesis para entender lo que ocurre…

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En diciembre del año pasado y cuando la historia con Max se va a pique, estoy meditando la posibilidad de atreverme a hacerle frente a Stanislaw y reconciliarme con sus fantasmas. Una noche del diciembre anterior y cuando él ya daba por hecho que yo me quedaría cerca suyo, huí de él porque descubrí que me era imposible quedarme sin hacerme daño, su madre me odiaba y los ojos de ella eran puñales acusadores sobre los ojos de él…

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bar el garito

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Entonces llega este enero y tengo un sueño. Y antes de ese sueño he tenido algunos otros, una media docena, pero siempre que me encuentro con Stanislaw es en algún garito oscuro y hay tanta densidad que el humo del tabaco no sólo podría cortarse sino que hasta hace llorar y el ambiente es el de una asfixia húmeda, casi viscosa, entre neones, porque también suelen aparecer luces de neón, rojas y azules sobre todo, y alguna verde, que dan vueltas sobre nuestras cabezas y…

T-Bone Walker Stormy Monday Blues

… la música que suena es jazz, o a veces es un blues muy triste y él y yo entonces nos vemos y él suele presentarse con alguien y yo tampoco me encuentro nunca sola y nos sonreímos desde la distancia pero con una pena y una comprensión infinita y entonces él se acerca a mí, yo nunca me muevo y no hablamos, nos limitamos a chocar la cabeza como si fuéramos animales que se estuvieran reconociendo después de haberse echado mucho de menos, con esa mansedumbre y después casi siempre comenzamos a besarnos, y a desnudarnos con una suavidad alba y acabamos amándonos con hambre profunda y profana y un deseo sosegado e intenso que sólo es deseo de amor… Pero entonces tengo un sueño distinto por primera vez. Y estoy en ese mismo punto en el que ahora me encuentro. La madrugada del sábado. He abandonado el café teatro cuyas paredes decoran carteleras de obras de teatro y rostros y fotografías de actores y la fachada de mi antigua casa, la de la infancia en la calle de la cárcel, se perpetra ante mí…

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Es de noche y veo que es Stanislaw y no A. quién está detrás de la barra de ‘La Ermita’, y entonces me digo con esperanza y experimentando esa sensación de comprensión infinita que me envuelve como un abrazo tranquilizador en todos los sueños en que él aparece : ‘Stanislaw. Stanislaw si me dejará entrar. Estoy salvada. Él me entregará la llave’ y caminando despacio me voy acercando a la puerta iluminada del local, del que se desprende una extraña luz como un halo fosforescente , y esperando con la expectación apuntalada en una sonrisa tímida que no más que está esperando una señal para convertirse en radiante, el instante en que él se de cuenta de que en este sueño soy yo quién de nuevo se acerca a él (siempre sé que son sueños cuando sueño con Stanislaw) pero cuando Stanislaw me descubre (nunca le sorprende demasiado verme) e intenta sonreírme, no le nace esa sonrisa como él quisiera, lo percibo, hay un obstáculo que yo no veo y sus rasgos se van transformando, por algo que me recuerda demasiado al dolor, en una máscara de pesadumbre y camina hasta con congoja hacia la puerta y yo le miro ya cercana pero aún desde el otro lado de la carretera y sólo esperando que él me diga con un gesto: ‘Anda ven y pasa que ya sabes que tu casa es mi casa…’ . Pero eso no ocurre, ¿le habré hecho tanto daño?, y parece que va a dejarse caer contra el quicio de la puerta y por un instante lo hace, se apoya con su hombro, y con la mitad de su cuerpo y también su cabeza reposa y nos miramos y él está decidiendo, yo sé que es lo que hace en ese momento y sus ojos creo que están mojados, pero no llego a saberlo y sé que ahí me quiere, que hay muchos más sentimientos en ese instante de los que tal vez nadie ha sentido por mí en la vida y entonces sé que no puedo pasar porque lamentándolo mucho su cabeza me dice que no, que no puede ser y aunque sus ojos me digan lo contrario, y luego su cuerpo comienza a moverse con pesadez para cerrar unas puertas detrás de las cuales se queda él, la parte de él que no puede entregarme porque ni siquiera se pertenece…

Y por eso yo ya no le busco. Me olvido de reconciliarme con él y con sus fantasmas. Creo que no quiero hacerlo porque no le entiendo. No sé qué me niega. Pero luego llega el final de enero y Cefontes con el amante crepuscular y aquel mismo lunes me siento tan exultante que me presento en su bodega con Nora, y le dejo que me recrimine todo lo que quiera y hasta tiro voladores por encima de sus reproches y su sarcasmo, y me río, me río a carcajadas y me reconcilio con él y con sus fantasmas y sobre todo lo arrastro irreverente, ante los ojos atónitos de Nora, hasta el baño y tomado de mis manos como si fuera un chiquillo y nos besamos en un beso y en un abrazo apasionado, que es una explosión de luz y un fogonazo y que no dura más que segundos porque lo interrumpe el silbido de Faunia, esa sombra en su vida… de la que ayer sé, pero que destruye este año pasado de separación, incertidumbre y abismo. Y ayer Stanislaw y yo, somos por fin dos seres que no necesitan necesariamente del sexo para tener muchas cosas que decirse, aprender y compartir… Y eso era lo que Stanislaw tenía que negarme… su cuerpo no puede ser una costumbre ni un hogar para mí. Y yo ya no quiero que lo sea porque sé perfectamente dónde está mi cuerpo y con quién… o por lo menos dónde me gustaría a mí que estuviera…

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2 Responses to “La noche del miedo y las presencias – iii –”

  1. candelaarias Says:

    Autor: felipe
    Antonio no tenía hambre de amor, ni siquiera de tu cuerpo, lo único de su interes era escuharte hablar de Kaluss. Lo intrigo siempre, incluso desde ante de conocer a Klauss. ¿Te acuerdas? Un día, o una noche, te dijo, no puedo amarte. Ni siqueria tener hambre de amor. También hoy veo la sombra del que ha de llegar. Se referia, a Klauss.

    Fecha: 10/07/2005 16:45.

    Autor: imaginate
    Lo siento Felipe pero si te cuento lo que Antonio piensa de klaus te voy a decepcionar. La rabia de Antonio es el hombre del tatuaje… Él sabe quién es o cree saberlo… y de él estuvimos hablando toda la noche, incluso cuando follábamos estaba entre nosotros y más después… después del hombre del tatuaje lo era todo, sus mensajes de móvil, sus palabras, su voz… Antonio sólo tenía hambre de amor en mis sueños… aunque ahora su hambre es otra hambre… y es de una magnitud halagadora :)

    Fecha: 10/07/2005 18:29.

    Autor: felipe
    ya imaginaba yo. Kaluss no era la sombra; era la misma convergencia.Cuando antonio paso al hambre halagadora se hizo luz y centro.

    Fecha: 11/07/2005 01:00.

  2. nandara Says:

    ¿… y hasta tiro voladores por encima de sus reproches y su sarcasmo..? ¿Voladores?

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    Hacen ruido pero no llegan a ser fuegos artificiales..

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