La noche del miedo y las presencias – vi –

julio 10, 2005

.

Botero cocina

.

Eran las dos y media de la mañana y sus empleadas aún no se habían ido, allí seguían pétreas como criadas victorianas hablando con él del precio del pescado de todo el universo y creo que habrían podido hacerlo hasta las siete de la mañana si hubiera sido necesario y hubieran tenido claro que con quedarse allí perennes más y más tiempo fuera de su horario de trabajo bastaba para conseguir que yo, esa desvergonzada litilth lamia de la esquina, fuera a irme pero creo que no era eso lo que parecía porque yo me limité a tomarme aquello tan de comportamiento timorato de la España profunda como si fuera arte figurativo, o yo lo fuera… ‘Mujer en la roca’ , por ejemplo, de Elie Nadelman… y ellas no lo sé, pero la oronda Leticia seguro que un cuadro de Botero… sentido del humor y sensibilidad y sobre todo no perder la paciencia.

Nunca supe si ellos tenían algo que ver pero tampoco me importó. Leticia son las antípodas de la mente. Todo inmensidad de cuerpo y mixturas carnales, coño, culo, tetas y un pedazo de músculo cardiaco; un alma cándida de cántaro… aunque me consta que ella entonces se pensaba malévola, y era mentira, aunque en estos dos años eso ha cambiado, lo delatan sus ojos que han sido viciados por las finas arrugas de la malicia, la auténtica, con la que los otros nos envejecen cuando nos orinan con sus acciones. Leticia, ahora, huele a meados dentro, y a remedos, y a vino y a alguna podredumbre que hiede dentro del saco de la exuberante manzana que ella era. Esa bodega tiene algo que acecha y que encadena… tal vez sean otras fauces y él siempre un hombre afortunado para con las mujeres. Siervas serviles siervas. Y por fin él decide levantarse del taburete y caminan hacia la puerta, al final es él quien tiene que encargarse de echarlas porque sino tal vez no se vayan nunca. No existe la delicadeza. A la chica nueva, la que trajina en la cocina, no la conocía pero creo que ha salido ganando con el cambio aunque tenga que soltarle a Faunia un follón de pasta para librarse de ella… Ahora es baja por depresión pero entonces fue un tumor; nos vendió la moto de que tenía cáncer y había que darle la quimio o la radio, o su puta madre. Y le robaba… y por fin se quedó embarazada de un chulo cualquiera, éste tiene un bar pero Stanislaw dice que trafica con drogas, y que lo del bar es sólo una tapadera para blanquear un dinero que nunca es suficiente porque el tipo también es jugador. Y no sabemos qué beber. Yo le digo que cualquier cosa que pueda beberme en su boca. Ya le he besado y me he encoñado con él, esa noche lo hago, y él ha bajado los estores rojos. Ahora la bodega vista desde fuera es una puerta verde bugatti, rojo salón de Max, y contraventanas de madera. Y hablamos de esos biorritmos que se pasaron de moda y de los que ya nadie se acuerda y de magnetismo terrestre y de suicidios. Eso por mi causa… y él menciona la cuenca del Nalón que es el lugar con mayor índice de tasa de suicidios y yo a esa tramontana que dicen que enloquece y le hablo de mis auroras boreales, de lo que quiere la protagonista del relato, y de ese instante de la matruska y la espiral, y de la muerte dulce y del deseo vehemente de vivir y de morir, y de Pau, de cómo se van hilando las cosas, y de su compañero Andreu y del recuerdo de aquel experto montañero que se perdió inexplicablemente y se encontraron helado contemplando su paisaje preferido y sonriendo y de lo que se prometieron ambos entonces, cuando descubrieron que a ese hombre le habían diagnosticado un cáncer mortal y galopante, y de la ola, de la cresta de la ola y de mí, sobre todo de mí… Le digo: yo tuve sentimientos por ti y tú lo sabes … y yo, admite él esta noche, y no hace falta que me lo jure porque nos miramos y aún existen, allí están … y él fuma y yo le pido que lo haga para mí y que me lo expire en los pulmones… ‘No quiero contaminarte’ dice. ‘Pero no toses siquiera’ dice… no sabe lo que pretendo, y con qué intensidad y es cuando descubro que nosotros no necesitamos hachis… somos como las ventanas abiertas en una desvencijada buhardilla sin puertas y todo vuela perseguido por la corriente, aquellos papeles recortados de colores, los de la revista que recorté con las tijeras de punta no roma y a solas, y las cortinas que eran lo que eran las puertas, y los cristales de la araña que mi abuela hacía relucir tintinean y el deseo… porque hace un vendaval de aire y las lenguas se enredan y se enredan las bocas y casi nos arrancamos la lengua y los labios en esos besos… los míos aún tienen moratones de sangre y fibras desgajadas… y hablamos de mí mientras yo apoyo la cabeza en su pecho, en su hombro o en su frente, contra mi frente, de que eso del amor no es para mí, de que yo sólo puedo encontrarlo en instantes como éste que vivimos y como aquel de aquella madrugada en Cefontes… y él dice una verdad que se le escapa, dice y yo, de nuevo, y entonces si le hablo del hombre del tatuaje… y no le gusta porque cree que es como si lo que le estuviera contando fuera la Historia de O

One Response to “La noche del miedo y las presencias – vi –”

  1. candelaarias Says:

    utor: Polen
    De regreso… hay mucho por leer… me pondré en ello
    Besos preciosa

    Fecha: 11/07/2005 12:44.

    Autor: pau
    Pues sí que hay mucho por leer. Bueno… había, porque lo he leído todo, como siempre.
    Mujer en la España profunda, mujer de piedra para que nadie te mueva, para que nadie te expulse de lo que es tuyo.
    Ya hablo de más y luego me dices que la cago, que meto la pata.
    No, no era con mi amigo-hermano Andreu. Era con mi otro amigo-hermano Albert. Con Andreu, el mar, solo el mar… pero mucho mar. Con Albert, la montaña y el mar indistintamente.
    Un saludo, un beso, un abrazo y un lo que quieras.

    Fecha: 11/07/2005 15:39.

    Autor: Felipe
    No te he leído. Vine varias veces. Miro el dibujo de botero. Lo reobservo. ¿Viste en el ángulo la cruz sobre una naranja y en el opuesto un cuchillo de carnicero?

    ¿ Tienes noticias frescas de Klauss?

    Fecha: 11/07/2005 16:44.

    Autor: su
    “Yo tuve sentimientos por ti y tú lo sabes”

    Y luego os miráis y te das cuenta que él también los tuvo por ti.

    Me hubiese encantado una escena así hace años, tuve que esperar mucho para tenerla, casi tanto que no importaban tanto los sentimientos como la tranquilidad que me dio saber que los había habido.

    Un beso fuerte.

    Fecha: 11/07/2005 17:02.

    Autor: imaginate a Pau
    Pau aquí puedes hablar de más todo lo que quieras… y perdona por la confusión… en realidad yo soy malísima para los nombres

    Un abrazo :)

    Fecha: 11/07/2005 23:23.

    Autor: imaginate a Felipe
    Haces bien, ¿para qué vas a leerme? Tú montate tu propia película que es mucho más divertido y es lo que yo hago. Así uno sólo se entera de la fiesta que quiere ;)

    El cuadro está ahí por el cuchillo. Es perfecto. Aquella noche hubo un cuchillo. Y klaus, ¿quién es klaus?

    Fecha: 11/07/2005 23:27.

    Autor: imaginate
    un beso muy fuerte Su :)

    Fecha: 11/07/2005 23:28.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s