Asunto: Carta en negrita – vi –

julio 12, 2005

Me aterra el sufrimiento emocional. Tengo un umbral muy alto ante el  dolor físico  pero no soporto sufrir emocionalmente.  Y haría cualquier cosa por evitarlo… y me embaracé, de verdad que en aquella última llamada de teléfono tuya me embaracé de ti y de tus matices. Se me metió por el cerebro tu voz hasta algún lugar a dónde creo que nada había llegado y al día siguiente, aquella mañana de sábado comencé a escribir algo, lo veía claro, había un proyecto… lo escribiría como quisiera y te lo pasaría todo a ti para que lo vetases… sólo entre tú y yo y lo comencé y entonces fue justo entonces cuando me tropecé con aquel poema de Salinas y la historia de esa mujer virtual, con sus llamadas. ¡Joder me acuerdo que tú me habías escrito este correo!

 

Brutal. Brutalmente cansado. Día duro de curro: alguien no quiere
suidarse pero algo se lo pide, alguien no es capaz de abrir las
piernas desde que fue violada, alguien cree que su hijo la odia (y es
verdad…), alguien llora por primera vez en su vida…

Al final del tunel, estás tú. Te he oído en el contestador, he leído

 

 

 Era demasiado bonito para ser verdad y yo tenía que estropearlo… Supuestamente ese día tú la habías visto a ella y fue un colapso. Aunque ahora crea que era mentira en aquel momento te juro que fue un colapso. Y ese colapso ocurrió, en mi interior ocurrió. Y hacía mucho que no sufría un secuestro emocional pero cuando leí estas líneas:

 

Es verdad que el cuerpo nos pide seguir viviendo: me encantaría que conocieras otros hombres y me contaras, que vivieras otras aventuras que te enriquecieran la próxima vez que nos veamos. Yo estoy haciéndolo…

 

fue un shock pero me puse inmediatamente a ello. Lo interpreté casi como una condición… y creo que se me ha quedado cogido dentro como una condición. Me impresionó mucho. Tal vez porque utilizaste la palabra ‘enriquecer’. Bueno,  por lo menos eso si estaba en mi mano y esperé ansiosa a que llegara la respuesta pero cuando llegó ya te conté que me sonó durísima y me sentí muy vulnerable, yo no me veía tan vulnerable y ya sabes… a más indefensión… y recuerdo que tenía pánico a abrir el correo y encontrarme un email tuyo, porque sabía que me haría tambalear y me aferraría a ti, (joder a un psicópata) y a la esperanza con desesperación y que no me importaría nada… me pasaba como con el teléfono pero también vi que no llegaba ese email que lo arreglase todo y yo, ahí fuera, procuraba que pareciera que era un duelo en el que me moría de la risa. ¡hostias, el orgullo! Y aparte es que me moría de la risa porque me anestesiaba así… matándome de la risa, en la ducha, en todas partes, lo que fuera con tal de no echarte de menos…  Luego llegamos a arreglarlo, ¿te acuerdas?  Llegó aquella carta tuya ofreciéndome tus brazos para el descanso y fue otro colapso y hice una llamada a tu contestador y … ¿a ti nunca te ha pasado que lo único que necesitas es un abrazo al precio que sea y cuánto más lo necesitas  más te empeñas en interponer unos brazos que te alejen del otro? Pues a mí sí, me estaba pasando contigo pero hablamos y lo arreglamos pero no hablamos muchas cosas que si me estaban  haciendo mella desde nuestra última cita, aunque lo intentamos… ya sabes, lo de las traiciones personales… Pero  hablamos lo último  y lo parcheamos lo suficiente para que yo llegase a esa cita loca del antifaz con confianza y apoyo. Y me mandaste incluso besos que me acompañaran en aquella cita. ¡Qué fuerte me sentí entonces! Casi otra vez inexpugnable.  Y pasé por ella y me gustaría contarte muchas cosas de esa noche de San Juan, cosas que me ocurrieron sólo a mi contigo.  Porque es cierto que yo sólo estuve contigo, y fue alucinante, te lo aseguro y no puedo contárselo a nadie porque sé que nadie lo entendería, ni me creería … tú que me escuchaste, tú que me sentías, porque sé perfectamente que me sentías, ¡joder! estabas allí conmigo y no te imaginas como me lo tuve que currar psicológicamente para poderte hacer esas llamadas… hubo también un mal viaje, ¿sabes? … antes de la primera y todo porque no me veía logrando comerle el tarro a ese tío para poder hacerla… me dio un yuyu porque supe que  si no lo manejaba bien me jugaba la brutalidad… y tú sabes que la primera estaba cifrada… ‘qué estás aquí conmigo. todo el tiempo conmigo’…  no sé lo que te dije pero ese era el mensaje… ¿y cómo se dice eso evitando herir en lo más hondo a ese tío que se lo está dejando todo en ti, en ese momento y que no es nada, joder que sólo es una polla en tu coño, que no es nada? No sé, quisiera poder hablar mucho de esto, lo necesito porque fue fuertísimo y otra vez muy solitario, y no tengo con quién compartirlo sino te lo cuento a ti … pero no sé porqué no me apetece escribirlo… sería difícil…  ¡ey! pero que no te lo digo para presionarte, a lo mejor cuando acabe con esto que estoy intentando hacer ahora… pues me pongo y lo consigo, y  que entiendo que no quieras saber nada del tema, pero aquel mensaje me decía que sí, que estábamos juntos en ello, y lo que no puedo encajar es que fuera una mentira… ¿era mágica o pensaste sólo que estaba loca? Yo entendía que estábamos dando un paso pequeño para la humanidad pero uno muy grande para Nosotros, casi como si pisáramos la luna y  klaus fue eso, una marioneta, un kent, no sé joder… luego no me sentí bien por haberme comportado así con un individuo pero mucho más tarde. Justo después de que te escribiera aquel correo contándotelo… Y tampoco te dije cómo fue que me  preparé el camino en Madrid, porque yo tenía clarísimo antes de salir de aquella habitación que iría a Madrid y que allí habría alguien que nunca conocería y luego que follaríamos en lugar público y entonces le propuse a Klaus algo. Le dije, no te veré y no habrá ningún último abrazo. En el momento que entre en la ducha tienes que prometerme que no harás porque te vea y cuando aceptó y le costó muchísimo renunciar a que le viera… le dije, verás… un día iré a follar en un lugar dónde se folla al aire libre en Madrid y te enviaré un mensaje horas antes… dándote la referencia del lugar y tú única oportunidad será la de contactar conmigo allí. Yo no te conozco, así que es sencillo puedes tratar de gustarme, yo no sabré que eres tú y si logras que te deje penetrarme entonces podrás hablarme y yo sabré que fuiste tú…

 

 

P.S: Lo siento pero tengo que interrumpir al menos un rato esta carta aquí porque me están matando las lentillas. Un beso :)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s