‘vose ten sheirinho di bebé’… (Nestor Hernández & Henry Miller)

julio 30, 2005

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Nestor Hernández imagen

Nestor Hernández

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– ¿Y ella? ¿cómo era en ese aspecto?

Él: quién?

– tu amor… fue el único, ¿no?

Él: la brasileña? sí, fue el único… le gustaba follar… el resto poco… pero de forma salvaje, decía … le gustaba que le pegase… si le pegaba muy fuerte en el culo, se excitaba mucho y casi llegaba al orgasmo… entonces, en ese momento, la tenía que follar con furia

– ¿y la ternura? ¿y la lentitud? ¿y la suavidad?

Él: tambien, claro pero eso era otros días… amor di verdadi, era con ternura y suavidad pero los días de deseo fuerte, necesitaba amor salvaje, a mí no me gustaba eso pero le llegué a coger gusto, cuando veía su enorme placer

– ¿y ahora, lo echas de menos?

Él: no no, ya no

– ¿Era la mujer más sexual que conociste? (yo no lo soy… yo sólo soy sensual)

Él:
era , especialmente, la más tierna, la más dulce, la qué más me amó… su amor era abrumador, tremendo, inimaginable, increíble… necesitaba entrar conmigo hasta en el cuarto de baño… no podía despegarse de mí

– Curioso contraste

Él: sí, un curioso contraste

– Sobre todo visto en retrospectiva… conociendo como ha sido este paréntesis que vivís

Él: no, no, en aquél entonces era increíble

– ¿cuánto tiempo duró?

Él: ella era la antítesis de lo que yo siempre quise… 1 año pero me encantaba

– ¿qué querías?

Él: nunca he soportado el que me agobien. los celos, todos esos rollos y ella era celosa hasta la enfermedad, hasta el crimen

– ¿Te enamoraste el primer día que la conociste?

Él: siiiiiiiiiii, el primer día nos besamos y la amé

– ¿cómo la conociste?

Él: me la presentó un matrimonio amigo… ella se enamoró de mi olor, me dijo más tarde

– ¿a qué hueles?

Él: no lo sé… es que ella era como un sabueso, me decía: ‘vose ten sheirinho di bebé’... olorcito de bebé… perdona, me llama un paciente antiguo. Está asustado, con una crisis nerviosa… me voy a verle

– bien… tranquilízalo

Él: hasta luego, sí, yo les tranquilizo con mi forma de ser, en serio

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Al parecer iban a casarse, y ella se fue a Brasil a preparar los papeles. Allí la esperaban un ex-marido y dos niños, y entonces él, un día, no supo más de ella…

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Más tarde me dijo que hacía poco tiempo se había puesto en contacto con él desde Brasil para decirle que le seguía queriendo y que quería regresar. Y cuando estamos en el bar yo insisto en que cuando uno ama de sentimiento, es inevitable no perdonar, si fue amor, si fue algo real. Pero él dice que no, que eso ya es imposible, y puede que por mi parte mi comportamiento no fuese del todo honesto. A este tipo, por supuesto, no podía hablarle de ninguna de mis amigas para quitármelo de encima (es un truco que suelo utilizar desde la infancia porque funciona); así que había que encauzarlo hacia esa antigua relación para que no fuese hacerse ilusiones conmigo. Y es entonces cuando F. se decide a ser claro por fin. ‘Es que tú no lo sabes todo‘, me dice. ‘Hubo dinero por el medio’. ¿Cuánto? Unos seis mil euros… ¡Ah bueno, sí, eso ya es otra cosa! La brasileña (le pregunté su nombre y me lo dijo pero lo he olvidado) tenía 24 años y era negra, y por tanto además de jovencísima (él debía andar por los 46 o 48) exótica… y el matrimonio amigo que se la había presentado estaba constituido también por un amigo de su mismo estatus y ‘una brasileña’… y dice que ella no le pidió dinero nunca pero que le lloraba sus pobrezas, y que él entonces sentía lástima y deseaba mostrarse generoso con ella… hasta la última vez, la última vez ella llevaba un mes en Río o en Bahía, cuando le dijo que se iría a su provincia a prepararlo todo para que pudieran casarse, y que por eso no iba a poder llamarle tanto por teléfono porque allí no había apenas cabinas, todo se lo comía la pobreza, y le pidió que le enviara dinero para el pasaje de vuelta, novecientos euros, y así fue como no supo más de ella, después de procurarle esa última cantidad… Pero en casa de sus amigos le contaron que el ex-marido de la chica la había presionado con quitarle a los niños y que por eso ella había cedido y había aceptado quedarse en Brasil… Excusas que cuando se decidió a abrir los ojos comprendió que lo eran.

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El hecho es que él como de resultas a esta ruptura se hunde en la miseria y pasa dos meses sumido en una profunda depresión y lamentándose por todas partes, y sus compañeras le recomiendan que olvide y que trate de encontrar otra persona con la que reanudar su vida sentimental, y llega la época de las discotecas. ¿Ibas a Holofernes? Yo estuve allí por primera vez hace quince días y fue algo patético pero desde luego si lo pensaba, él encajaba a la perfección en aquel ambiente. Vamos, le veía pasearse con su copa en la mano y presentándose ante aquella chica venezolana que conoció y que le duró dos meses. Dice que se aburría, que se aburre en todas la relaciones. ¿Pero follábais? No, no follábamos. Salíamos por ahí dos o tres veces por semana. Bueno, y así, ¿quién no se aburre? Desde luego él no es muy ameno que digamos. Y me cuenta que en las discotecas al cabo de unos cuantos meses ya se da cuenta de que no iba a poder ser que encontrase a la mujer de sus sueños, y entonces, siguiendo también el consejo de sus compañeras, empieza el tour por ‘los cursillos’ pero así tampoco… hasta que una noche en una barra conoce a una nigeriana, por supuesto también negra pero algo más joven, ésta de 23 años y eso dura unos cuatro meses. ¿Y por qué se acabó? ‘Porque me cansé… era muy infantil’. ¿Infantil? Pero si tenía 23 años, le digo. ¿Cómo querías que fuera? La brasileña era más madura. Había sido madre… Y yo pensando, ¿Pero bueno, el infantil no serás tú? ¿Qué quieres que te ocurra hombre? Con esa pinta y enrrollándote con mujeres de las que podrías ser perfectamente su padre. Si es que te tiene que pasar… ¿Y antes? Por curiosidad, antes de la brasileña… una maestra de 42 que le perseguía, le acosaba. Cómo era muy mayor para él pues la vería como a una neurótica… ¿Y antes?… Antes una psicóloga que le gustaba mucho pero que un día le dijo: ‘Tengo que confesarte algo: es que yo he sido prostituta’. Y dice que primero no se lo creyó pero luego la dejó. Y más tarde dijo que también se había arrepentido pero que el tiempo le había demostrado que no se equivocó, porque un día ella lo llamó y le invitó a su nuevo apartamento a tomar café y le dijo que por el módico precio de 300 euros si quería se echaban un polvete… Y entonces le sugiero irnos y cojo la nota con la cuenta para pagar: ‘Deja que es cosa mía. Siempre es el hombre el que paga’. No, no, digo yo, conmigo no, y con seguridad me voy hacia la barra. Ya le dije que parecía mucho más alta de lo que era, y en este caso él es como un muñequito a mi lado… también me dice que soy igual que en las fotografías y que es difícil que pase desapercibida. ‘Hoy en día las relaciones entre el hombre y la mujer son de igualdad por si no te habías dado cuenta’, le digo mientras le tiendo un billete de diez euros al camarero. Y cuando salimos es cuando me explica eso de los iones negativos y el mar está precioso, de un gris plomo que se confunde con el cielo pero él tiene frío para pasear y me pregunta que si tengo prisa y yo le digo que ninguna y entonces me lleva a Santa Marta, y me mete en un chiringuito de playa del que luego, en la noche, no sabe ni cómo hacer para salir y dar con la carretera, y tengo que guiarle yo, que soy malísima para esas cosas pero cómo dice Nora siempre tengo que llegar hasta el final de lo que sea y ese final se precipita en esa hora… y lo que yo menos experimento es ningún tipo de tranquilidad con él

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Hacía sólo unos días que se había agarrado a mí desesperadamente, y después algo ocurrió, algo que ni siquiera está claro para mí ahora, y por su propia voluntad subió al tren y me volvió a mirar con esa sonrisa triste y enigmática que me desconcierta, que es injusta, forzada, de la que desconfío con toda mi alma. Y ahora soy yo, parado a la sombra del viaducto, quien tiendo los brazos hacia ella desesperadamente y en mis labios aparece esa misma sonrisa inexplicable, esa máscara que he colocado sobre mi pena. Puedo quedarme aquí parado y sonreír inexpresivamente, y por fervorosas que sean mis plegarias, por desesperado que sea mi anhelo, hay un océano entre nosotros; ella seguirá allí en la miseria, y yo caminaré aquí de una calle a otra, con lágrimas ardientes quemándome el rostro. “

‘Trópico de Cáncer’

– HENRY MILLER –

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P.S: Dicen que a Alonso Quijano le sorbieron el seso las lecturas de caballerías, pero parece ser que a otros han sido las andanzas sexuales de Miller (este F. lo admiraba) las que han terminado por joderles el coco. Por lo menos yo conocí a uno de estos que era realista y que me decía que a él le encantaban las putas. ¿Y tú les gustas a ellas?, le pregunté un día. ‘A las putas lo único que les gusta es el dinero’. Pues a pagar se ha dicho, o a seguir pagando, hombre… por brasileñas o por nigerianas o por lo que sea pero conmigo menos lobos caperucita.”

2 Responses to “‘vose ten sheirinho di bebé’… (Nestor Hernández & Henry Miller)”

  1. candelaarias Says:

    30/07/2005 23:09
    Comentarios » Ir a formulario
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    Autor: Felipe
    a veces la realidad nos transparenta a punta de golpes de realidad…

    Fecha: 30/07/2005 23:54.

    Autor: pau
    He de reconocer que Henri Miller siempre me ha gustado. No tan solo sus andanzas sexuales. Henri Miller no juzga casi nunca y es crudo, tanto con él como con los demás. Es un canalla que no se esconde detras de falsas moralinas.
    Está claro que no debemos juzgar nunca a casi nadie… “Casi”. Digo “casi” porque, si no lo hiciéramos nunca, probablemente no seríamos hombres.

    Fecha: 31/07/2005 01:49.

    Autor: imaginate
    Creo que a mi Henri Miller también me gustaría de haberlo leído Pau… y yo no juzgo a este hombre, al médico, digo que vivió una experiencia intensa, y que él se la buscó… no es para llorarla, vivió lo que a muchos hombres les gustaría, luego llegó a su final y la chica obtuvo sus honorarios, me parece todo genial pero desde luego lo que no quiero es que nadie me venga con historias por eso en cuanto me entero de que va la movida, sino me gusta me abro de ella. Podríamos seguir hablando y hacernos amigos si fuera otro tipo de persona pero no lo era. Era el tipo de persona que si juzga y para eso… pues puerta. Si tú dices que Miller no lo hacía, debería tomar lecciones de él. Un beso :))

    Fecha: 31/07/2005 02:14.

    Autor: marrakech
    Pues yo creo como tú y ¿sabes lo que te digo? que le den al tío…

    Fecha: 31/07/2005 20:39.

    Autor: su
    Lo único que le reprocharía la chica es una última llamada o una última conversación en plan “no voy a volver”.

    No me parece justo que una persona desaparezca de la vida de otra si dar ningún tipo de “explicación”. Y no me refiero a dar explicaciones de porquesi o porqueno, simplemente a decir “adios”.

    Un beso

    Fecha: 01/08/2005 09:41.

  2. nandara Says:

    Parece otro mundo,cierto, pero otro mundo…
    Eres muy valiente y libre a sabiendas :)

    _______________________________
    ______________________________

    Más que valiente fue que él conocía al padre de Laura y era compañero de área…
    Además sí, el instinto me dijo que no había peligro.
    Aburrida fue la cita un rato. Y deprimente. Pero sólo duró unas horas :)

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