Mi pequeño tigre… menudencias de pilota indocumentada.

diciembre 15, 2005

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avioneta en peligro

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Recibo las dos llamadas por las que esperaba. Una es un mensaje en el contestador y son noticias que no me gustan. Ahora no sé por qué en casa no tengo cobertura. Y esa es ayer. Todavía no sé que haré al respecto. Pero hoy me llama Alejandro. Dice que todavía no ha podido comentarlo con su amigo radiólogo, que no podrá hacerlo hasta el lunes pero que ha vuelto a mirar esa sombra que me mostró y que no la encuentra tan amenazadora, que si quiero lo intentamos de nuevo, que ahora le da menos miedo mi dolor. Le digo que es muy amable pero que necesito unas horas para darle una respuesta. Lo cierto es que prefiero ir a verle en persona y que nos miremos y pienso en la boca. Tengo una cita con el periodoncista para una revaloración. Salgo de casa con el tiempo necesario. Un coche se detiene y toca su claxon. Es mi amigo R. Luis. La última vez que nos vimos, coincidimos en una sucursal bancaria y él salió corriendo. Pensé que sería algo relacionado con su ’’esquizofrenia’’. Quiere llevarme a donde sea. Le digo que no es posible, que voy a una cita con un médico en otra ciudad. Y tampoco se si sigue llevando una pipa en el maletero. No me gustan las armas. Él de todas formas insiste. Me dice: pues te acerco a la estación. Yo subo por no hacerle el feo. Me cuenta que no está loco, que no vaya a pensar que lo está, que se fue así porque aquel día no podía ver a nadie, porque … le interrumpo. ¿Cuántos años hace que nos conocemos? Cerca de 30, ¿no? Sí, asiente, éramos niños. ¿Y alguna vez te he dado alguna explicación? No pero es que no quiero que pienses… Tampoco lo puedes evitar. Además te voy a ser sincera. Creí que te fuistes así por causa de la maría. Hablamos de eso. Mi amigo es o fue camello. Luego me contaron que sufrió una psicosis persecutoria, a mí alguna vez me contó una historia relacionada con una conspiración, la policía y los extraterrestres pero eso fue hace algunos años. No sé si se ha repuesto. Dice: ’Es que me extrañó de ti’. Bueno, pues ya ves… Me da algunos nombres. Me dice que es difícil. También me cuenta que abre un bar a medias con una amiga. Lo recuerdo. Antes era un sitio de fachas pero hace como cosa de 20 años; de vez en cuando me acercaba con él allí a tomarnos unos cachis. Nunca me han preocupado demasiado las ideologías pero el sitio no me gustaba. Luego también dice que le gustaría que me pasara por allí de vez en cuando. Pero aquí dudo porque sospecho lo que quiere. R. Luis ya intentó que trabajara como camarera una vez en el bar de un colega. Duré tres días. Mi jefe era un niñato y un mafioso y lo mandé a la mierda. A él y aquel insoportable dolor de pies. Supongo que nadie le habría hablado nunca así y quiso subirme el sueldo. Me fui igual. Le facilito mi teléfono móvil pero le advierto de lo de la cobertura. Ahora nunca la tengo cuando estoy en casa. Es una disculpa. El teléfono ha dejado de interesarme. Nunca llama quién debe. Subo a un Alsa. Escucho ese bolero que ahora es mi bolero en la voz de Cesarea Évora.

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Al bajar hace frío. Llego a la consulta. Me piden que me siente unos minutos en la sala de espera pero los minutos se alargan y terminan por convertirse en media hora. Leo a Bernhard. Doblo una página. No me gusta hacerles eso a los libros pero estos días me siento otra vez rebelde. Vuelve a sonar la misma melodía. Bésame, Bésame mucho pero esta vez lo hace por el hilo musical. No sé quién canta. Pero qué coincidencia…

El doctor T. no es el mismo cuando no va a cobrarte nada. La revaloración no la he pedido yo sino una de sus empleadas y él cree que no hay ningún motivo para ello. Así que la boca no es el problema. Regreso. Nora me hace una llamada. Es para darme una noticia. Alguien que conocíamos se ha muerto. 38 años, un accidente laboral. Era bombero. El camión volcó y mató a dos de ellos. Una desgracia. Y yo pienso en ella. Ahora viuda. Bordará el papel. Y sé que soy cruel pero ya no me creo nada que tenga relación con ella. El pasado aún duele ahí. Él sí, R. era un tío acojonante y se veía en él que estaba enamorado de ella hasta la médula. Déjamos de saludarnos siquiera después de aquello de ella. Dicen que la traición es el golpe que no te esperas, y yo creo que si por alguien hubiera apostado los Ojos habría sido por ella. Tan dulce, tan servicial, tan Honesta… es que me parecía una tía alucinante, lo tenía todo… hasta qué un amigo me contó aquello. ’Ten cuídado. Te has echado una enemiga peligrosa’. Me lo habría creído de cualquiera menos de ella. Me costó creerlo pero le hice frente y fui directa a por ella. Cantó. Entonces me enteré de la parte del asunto que le incumbía a mi amigo. Ella, para defenderse, me aseguraba que el artífice de todo había sido él. Pero ya las cosas no cuadraban y lo único que saqué en claro fue que los quería a los dos lejos de mi vida, y a partir de ahí fui distanciándome de J., aunque su madre como expliqué el otro día continuó empeñada en mantener el mismo tipo de relación que mantenía conmigo. Y reconozco que me molestaba ver a R. por la calle. Me molestaba de una forma parecida a como me ocurrió con el difunto Caloma. Ahora los dos están muertos pero yo seguiré creyendo verles.

Después de eso me detengo a hacerle una visita corta a Alejandro. Acordamos en vernos mañana a mediodía. Luego Guernika me da la noticia. Lo sé, le digo. Mi amiga me llamó antes y me contó lo que ocurrió en el entierro. También que uno de los bomberos se la había quedado mirando fijamente. ¿Sería él? -me pregunta. Es fácil. Puede conocerte porque yo he colgado fotos tuyas, ya lo sabes. La última vez que veo a ese bombero camino por la Ciudad de Falbalá de la mano de un hombre, y se la aprieto muy fuerte como si le enviara un telegrama porque tengo la sensación de que se va a llevar un susto muy grande. El bombero me mira iracundo y mira a mi acompañante como si no diera crédito. Él es muy alto, muy atlético, muy atractivo. Mi acompañante es como yo de alto, no es atlético y no es atractivo de una manera oficial pero yo voy cogida de su mano tan Encantada como si tuviera 17 años y ese fuera mi primer novio, el chico más listo del instituto. El que por gilipollas nunca tuve. Pero luego, luego ese bombero sólo saluda enfadado (se ha puesto hasta rojo de indignación) y pasa de largo. Yo no le contesto pero suspiro con alivio. Ese tipo está verdaderamente furioso conmigo. Y lo único que ocurrió es que no quise verlo más después de aquella segunda vez en el hotel. Fue aquel que me dijo que no aceptaría mi dinero si no fuera porque tenía demasiadas cosas que pagar. El hotel lo pagamos a medias aunque no fue idea mía el buscar un hotel. Yo aquel día creo que no habría querido eso. Y por ese motivo no contesté a sus llamadas. El polvo estuvo bien pero él era muy aburrido. O a mí se me hacía aburrido. No llevo lo del aburrimiento. Me comporté como una cobarde. Cierto. Tal vez tendría que haberle dado algún tipo de explicación pero no me gusta hacer eso. Creo que no es necesario. ¿Cómo se explica que no hay magia? Pero Guernika aún está impresionado por la noticia de la muerte. Acaba de verla en el periodico. R. fue alumno suyo durante algunos años. Ella también. Lo dejaron al poco tiempo de mi enfrentamiento con ella. Estoy segura de porque R. la aconsejo bien. No sé lo que habría sucedido pero ahí yo habría esperado mi momento. Ella, sin embargo, después de aclararlo se comportaba como si nunca hubiera sucedido nada. R. tenía más psicología que ella o sabía leer en las Miradas. ¿Has visto alguna vez la mirada de alguien que te odia por haberle hecho perder la fe? La última vez que la vi fue en el hospital. Ella trabaja allí, como Diva, como Nora. Y yo ingresaba a mi madre por urgencias. Todavía recuerdo la cara de agrado que ella puso cuando me encontró por sorpresa. ¡Hola! ¿Qué tal? -exclamó sonriente. Yo contesté algo en un tono seco, como si no la conociera. A mi madre le extrañó mi comportamiento y me preguntó. Entonces descubrí que aún le guardaba rencor. O bueno no, quizás no era rencor… es que yo soy así, distante después de la primera amabilidad no comprendida, para con casi todo el mundo y Aprendo. No perdono la traición a no ser que te quiera mucho y nunca finjo lo que no siento.

Comienza a llover. Los del turno siguiente se quedan sin clase. Aparece mi joven compañero. A Nora le dio un pasmo el otro día cuando se lo presenté. Es un niño muy guapo y está muy bueno y además es un encanto. Tierno como un oso, muy grande. Fuerte. Sexy. Falto de cariño. No sé como voy a llamarlo. No quiere aparecer en este diario. Me ha pedido que no le cuente a nadie lo nuestro. Ni a mi amiga todavía. Él no lo hará. Dice que tiene muchos amigos pero que sólo se lo contará si acaso a uno, que es muy reservado, que no le gustaría que nadie se enterara. Nos ponemos a hablar. Él insinúa que tiene frío. Quiere llevarme al coche. Acepto. Me dice que tiene muchas oportunidades de tener sexo (le creo), pero que no quiere eso, que nunca piensa en otras mujeres pero que yo soy distinta, que yo le caigo muy bien por dentro. El caso es que está viviendo con alguien desde hace unos meses, y la quiere pero está hecho un lío. La convivencia puede resultar muy frustrante al principio. Y menciona la rutina. Dice que cuando discuten ha comenzado a tener fantasías conmigo, que el sábado, por ejemplo, mientras ella gritaba pensaba en mí, en que yo si le comprendería porque soy madura, estable y tengo la cabeza muy amueblada. Este chico no se imagina quién soy siquiera. Se lo hago notar. Le digo que no me conoce, que yo sí soy distinta pero de como él piensa, que ahí donde estamos llevo una máscara como todos los demás. Soy el elemento equilibrador del curso, ¡jo-dher!. Y me asegura que sí, que cuenta con ello y que al principio sólo veía en mí un físico muy atractivo pero sólo eso, no le llamaba, como no le llaman demasiado las otras mujeres. Pero que luego, y ya que estamos sincerándonos, añade, no sabe por qué comenzó a fantasear con la idea de cómo sería el sexo conmigo. Bueno, él no lo sabe pero yo sí lo sé. Le he estado seduciendo pacientemente durante meses. ¿Y por qué no has pensado en estar con otras mujeres? No soy un golfo, dice. Ya no. Y para arriesgarme por alguien quiero que sea muy especial, como tú. Entonces me besa. ¡Di-os mío! Este chico desborda pasión. Me coge un pecho con la mano y me lo acaricia con deseo. ¿Y yo? Me preocupo por cosas tales como averiguar si voy a poder soportar su sabor, ¿Y qué va a ocurrir después del sexo? No quiero hacerle daño y no quiero que esta vez nadie se lastime conmigo. Le digo, ¿sabes lo que procuraremos?.. que vueles, y el pobre alucina cuando escucha esto. ¿Has volado alguna vez? -le pregunto. Dice que no lo sabe pero que cree que no, que cómo se sabe eso. Tranquilo -le digo yo. Eso se sabe cuando ocurre pero lo que no le digo es que va a ser mi primera experiencia como piloto de avioneta. Es para no quitarle confianza, porque si se lo digo igual luego no quiere subir. Pero lo cierto es que tengo mucho interés en comprender qué es eso que a los hombres les provoca el vértigo. Ahora ya no persigo que nadie me ayude a encaramarme al horizonte de sucesos, ahora soy yo quién desea más que nada conocer ese secreto.

No quiero que la próxima vez que encuentre a alguien que me haga volar, yo no sepa como llevarle a emprender conmigo el mismo vuelo

2 Responses to “Mi pequeño tigre… menudencias de pilota indocumentada.”

  1. candelaarias Says:

    Hoy ella le vio. A cien metros desde la verja. Él no tardó en darse cuenta… Le hizo señas para coincidir. Ella no quiere coincidir. Le cae bien pero no quiere sexo con él. Sólo aquella vez…

  2. candelaarias Says:

    Autor: Su
    Pasaba por aquí y me paré un momento a darte los buenos días, ahora no tengo más tiempo porque me piro a currar, pero luego vuelvo :-)

    ¿COnocías a los bomberos? ayer leí la noticia en el periódico y no sé por qué se me quedaron grabadas sus caras.

    Yo sigo viendo a Fani por la calle, por el pryca… :-) Ahora ya puedo sonreír más a menudo al pensarlo.

    Un abrazo, vete pensando que viene te vendría mejor para que te achuche en directo ;-)

    Fecha: 15/12/2005 07:19.

    Autor: Androgen
    Somos menos de los que pensamos en Asturias, ¿verdad? Lo digo por los bomberos, porque siempre que pasa algo en esta región, uno conoce a alguien que conoce.
    Espero que sigas viéndole por ahí, si.

    Y hablando de dientes la semana que viene tengo yo que ir a que me empasten otra (ya hasta le tengo miedo a eso) y a ver que me van a poner en el hueco.

    Y si, desde luego “Di-os mio”, ese chico te desea, se nota. Te desea muchísimo :)
    “Malvada” seductora…durante mese dice :)
    Que no haya daño y sí vuelo.

    Un abrazo con envidia ;)

    Fecha: 15/12/2005 12:43.

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    Autor: Montañero Paparazzi
    Me habia intrigado la foto que habias puesto, ahora lo entiendo.

    Como intuyo que ya lo haces no voy decirte eso de “eprovecha el momento” y al resto de la humanidad “que les den”

    Besos

    Fecha: 15/12/2005 12:57.

    Autor: Azul
    Pues eso de que venias seduciendolo por meses a mi me ha encantado…paciencia podría tener yo en estos momentos…

    No me gusta ir al dentista, me pongo helada…y espero que lo otro salga bien.

    Bikiños niña Sabbat.

    Fecha: 15/12/2005 16:48.

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