Aguas de marzo por Elis Regina y mi amigo R. Luis…

diciembre 28, 2005

A veces creo que echo de menos a alguien como Anna en mi vida.

Anna era profunda y murió antes de cumplir los ocho años pero nadie que le hiciera una pregunta se quedaba sin respuesta. Y la respuesta podía tardar más o menos pero siempre llegaba certera como un dardo que se arroja y da en el centro de la diana.

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Elis Regina, Águas de Março

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Y creo que si tuviera mucho dinero mi sueño sería adoptar una niña. No un bebé. Sino una niña ya crecida pero a la que nadie hubiera querido. Yo la querría. Lo sé. Nos miraríamos a los ojos y nos elegiríamos mutuamente. Me gustan los niños. Disfruto viéndolos disfrutar y preguntarse por todas las cosas. Y me gusta hablar con ellos y enseñarles cosas de mi mundo y que ellos me enseñen cosas de su mundo interior a mí. Me gustan las ilusiones y me gusta jugar. Jugar es lo que más me gusta en el mundo.

Y hoy lo veo todo. Llevo música en los oídos pero los Ojos muy abiertos como cuando estaba enamorada de Pésimo y daba igual donde estuviera metido porque yo lo divisaba en cualquier parte. Y no dejo de mirar ni lo que sucede a mi espalda. Para eso están los cristales y los espejos de los comercios. Lo controlo todo así y me doy cuenta de que esto que estoy haciendo es algo nuevo.

Y hoy llego por los pelos a buscar la cartilla de Alma. Quiere que le saque 438 euros. El total de su paga. Nunca le hago preguntas pero a veces me da rabia que cuando presento el carné en una caja me miren como si fuera una vulgar estafadora. Alma tiene ahorrado muy poco dinero. Creo que hoy me pareció ver cuando Belén, la cajera, la abrió, que dos mil y algo euros. Tampoco miro nunca su cartilla. Me limito a cogerla y a guardar el dinero dentro. No tardo más de veinte minutos en hacer esa operación. Y luego regreso a casa, me quedo a comer y me voy pero hoy no hago eso. Hoy desciendo por la calle principal y busco ese bar que me dijo mi amigo R. Luis porque hoy me apetecía callejear…

Así que tuerzo en la primera esquina a la derecha y luego en la otra esquina hacia arriba. El bar está muy cambiado. No era como yo lo recordaba en la memoria, y hay una individua en el oficce. Casi me mato con el taburete. Era de esos que te sientas y como tienen un muelle bajan. Yo pretendía sentarme al revés. Ella es morena, gruesa, de pelo largo, con gafas y me advierte que tenga cuidado. Le pregunto por mi amigo. Dice que no está, que no sabe cuando vendrá pero que si quiero le llama al móvil. Yo es que no tengo su móvil en este teléfono -le digo. No me cree. Pero me sé el número de casa. Así que lo marco y pruebo suerte. Su madre no suele facilitarme las cosas porque hace años le corté el rollo. Es de esas mujeres insoportables que no hacen más que contarte sus desgracias. Una auténtica plasta y en una de esas épocas mías en las que yo no estaba dispuesta a aguantarle la murga a nadie, la mandé a tomar por el saco. Supongo que no fui nada diplomática pero es que hay personas que no atienden a razones. Pero tengo suerte. Le digo que estoy con MariLuz y ella me confunde con el rollo de R. Luis así que se pone al teléfono y me dice que me espere, que se viene. Y mientras espero ya me voy enterando de sus desvaríos. El bar es sólo de MariLuz. No es un negocio a medias. Y llega otra tipa. Esta bastante mayor que nosotras, enjuta, con sombrero. Es una amiga de la dueña y busca un piso para compartir un alquiler porque vive en otra ciudad y trabaja aquí pero los teléfonos que ha localizado en el periódico o no responden o no quieren alquilárselo. Entonces yo le sugiero que pruebe con las fotocopiadoras. Mucha gente deja en esos tablones de anuncios su número. Le escribo unas direcciones pero no conoce la ciudad y mientras tanto MariLuz le cuenta que le han puesto una multa de 60 euros por aparcar en doble fila. Dice que si encuentra al municipal le agarra de los güevos. Y no hay Canei. Tampoco ningún vino de los que me gustan. Sólo lo que tiene en la barra. Ha montado el bar con tres o cuatro docenas de botellas. Y no se sabe los precios… La tía me parece un desastre y no muy limpia. Yo tampoco lo soy pero no tengo un negocio de hostelería. Y a los quince minutos llega R. Luis y luego otra amiga más de ellas. Luisa Esta de alguna forma me impacta. Es la mujer más masculina que he visto en mi vida y no sé si está enrollada con la dueña o no pero se van juntas a comprar a los chinos, a pesar de que son casi las tres de la tarde. Cuando regresan yo le digo a mi amigo que acompañemos a la del sombrero hasta el ayuntamiento. Estoy segura de que una de las fotocopiadoras que le he señalado no cierra al mediodía. Y nos vamos, yo fumando un puro como la Sara… Era la primera vez porque ahora R. Luis no fuma tabaco y me apetece probarlo. Son unos cigarros pequeñitos pero envueltos en hoja. Y al lado hay una bodega en la que R. Luis conoce a alguien. Entramos y pedimos dos caneis. Vuelvo a pagar yo porque R. Luis ahora parece ser que siempre se lo monta de gorra y sale con un solo euro a la calle. Aunque hoy lleva cinco encima. El lugar es muy acogedor. No hay calefacción pero la camarera, un cielo de tía, y muy simpática me dice que está así de caliente por la piedra que recubre las paredes. La del sombrero entra y dice que ha encontrado dos nuevos teléfonos. No quiere tomar nada. Se despide de nosotros y se va. Y R. Luis me pregunta que si tengo saldo en el móvil. Sí, claro, el mío es de contrato. Tampoco tiene saldo en el teléfono. Entonces me pide que marque un número pero no hay cobertura en ese local. Le invito a comer pero él ya ha comido, aunque dice que si quiero me acompaña. No, gracias, comer yo sola y tú mirando no. Salimos a la calle y marco de nuevo ese número y pregunto por un tal Rubén. Le digo que un amigo suyo quiere hablarle. Y escucho una conversación extrañísima. Mi amigo le habla de una bufanda verde, que el otro debería saber lo que es pero por lo que oigo deduzco que no lo sabe y luego cuando se aclaran, mi amigo le dice que es para unas treinta personas. Yo pienso: bueno, dado el día le querrá gastar una broma. R. Luis lo hace porque está muy seguro de que cuando Rubén llegue y me vea no se enfadará con él. Rubén fue boxeador profesional y también se dedicó durante mucho tiempo a los rallyes, hasta que se arruinó. Han quedado en un bar del centro. Pero mi amigo no sabe en cual. Yo si lo conozco. Un sitio muy snob en dónde todos los camareros llevan pajarita. Y mientras vamos de camino también me habla de un trabajo. Lo sabía. Dice que una amiga suya está buscando una persona de confianza, que se no se deje liar y no acepte dinero de los clientes, ni meta mano en la caja y sobre todo esa persona debe ser muy discreta. No inmiscuirse en lo que se mete cada cual y menos darle a la lengua porque todas las personalidades de la ciudad frecuentan el local. Yo le explico que sigue habiendo el mismo problema de siempre. Robar no le voy a robar porque soy una tía legal y prostituir, desde luego, no me voy a prostituir por mucho dinero que me ofrezcan pero yo no me comprometo. Ni a no quedar con nadie que me guste, le joda eso a quién le joda, ni a trabajar por un periodo demasiado largo en ninguna parte y menos en un bar de copas. Podría probar unos días porque quisiera ese dinero para hacer un viaje que tal vez me gustaría atreverme hacer. Sería una especie de aventura para ver con lo que me encuentro cuando llegue a esa ciudad. Ana, la uruguaya, cuando vuela visita a Oliverio por sorpresa pero trabajar en un bar de copas por mucho de ’alto standing’ que sea (chorradas) hasta las cinco o las ocho de la mañana no es, descaradamente, mi ideal de vida.

Nos sentamos en la barra y hablamos de alguna gente que los dos conocemos. Para R. Luis todos están hechos una mierda y no han madurado. Yo tampoco. Para mí de quién habla es sólo de él. Sigue pensando como a los 14 años que con cabeza se controla la droga. Es un adicto a la coca pero dice que ahora ya no se mete ácidos ni fuma porros. O sea quiere decir que él no compra costo pero si le invitan no hace ascos. Sólo lo más natural, sólo coca -dice. ¡Pobre diablo! Consiguió jubilarse a los treinta y tres años. De todas formas sigue siendo divertido escucharle soltar una parida distinta, más o menos, cada medio minuto. Es un bufón. Y hablamos del amor. Dice que eso es lo que persigue. ¿Y quién no, joder, y quién no? Yo sí. Hostias! y Nora y el hombre del hotel Albor. Pero él pulsa ese botón que hay en su mesilla de noche y yo me voy directa al infierno. Aunque el botón fuera ficticio y sólo se encuentre en su mala memoria y el infierno sean todas estas noches que he llegado a odiar con toda mi alma, porque en la cama cuando me acuesto no puedo seguir entreteniéndome con mentiras insípidas, insaboras, e indoloras y respuestas paliativas que me atonten el dolor. En la cama por las noches sufro como una perra, ahora, por eso nunca tengo prisa de acostarme. Porque sea media hora o diez minutos lo que tarde en dormirme ese tiempo es una tortura emocional insoportable, que a veces se convierte en horas. Lo he perdido -me digo. Lo he perdido. ¡Joder! Lo he perdido otra vez y ahora no me queda otro remedio que empezar de nuevo y cada día que pasa tengo menos fuerzas y menos ganas de buscar nada y menos fe. Hablo del Amor. Aunque eso no me importa tanto como haberle perdido a él. Nuestros Encuentros. Oye, el Amor si no aparece tal vez sea porque no existe pero él tenía nombre y apellido y polla y manos y aliento. Aquel Aliento…

Y por fin hace acto de presencia el tal Rubén. Calvo. Bajo. Con nariz de boxeador. Y me lo presenta. ¿Y tú para qué la necesitas en concreto? -me pregunta. Y Yo: pues para fumarla. ¡Joder! ¿Para qué coño voy a querer la María? ¿Para decorarme con ella las paredes del útero? ¿Para fumarla? Sí, ¿es que se puede hacer alguna otra cosa con ella? Sí, claro -me dice. Esnifarla. ¡Madre mía! -pienso yo. Porque la verdad es que no me veo triturando un cogollo con el mortero y metiéndomelo a pulso por las narices. ¡Ah no no! Pues yo sólo me la quiero fumar. Pues para fumarla la mía no es buena. No sirve. Esa calidad no la tengo. Yo la tengo buenísima pero para esnifarla. Entonces pienso que algo está mal. Tiene que ser el rollo ese de la bufanda verde y es cuando nos aclaramos. Entonces dice que tardará unos tres días en conseguírmela, que es una hierba de puta madre, que ya en las manos huele de muerte y me pregunta que si mi amigo no me la dio a probar. Pues no. Así que R. Luis cumplió su promesa y se la pidió para mí pero cuando el tal Rubén le regaló un par de cogollos de prueba decidió sabia y cojonudamente fundírselos él solito. Hablo de esa sabiduría tan al uso de ’a las colegas de la infancia que les den mucho por el culo’. Además el tal Rubén dice que la primera me la va a regalar él, que quiere hacerlo pero sólo la primera, que luego tendré que pagársela. Y yo me pregunto: ¿pero bueno, qué coño le pasa a todo el puto mundo que cada vez que me empeño en comprar maría la peña se empeña en regalármelo? ¡Joder! Es que así no hay manera de hacerse con un camello. Porque a mí no me gusta que me regalen nada. Yo sé que hay un negocio, y yo quiero formar parte de ese negocio. Lo mismo que entro en Zara y me compro un falda o en Adolfo Domínguez. Pero no me quiero poner borde con él porque es el primer narco que me presentan ahora que me he hecho porrera, y a mis años y sin contactos ni experiencia es auténticamente difícil conseguirse uno. Y ya… tú dirás pues joder nena, menuda discreción la tuya, ¿no? Aquí largándolo todo por Internet. Pero yo podría decirte: ’Chico, que esto es sólo literatura. Mala literatura pero literatura… y la literatura está plagada de narcotraficantes. Mira Falconetti (¿no lo era? porque tenía mogollón de pinta) y sino Ángela Channing. ¿Quién te dice a ti que esto es mi vida real y no la jodida vida que me invento todos los días? A lo mejor como soy nimia… pues sólo sé escribir cosas nimias y hablar de nimias nimiedades. A lo mejor no he hecho nunca ningún trío, ni ando por la calle sin bragas, y tampoco me he citado jamás en un hotel con un desconocido, ni con Klaus, ahí, ¡hala!, trece horas con el antifaz puesto y sin la más mínima intención de quitármelo para pintar aquel cuadro surrealista de Magritte. A lo mejor nunca he conocido a nadie que me haya hecho volar, ni desear más allá del deseo. A lo mejor soy una pobre de-mente, que lo más lejos que ha ido es hasta la cola del cine de la esquina, o peor, a lo mejor ni siquiera he ido al cine nunca, a lo mejor me he pasado la vida delante del televisor viendo cine de Barrio y comiéndome con los ojos al Parada. Vete tú a saber. ¿Hay alguien que esté tan loco como para desmenuzar su nimia vida al detalle? Y Rubén le dice a mi amigo: ¿Esta mujer no se te parece a nadie? Y mi amigo dice: ’A ella. No conozco a nadie más que se le parezca’. Pero Rubén insiste: Sí, hombre. Es muy parecida a mi amante. A la más antigua de mis amantes. ¿A Fulanita? -pregunta R. Luis. Sí, a fulanita. El mismo estilo, la misma forma de vestir, la misma clase, la misma finura, los mismos modales… las uñas pintadas, el pelo de peluquería, todos los complementos a juego. ¡Pelo de peluquería, Dios, lo que hay que oír! Yo, que lo más que entro en una peluquería son dos veces al año y ni les dejo que terminen de secarme el pelo porque no soporto que me peine nadie. ¿Pero qué se le va a hacer? Si alguien ’’se te ha enamorado’’… ’’se te ha enamorado’’, y da igual que le enseñes tus uñas sin una gota de pintura y marcialmente recortadas y la mano derecha echa un asco por culpa de los sabañones que te visitan todos los puñeteros inviernos y eso sin falta. Es que ya no puedo ni escribir sin guantes. El tipo nada, insistiendo en que yo era idéntica a esa amante suya con la que lleva la friolera de 20 años. Y también dio igual que R. Luis insistiese en que su novia era muy flaca y que yo estoy el doble de maciza. Todo todo le daba igual porque el individuo ya no podía más que pensar en el polvo que se iba a echar conmigo. Y eso a mí me parece de puta madre pero tenemos un pequeño problema porque el caso es que él no es mi tipo para nada. Y bueno, que allí me contó su relación. Lo que le daba la amante. Lo que le proporcionaba la mujer. Pero eso sí, que quedase clarísimo que él de quién estaba plenamente enamorado era de su mujer. Bueno, de risa. Además la amante se pone insoportable cuando bebe pero insoportable y por lo que saqué en conclusión la tipa se pasa el día borracha y esnifada. Y entonces es ahí cuando yo aprovecho, meto baza y digo: ’Ah pues no, mira yo no. Yo ya ves, soy todo paz y amor’. Y él dice: pues como yo… y nada que se va y quedamos en que yo me pasaría por su bar dentro de tres días. Y luego llamo a Nora y le pregunto que si nos vemos. No puedo hablar mucho porque sigo con R. Luis pero Nora me la deja caer. Tengo que darte una mala noticia -dice. ¿Mala noticia? Sí, que a lo mejor lo de la nieve como que no… pero tampoco es seguro. Y esto sí que ya está en la línea de los planes siempre abortados de Nora. No digo que sea culpa de ella pero es que a Nora, tratando la cosa de pasárselo bien, no le sale una a derechas pero nunca; y claro por ese motivo en particular a mí no me gusta ilusionarme demasiado con las cosas que ella organiza, porque sé que no suelen llegar a buen puerto. Pero lo cierto es que me he decepcionado, porque como ya me había dejado llevar ayer por el calentón pues ahora me jode la hostia quedarme sin aprender a esquiar. Pero bueno, qué se le va a hacer. Ella no tiene la culpa. Son sus planes los que siempre se le tuercen por no se sabe qué misterioso motivo. Y vuelvo a ver a Luisa. Esa lesbiana que había conocido en el bar de MarLuz. Me ha resultado muy extraño el encuentro pero lo cierto es que la tía tiene mucho morbo y R. Luis me dijo que durante años fue Policía Nacional,o que todavía lo es. Y también vi a David. Un David antiguo que estuve a punto de tirarme frente a la bodega de Stanislaw sobre una barra. ¿O era al revés? Fue hace cinco años y que también tiene 25 años pero eso ahora y eso ha sido un instante solo. Al cruzar una calle, y ahora tiene perro, y lo saca a pasear. Y a mí no me hacen demasiada gracia los amos de perros porque tienen muy poco que ver conmigo, o sea con el espíritu gatuno. Y también vi a Pésimo pero de espaldas. Y él tuvo que verme a mí. Le vi alejarse y perderse en el interior de ese bar. Y eché de menos las tardes en el parque rodeada de niños. Pero sé que ahora, todo es ahora, no voy a permitir que ninguno se acerque a mí. Ni siquiera Laura. Creo que no. Y por eso me acerco yo hasta la pista y me quedo hablando y riéndome un rato con María y Aroha. Porque los niños que están cerca de Guernika nunca me han causado problemas. Y los niños que rodean a Laura y a Pésimo sí. A Guernika no le gustan los niños pero se lleva muy bien con ellos. Y Pésimo … a Pésimo creo que los niños le producen la misma alergia que dice que le producen los perros. Pero hay que reconocer que la ropa le sienta especialmente bien. Como es tan alto y estilizado. ¿Pero esos qué valores son?

Echo de menos el calor humano, el deseo, la posibilidad del Amor. Y también conocer a alguien como Anna.

5 Responses to “Aguas de marzo por Elis Regina y mi amigo R. Luis…”

  1. candelaarias Says:

    É pau, é pedra, é o fim do caminho
    É um resto de toco, é um pouco sozinho
    É um caco de vidro, é a vida, é o sol
    É a noite, é a morte, é um laço, é o anzol
    É peroba do campo, é o nó da madeira
    Caingá, candeia, é o Matita Pereira

    É madeira de vento, tombo da ribanceira
    É o mistério profundo, é o queira ou não queira
    É o vento ventando, é o fim da ladeira
    É a viga, é o vão, festa da cumeeira
    É a chuva chovendo, é conversa ribeira
    Das águas de março, é o fim da canseira
    É o pé, é o chão, é a marcha estradeira
    Passarinho na mão, pedra de atiradeira

    É uma ave no céu, é uma ave no chão
    É um regato, é uma fonte, é um pedaço de pão
    É o fundo do poço, é o fim do caminho
    No rosto o desgosto, é um pouco sozinho

    É um estrepe, é um prego, é uma conta, é um conto
    É uma ponta, é um ponto, é um pingo pingando
    É um peixe, é um gesto, é uma prata brilhando
    É a luz da manhã, é o tijolo chegando
    É a lenha, é o dia, é o fim da picada
    É a garrafa de cana, o estilhaço na estrada
    É o projeto da casa, é o corpo na cama
    É o carro enguiçado, é a lama, é a lama

    É um passo, é uma ponte, é um sapo, é uma rã
    É um resto de mato, na luz da manhã
    São as águas de março fechando o verão
    É a promessa de vida no teu coração

    É uma cobra, é um pau, é João, é José
    É um espinho na mão, é um corte no pé
    É um passo, é uma ponte, é um sapo, é uma rã
    É um belo horizonte, é uma febre terçã
    São as águas de março fechando o verão
    É a promessa de vida no teu coração

    http://es.youtube.com/watch?v=xRqI5R6L7ow

  2. candelaarias Says:

    En Brasil, las aguas de marzo son las lluvias al final de este mes que cierran el verano.

    http://latribudeloscafres.blogspot.com/2007/05/las-aguas-de-marzo.html

  3. nandara Says:

    “…Porque sea media hora o diez minutos lo que tarde en dormirme ese tiempo es una tortura emocional insoportable, que a veces se convierte en horas…”
    ——————
    ¿Has probado a dirigir los sueños? Me refiero a que, durante un sueño, pesadilla, poder ser consciente de él y dirigirlo a buen puerto, aunque sea el conseguir abrir los ojos y fin del mal sueño…?

    __________________________
    ____________________________

    Sí pero eso es cuando estás dormida. Estás en una pesadilla y te lo dices… sí. Me gusta
    Para dormir yo lo que hago ahora es escuchar la Noche. Me concentro en la noche y en el vacío.
    No tengo problemas como de aquella… ya lo sabes. Hace dos años de esto.

  4. nandara Says:

    En casa por las mañanas,despues del trabajo (noche toledana) para descansar y conciliar el sueño, suelo conectar el mp4 y poner canción francesa: a la quinta canción, frita.:))))

    _________________________
    _______________________

    Yo me escucho a mí… rituales, meditaciones… ya sabes… A veces no sé ni lo que escucho pero el cerebro debe de escuchar de alguna manera… La tranquilidad y la confianza en mi misma es cada días más querida. Ayer grabé unos rituales mágicos pero se borraron todos… Uff que fuerte lo que vi y como me ha gustado… A ver si lo repito. Es preparación para el Camino :)

  5. candelaarias Says:

    Autor: Su
    Tengo muchas ganas de ver esa peli ;-)
    Cuando vuelvas de la nieve, podemos quedar para comer, aunque tiene que ser tarde, porque ahora trabajo de mañana :-D

    Un abrazo

    Fecha: 29/12/2005 09:30.

    gravatar.com
    Autor: Montañero Paparazzi
    la verdad es que la mejor forma de gastar el dinero es en viajar, yo hace mucho tiempo que lo decidí. Este año con un poco de suerte iré a Canadá y a Marruecos :-)

    Fecha: 29/12/2005 10:07.

    Autor: Androgen
    Tú la conoces mejor, claro, pero espero que ese “igual no” no sea definitivo, para que luego nos cuentes tus luxaciones de rodilla y moratones en el trasero de tanto caerte aprendiendo a navegar por un mar de blancos copos :)

    Un beso, que espero que anime un poquito…

    Fecha: 29/12/2005 12:49.

    Autor: Patricia
    He visualizado una pared vaginal forrada de marihuana y he soltado una carcajada. Desde luego poco importa quien seas, en realidad todos entendemos todo porque todos en mayor o menor medida somos igual de nimios. Algunos conseguís acercaros al arte de la interpretación creativa en la acción y en la palabra, y como sucedía con la tragedia griega, tu tienes la facultad de la katarsis. Por eso ayudas a comprender el mundo, a mí al menos.
    Beso

    Fecha: 29/12/2005 16:30.

    Autor: sabbat
    Tengo que recordar eso en la próxima solicitud que cubra Patri. Cuando me pregunten lo que se hacer, lo recordaré y diré, pues verás… yo soy de puta madre porque soy una tía catártica ;)

    Besos :)

    Fecha: 29/12/2005 18:06.

    Autor: Patricia
    Tanto como de puta madre…jaja. Hay brujas malas y buenas, y no tengo claro del tipo que eres ;)

    Fecha: 30/12/2005 00:39.

    Autor: Sabbat
    Soy de las buenas. No te quepa ninguna duda :)

    Un besazo.

    P.S: Me anima que tú estés por aquí. Y espero que pronto nos conozcamos ;)

    Fecha: 30/12/2005 15:28.

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