iii. En brazos de la mujer madura…

diciembre 29, 2005

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contrapeso

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Luego hablamos de la seguridad. ¿No tomas la píldora? Mi novia la toma. Pero tu novia es una buena chica que se supone que tiene una relación estable contigo y no lleva una vida disoluta. (¡Joder! Pero qué bien suena eso de vida disoluta y promiscuidad). Y yo no tengo una relación estable con nadie. No sé por qué habría de tomarla. Ya te lo dije. Es que a mí no me gustan los preservativos y yo no estoy enfermo. ¿Tú estás enferma? No te preocupes yo sí que he traído condones -le digo. Y si tú no sabes ponértelo te lo pongo yo con la boca, tranquilo, que mira eso no lo he hecho todavía. Por hacer algo distinto. ¿Pero lo estás? Yo nunca me lo pongo. Sé que no voy a poder follar con eso encima (y lo dice como si fuera algo repugnante, ¡caramba!). No lo creo pero ahora mismo tampoco estoy segura. Te expliqué que me hice unas pruebas y relájate, yo sé que podrás…. Bueno entonces… Entoces sólo sé que esos análisis nunca llegaron al laboratorio… ¿Y si lo estuvieras me lo dirías? Por supuesto que sí. ¡Anda Mentira! Yo no querría acostarme con alguien y luego enterarme de que esa persona estaba enferma y no me lo dijo… Creo que mientes. No, no lo hago. ¿Entonces si siempre los utilizas que problema hay? Hay el problema de que eso no siempre fue así; además un día me jugaron una mala pasada pero no llego a contarle lo de aquel conductor de autobús. ¿Ves? Mientes… Desde luego qué manía con la mentira. Este chico es incapaz de comprender los matices. ¡Pobrecita de su novia! La compadezco. Vivir con alguien así debe significar una tortura. Ya ni siquiera me acuerdo de mí cuando era igual. A veces me trago el semen. Casi siempre y eso no lo evitan los preservativos… Además recuerda, que aunque no sea por ti, tienes que pensar en tu novia. Ven. Vamos al cuarto le digo arrastrando conmigo hacia la habitación mi cuerpo y la caja con los ocho condones restantes que el hombre del hotel Albor nunca se llevó consigo. Ni siquiera nos hemos tocado todavía. Ni siquiera le doy la mano. Estoy fría como un témpano que no desea y la hierba no es mágica. Sólo lo es cuando el otro es Mágico y sabes que aunque no sabes por qué, existe algo más. Algo danzante y bello. Algo que no es poesía pero es pura poesía.

Deivid dice que él nunca inicia sus relaciones sexuales, que es su novia la que se encarga de eso. Mira, como otro que conozco. Aquel amo inservible que después de enviarle la otra noche aquel mensaje insultante, pasa un día y me responde con otro memorable e idílico: ’Estoy de boda en la población donde nos besamos. Este sitio me recuerda a ti. Besos!’. Normal. Fui suave y dulce y veraz y tierna y salvaje. Prometedora y sobre todo luego inexplicablemente ajena y difícil. Nos enloquece ese contraste. Y este tema ha terminado por ponerle mucho más nervioso de lo que creía y ya no está seguro siquiera de querer estar allí. Las cosas empiezan a no ser tan fáciles como él se pensaba. Brutal, dijo. Es brutal lo que me cuentas -me dijo un día. Pero ese brutal que dices cuando consideras algo maravilloso. Lo que ocurre es que yo no colaboro. Yo no me excito. Yo no me desmadejo. Yo ya conozco el fondo y ya soy inconmovible. Y lo más lamentable es que ni siquiera he necesitado sumergirme. Deivid es un charquito en la playa. Uno de esos charquitos dónde el agua es previsible y está caliente por los meados de los niños y no alcanza apenas para cubrirte poco más que los tobillos.

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candela arias dijo:
Abril 24, 2008 en 11:12 am e

No encuentro más partes de esta historia.
Pero acabó así… Él quiso ser desnudado. A ella no le apeteció hacerlo. Ella quiso que se desnudaran solos. Empezó así. Con muchas babas y un cambio radical por parte de él en cuanto se excitó. Perdió su timidez. Y empezó a babarla. A ella no le gustó. Pero él la metía bien. De repente ella empezó a sangrar. El polvo era brutal y no pudieron acabar. El se asustó mucho. Ella se fue al baño para parar la hemorragia pero no sabía con qué. Utilizó mucho papel higiénico. Y no era la regla. Llévame a un ambulatorio… le dijo. El cada vez más asustado y sintiéndose más culpable. Ella ya sin pedo silenciosa en el coche. De repente se dio cuenta de lo gracioso que era todo y le dio por reírse a carcajadas. Fue en una curva. Le pegó a él un susto de muerte y casi se matan. La dejó en casa. Ella tardó en verlo días (él se escondió). La novia era celosísima según le contó (él a élla). Y él un cobarde. La hemorragia se detuvo ipso facto y ella no volvió a sangrar pero sólo cuando estuvo en casa. De todas formas ella supo que había sido una señal para que no acabaran el acto sexual. De esa forma… ella ni loca repetiría. Ya había recibido la señal y las babas… Al chico le gustaba el sexo guarro y era sólo un bruto. Pobre noviecita. Pero ya se sabe cómo son los hombres… Él pasado aquel susto siempre querría repetir. Y así cada vez que la ve la saluda con el corazón en un vilo. Y así ella procura nunca ponerse a tiro… cosas!!!

El misógino se hizo muy amigo del chico.
Ella sabe que fue para que les dejara la casa.
Ella nunca volvió a estar tampoco con el misógino.
Todo terminó a los pocos meses. Afortunadamente.

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2 Responses to “iii. En brazos de la mujer madura…”

  1. candelaarias Says:

    No encuentro más parte de esta historia.
    Pero acabó así… Él quiso ser desnudado. A ella no le apeteció hacerlo. Ella quiso que se desnudaran solos. Empezó así. Con muchas babas y un cambio radical por parte de él en cuanto se excitó. Perdíó su timidez. Y empezó a babarla. A ella no le gustó. Pero él la metía bien. De repente ella empezó a sangrar. El polvo era brutal y no pudieron acabar. El se asustó mucho. Ella se fue al baño para parar la hemorragia pero no sabía con qué. Utilizó mucho papel higiénico. Y no era la regla. Llevame a un ambulatorio… le dijo. El cada vez más asustado y sintiéndose más culpable. Ella ya sin pedo silenciosa en el coche. De repente se dio cuenta de lo gracioso que era todo y le dio por reírse a carcajadas. Fue en una curva. Le pegó a él un susto de muerte y casi se matan. La dejó en casa. Ella tardó en verlo días. La novia era celosísima según él. Y él un cobarde. La hemorragia se detuvo ipso facto y ella no volvió a sangrar pero sólo cuando estuvo en casa. De todas formas ella supo que había sido una señal para que no acabaran el acto sexual. De esa forma… ella ni loca repetiría. Ya había recibido la señal y babas… Al chico le gustaba el sexo guarro y era sólo un bruto. Pobre noviecita. Pero ya se sabe cómo son los hombres… Él pasado aquel susto siempre querría repetir. Y así cada vez que la ve la saluda con el corazón en un vilo. Y así ella procura nunca ponerse a tiro… cosas!!!

    El misógino se hizo muy amigo del chico.
    Ella sabe que fue para que les dejara la casa.
    Ella nunca volvió a estar tampoco con el misógino.
    Todo terminó a los pocos meses. Afortunadamente.

  2. candelaarias Says:

    Autor: Alma
    FELIZ NAVIDAD!!!!
    Ahora mi comentario: Me parece muy fuerte que le ponga los nardos a su novia y, que encima, sea tan tiquismiquis!!!!! será cabrón! me ha cabreado…
    CU´diate, besos y un big abra:
    Alma;) (F)

    Fecha: 29/12/2005 15:02.

    gravatar.com
    Autor: Montañero Paparazzi
    Coincido con Alma, le pone los cuernos a su novia y encima es tan gilipollas de no ponerse un puñetero condón!!!! ese tio es un niñato. Pobre novia….

    Fecha: 30/12/2005 10:58.

    Autor: Androgen
    Coñe como es la gente… ya supongo que mola más follar sin goma, pero joder, eso de “con eso encima nada” no es muy maduro… y eso que no estoy yo precisamente para hablar de madurez…

    A todo hay que adaptarse un poquito, creo yo…

    Y la imagen que has puesto impone… impone mucho.

    Un abrazo.

    Fecha: 30/12/2005 12:53.

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